• Esperanza apocalíptica

    Apocalipsis debe ser leído e interpretado como género “apocalíptico”. Así lo determinan la mayoría de biblistas y exégetas. Hacerlo asumiéndolo como prosa, daría como resultado una fábula. Mientras que si vemos los símbolos contenidos alrededor de los contenidos históricos, prosaicos y sapienciales de todo el texto sagrado; encontraremos el correlato de cada símbolo en el lenguaje bíblico profético y escatológico.

    A la luz de la revelación progresiva de Dios al hombre, y de su agenda salvífica, puedo ver en la historia, la sabiduría, la cultura contextual y la profecía, el carácter de Dios y su plan redentor de principio a fin; así como su forma de revelarse y de consumar en la tierra, lo que ya está consumado en los cielos. Aquella expresión de Jesús en el umbral de la muerte, es poderosa, decisiva y escatológica: “¡Consumado es!”.

    De tal manera, la escatología es progresiva como toda la revelación. Y volviendo a Apocalipsis, todo su mensaje lleno de símbolos y visiones, nos muestran:

    1. La relación íntima y relevante de Dios con su iglesia (1-3): el mensaje a las 7 iglesias de Asia.

    2. El control absoluto de Dios sobre la historia humana y cósmica (4 – 8): los siete sellos.

    3. Las advertencias de juicio constantemente referenciadas así con trompetas en toda la Biblia (8 – 11: 18): Las siete trompetas marcando mensajes de juicios divinos de desaprobación a la vida de los hombres en la tierra.

    4. Las siete copas de la ira de Dios, que nos revelan el acabóse de la oportunidad (15 – 16:21). La copa representa en este contexto específico, la copa rebalsando la paciencia de Dios respecto a la maldad.

    5. El exterminio de la maldad y la destrucción de los enemigos de Dios, ponen fin a la era humana. (17 – 21). No hay más allá. Y aquí en este espacio está la ilusión más profunda del corazón humano, el llamado milenio que en vez de interpretarlo como una realidad presente o futura, ha de interpretarse como una visión de la gran victoria de Dios y de su reino; inaugurado pero aún no consumado.

    6. Hay otros capítulos intermedios (10 – 11:14) que magnifican el final portentoso con el que Dios le muestra a sus enemigos el poder de su santidad.

    7. Finalmente, los capítulos 21 al 22 son una consumación más que simbólica, confirmatoria de lo que la Biblia enseña respecto al hogar de Dios con su hijo y su pueblo elegido. Cielos nuevos y tierra nueva.

    Por lo tanto, no debemos ser dogmáticos respecto a un milenio literal, ni sosteniendo una postura pre-tribulacionista o post-tribulacionista. Analizando el desarrollo cronológico y progresivo del Reino de Dios. A la vez, debemos ser absolutos respecto a que Cristo vendrá en su segunda venida para reinar. Absolutos en que todo ojo lo verá. Absolutos en que una vez que regrese no habrá más oportunidad de salvación. Absolutos en que Dios el juez justo juzgará a la humanidad en el gran trono blanco, y Cristo juzgará a los salvos en el tribunal de Cristo. Absolutos en que habrá cielos nuevos y tierra nueva. En todo ello no ha de haber dudas ni contradicciones entre los creyentes.

    De esta manera he querido dejar patentada mi posición escatológica, sabiendo que muchos otros creyentes son premilenialistas dispensacionalistas, y premilenialistas históricos; postmilenialistas y amilenialistas.

    Es importante recordar que, al ser una postura hermenéutica del fin, y no un dogma de fe, no es una cuestión que deba dividir a los creyentes. Pues todos esperamos un final con la segunda venida de Cristo para consumar el reino que ya ha traído a nuestros corazones cual levadura escondida en la masa.

    “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último”. Apocalipsis 22:12-13 RVR1960.

    “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.” Apocalipsis 22:20-21 RVR1960

    El mensaje más poderoso de Apocalipsis, no son las visiones, ni las imágenes Intimidantes, o si vamos a pasar por una tribulación o no. El mensaje es que podemos esperarlo porque Él volverá. Lo dijo y lo cumplirá.

  • Por Elías Lara

    “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7 (RVR60).

    En el alefato hebreo, cada letra tiene su nombre y cumple propósitos, y cada una en sí es un mensaje, que luego conjugadas transmiten sentido gramatical. Además, cada letra tiene un número y en hebreo los números también son un mensaje. No es una característica de todos los idiomas, solamente de idiomas muy antiguos inclusive las lenguas indígenas.

