«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7 RVR1960
Jesús nos deja una máxima en este texto para leer, memorizar y aprender. Podríamos hacer varias reflexiones alrededor de este versículo, pero no llegaríamos a encontrar todas sus poderosas verdades; casi místicas.
La palabra clave de este texto es “permanecer”. Aunque algunos en la fe han hecho de “pedir” su propia clave, debo decir que para pedir; y pedir bien como dice Santiago, debemos ir a la palabra clave: “permanecer”
¿Qué sinónimos hay intrínsecos en la palabra clave de este texto?
Las palabras con las cuales podemos ampliar el mensaje y significado, según su fuente en griego (μένω – Méno) son: vivir, esperar, hacer escala, perseverar, retener, morar. De este ejercicio podemos usar cada una de estas palabras y ponerlas en lugar de: permanecéis y permanecen, y nos daría un abanico de diferentes posibilidades de comprensión de este texto.
En Juan 15 Jesús está dejando un mensaje clave: “separados de mí nada podéis hacer”.
Ahora pensemos que tanto podemos hacer en Cristo. Indudablemente tenemos varias opciones para responder. Pero la misma Escritura nos muestra a qué estamos llamados en Cristo.
Meses después de estas palabras de Jesús, parece que los discípulos habían comprendido a qué estaban llamados y que pedir para cumplir su misión:
“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” Hechos 4:29-30 RVR1960
Estos hermanos no pidieron ofrendas, caballos como medio de transporte, sostén mensual o seguro social. Pidieron denuedo para hablar. O sea, valentía e intrepidez. Eso era lo que necesitaban sus corazones atemorizados y casi paralizados por las amenazas y los azotes. Pero a la vez, oraron pidiendo que la mano de Dios hiciera valer las palabras de ellos con señales prodigiosas.
Indudablemente, aquellos sencillos pescadores del vulgo como se les conocía. Habían comprendido la misión de Cristo ahora delegada en ellos. Y supieron pedir y se les concedió. La iglesia empezó a crecer de manera poderosa sin ostentación. Sin figuras mediáticas. Sin héroes humanos. Solo con la obediencia de unos sencillos hombres y el poder de Dios.
“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Hechos 2:47 RVR1960
La tarea de aquellos creyentes fue sencilla pero riesgosa. Solo debían alabar al Señor, pero en un contexto donde el único que merecía alabanza era el César: gobernador de Roma. Por eso aquella sencilla tarea, era de las más peligrosas de la época. Al punto de muerte.
Todos los que fueron añadidos a la iglesia, los que fueron salvos, fueron añadidos por el Señor de la iglesia: Cristo Jesús.
Debemos pensar primero qué significa permanecer en él. Y les adelanto que va más allá de permanecer en una iglesia o denominación. Si logramos entender qué es permanecer en él y sus palabras en nosotros; de seguro vamos a pedir correctamente y recibirlo de su mano. Todo lo demás, lo puede comprar el dinero.
Yo quiero si es necesario, volver a él primero y luego permanecer. Es el anhelo de mi corazón y espero que sea el suyo.
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