• «De los cuales el mundo no era digno»

    Por Elías Lara

    Las consideraciones de hebreo 11:38 sobre nuestras vidas de fe en la actualidad; son muy relevantes, tanto, que requerimos detenernos un poco en la lectura y considerarlo.

    “…de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra” hebreos 11:38 (RVR 1960).

    El capítulo nos detalla actos heroicos atribuidos a seres humanos comunes y corrientes, quienes por la fe fueron siendo moldeados para tomar las decisiones correctas para Dios, en momentos que el mundo demandaba otras. Precisamente, estos actos comunes, se consideran portentosos por la obediente fe que motivó a estos hombres y mujeres mencionados, pero no únicos; del capítulo once de hebreos.

     Por ejemplo, ¿qué fue lo grande que hizo Gedeón contra los madianitas? No fue mostrar valentía humana, ni fue levantar la espada para defenderse él y su familia. Su valentía fue surgiendo y refinándose mientras tenía una relación con Dios, quien le hablaba e instruía sobre cómo debía actuar. Fue creyendo poco a poco y siendo cada vez más capaz de liderar una hazaña, que finalmente en el campo de batalla; no fue su mérito sino el de Dios. No obstante, su obediente fe fue instrumento en la mano de Dios para impartir justicia a las tribus agobiadas y abusadas por los madianitas. Relevante entonces para analizar, dos frases: “…de los cuales” y “…el mundo no era digno”.

    La expresión “…de los cuales”, se traduce del griego “Jós” (Strong griego #3739 – ὅςjós). Y significa en español; cosa o fruto. Aquí al referirse a estos profetas, jueces, reyes y líderes en diferentes épocas; se les cosifica como un resultado (un fruto). La humanidad del humano pasa a segundo plano, y se prima el resultado en el humano, fruto de la interacción con Dios y el crecimiento de su fe.

    La segunda expresión, resulta del griego áxios (Strong griego #514 – ἄξιοςáxios). Su traducción es, merecedor, comparable o apropiado (como atrayendo alabanza). Podemos apropiarnos de este concepto para decir que el mundo no merecía este fruto. O sea, el mundo no puede nunca ser alabado por esta clase de fruto que solo produce la interacción de Dios y el hombre.

    Cuando hay un corazón atento, Dios interactúa con el humano como lo hizo con estos del pasado, y lo sigue haciendo en nuestro tiempo. Entonces el mundo pierde, mientras el cielo gana frutos. Frutos de la fe y la obediencia. Donde solo Dios es digno del resultado final, pero el mundo ni era digno ni lo será; pues la fe heroica no es propia del mundo, quien no tiene el poder de obedecer a Dios. Es por eso que en nuestra época, es más evidente lo indigno que es el mundo para un creyente.

    Recuerda que, la alabanza del mundo es una antítesis o contradicción del fruto de Cristo en el creyente. Una fe obediente es la única manera de ser sumados a aquellos héroes de antaño; tanto dentro del contexto bíblico histórico, como en el contexto extrabíblico histórico y contemporáneo.

    “…proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” hebreos 11:40 (RVR 1969).

    No es lo que somos capaces de hacer, es cuánto de lo que hacemos es producto de una fe obediente, que honra a Dios y nos aleja del mundo. ¿Qué tanto somos capaces hoy, de vivir por esta fe obediente?

    Literal o figuradamente, nos espera: 36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Hebreos 11:36-38 (RVR 1960).

    Para lograr espiritualmente, y algunas otras veces literalmente; victorias como: 33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Hebreos 11:33-34 (RVR 1960).

    El peso de la fe no recae sobre nosotros como humanos lejanos, sino como humanos que hemos sido acercados a Dios. Ya no estamos destituidos de la gloria de Dios, sino que hemos sido reconciliados con Dios por medio de Cristo, y desde esa perspectiva no somos más humanos, sino más espirituales. Somos frutos de Dios y para Dios.