    En este el acto de la creación del hombre, cuando se usa la expresión “…y fue el hombre un ser viviente”, resalta la decimosegunda letra del alefato (alfabeto hebreo) que se llama lámed. Es la preposición “para”, que tanto en español como en hebreo; indica propósito y dirección. Solamente que, en este texto, la preposición en el original hebreo es a la vez un prefijo que modifica la posición y propósito del concepto “ser viviente”. Ya no es solo un ser animado ni mucho menos instintivo, es un ser creado «para» ser un viviente (eternidad y conciencia). Además, el valor de esta letra es el 30 cuyo significado es el equilibrio perfecto en las cosas.

    Lo extraordinario de descubrir estas perlas bíblicas; gira desde su etimología (composición original), que acuña un significado específico y explicativo del texto y de su contexto. Este sentido o significado, nos ayuda a comprender y predicar con total seguridad; la importancia y responsabilidad moral y espiritual del ser humano en el cosmos; y en relación al mundo que habita y que le fue dado en mayordomía. Esta lámed cuya función es modificar la palabra con la cual se conecta, distingue entre el hombre como ser viviente y los otros seres vivientes. Además de manejar en su peso numérico el sentido de equilibrio que Dios le da al universo creado, poniendo al hombre en contrapeso con el resto de la creación.

    En español la frase debería quedar así: “…y fue el hombre para ser viviente”, y no “un ser viviente”. La preposición “para”, ya estamos de acuerdo que nos da propósito. Por tanto, la creación del ser humano es “para ser” un viviente como propósito mayor. Por eso la muerte no es algo que gustamos, porque hay en nosotros un sentido de eternidad.

    El hombre debe ser emisario de vida, esa es una conclusión espiritual de este contexto. Cuando estamos bien, nuestro entorno estará bien. Cuando no lo estamos, nuestro entorno sufre. Y esta conexión entre mensaje y propósito es para todo ser humano, cristiano o no. Pero al estar el hombre caído de la gracia del Señor, el mundo entero lo sufre.

    “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora… Romanos 8: 21-22 (RVR60).

    Entonces, ¿cómo podemos cumplir el “para” original cuando fue credo el hombre? Solo a través de un nuevo hombre, que es Cristo Jesús. He ahí la comparación del hombre viejo en Adán, y el hombre nuevo en Cristo, que nos explica el apóstol Pablo:

    Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 1 corintios 15:45 (RVR60).

    Adán y Eva fueron creados “PARA” ser vivientes (creación con conciencia), no para ser seres vivos o animados. Pero al pecar, se volvieron seres de muerte, de ahí que, Cristo fue espíritu vivificante para dar vida nueva. En Cristo nuevamente somos seres “para” vivir con conciencia y eternidad; es lo que Pablo llama: “la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.

    Una última lección que quiero destacar, es que la idea de humanizar a un animalito (ser viviente) que ha sido hecho para volver a la tierra (con su muerte); así lo dice génesis, y poner a estos animales en el mismo nivel del ser humano, es una práctica aberrante desde la biblia y la teología. Es una práctica cada vez más usual y denota ignorancia bíblica en los creyentes que lo practican. ¿Por qué radicalizo esta parte de las lecciones aprendidas en este artículo?  Porque poner a todos los seres vivos y vivientes bajo un mismo propósito, le resta sentido al propósito impreso por Dios a su creación. Pensemos en el equilibrio que Dios ha establecido y que por milenios el ser humano ha roto una y otra vez, pagando las consecuencias.

    Después de eso el polvo volverá a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio. Eclesiastés 12: 7 (DHH).

    El polvo volverá a la tierra de donde todos fuimos creados, pero el Espíritu o hálito de vida soplado por el Espíritu de Dios en la nariz del hombre solamente y no en la de los animales, volverá como espíritu a Dios el Creador.

    Mientras tanto, tenemos la gran responsabilidad de ser respetuosos con la naturaleza y toda la creación de Dios, como mayordomos designados. Además, debemos ser agentes de Vida porque hemos sido vivificados por el Señor. Donde vayamos y donde estemos, llevamos vida.

    Nota: Debo aclarar que, no hago uso de significados y numerología desde una óptica de poder esotérico o suerte, sino solo para verificar que los significados encajan con el mensaje de todo el acto creativo de Dios. Todo lo que expongo se sustenta en el mensaje del capítulo 2 de génesis y solo refuerzo ese mensaje con el peso de la gramática y uso tipológico de las letras hebreas. No es correcto seguir una línea cabalística (poderes mágicos a las letras, números y frases de idiomas sagrados).

