En su primera sección (Isaías 1 al 39) el profeta es llamado a advertir y condenar la flagrante infidelidad de Israel. No obstante, en medio de este primer libro de Isaías, hay otras secciones referente a temas universales. El caso de nuestro pasaje en estudio es uno de esos.
Capítulos 24 – 27 es llamado el Apocalipsis de Isaías, por su género literario apocalíptico. Así, cuando leamos esta sección recordemos que:
Capítulo 24 es el juicio universal sobre la tierra.
Capítulo 25 es la protección de Dios para los escogidos.
Capítulo 26 es una oración de confianza en la salvación de Jehová, así como ciertos pasajes atisban la gran tribulación y la resurrección de los muertos para el juicio.
Capítulo 27 sigue aludiendo al juicio de las naciones y a la ventana que se abre para Israel en los acontecimientos finales.
Por hoy quiero que veamos el texto clave:
“El mundo ha sido contaminado por sus habitantes. Ellos violaron las leyes de Dios, desobedecieron sus mandatos. Han roto el pacto eterno. Por eso una maldición provocará la destrucción de la tierra y los que habiten en ella han sido condenados por ser culpables. Eso es lo que ha hecho que hayan disminuido tanto los habitantes de la tierra y que sólo queden unos pocos.” Isaías 24:5-6 PDT
Quiero destacar este texto por el tiempo que nos ha tocado vivir. Donde la maldad y la iniquidad contra Dios se ha acrecentado. Isaías recibe de Dios la palabra de lo que Dios ve y de lo que Dios juzga. Una tierra contaminada por culpa de los moradores; que básicamente han pecado contra Dios de la siguiente manera:
1. Contaminaron la tierra (heb. Jalal -profanar-) significa contaminar o ensuciar. Y entendemos que para contaminar algo, ese algo debe estar puro. Así que la acusación de Dios contra el hombre, es similar a los tiempos de Noé. Aquí Isaías se refiere al pacto quebrantado con Noé, que es el pacto universal. Y los juicios los compara a la manera del diluvio.
“El SEÑOR vio que la gente en la tierra era muy mala y que todo lo que siempre pensaban no era más que maldad. Ante los ojos de Dios, la tierra se había corrompido, porque estaba llena de violencia. Cuando Dios vio que la tierra estaba arruinada porque todo ser humano llevaba una vida corrupta, le dijo a Noé: «He decidido acabar con todos los seres vivientes porque la tierra está llena de violencia. Así que pronto los destruiré a ellos y al mundo entero.”Gén.6:5, 11-13 PDT
2. Violaron las leyes de Dios: la Reina Valera dice que “traspasaron” las leyes. Algo así como sobrepasar un límite. Es la misma palabra para transgredir. Solo que aquí la advertencia es mucho más seria que la transgresión a la ley de Moisés, ya que aquí refiere a las leyes o reglas universales o supremas; leyes que cuando se trasgreden son de afectación cósmica. Ejemplo: las leyes de la genética, las leyes morales, las leyes sexuales, etc. Todas, leyes de orden universal. Quien las viole sufrirá su ira.
3. Desobedecieron sus mandatos: la Reina Valera dice falsearon el derecho. Una vez más, el derecho o mandamiento divino para la humanidad. La humanidad ha cambiado la ley de Dios por sus propias leyes, con el fin de vivir su propia moral.
4. Han roto el pacto eterno: es un pacto universal a toda luz. Es muy seguro que se refiere al pacto con Noé; quien recibe la responsabilidad de repoblar la tierra. Es ahí donde se da un nuevo comienzo y donde Dios nuevamente vuelve a hacer alianza con la humanidad (Gén. 9)
El pacto básicamente era repoblar: reproducción humana. gestión ambiental: dominar para beneficio propio a los animales y la vegetación. Claro está, en el contexto del pacto; tener en cuenta a Dios en su travesía humana. Pero el pacto se ha roto:
A. No a la vida: aborto, matrimonios contra natura; que son aberrantes y estériles.
B. Despojo ecológico: mala gestión, abuso del recurso natural hasta extinguir y agotar.
C. Humanismo: Dios no más.
¿Qué falta por ver? El cumplimiento de los juicios de Dios descritos en este capítulo apocalíptico de Isaías.
En este capítulo 24 podemos ver:
1. Una tierra profanada:
Versos 1 al 12 muestra la realidad que estamos viviendo, no hay rico ni pobre que se escape. Una tierra sombría, decadente, contaminada por el pecado moral. No toman en cuenta a Dios, mucho menos sus leyes. Bajo maldicion de destrucción. Donde poco a poco la alegria de la vida de la humanidad se torna esclavitud de los hombres sucumbiendo ante el materialismo. Todo este contexto genera violencia y más violencia.
2. El pueblo de Dios:
Versos 13 al 16 nos habla de todos los salvos por la fe. Los únicos a quienes se nos atribuye esperanza y alegria verdadera no vinculada al vino en contraste con la alegria de los otros moradores que se la vincula al vino y la sidra. En medio de esta realidad, nuestra alegria debe ser genuina en Dios, a quien hemos creído.
Me gusta el enfoque de Reina Valera:
“Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.” Isaías 24:13 RVR1960
Impactante el mensaje: tu y yo somos el olivo sacudido y rebuscos después de la vendimia. Son dos metáforas:
1. Olivo sacudido (olivo es aceite y aceite símbolo de sanidad) seremos un remanente, una cosecha buscada entre las ramas del olivo. No seremos mayoría. No será una abundante cosecha. Pero será la cosecha realizada a ritmo del golpe: “una figura de quien mueve fuerte un arbusto para hacer caer su fruto”. Tenemos el poder conferido por Dios y su Santo Espíritu y su Palabra, para llevar sanidad a las almas.
2. Rebuscos después de la vendimia (se vendimian las uvas. La uva es vino y el vino es símbolo de alegria y poder espiritual. Alegria verdadera y poder del Espíritu Santo) es una figura de la segunda o postrera cosecha de las uvas. Rebuscar: “refiere una imagen de algo difícil de encontrar”. Estaremos de acuerdo que el cristiano genuino escaseará.
3. La gran tribulación:
Versos 16 b al 23: es una alusión a los días finales. Los días del cumplimiento del Señor.
Conclusión.
Somos llamados “el olivo sacudido” y “la rebusca de la vendimia”.
La responsabilidad que nos confiere estas dos imágenes retóricas, son fuertes y cruciales para la propagación del evangelio de Jesucristo a las generaciones de la post modernidad, donde la alegria estriba en el vino y la sidra.
Además, una cultura donde lo común es: la violacion de las leyes de Dios, desobediencia a los mandamientos divinos y ruptura del pacto sempiterno. Trayendo como resultado una tierra contaminada y bajo juicio.
Si no nos preparamos conociendo el evangelio y viviéndolo; no podrán ellos encontrar ni aceite ni vino para sanar sus heridas del pecado y vivir la verdadera alegria que proporciona el Espíritu Santo.