    “Los cuales”, es una expresión poderosa que dignifica al creyente ante Dios, y lo hace indigno para el mundo. El mundo no era digno o merecedor de la obra que el ser humano experimentó en Dios. El mundo no es merecedor ni digno de nuestra fe y obediencia a Dios. Por lo tanto, no busquemos la aprobación o la alabanza del mundo.

  • Por Elías Lara

    “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7 (RVR60).

    En el alefato hebreo, cada letra tiene su nombre y cumple propósitos, y cada una en sí es un mensaje, que luego conjugadas transmiten sentido gramatical. Además, cada letra tiene un número y en hebreo los números también son un mensaje. No es una característica de todos los idiomas, solamente de idiomas muy antiguos inclusive las lenguas indígenas.

    En este el acto de la creación del hombre, cuando se usa la expresión “…y fue el hombre un ser viviente”, resalta la decimosegunda letra del alefato (alfabeto hebreo) que se llama lámed. Es la preposición “para”, que tanto en español como en hebreo; indica propósito y dirección. Solamente que, en este texto, la preposición en el original hebreo es a la vez un prefijo que modifica la posición y propósito del concepto “ser viviente”. Ya no es solo un ser animado ni mucho menos instintivo, es un ser creado «para» ser un viviente (eternidad y conciencia). Además, el valor de esta letra es el 30 cuyo significado es el equilibrio perfecto en las cosas.

    Lo extraordinario de descubrir estas perlas bíblicas; gira desde su etimología (composición original), que acuña un significado específico y explicativo del texto y de su contexto. Este sentido o significado, nos ayuda a comprender y predicar con total seguridad; la importancia y responsabilidad moral y espiritual del ser humano en el cosmos; y en relación al mundo que habita y que le fue dado en mayordomía. Esta lámed cuya función es modificar la palabra con la cual se conecta, distingue entre el hombre como ser viviente y los otros seres vivientes. Además de manejar en su peso numérico el sentido de equilibrio que Dios le da al universo creado, poniendo al hombre en contrapeso con el resto de la creación.

    En español la frase debería quedar así: “…y fue el hombre para ser viviente”, y no “un ser viviente”. La preposición “para”, ya estamos de acuerdo que nos da propósito. Por tanto, la creación del ser humano es “para ser” un viviente como propósito mayor. Por eso la muerte no es algo que gustamos, porque hay en nosotros un sentido de eternidad.

    El hombre debe ser emisario de vida, esa es una conclusión espiritual de este contexto. Cuando estamos bien, nuestro entorno estará bien. Cuando no lo estamos, nuestro entorno sufre. Y esta conexión entre mensaje y propósito es para todo ser humano, cristiano o no. Pero al estar el hombre caído de la gracia del Señor, el mundo entero lo sufre.

    “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora… Romanos 8: 21-22 (RVR60).

    Entonces, ¿cómo podemos cumplir el “para” original cuando fue credo el hombre? Solo a través de un nuevo hombre, que es Cristo Jesús. He ahí la comparación del hombre viejo en Adán, y el hombre nuevo en Cristo, que nos explica el apóstol Pablo:

    Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 1 corintios 15:45 (RVR60).

    Adán y Eva fueron creados “PARA” ser vivientes (creación con conciencia), no para ser seres vivos o animados. Pero al pecar, se volvieron seres de muerte, de ahí que, Cristo fue espíritu vivificante para dar vida nueva. En Cristo nuevamente somos seres “para” vivir con conciencia y eternidad; es lo que Pablo llama: “la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.

    Una última lección que quiero destacar, es que la idea de humanizar a un animalito (ser viviente) que ha sido hecho para volver a la tierra (con su muerte); así lo dice génesis, y poner a estos animales en el mismo nivel del ser humano, es una práctica aberrante desde la biblia y la teología. Es una práctica cada vez más usual y denota ignorancia bíblica en los creyentes que lo practican. ¿Por qué radicalizo esta parte de las lecciones aprendidas en este artículo?  Porque poner a todos los seres vivos y vivientes bajo un mismo propósito, le resta sentido al propósito impreso por Dios a su creación. Pensemos en el equilibrio que Dios ha establecido y que por milenios el ser humano ha roto una y otra vez, pagando las consecuencias.