  • Define un propósito motor en tu vida

    Por Elías Lara

    Debemos poner atención a las emociones y sentimientos existenciales. Ellos nos pueden llevar a un descubrir el propósito más elevado entre otros buenos propósitos, o en algunos casos pueden llevar a una crisis existencial.

    Por favor, anote que, el existencialismo filosófico es bastante debatible porque concluye que ante las preguntas vitales del ser humano; no hay respuesta compatible con las aspiraciones humanas. Pero cuando hablamos de “existencialismo” desde la psicología, se analizan los sentimientos que generan; aquellas reflexiones profundas acerca del propósito, y el sentido de la vida. O sea, hay un propósito motor que nos mueve y nos mantiene conscientes el día a día, a través de la reflexión.

    Desde esa premisa, nuestros pensamientos generan emociones y sentimientos existenciales, o propositivos en la búsqueda de un fin mayor.

    Reflexionemos un texto existencial, como la mayoría de la literatura bíblica poética y sapiencial. Es un salmo de David.

    “Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. Salmos 27:4 (RVR1960).

    Esa “una cosa” es un fin mayor, que David demanda a Jehová, pero a la vez; él busca de manera “consciente”.

    Otra versión nos amplía la comprensión:

    “Lo que pido de Dios, lo que más deseo, es el privilegio de meditar en su templo, vivir en su presencia cada día de mi vida y deleitarme en su perfección y gloria”. Salmos 27:4 (NBV).

    Esa “una cosa”, es “vivir en su presencia cada día de su vida”. Si ese es su bien mayor, o su propósito motor, entonces su vida ha de moverse en un presente de descubrimiento constante de la hermosura de Dios (una hermosura que enmarca, la gracia y bondad de Dios según el término hebreo usado aquí). Y su futuro no depende de lo que su corta existencia física, y debilitada moral le imposibilita soñar, sino de lo que el todo poderoso y eternamente existente, le promete para su eternidad.

    El contexto de este salmo 27 es una búsqueda de cuidado divino y protección ante los ataques despiadados de sus enemigos. Buscar a Dios para contemplar y disfrutar de su hermosura, no es un concepto estético; es un alivio por ver en un ser omnipotente, tanta gracia y bondad para con un ser impotente. Inquirir en su templo es, además, una seguridad de alcanzar la benevolencia de Dios por pedir su protección. David sí nos deja claro que buscamos a Dios no solo por lo que es Él, sino por lo que nos puede dar Él.  

    David, fue guerrero, fue rey, fue un hombre enamorado de sus mujeres, tuvo hijos, se deleitó de muchas formas y, además, cometió grandes desaciertos, pero supo sufrir y esperar sus momentos de gloria. Toda esa lista de virtudes y deshonras fueron en esencia sus pensamientos, por medio de los cuales buscó sentido y propósito; hasta que encontró el fin motor para su vida, y lo expresó en este salmo.

    Inquirir en el templo (tabernáculo) y conocer la hermosura de Jehová era una meta sublime casi apartada para un buen sacerdote. Pero llevó a David a conocer más íntimamente a Dios, porque él lo demandó y, además, lo buscó de manera intencional o consciente.

    El tabernáculo (casa de Jehová) es solo un tipo de la presencia de Dios inagotable. El tabernáculo era en sentido físico, la habitación de Dios, y en sentido simbólico: “Dios habitando entre nosotros”.

    Usted y yo podemos tener sin ningún problema, propósitos que le dan sentido a la vida cotidiana; pero debemos buscar el propósito motor que nos mueva al fin mayor, el sentido pleno de nuestra existencia, que no termina con la muerte.  Y debo decir, que si Cristo no está en ese propósito mayor de nuestra vida; en vez de tener un sentido de vida, tendremos crisis existenciales llenas de vacíos. Sí, el vacío también llena y tiene peso negativamente agotador.

    Hermoso es demandar de Dios su presencia, tal como lo hizo David, y no solo sus riquezas materiales, que parece ser la costumbre de nuestra época.

