• Anarquía: La fórmula de satanás 

    Por Elías Lara

    Anarquía es en primer lugar un concepto filosófico y luego político, pero a la vez termina siendo una elección de vida que se opone radicalmente al pensamiento y práctica cristiana. De hecho, el “anarquismo” es la definición política del concepto, y fue una propuesta que se opuso al socialismo de Marx. No obstante, comparte con el marxismo, la idea de que el ser humano debe despojarse de todo aquello que lo esclaviza. Desde esta perspectiva, el principal exponente de esta doctrina anarquista, proponía: 

    Mijaíl Bakunin (1814-1876) En su obra Dios y el Estado, argumenta que, si Dios existiera realmente, sería necesario abolirlo, pues la idea de un ser supremo justifica todas las formas de autoridad y servidumbre en la Tierra. Afirmaba que la verdadera libertad humana solo es posible a través del ateísmo y el materialismo (la fe en la ciencia y la razón, no en la religión). De ahí el pensamiento anticristiano del socialismo como doctrina filosófica que sostiene diversos movimientos políticos, sociales y culturales en occidente, y países comunistas de otras latitudes.

    ¿Pero cuál es la connotación espiritual de estas ideas y doctrinas humanistas? Tanto Isaías como Ezequiel dejan registro acerca de la causa original.

    Isaías 14: 11-14. 11 descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (RVR1960).

    Ezequiel 28: 13-15; 17. 13 en Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 17 se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti (RVR1960).

    Satanás se llenó de soberbia, y cuando Isaías dice que la soberbia del querubín descendió al Seol; refiere figuradamente a la tierra (lugar de los muertos en términos generales y espirituales) volviéndose en contra de Dios y sus leyes. La anarquía es exactamente, una humanidad incómoda con las leyes establecidas por Dios, y por el intento mismo de un modelo de gobernabilidad humano.  Satanás desde entonces intenta desligarse de Dios. Y es exactamente lo que el ser humano está intentando hacer, con filosofías como el anarquismo y la anarquía. O sea, cuando referimos al anarquismo; señalamos la sistematización dentro de la sociedad y sus formas de gobernarse. Mientras que, al referirnos a la anarquía, señalamos a la conducta humana individual. Y estas distinciones son de gran valor, pues desde ideologías como la marxista, anarquista, progresista y socialista; pasando luego por la rebelión contra regulaciones, leyes y cuerpos de autoridad estatistas, llegando hasta la sublevación contra la familia y sus figuras de autoridad; todo es un solo engranaje, que por cierto en nuestro tiempo es penoso hasta dónde hemos llegado. 

    Debemos ser muy críticos dentro de la familia, cuando los hijos e hijas se levantan en contra de sus padres; en la búsqueda de una independencia absoluta de los vínculos paterno-maternales. Una independencia que busca desligar la responsabilidad de las reglas de casa. 

    Debemos ser críticos contra los movimientos progresistas y feministas, que arremeten contra la figura paterna, en protesta; según sus ideas, contra la autoridad que subyuga la voluntad de la mujer, o se adueña de ellas, y lo llaman patriarcado, vinculándolo directamente y sin brújula; con la historia de los patriarcas de la Biblia, para encadenar conceptos errados, a la inerrante dialéctica bíblica. 

    Críticos contra aquellas personas anti estado (no es anti gobiernos que bien pudiera darse tras una mala gestión) sino, opuestos a la existencia y regencia estatal. Tan necesaria para una vida equilibrada, equitativa y protegida. 

    Críticos contra aquellas personas que no quieren someterse a las leyes de un país, a las reglas sociales, convenciones colectivas de convivencia, comunidad y solidaridad. Estas personas son fácilmente identificables; pues se vuelven abusivos, prepotentes, hacedores de maldad, matones, soeces, despiadados y, en fin, peligrosos. Y hay opciones políticas en las urnas que proponen este camino en aras de la libertad absoluta. Pues para ellos, todo lo que se impone a fuerza de regulación y ley, se vuelve esclavizante; inclusive la religión. 