    Después de eso el polvo volverá a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio. Eclesiastés 12: 7 (DHH).

    El polvo volverá a la tierra de donde todos fuimos creados, pero el Espíritu o hálito de vida soplado por el Espíritu de Dios en la nariz del hombre solamente y no en la de los animales, volverá como espíritu a Dios el Creador.

    Mientras tanto, tenemos la gran responsabilidad de ser respetuosos con la naturaleza y toda la creación de Dios, como mayordomos designados. Además, debemos ser agentes de Vida porque hemos sido vivificados por el Señor. Donde vayamos y donde estemos, llevamos vida.

    Nota: Debo aclarar que, no hago uso de significados y numerología desde una óptica de poder esotérico o suerte, sino solo para verificar que los significados encajan con el mensaje de todo el acto creativo de Dios. Todo lo que expongo se sustenta en el mensaje del capítulo 2 de génesis y solo refuerzo ese mensaje con el peso de la gramática y uso tipológico de las letras hebreas. No es correcto seguir una línea cabalística (poderes mágicos a las letras, números y frases de idiomas sagrados).

  • Define un propósito motor en tu vida

    Por Elías Lara

    Debemos poner atención a las emociones y sentimientos existenciales. Ellos nos pueden llevar a un descubrir el propósito más elevado entre otros buenos propósitos, o en algunos casos pueden llevar a una crisis existencial.

    Por favor, anote que, el existencialismo filosófico es bastante debatible porque concluye que ante las preguntas vitales del ser humano; no hay respuesta compatible con las aspiraciones humanas. Pero cuando hablamos de “existencialismo” desde la psicología, se analizan los sentimientos que generan; aquellas reflexiones profundas acerca del propósito, y el sentido de la vida. O sea, hay un propósito motor que nos mueve y nos mantiene conscientes el día a día, a través de la reflexión.

    Desde esa premisa, nuestros pensamientos generan emociones y sentimientos existenciales, o propositivos en la búsqueda de un fin mayor.

    Reflexionemos un texto existencial, como la mayoría de la literatura bíblica poética y sapiencial. Es un salmo de David.

    “Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. Salmos 27:4 (RVR1960).

    Esa “una cosa” es un fin mayor, que David demanda a Jehová, pero a la vez; él busca de manera “consciente”.

    Otra versión nos amplía la comprensión:

    “Lo que pido de Dios, lo que más deseo, es el privilegio de meditar en su templo, vivir en su presencia cada día de mi vida y deleitarme en su perfección y gloria”. Salmos 27:4 (NBV).

    Esa “una cosa”, es “vivir en su presencia cada día de su vida”. Si ese es su bien mayor, o su propósito motor, entonces su vida ha de moverse en un presente de descubrimiento constante de la hermosura de Dios (una hermosura que enmarca, la gracia y bondad de Dios según el término hebreo usado aquí). Y su futuro no depende de lo que su corta existencia física, y debilitada moral le imposibilita soñar, sino de lo que el todo poderoso y eternamente existente, le promete para su eternidad.

    El contexto de este salmo 27 es una búsqueda de cuidado divino y protección ante los ataques despiadados de sus enemigos. Buscar a Dios para contemplar y disfrutar de su hermosura, no es un concepto estético; es un alivio por ver en un ser omnipotente, tanta gracia y bondad para con un ser impotente. Inquirir en su templo es, además, una seguridad de alcanzar la benevolencia de Dios por pedir su protección. David sí nos deja claro que buscamos a Dios no solo por lo que es Él, sino por lo que nos puede dar Él.  

    David, fue guerrero, fue rey, fue un hombre enamorado de sus mujeres, tuvo hijos, se deleitó de muchas formas y, además, cometió grandes desaciertos, pero supo sufrir y esperar sus momentos de gloria. Toda esa lista de virtudes y deshonras fueron en esencia sus pensamientos, por medio de los cuales buscó sentido y propósito; hasta que encontró el fin motor para su vida, y lo expresó en este salmo.

