Poderoso juicio de su boca

Por Elías Lara

Las palabras que yo he hablado, ellas juzgarán a los hombres en el día postrero.

Jesús mismo en varias ocasiones no toleró el utilitarismo que muchos de sus seguidores le dieron a su ministerio. En nuestro tiempo, muchos usan el Evangelio; pero no lo experimentan, y la historia se repite. Cuando algunos creyentes se comprometen con los valores bíblicos, el mundo se ofende, y se revuelca la sociedad anticristiana, pero también los creyentes utilitarios, fríos y sin compromiso.

En una ocasión, Jesús incomodó a esa clase de personas; cuando les exhortó a seguirlo por quién era Él y no por lo que les daba Él. Les predicó la esencia del Evangelio y no les gustó a los impíos gentiles, ni a los incrédulos judíos. Porque la esencia del Evangelio ofende el corazón humano , a quienes están sucios e impuros sin Dios, y a quienes, habiendo aceptado a Cristo, y siendo purificados; ahora se quieren desligar de la gracia, tal como le pasó a los Gálatas en el primer siglo de la era cristiana.

Juan capítulo 6 narra los milagros, señales compasivas y ministerio de Jesús en Capernaum. Donde Jesús confronta a la multitud que le sigue, con ese sentido utilitario. Pero también sus discípulos murmuran entre sí, y Jesús los reprende:

“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Juan 6:66 (RVR1960).

Se volvieron atrás, los que le seguían por los beneficios y el confort de su imagen.

“Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” Juan 6:60 (RVR1960).

Pero los discípulos, se quejaron de la dureza con que la Palabra de Dios trataba sus emociones corrompidas por la experiencia humana. Lo cual es necesario. Es necesario que seamos expuestos y confrontados.

Hay creyentes que no quieren o no toleran oír la verdad bíblica y siempre están buscando suavizarla con fórmulas humanas. Luego Jesús responde:

61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Juan 6: 61 y 67 (RVR1960).

Pero la respuesta mediada por el Espíritu Santo, la dio el apóstol Pedro:

68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Juan 6: 68-69 (RVR1960).

Aún cuando la verdad de Dios nos atraviesa como espada los huesos, las coyunturas y los tuétanos; solo en su Palabra tenemos vida eterna. Por eso hemos creído, y por eso debemos aceptar el Evangelio tan puro como sea posible, libre del exceso de alegorías e interpretaciones rebuscadas. Porque si en el proceso de estudiar e interpretar, por confort omitimos toda la verdad, estaremos en la línea roja de la apostasía del fin de los tiempos.

Vemos alrededor muchos creyentes que se han dedicado a aceptar toda imposición social y humanista de nuestro tiempo, que terminarán por no aceptar las directrices del Señor. Esas fieles Palabras en las que crecieron un día, serán su propia perdición. No por nada Jesús dijo según Juan 12:48, y aquí parafraseo: “Mis palabras, ellas juzgarán a los hombres”.

Hermanos, hermanas; la hora de la verdad está llegando. Anímese, escuche la Palabra, acepte la Palabra y lea la Palabra. Juan 17 dice que somos santificados en la verdad del Evangelio. Manos a la obra.

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