Por Elías Lara
Anarquía es en primer lugar un concepto filosófico y luego político, pero a la vez termina siendo una elección de vida que se opone radicalmente al pensamiento y práctica cristiana. De hecho, el “anarquismo” es la definición política del concepto, y fue una propuesta que se opuso al socialismo de Marx. No obstante, comparte con el marxismo, la idea de que el ser humano debe despojarse de todo aquello que lo esclaviza. Desde esta perspectiva, el principal exponente de esta doctrina anarquista, proponía:
Mijaíl Bakunin (1814-1876) En su obra Dios y el Estado, argumenta que, si Dios existiera realmente, sería necesario abolirlo, pues la idea de un ser supremo justifica todas las formas de autoridad y servidumbre en la Tierra. Afirmaba que la verdadera libertad humana solo es posible a través del ateísmo y el materialismo (la fe en la ciencia y la razón, no en la religión). De ahí el pensamiento anticristiano del socialismo como doctrina filosófica que sostiene diversos movimientos políticos, sociales y culturales en occidente, y países comunistas de otras latitudes.
¿Pero cuál es la connotación espiritual de estas ideas y doctrinas humanistas? Tanto Isaías como Ezequiel dejan registro acerca de la causa original.
Isaías 14: 11-14. 11 descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (RVR1960).
Ezequiel 28: 13-15; 17. 13 en Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 17 se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti (RVR1960).
Satanás se llenó de soberbia, y cuando Isaías dice que la soberbia del querubín descendió al Seol; refiere figuradamente a la tierra (lugar de los muertos en términos generales y espirituales) volviéndose en contra de Dios y sus leyes. La anarquía es exactamente, una humanidad incómoda con las leyes establecidas por Dios, y por el intento mismo de un modelo de gobernabilidad humano. Satanás desde entonces intenta desligarse de Dios. Y es exactamente lo que el ser humano está intentando hacer, con filosofías como el anarquismo y la anarquía. O sea, cuando referimos al anarquismo; señalamos la sistematización dentro de la sociedad y sus formas de gobernarse. Mientras que, al referirnos a la anarquía, señalamos a la conducta humana individual. Y estas distinciones son de gran valor, pues desde ideologías como la marxista, anarquista, progresista y socialista; pasando luego por la rebelión contra regulaciones, leyes y cuerpos de autoridad estatistas, llegando hasta la sublevación contra la familia y sus figuras de autoridad; todo es un solo engranaje, que por cierto en nuestro tiempo es penoso hasta dónde hemos llegado.
Debemos ser muy críticos dentro de la familia, cuando los hijos e hijas se levantan en contra de sus padres; en la búsqueda de una independencia absoluta de los vínculos paterno-maternales. Una independencia que busca desligar la responsabilidad de las reglas de casa.
Debemos ser críticos contra los movimientos progresistas y feministas, que arremeten contra la figura paterna, en protesta; según sus ideas, contra la autoridad que subyuga la voluntad de la mujer, o se adueña de ellas, y lo llaman patriarcado, vinculándolo directamente y sin brújula; con la historia de los patriarcas de la Biblia, para encadenar conceptos errados, a la inerrante dialéctica bíblica.
Críticos contra aquellas personas anti estado (no es anti gobiernos que bien pudiera darse tras una mala gestión) sino, opuestos a la existencia y regencia estatal. Tan necesaria para una vida equilibrada, equitativa y protegida.
Críticos contra aquellas personas que no quieren someterse a las leyes de un país, a las reglas sociales, convenciones colectivas de convivencia, comunidad y solidaridad. Estas personas son fácilmente identificables; pues se vuelven abusivos, prepotentes, hacedores de maldad, matones, soeces, despiadados y, en fin, peligrosos. Y hay opciones políticas en las urnas que proponen este camino en aras de la libertad absoluta. Pues para ellos, todo lo que se impone a fuerza de regulación y ley, se vuelve esclavizante; inclusive la religión.
Pero mucho cuidado con la anarquía pasiva que se practica en iglesias y hogares de creyentes. En las iglesias se oponen al orden, rendición de cuentas, transparencia, y liderazgo; generando caos, pleitos y antagonismo hacia la pastoral. En los hogares, son esos miembros de la familia incómodas con las reglas, el orden, el aseo, las rutinas y poco solidarias con la dinámica de la familia. En este aspecto, es importante señalar que, a los hijos e hijas se les debe enseñar estas cualidades de básica cortesía humana, y apoyo solidario.
La anarquía genera caos, desestabiliza el orden, rompe las reglas, y sigue la agenda de satanás, quien la ha usado como arma contra Dios, y sus leyes físicas que sostienen el universo, y nos permite a la humanidad la subsistencia; así como las leyes morales para asentar raciocinio, voluntad y elección; generando dignidad distintiva respecto a la vida animal.
Por ejemplo, la ley de la gravedad que le permite al planeta tierra, por la fuerza de su propia masa; mantenerse en su lugar, y mantener a los otros cuerpos celestes lo suficientemente alejados. Esto es lo que genera el equilibrio perfecto, y el orden adecuado para evitar el caos y el cataclismo. ¿Qué pasaría si la materia cobrase vida propia y voluntad para decidir no seguir esta rutina impuesta por su hacedor (Dios)?
Es exactamente lo que el hombre decidió un día, tomar vida propia y una voluntad independiente de Dios, dejando aquella ley de vida, que es moral e intrínseca a cada humano (o sea, es propia, interna y constitutiva de cada humano). Así el humano y la humanidad son por naturaleza caída (tal como cayó satanás del cielo) una especie anárquica.
El mundo anti-Dios, al cual han querido abolir como citaba Bakunin en su teoría del anarquismo, mantiene una agenda que Agustín Laje la define: “sin familia, sin Dios y sin patria”. No por nada, el profeta Daniel describe al anticristo, “el sin ley”. Ese es el mundo del desenlace, y el anticristo opera desde ya en las mentes de las masas, cada vez más enemigas de Dios y del cristianismo.
Es en Cristo Jesús que el ser humano regresa a la vía de la ley de Dios, que esta escrita en nuestros corazones. Pero los cristianos creemos en la familia, la iglesia, el estado, el orden, la rendición de cuentas, la ley moral, la ley natural y la dependencia de Dios en todo. Y en la eternidad, seremos gobernados y guiados por Dios mismo, nunca más conoceremos la anarquía.