    Pero mucho cuidado con la anarquía pasiva que se practica en iglesias y hogares de creyentes. En las iglesias se oponen al orden, rendición de cuentas, transparencia, y liderazgo; generando caos, pleitos y antagonismo hacia la pastoral. En los hogares, son esos miembros de la familia incómodas con las reglas, el orden, el aseo, las rutinas y poco solidarias con la dinámica de la familia. En este aspecto, es importante señalar que, a los hijos e hijas se les debe enseñar estas cualidades de básica cortesía humana, y apoyo solidario. 

    La anarquía genera caos, desestabiliza el orden, rompe las reglas, y sigue la agenda de satanás, quien la ha usado como arma contra Dios, y sus leyes físicas que sostienen el universo, y nos permite a la humanidad la subsistencia; así como las leyes morales para asentar raciocinio, voluntad y elección; generando dignidad distintiva respecto a la vida animal. 

    Por ejemplo, la ley de la gravedad que le permite al planeta tierra, por la fuerza de su propia masa; mantenerse en su lugar, y mantener a los otros cuerpos celestes lo suficientemente alejados. Esto es lo que genera el equilibrio perfecto, y el orden adecuado para evitar el caos y el cataclismo. ¿Qué pasaría si la materia cobrase vida propia y voluntad para decidir no seguir esta rutina impuesta por su hacedor (Dios)? 

    Es exactamente lo que el hombre decidió un día, tomar vida propia y una voluntad independiente de Dios, dejando aquella ley de vida, que es moral e intrínseca a cada humano (o sea, es propia, interna y constitutiva de cada humano). Así el humano y la humanidad son por naturaleza caída (tal como cayó satanás del cielo) una especie anárquica. 

    El mundo anti-Dios, al cual han querido abolir como citaba Bakunin en su teoría del anarquismo, mantiene una agenda que Agustín Laje la define: “sin familia, sin Dios y sin patria”. No por nada, el profeta Daniel describe al anticristo, “el sin ley”. Ese es el mundo del desenlace, y el anticristo opera desde ya en las mentes de las masas, cada vez más enemigas de Dios y del cristianismo.

    Es en Cristo Jesús que el ser humano regresa a la vía de la ley de Dios, que esta escrita en nuestros corazones. Pero los cristianos creemos en la familia, la iglesia, el estado, el orden, la rendición de cuentas, la ley moral, la ley natural y la dependencia de Dios en todo. Y en la eternidad, seremos gobernados y guiados por Dios mismo, nunca más conoceremos la anarquía. 

  • Decisiones con consecuencias imputables

    Por Elías Lara

    3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Génesis 15:3-4 (RVR1960).

    Dios había llamado a un hombre de Ur de los Caldeos, de una tribu semítica nómada, donde obtener riquezas y cuidarlas, pasaban como validación de la hombría. El patrimonio lo era todo. Dios quiere darle un significado diferente a esta familia, y al mundo. Si somos cuidadosos al leer génesis del capítulo 1 al 45; vemos que Dios trata con la humanidad universalmente. Pero a partir del capítulo 45, Dios trabaja con la familia de Jacob en Egipto, y empieza a tratar en el transcurrir de años y siglos; con una nación en particular.

    Mientras Dios trató con las primeras civilizaciones, la dinámica familiar nos presenta a una familia traumatizada y llena de culpa cosmológica en Adán y Eva (llegando incluso al primer homicidio), luego a una dinámica de familias patriarcales que se centraban en la protección, el pastoreo y la agricultura para la economía familiar. Pero cuando Dios llama a Abraham, le ordena dejar su tierra y su parentela, justo todo su patrimonio. Y luego le va enseñando a confiar en Él, a través de diferentes pruebas. Y es por medio de Abraham; llamado para servir a los planes de Dios, donde el planteamiento divino es volver a una familia moldeada por Dios mismo, a las tierras elegidas por el mismo Dios (Canaán). Y siendo de esta manera con Abraham, una constelación familiar universal, sus decisiones tendrán una imputación igualmente universal.

    Hoy voy a caminar sobre la cuerda floja respecto a la hermenéutica bíblica, y la búsqueda de respuestas escatológicas. Y digo escatológicas; en tanto que, ya estamos viviendo eventos preparatorios al desenlace de la humanidad desde la perspectiva bíblica.

