Por Elias Lara
Hay dos conceptos en esta pregunta, que son diferentes, pero coexisten y se potencian entre sí. Por un lado, la apostasía que afecta directamente a la Iglesia, y por el otro; el espíritu blasfemo de la actual generación que nos acontece. El punto es, cómo enfrentarlo y salir bien librados. No hay respuesta fácil para esta cuestión, y sabemos que debemos enfrentar este tiempo con el poder y la gracia divina, pero en el plano práctico los creyentes vivimos muchos peligros, tanto físicos como emocionales, y espirituales.
Vamos a partir de un principio edénico pre mortem, ahí donde el proyecto de Dios era estéril y dependía en lo absoluto de Dios, y su relacionamiento con el ser humano y los otros seres creados. Este es “el principio del gobierno absoluto de Dios”.
“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” 1 samuel 8:7 (RVR1969).
Aquel momento histórico para la nación de Israel, fue cuando el liderazgo de Samuel, quien era profeta y juez de la nación; empezaba a envejecer. Los hijos de Samuel no respondieron a la expectativa de los ancianos de Israel para su continuidad; por lo tanto, le pidieron a Samuel un rey. Un acto que podría Samuel haber interpretado como rechazo a su investidura, pero no, Dios le aclara a Samuel que no era a él a quien desechaban, sino a Dios mismo. Fue un periodo de teocracia legítima, y no requirió de un pueblo perfecto moralmente, sino de un pueblo cuyos líderes eran responsables ante Dios; de impartir la ley de Dios y mantener la justicia de la ley de Dios en sus territorios. Por eso existían los jueces, aquellos hombres y aquella mujer, que juzgaron sus causas personales, nacionales e internacionales.
Walter Cuadra, citando el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, define el periodo de los jueces de Israel de la siguiente manera: «Jueces es la continuación cronológica del Pentateuco y de Josué, y describe la historia de Israel desde la muerte de Josué hasta la aparición de Samuel”. (párr. 2).
También, Cuadra agrega: “Por tanto, podríamos definir el período de los jueces como aquella parte de la historia de Israel que nos habla de sus primeros años de asentamiento en la tierra de la cual recientemente habían tomado posesión, un periodo de caos político y espiritual que abarca alrededor de 300 años, desde la muerte de Josué hasta el inicio de la monarquía, entre los siglos XII al XI a.C. Algunos consideran este período como la historia de la teocracia de Israel, considerando el hecho de que no existían reyes que gobernaran a las 12 tribus y, por lo tanto, tenían que regirse por sus leyes divinas y confiar en la fidelidad de Dios para que sus promesas se cumpliesen en ellos, afirmándolos en la tierra que se les había prometido y sometiendo a las naciones que los rodeaban. Ahora, el cumplimiento de estas promesas dependía de la obediencia de Israel a su palabra: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas”. Deuteronomio 28:13.
Por consiguiente, cuando Israel desecha a Dios y pide un rey, lo hace con alevosía; ya que agregan en su petición, que ellos quieren ser como las demás naciones.
Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. 1 samuel 8:18-20 (RVR1969).
Este pensamiento no tiene que ver solo con Israel, atañe a la Iglesia en un sentido figurado, porque pone nuestro corazón al espejo de esta actitud. No hay forma que podamos sobrevivir a las naciones de hoy y a sus ideologías y hostilidad, sin el gobierno de Dios en nosotros. Desde que Israel desechó a Dios, fue perdiendo paulatinamente su herencia y sus conquistas en Canaán.
En Cristo, Dios formó de judíos y no judíos un solo pueblo para él. Es una forma de teocracia en los corazones de los llamados, salvos y comisionados. Las condiciones son las mismas que tenían Adán y Eva en el huerto e Israel durante la teocracia de los jueces: simplemente obediencia. La obediencia es una distinción del cristiano, porque al obedecer confía en Dios y su soberanía en medio de cualquier circunstancia.
¿Cómo enfrentar este tiempo de apostasía y blasfemias contra Dios y su Iglesia?