  • Una luz propicia

    Por Elías Lara

    “Sin embargo, ese tiempo de oscuridad y de desesperación no durará para siempre. La tierra de Zabulón y de Neftalí será humillada, pero habrá un tiempo en el futuro cuando Galilea de los gentiles, que se encuentra junto al camino que va del Jordán al mar, será llena de gloria. El pueblo que camina en oscuridad verá una gran luz. Para aquellos que viven en una tierra de densa oscuridad, brillará una luz. Harás que crezca la nación de Israel, y sus habitantes se alegrarán. Se alegrarán ante ti como la gente se goza en la cosecha, y como los guerreros cuando se dividen el botín. Pues tú quebrantarás el yugo de su esclavitud y levantarás la pesada carga de sus hombros. Romperás la vara del opresor, tal como lo hiciste cuando destruiste al ejército de Madián. Las botas de los guerreros y los uniformes manchados de sangre por la guerra serán quemados; serán combustible para el fuego. Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!” Isaías 9:1-7 NTV.

    En un lenguaje muy simbólico, la lectura se torna ambigua si no se aborda el contexto de proclamación profética, y luego se conecta con la interpretación en el primer siglo, que es y debe ser la misma visión de la Iglesia cristiana.

    Jesús el Mesías es sin duda el sujeto y el objeto de las palabras esperanzadoras de Isaías. Así que, el contexto es una tierra avergonzada por su desobediencia que atañe a toda la nación judía. Pero en el contexto de la interpretación de la época de los apóstoles y del mismo Jesús; la tierra es el norte de Israel, Galilea; cuyo simbolismo es global al referirse a la tierra de los paganos en total oscuridad. Por eso leemos en los Evangelios, esta interpretación:

    “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.” San Mateo 4:15-16 RVR1960.

    La tierra camino al mar, era menospreciada por la nación judía. Y es en ella que se inicia la predicación, encarnada en Jesús, ciudadano de Nazareth. Jesús Nació en Belén, cuna judía. Pero su encarnación y proyección ministerial y profética fue desde la tierra de los paganos. Sólo esos hechos ya son un mensaje claro de su misión mesiánica: salvar y ser luz a los que viven en densa tiniebla.

    Jesús vino al mundo como una luz propicia, no como una luz más, sino única. Aunque lo esperaban como un líder político que les quitaría el yugo de opresión imperial, él fue y es el Adalid de la victoria sobre la peor esclavitud; la de la consciencia.

    Quién es libre en su consciencia, es libre para definir su camino y destino. No habrá más imperios humanos que lo sometan.

    La Navidad no es una “feliz fiesta”, es una celebración de nuestra libertad. El cristiano debe vivir plenamente a la luz de la libertad de cualquier opresión espiritual, intelectual y mundanal.

    ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!

    Con esto en mente, celebremos la Navidad.

  • Anarquía: La fórmula de satanás 

    Por Elías Lara

    Anarquía es en primer lugar un concepto filosófico y luego político, pero a la vez termina siendo una elección de vida que se opone radicalmente al pensamiento y práctica cristiana. De hecho, el “anarquismo” es la definición política del concepto, y fue una propuesta que se opuso al socialismo de Marx. No obstante, comparte con el marxismo, la idea de que el ser humano debe despojarse de todo aquello que lo esclaviza. Desde esta perspectiva, el principal exponente de esta doctrina anarquista, proponía: 

    Mijaíl Bakunin (1814-1876) En su obra Dios y el Estado, argumenta que, si Dios existiera realmente, sería necesario abolirlo, pues la idea de un ser supremo justifica todas las formas de autoridad y servidumbre en la Tierra. Afirmaba que la verdadera libertad humana solo es posible a través del ateísmo y el materialismo (la fe en la ciencia y la razón, no en la religión). De ahí el pensamiento anticristiano del socialismo como doctrina filosófica que sostiene diversos movimientos políticos, sociales y culturales en occidente, y países comunistas de otras latitudes.

    ¿Pero cuál es la connotación espiritual de estas ideas y doctrinas humanistas? Tanto Isaías como Ezequiel dejan registro acerca de la causa original.

    Isaías 14: 11-14. 11 descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (RVR1960).

    Ezequiel 28: 13-15; 17. 13 en Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 17 se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti (RVR1960).

    Satanás se llenó de soberbia, y cuando Isaías dice que la soberbia del querubín descendió al Seol; refiere figuradamente a la tierra (lugar de los muertos en términos generales y espirituales) volviéndose en contra de Dios y sus leyes. La anarquía es exactamente, una humanidad incómoda con las leyes establecidas por Dios, y por el intento mismo de un modelo de gobernabilidad humano.  Satanás desde entonces intenta desligarse de Dios. Y es exactamente lo que el ser humano está intentando hacer, con filosofías como el anarquismo y la anarquía. O sea, cuando referimos al anarquismo; señalamos la sistematización dentro de la sociedad y sus formas de gobernarse. Mientras que, al referirnos a la anarquía, señalamos a la conducta humana individual. Y estas distinciones son de gran valor, pues desde ideologías como la marxista, anarquista, progresista y socialista; pasando luego por la rebelión contra regulaciones, leyes y cuerpos de autoridad estatistas, llegando hasta la sublevación contra la familia y sus figuras de autoridad; todo es un solo engranaje, que por cierto en nuestro tiempo es penoso hasta dónde hemos llegado. 