    ¿Cuál era el hijo “propio” de Abraham? Si usted responde que era Isaac porque lo tuvo con Sara, podría invalidar la dinámica y costumbre de esa era patriarcal, donde para ellos todo cuanto salía de sus lomos era de su propiedad; esposa, concubinas, hijos e hijas, y nietos, esclavos y animales. Por eso Jacob bendijo a sus hijos, tanto de su amada Raquel, como los que tuvo con Lea, Bilha y Zilpa. Todos fueron sus hijos legítimos y de su propiedad. Bueno, pues con Abraham fue el mismo caso. Tan legítimo era Ismael con Agar, como Isaac con Sara. Pero, ¿cuál es la diferencia entre el patriarca de la fe, con respecto a su nieto Jacob? Que Dios determinó en Isaac cumplir la promesa hecha a Abraham y Sara, determinando que Isaac era el heredero del llamado divino. En aquella decisión el poder de Dios fue exaltado, pues para Sara y su marido aquello de concebir y dar a luz, era posible solo por provisión divina. Si ustedes notan, Isaac es el único de los tres patriarcas principales, que no tuvo concubinas, y el mensaje que me deja es que las promesas de Dios son exactas, puras y sin añadidos. Pero Abraham y Sara añadieron su “mejor idea”, de la forma en que pensaban que se podría cumplir la promesa de Dios en sus vidas.

    En este contexto, quiero anclar mi argumento para tratar de explicar bíblicamente, lo que está pasando en el mundo en estos últimos años, donde hay constantes sobresaltos político militares con los hijos de Ismael (el supuesto hijo ilegítimo de Abraham), fruto de una decisión humana, que pretendió ayudar al cumplimiento de la promesa de Dios. Y es que los cristianos debemos mirar con la lente correcta todos estos acontecimientos, sin tomar una postura política, religiosa e ideológica, pero sí con claridad del contexto histórico del texto. Ya que, desde aquella situación familiar, el mundo quedó a la espera del desarrollo de multitudes incontables de descendientes del patriarca, que estarían hasta el fin en discordias, como producto del peso emocional generacional; por la conducta de Sara hacia Agar y su hijo Ismael, quienes fueron afligidos y humillados por ella. Los planes de ambos, tan humanos como inservibles empezaron a generar la consecuencia que la humanidad sufre hasta hoy. Leamos:

    8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. 10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. 12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. Génesis 15:8-11 (RVR1960).

    Y este texto es uno entre otros varios, que fueron decisiones universales, con consecuencias imputables a la humanidad entera. Hasta este día hay muchas crisis en el mundo; bajo líderes de otras naciones, pero estas crisis de larga data entre la misma familia semítica (pleito de hermanos), es la más enconada, llena de odio y escatológica. Dios marca tiempos y señales alrededor de estas naciones fraternas y enemigas a la vez. Son las naciones árabes, y la nación de Israel. Ancestralmente emparentadas, pero con los siglos se han ido separando y desmarcando. 

    Por supuesto, ahora se suman otras naciones sin historia ni abolengo bíblico. Pero todas confabulan contra Israel. Una tierra que yo en lo personal no descarto de los planes y acontecimientos del desenlace del fin. Teniendo claro que la Iglesia es el pueblo de Dios, y no Israel como país, pero aclarando también, que hay cumplimientos y valores cuyo significado solo se pueden extraer de Israel. En una ocasión, por ejemplo; Jesús respondió a una samaritana: “la salvación viene de los judíos”. Una expresión de profundidad espiritual, e implicaciones culturales no pequeñas, cuyo valor solo se explica en la nación judía.

    La humanidad hoy opina con puntos de vista de igualdad, derecho y humanidad, pero el cristiano debe pensar como Cristo. Ver esto con la mente de Cristo.

    Hay dos vertientes del pensamiento humano; o paradigmas en los cuales podemos acuñar diferentes ideas e ideologías respecto a lo que está experimentando la sociedad actual a nivel político, económico, ecológico y cultural. Uno es el paradigma del pensamiento cristiano nutrido en la fe practicante de las verdades bíblicas, y la otra; es el pensamiento humanista nihilista (Nihilismo es un pensamiento filosófico pesimista, en envoltura progresista). Desde esta perspectiva, podemos entonces interpretar, y hasta juzgar los acontecimientos que están sucediendo en nuestra sociedad bajo uno de los dos enfoques; o en su defecto, bajo un enfoque más ecléctico (combinación de ambos puntos de vista).

