En estos últimos años he tenido mucho tiempo para meditar sobre la vida. Aprendiendo un poco del estilo hebreo en los escritos sapienciales, nos corresponde pensar y escribir más allá del simplismo de la sociedad actual. Y sobre todo más allá del pensamiento humano contemporáneo, que trata de atribuir todo lo que nos pasa, a la energía del cosmos o al Karma.

El salmo 113 nos pone en perspectiva de nuestra pequeñez, que puede ser grandeza solo a la sombra del todopoderoso y grande entre los que se enarbolan grandes. Nuestro Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Los salmos 113 al 118; son una colección de himnos litúrgicos judíos, cantados sobre todo durante la pascua.

Yo dividí en tres secciones:

1. Un llamado a la alabanza

“¡Aleluya! Siervos del Señor, ¡alaben su nombre! ¡Bendito sea ahora y siempre el nombre del Señor! ¡Alabado sea el nombre del Señor del oriente al occidente!” Salmos‬ ‭113:1-3‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Lo que más ofende a la humanidad actual es que le dicten adoración a lo que ellos llaman una deidad. Y nuestro Dios, es para el mundo una deidad más que se arropa en una cultura. La cultura semita.

La falta de entendimiento humano a la sublime acción de Dios de humanarse, y hacerlo en el seno de una mujer común y cotidiana, de un pueblo y de una cultura; supone la lucha ideológica, religiosa y armamentista más cruenta en la historia de nuestro mundo. Tanto es así, que la humanidad casi al unísono ha vociferado con actitud y palabras; que de Dios ya no quieren nada.

Sin embargo, Dios a dejado muy claro que su propósito para el hombre es que le adore a él, único Dios. Y si no alabamos y adoramos a Dios, lo haremos a alguien más, sea este alguien un ser, sea un conjunto de ideas o sea un sistema sociopolítico como el mundo. Por eso es que Dios busca adoradores, que le adoren en espíritu y en verdad. Porque el único beneficiado es el ser humano mismo. Pero el mundo a mal interpretado esta disposición divina, y se ha llegado inclusive a blasfemar a Dios pensando que es un Dios narcisista y egoísta.

Entonces concluimos que estos primeros tres versículos de este salmo; son un llamado a los sencillos y humildes para adorar al verdadero y único Dios.

2. Un Dios que reina allá en lo alto

“El Señor está por encima de las naciones; ¡su gloria está por encima del cielo! Nadie es comparable al Señor nuestro Dios, que reina allá en lo alto;” Salmos‬ ‭113:4-5‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬

Aún cuando las naciones no avalan su veracidad, Dios está por encima de toda nación y su trono por encima de toda galaxia. ¿Quién se atreve a compararse a Él? Increíblemente el mundo se compara más que él. Y trama su irreverente independencia de Dios. El Dios de Israel.

“Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas.” Salmos‬ ‭2:2-3‬ ‭RVR1960‬‬

3. Un Dios sublime pero cercano

“y que, sin embargo, se inclina para mirar el cielo y la tierra. El Señor levanta del suelo al pobre, y saca del lugar más bajo al necesitado para sentarlo entre gente importante, entre la gente importante de su pueblo. A la mujer que no tuvo hijos le da la alegría de ser madre y de tener su propio hogar. ¡Aleluya!”

‭‭Salmos‬ ‭113:6-9‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

A pesar de su grandeza, Dios es cercano con los humildes, con los sencillos, con los pobres de espíritu. Así describe la bondad de Dios; el salmista, en sus últimos cuatro versículos.

He experimentado esos lugares bajos en mi vida. De igual manera que he experimentado su poder sustentador.

Esa gracia de Dios viene a nuestra vida de muchas maneras. Pero el fin es el mismo: “darnos en Cristo y su Palabra una experiencia que transforma”.

Es importante tener claro que: el suelo y la pobreza, el necesitado y la estéril; mencionados en estos versículos finales, son alusiones metafóricas llevadas del plano físico al plano espiritual. Dios no trabaja para hacer que gente sea millonaria, ni su dinámica es suplir cada necesidad de nuestra pequeñez, ni da hijos a la mujer para llenar un vacío emocional de vida. Todas esas necesidades mencionadas, sobra decir que se dan porque el hombre como dice mi amigo Steve Moore: «se hizo botar del paraíso».

Pero no olvidemos que, en aquel paraíso; Adán y Eva vivían del sustento de Dios. Ciertamente el mundo hecho por Dios es un medio sustentador. Así que muchas de nuestras necesidades por las que a veces oramos, se pueden sustentar a través de lo que ya Dios nos ha provisto de antemano en la creación.

Tome nota: he dicho que el mundo es un medio sustentador, no es nuestro sustentador. Nuestro sustentador es Dios y a Él debemos por ende, la adoración que muchos están dándole al dios mamón, el dinero. O a la pacha mama, la tierra. O al dios universo, la nueva era. O al dios hombre, el humanismo.

Adoremos a Dios, en espíritu y en verdad en todo lugar.

¿Por qué? Porque Dios se inclina para mirarnos, desde su trono.

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