Debemos enfrentarlo con obediencia y confianza en lo que Dios está haciendo, en lo que hará, pero sobre todo en lo que Dios está permitiendo en el mundo de hoy; lleno de hostilidad blasfema. También, debemos estar preparados para no ser seducidos dentro de la Iglesia, hacia una tolerancia participativa de las nuevas convenciones sociales respecto a todo; pero en especial, respecto a la familia, la vida y la sexualidad.
Dios debe ser Rey sin excusas, no necesitamos ser inmaculados (algo imposible per se) para aceptar su gobierno, solo confiar de verdad en Él. Si confiamos, obedecemos; si desobedecemos, podemos arrepentirnos para perdón, y seguir confiando. Pero sin Dios gobernando en nuestro corazón, no llegaremos muy lejos en este tiempo, y menos aún en tiempos venideros. Porque la hostilidad directa y de confrontación hacia Dios; va creciendo a tal punto, que el ateísmo no tendrá lugar; ya que tendrán que creer en Dios para poder atacarlo e intentar destruirlo. ¿Lo que digo es fábula? No, para nada. Es escatología bíblica (apocalipsis 20).
¿Signos de que Dios no está gobernarnando?
1. Normalizar la conducta humana, tal como el mundo lo normaliza, aún en contra de lo que la Biblia diga acerca de esas conductas. Esa normalización; es el equivalente al rechazo de Dios por parte de Israel, para proponer un rey humano que los guiara.
2. Tibieza espiritual, es otro signo, y quienes viven esos estados espirituales; es por falta de fe y disciplinas espirituales.
3. Activismo estéril, refiere a la participación activa del cristiano, en activismos enfermizas, hostiles y “hates” (actitudes y pensamientos de odio).
¿Acaso se puede concebir como sano y natural la vida de creyentes que tienen como meta principal o única, las luchas humanistas sin propósito en Cristo?
Hay luchas sociales, luchas ideológicas, luchas animalistas, luchas pro étnicas, sin mediar una meta espiritual de reino.
Sin transformación de vida, sin salvación y sin vida eterna, toda lucha humana es estéril para el cristiano.
Podemos ser ciudadanos ejemplares y servir a nuestra sociedad, es lo idóneo, pero nunca olvidar nuestra responsabilidad y oportunidad de compartir la vida en Cristo. Y la sociedad que nos sostiene ahora, cada vez más, nos exigirá no llevar a Cristo con nosotros.
Hemos llegado al tiempo decisivo, donde los creyentes nos enfrentaremos a ceder o morir; quizá no literalmente moriremos, pero moriremos socialmente en las manos de la exclusión ideológica, hostilidad política, marginación intelectual y burla religiosa.
¿Dejarás a Dios reinar? Si tu respuesta es positiva, es casi seguro que el peregrinar cristiano en adelante sea a cuestas. Porque tu opinión no será tan valorada, pero sí es necesaria. Nuestra tarea es ser sal entre la desabrida sociedad que nos toca vivir. Y ser luz en la tiniebla más densa de la humanidad, la que estamos viviendo, y que se complicará mucho más.
Al ejército de Dios en todos los rincones de la tierra, y hasta donde estamos llegando a través de este blog, les recuerdo que están muriendo cristianos en occidente por compartir la verdad y los valores bíblicos. Así que no retrocedamos, y seamos valientes en la hora de la prueba. ¿Cómo? Viviendo dignamente como conviene a los santos, y proclamando el Evangelio. Defender la verdad que creemos, es parte de ser una familia de fe.
“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros…” 1 Pedro 3:15 (RVR1969).
Referencias
Cuadra, Walter (s.f) El período de los Jueces de Israel., párr. 2. https://lassagradasescriturasestudio.blogspot.com/2024/09/el-periodo-de-los-jueces-de-israel.html#:~:text=Por%20tanto%2C%20podr%C3%ADamos%20definir%20el%20per%C3%ADodo%20de%20los,y%20sometiendo%20a%20las%20naciones%20que%20los%20rodeaban.