    Nuestra postura cristiana, no debe estar basada en ideologías anticristianas como las que se promueven en la ONU, o en países anárquicos, y en movimientos de anarquía. Tampoco debe estar apoyada en romanticismos bíblico históricos hacia Israel. Debe ser acorde al carácter pacificador de Cristo, y la denuncia valiente del pecado, tan contundente como nuestro Señor lo hiciera (lo hizo tantas veces contra líderes religiosos y sus falacias contra su humanidad divina).

    Los cristianos no acuerpamos la muerte de nadie en manos de su vecino. Mas creemos que, serán los seguidores del islam (sean árabes o sean prosélitos del islam) quienes desencadenarán un férreo espíritu anti cristiano – que siempre lo han tenido – pero esta vez será público, intencional y apoyado por la comunidad política internacional.

    Cederles espacios en países de fe cristiana, es solo apoyar la agenda del anticristo, cuyo rostro no necesitamos ver para entender que ya opera.

    Hay muchos creyentes, algunos muy cercanos, que se están confundiendo y pretendiendo que esta batalla es cultural e ideológica, y defienden a estas poblaciones con afanes humanitarios, mientras que ellos se devuelven contra quienes les han abierto su país, como ya pasa en Europa.

    Estos cristianos no miden la dimensión espiritual, y olvidan figuras retóricas tan potentes del apocalipsis; como la mujer y el dragón que la persigue; cuyo amplio significado es acerca de la persecución liderada por satanás contra los hijos de Abraham (por la fe), con intermediación de los hijos de Ismael.

    Los creyentes que han puesto interés en conocer la Palabra de Dios, advierten fácilmente los tiempos que estamos viviendo, y saben que ya ni el voto en urnas puede cambiar la tendencia anticristiana, de antivalores y de anarquismo al que nos están llevando los heraldos de satanás (líderes globalizantes).

    Finalmente, ustedes deben saber, que hoy será cada vez más; un tiempo de mucha violencia a todo nivel, en tiempos donde paradójicamente se habla del hombre más humano (humanismo) y más inteligente, termina siendo el hombre más primitivo. Ya Pablo lo advierte en 2 Timoteo 3:5 al explicar que será una era de hombres y mujeres con apariencia de piedad, pero sin frutos de ella.

    “…que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”

    Pablo a Timoteo

  • Algo de divino, mucho de humano

    Por Elías Lara

    Elías fue un profeta de fama reconocida en su entorno, no solo en Samaria, sino incluso ejerció brevemente en Siria al ungir un rey por mandato divino (1 Reyes 19:15). Pero sin duda, su mayor impacto fue en el reino del norte (Samaria).

    Grandes proezas se cuentan en la Biblia, entre las más importantes; la proclamación de la sequía en Israel, y la muerte de los profetas de Baal y Asera. No obstante, se lo encuentra un día de tantos en una cueva, a la que le podemos llamar por analogía, la cueva de la desesperación. Sin embargo, anteriormente había tenido un ministerio muy prolífero y de mucho reconocimiento, al punto que la gente le temía como a “un dios”. Pero Santiago nos recuerda que, Elías era un hombre común; sujeto a pasiones como cualquiera de nosotros (Santiago 5: 17), y a pesar de esa naturaleza frágil, llegó a ver el poder de Dios de manera portentosa.

    “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. 5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. 6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. 7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. 8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. 9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”. 1 Reyes 19:4-9 (RVR1960).

    Reconocido y famoso, pero resalto estos textos que nos muestran al Elías vulnerable. Al hombre sujeto a pasiones, al que le podía dar un ataque de angustia al punto de desear morir y esconder su luz a las naciones, todo por miedo. Por eso el ángel le pregunta: ¿Qué haces aquí Elías? Y es que Dios quería recordarle al profeta, que él tenía algo de divino; al Espíritu Santo, y mucho de humano; su esencia, y con esa naturaleza única también tenía una misión. Y lo resalto para hablar de nosotros también. Podemos vivir y sobrevivir esos momentos angustiosos, cuando la desesperación causada por la maldad y la violencia en la tierra, se vuelve una Jezabel en nuestras vidas. Recuerde cuán humanos somos, pero sobre todo que tenemos la naturaleza de Dios al haber nacido de nuevo, y morar el Espíritu Santo en nuestras vidas.