    Debemos ser muy críticos dentro de la familia, cuando los hijos e hijas se levantan en contra de sus padres; en la búsqueda de una independencia absoluta de los vínculos paterno-maternales. Una independencia que busca desligar la responsabilidad de las reglas de casa. 

    Debemos ser críticos contra los movimientos progresistas y feministas, que arremeten contra la figura paterna, en protesta; según sus ideas, contra la autoridad que subyuga la voluntad de la mujer, o se adueña de ellas, y lo llaman patriarcado, vinculándolo directamente y sin brújula; con la historia de los patriarcas de la Biblia, para encadenar conceptos errados, a la inerrante dialéctica bíblica. 

    Críticos contra aquellas personas anti estado (no es anti gobiernos que bien pudiera darse tras una mala gestión) sino, opuestos a la existencia y regencia estatal. Tan necesaria para una vida equilibrada, equitativa y protegida. 

    Críticos contra aquellas personas que no quieren someterse a las leyes de un país, a las reglas sociales, convenciones colectivas de convivencia, comunidad y solidaridad. Estas personas son fácilmente identificables; pues se vuelven abusivos, prepotentes, hacedores de maldad, matones, soeces, despiadados y, en fin, peligrosos. Y hay opciones políticas en las urnas que proponen este camino en aras de la libertad absoluta. Pues para ellos, todo lo que se impone a fuerza de regulación y ley, se vuelve esclavizante; inclusive la religión. 

    Pero mucho cuidado con la anarquía pasiva que se practica en iglesias y hogares de creyentes. En las iglesias se oponen al orden, rendición de cuentas, transparencia, y liderazgo; generando caos, pleitos y antagonismo hacia la pastoral. En los hogares, son esos miembros de la familia incómodas con las reglas, el orden, el aseo, las rutinas y poco solidarias con la dinámica de la familia. En este aspecto, es importante señalar que, a los hijos e hijas se les debe enseñar estas cualidades de básica cortesía humana, y apoyo solidario. 

    La anarquía genera caos, desestabiliza el orden, rompe las reglas, y sigue la agenda de satanás, quien la ha usado como arma contra Dios, y sus leyes físicas que sostienen el universo, y nos permite a la humanidad la subsistencia; así como las leyes morales para asentar raciocinio, voluntad y elección; generando dignidad distintiva respecto a la vida animal. 

    Por ejemplo, la ley de la gravedad que le permite al planeta tierra, por la fuerza de su propia masa; mantenerse en su lugar, y mantener a los otros cuerpos celestes lo suficientemente alejados. Esto es lo que genera el equilibrio perfecto, y el orden adecuado para evitar el caos y el cataclismo. ¿Qué pasaría si la materia cobrase vida propia y voluntad para decidir no seguir esta rutina impuesta por su hacedor (Dios)? 

    Es exactamente lo que el hombre decidió un día, tomar vida propia y una voluntad independiente de Dios, dejando aquella ley de vida, que es moral e intrínseca a cada humano (o sea, es propia, interna y constitutiva de cada humano). Así el humano y la humanidad son por naturaleza caída (tal como cayó satanás del cielo) una especie anárquica. 

    El mundo anti-Dios, al cual han querido abolir como citaba Bakunin en su teoría del anarquismo, mantiene una agenda que Agustín Laje la define: “sin familia, sin Dios y sin patria”. No por nada, el profeta Daniel describe al anticristo, “el sin ley”. Ese es el mundo del desenlace, y el anticristo opera desde ya en las mentes de las masas, cada vez más enemigas de Dios y del cristianismo.

    Es en Cristo Jesús que el ser humano regresa a la vía de la ley de Dios, que esta escrita en nuestros corazones. Pero los cristianos creemos en la familia, la iglesia, el estado, el orden, la rendición de cuentas, la ley moral, la ley natural y la dependencia de Dios en todo. Y en la eternidad, seremos gobernados y guiados por Dios mismo, nunca más conoceremos la anarquía.