    Inquirir en el templo (tabernáculo) y conocer la hermosura de Jehová era una meta sublime casi apartada para un buen sacerdote. Pero llevó a David a conocer más íntimamente a Dios, porque él lo demandó y, además, lo buscó de manera intencional o consciente.

    El tabernáculo (casa de Jehová) es solo un tipo de la presencia de Dios inagotable. El tabernáculo era en sentido físico, la habitación de Dios, y en sentido simbólico: “Dios habitando entre nosotros”.

    Usted y yo podemos tener sin ningún problema, propósitos que le dan sentido a la vida cotidiana; pero debemos buscar el propósito motor que nos mueva al fin mayor, el sentido pleno de nuestra existencia, que no termina con la muerte.  Y debo decir, que si Cristo no está en ese propósito mayor de nuestra vida; en vez de tener un sentido de vida, tendremos crisis existenciales llenas de vacíos. Sí, el vacío también llena y tiene peso negativamente agotador.

    Hermoso es demandar de Dios su presencia, tal como lo hizo David, y no solo sus riquezas materiales, que parece ser la costumbre de nuestra época.

  • Una luz propicia

    Por Elías Lara

    “Sin embargo, ese tiempo de oscuridad y de desesperación no durará para siempre. La tierra de Zabulón y de Neftalí será humillada, pero habrá un tiempo en el futuro cuando Galilea de los gentiles, que se encuentra junto al camino que va del Jordán al mar, será llena de gloria. El pueblo que camina en oscuridad verá una gran luz. Para aquellos que viven en una tierra de densa oscuridad, brillará una luz. Harás que crezca la nación de Israel, y sus habitantes se alegrarán. Se alegrarán ante ti como la gente se goza en la cosecha, y como los guerreros cuando se dividen el botín. Pues tú quebrantarás el yugo de su esclavitud y levantarás la pesada carga de sus hombros. Romperás la vara del opresor, tal como lo hiciste cuando destruiste al ejército de Madián. Las botas de los guerreros y los uniformes manchados de sangre por la guerra serán quemados; serán combustible para el fuego. Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!” Isaías 9:1-7 NTV.

    En un lenguaje muy simbólico, la lectura se torna ambigua si no se aborda el contexto de proclamación profética, y luego se conecta con la interpretación en el primer siglo, que es y debe ser la misma visión de la Iglesia cristiana.

    Jesús el Mesías es sin duda el sujeto y el objeto de las palabras esperanzadoras de Isaías. Así que, el contexto es una tierra avergonzada por su desobediencia que atañe a toda la nación judía. Pero en el contexto de la interpretación de la época de los apóstoles y del mismo Jesús; la tierra es el norte de Israel, Galilea; cuyo simbolismo es global al referirse a la tierra de los paganos en total oscuridad. Por eso leemos en los Evangelios, esta interpretación:

    “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.” San Mateo 4:15-16 RVR1960.

    La tierra camino al mar, era menospreciada por la nación judía. Y es en ella que se inicia la predicación, encarnada en Jesús, ciudadano de Nazareth. Jesús Nació en Belén, cuna judía. Pero su encarnación y proyección ministerial y profética fue desde la tierra de los paganos. Sólo esos hechos ya son un mensaje claro de su misión mesiánica: salvar y ser luz a los que viven en densa tiniebla.

    Jesús vino al mundo como una luz propicia, no como una luz más, sino única. Aunque lo esperaban como un líder político que les quitaría el yugo de opresión imperial, él fue y es el Adalid de la victoria sobre la peor esclavitud; la de la consciencia.

    Quién es libre en su consciencia, es libre para definir su camino y destino. No habrá más imperios humanos que lo sometan.

    La Navidad no es una “feliz fiesta”, es una celebración de nuestra libertad. El cristiano debe vivir plenamente a la luz de la libertad de cualquier opresión espiritual, intelectual y mundanal.

    ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!

    Con esto en mente, celebremos la Navidad.