    No hay muchos detalles de cómo fue el llamado de Elías, pues aparece en escena en 1 de Reyes 17 prediciendo una sequía devastadora para Israel. No obstante, por su carácter y los hechos que lo respaldaron; concluiríamos fácilmente que fue un hombre dispuesto y disponible para Dios, sin excusa.

    No se puede estar dispuesto y disponible para Dios, sin creer que merece la pena, y sin creer que hará lo que dice. Esa es la clave de la obediencia a Dios, la fe. Recordamos como relata génesis la disposición de Abraham, padre de la fe; quien caminaba sobre la Palabra de Dios, inclusive hacia aquello que parecía irracional. De alguna manera, esa vida comprometida de antaño; sustenta el contraste con el cristianismo de hoy, en muchas ocasiones lleno de nosotros mismos, y vacío de Dios. También hace eco en la pregunta retórica del Señor Jesús; ¿Pero cuando venga el hijo del hombre, hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8).

    Si bien, el contexto histórico y el medio de revelación dista de época a época, la fe trasciende la historia y no puede ser diferente a la fe de Elías. Por lo tanto, Dios todavía debería asombrarnos con sus respuestas, algo que no pasa muy a menudo hoy. Todavía deberíamos confiar en el sustento divino, como Elías fue alimentado por cuervos en el arroyo de Querit. Todavía deberíamos confiar en nuestras oraciones en situaciones de incertidumbre, como cuando Elías oró para que no lloviera, y después para que lloviera, o como cuando oró para que fuego consumiera el sacrificio del altar a Jehová frente a los idólatras seguidores de Baal.

    Seamos honestos, ¿Cuántas veces hemos soñado algunos, en poseer esa clase de poder para enfrentar nuestros miedos, y a personas que creemos enemigas de la fe? Sí, creo que varios hemos pensado así. Pero no es así como funciona. Sí, tenemos el poder del Espíritu Santo, mismo que tenía Elías, pero su función es para ser testigos según Hechos. No es tan diferente a lo que fue Elías como testigo del poder de Dios, ante los 850 sacerdotes de las deidades fenicias. En ese caso Dios proclamó y ejecutó su juicio. En nuestro tiempo, Dios ya enjuició a la humanidad y determinó un veredicto contra los idólatras de nuestra era, pero su ejecución está en espera del juicio público y final.

    Para concluir, debo reconocer que he usado alegoría, como herramienta hermenéutica (de interpretación). Normalmente, prefiero no hacerlo, para no caer en abusos de semántica y aplicación. Pero hacer el paralelismo entre épocas, personajes y cosmovisiones; permiten comprender mejor nuestro rol en la época actual.

    Nuestro monte Carmelo, es el mundo hoy; una generación soberbia que busca denigrar la fe del pueblo de Dios, así como lo hizo Acab y Jezabel llevando a una parte de Israel a esa clase de abominación. Tenemos el poder, somos testigos ante el mundo, tal como lo fue Elías ante los enemigos de Dios.

    Época de Elías, fue para Israel la época de división entre el pueblo, de una caída libre en la idolatría, y la confrontación entre hermanos por un asunto de fe. La época actual, es una degeneración de la Iglesia Cristiana, llevando al cisma entre hermanos, unos que se diluyen entre la idolatría del mundo moderno, y otros que luchan por mantener la fe intacta.

    Los personajes del momento en esta historia bíblica, indudablemente fueron Elías, contra Jezabel, Acab y los profetas falsos. En nuestra época, somos la Iglesia del Señor, contra el sistema del mundo que presiona al mundo y a la iglesia, para adorarle (Sistema humanista, centrado en el hombre como preminente y no Dios).

    En cuanto a la cosmovisión, en el tiempo de Elías el pueblo de Israel, fiel a su solicitud años atrás a Samuel, querían parecer más a las otras naciones. Sus modelos eran naciones tan pecadoras y sanguinarias como Fenicia, Siria, Sidón, Filistea, etc. Su forma de ver el mundo para entonces era hacia el “progreso”. El progreso en la mente del hombre, siempre es alejarse más de Dios. Hoy no es casualidad que, al movimiento vanguardista en derechos humanos, política y ciencia; se le llame movimiento “progre”, como también a sus seguidores.

    Si analizamos bien esta alegoría entre nuestro mundo y el mundo de Elías, hay claros patrones comportamentales y filosóficos que nos permiten leer con mayor exactitud; los tiempos que estamos viviendo, y hacia dónde apunta la efervescencia de la sociedad actual en temas de progreso humano, derechos, religión y política. Hoy en día los valores no son más importantes que los deseos y la llamada autopercepción.

    Es tiempo entonces de marcar una diferencia con respecto al progresismo humanista. Para el creyente, progreso es una vida consagrada a Dios y su plan (consagración es ser apartado para). Ser cada vez más santos, como concluye apocalipsis:

    “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”. Apocalipsis 22:11 (RVR1960).

  • Maldad: la estratagema prevalente

    Por Elías Lara

    Si somos acuciosos nos daremos cuenta en nuestras lecturas de la Biblia, todas las estratagemas usadas contra la obra de Dios, y que buscan la extinción de la humanidad, y la destrucción del cosmos.

    La primera fue la soberbia, que impulsó al querubín protector mencionado en Ezequiel 28. Todos los estudiosos de la Biblia están de acuerdo; en que ese querubín protector, es satanás. Y este fue el principio del fin, de un ser creado para gobernar con esplendor en las cortes celestiales. La soberbia le llevó a la rebelión avariciosa.

    La segunda fue la avaricia, que llevó al hombre y a la mujer a la rebelión según Génesis 3; quiénes fueron fácilmente seducidos, cuando escucharon a quien ya había fracasado con el mismo pecado. La avaricia ha llevado a la humanidad, a la soberbia, y fisuró la relación de la pareja; afectando a los hijos.

    La tercera que quiero resaltar es la envidia, que llevó al primer asesinato registrado según Génesis 4. Caín, envidiando la aprobación divina de Abel, lo atacó y le mató. Una fractura que llenó de enemistad a muchas generaciones.

    La siguiente estratagema es la maldad. Está referida directamente como fuera de control en Génesis 6, donde Dios “vio” que la maldad de los hombres era “mucha”, y que todo designio del corazón de los hombres era continuamente la maldad. Este pecado trajo la consecuencia más fuerte hasta entonces; la muerte de toda la especie viviente, por medio del diluvio. La maldad definida en su contexto bíblico del génesis; refiere a la acción de generar adversidad o llevar la contraria de manera premeditada. La maldad es perversa y por consiguiente, la humanidad lo es de continuo.

    Otro episodio social animado por la soberbia, fue la torre de Babel, según Génesis 11. La cual generó un correctivo por parte de Dios, al esparcirlos y generar caos entre ellos, afectando la comunicación.

    Pero si somos minuciosos nos daremos cuenta pronto, que la soberbia, la avaricia y la maldad o perversidad; son los dominantes. Siendo la perversidad la que genera los juicios más severos; como el exilio de satanás, el diluvio y la confusión de las lenguas.

    Y es precisamente la perversidad o maldad desbordante, la que terminará llevando al mundo y sus habitantes, a la desolación del juicio de Dios. Y es aquí donde los creyentes debemos valorar la fe; a la cual podemos echar mano por gracia divina. Pues por la fe, es que podemos agradar a Dios, y ser salvos.

    No obstante, la maldad o perversión del corazón, es hostil, violenta y asesina. Y no me refiero solamente a los mártires por predicar en lugares hostiles, sino también a la exclusión social de los creyentes en contextos cristianos; solo por su fe.

    Es vital entender el concepto de maldad y su dinámica. El sentido de maldad es: dañino, malicioso y enfermo. La implicación de maldad es la de un arma forjada específicamente para su fin. El ser humano cayó de la gracia de Dios, pero su desvío ha sido paulatino, al punto de esta clase de maldad.

    ¿Qué vemos hoy? Una creciente curva de violencia discursiva, política, ideológica y fáctica en contra de los cristianos, solo por su fe.

    Para los creyentes, significa aflicción tal como la predijo Jesús en Juan 16:33, y a la vez significa fortaleza en la esperanza, de que estamos cerca de su venida. Pues la maldad, al igual que ayer, rebasará la paciencia de Dios.

    “Absteneos de toda especie de mal.” 1 Tesalonicenses 5:22 (RVR1960).