Hay una tesis Paulina que necesitamos ahondar en nuestro diario vivir, estudios y devocionales.
Quisiera compartir este estudio, para que ustedes; y también yo, busquemos el poder de lo alto para lograr afianzar nuestra fe.
Una fe sencilla para salvación, es aquella que no tarda la respuesta del hombre, esperando comprender a Dios, antes de responder a su amor.
Por otra parte, el conocimiento y la sabiduría divina, ha sido revelada a través de las Escrituras. Primeramente por inspiración a aquellos hombres y mujeres escogidos. Luego por la iluminación del Espíritu Santo a todos los creyentes.
Sin embargo, la tesis de Pablo señala que la fe debe ser sencilla, para que no prevalezca la soberbia humana y la vanagloria. Por tanto, Pablo repite algunas veces este concepto: que lo que él aprendió y tenia por valioso, ya no lo era tanto a partir del poderoso encuentro con Cristo, camino a Damasco.
El corazón de esta cátedra paulina si pudiera resumirla, sería: “no se es salvo por cuánto conocemos, sino por creer (esto es por fe) en los portentos de Dios ( esto es todo lo que Dios hace que siempre está alineado a lo que dice)”
Veamos:
“y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” 1 Corintios 2:4-5 RVR1960
Pablo le explica esto no solo a los Corintios, también lo hace con los hermanos de Tesalónica.
Y cuál es su propósito: “para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”
La fe no debe estar basada en la razón o el uso exclusivo de la razón. Porque sería entonces una fe intelectual, que daría como resultado una especie de gnosticismo moderno. Aquella creencia falsa que atacó a la iglesia naciente; donde se ponía un gran énfasis en el conocimiento como el camino a la iluminación y la salvación.
Por su lado, Pablo era un erudito de la ley. Hombre iluminando y consagrado al judaísmo. De la secta de los Fariseos. Los más influyentes para entonces en la vida religiosa y política de los Judíos. Y también este conocimiento es considerado tiempo después por el apóstol como “sin valor”.
“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;” Filipenses 3:4-9 RVR1960
¿Es realmente lo que Pablo quiere comunicar? ¿Qué la ciencia, el conocimiento, su vida irreprensible es basura?
¡Claro que no! Pero lo que sí quiere resaltar con fuerza pendular, es que la fe basada en el poder de Dios. En quién es Dios. Esa fe sencilla, sin alardes. Esa es la fe poderosa que lo hizo conocer a su gran amor: Cristo. Y es la fe que fue llamado a predicar.
“Pero hermanos, cuando yo fui a hablarles del designio secreto de Dios, lo hice sin hacer alardes de retórica o de sabiduría.” 1 Corintios 2:1 DHH94I
Pero Pablo sabe mucho más de esta fe sencilla, sabe tanto como para alardear, pero también sabe que esa no es su misión. Su misión es hacerse entender tanto entre judíos como griegos.
Así que, la ciencia esta en saber cómo aplicar el conocimiento. Y éste conocimiento en la práctica se vuelve sabiduría.
«Aplicar el conocimiento a la cotidianidad de nuestras frágiles vidas, es de sabios. Pero buscar la vida eterna por la fe; es haber sido iluminados»
“Sin embargo, entre los que ya han alcanzado la madurez en su fe sí usamos palabras de sabiduría. Pero no se trata de una sabiduría propia de este mundo ni de quienes lo gobiernan, los cuales ya están perdiendo su poder. Se trata más bien de la sabiduría oculta de Dios, del designio secreto que él, desde la eternidad, ha tenido para nuestra gloria.” 1 Corintios 2:6-7 DHH94I
¿De qué conocimiento o sabiduría oculta habla Pablo?
Pablo hace referencia a una experiencia espiritual única vivida por Él. Dios le dio una serie de conocimiento e instrucciones a Pablo: tanto para los judíos como para la iglesia naciente y para los gentiles.
En sus cartas logra recopilar a modo de doctrinas; este conocimiento e instrucciones dadas por Dios mismo en el mismo Cielo. Aunque también dice que muchas cosas le fue negado comunicar.
“Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.” 2 Corintios 12:1-5 RVR1960
Basado en los 14 años que Pablo menciona, ubican esta divina experiencia del apóstol, durante su retiro de tres años en Arabia, esto pasó luego de su primer encuentro con Jesús en su camino a Damasco persiguiendo a los creyentes.
“Pero Dios, que me escogió antes de nacer y por su gran bondad me llamó, tuvo a bien hacerme conocer a su Hijo, para que anunciara su evangelio entre los no judíos. Y no fui entonces a consultar con ningún ser humano; ni fui tampoco a Jerusalén a ver a los que eran apóstoles antes que yo. Por el contrario, me dirigí sin tardar a la región de Arabia, y luego volví a Damasco. Tres años después fui a Jerusalén para conocer a Cefas, con quien estuve quince días.” Gálatas 1:15-18 DHH94I
Finalmente, después de tres años de preparación, donde su mente y corazón estaban siendo depurados de todos sus conceptos legalistas erróneos. Preparado directamente por Jesús mismo en el tema de la salvación por fe y no por las obras de la ley. Pablo regresa a Jerusalén listo para trastornar al mundo con el evangelio. Uniéndose a los otros apóstoles.
Los apóstoles caminaron con Jesús tres años; preparándolos el maestro para la misión de establecer la iglesia en un contexto judío. Luego, Pablo fue llevado tres años, al desierto para aprender también del Señor. Preparado por el maestro para llevar el evangelio a los gentiles.
Pablo mismo dice: “cuando Cristo me alcanzó, no fui a consultar con algún hombre. Ni tampoco fui a Jerusalén a ver a los que eran apóstoles antes que yo”
Así que la tesis paulina es una tesis creíble. Al menos para gente de fe como usted y yo. Pablo fue instruido directamente por Cristo para hacer su tarea de evangelista. Pero nunca dejo de ser débil y humano a pesar de aquel grande privilegio. Y es lo que Pablo llama el aguijón que le fue puesto por Dios mismo, para mantener doblegado cualquier intento egoísta y ególatra.
Usted y yo somos los iluminados de hoy. Iluminados por el Espíritu Santo en toda justicia y Verdad. Pero seguimos siendo frágiles para que no seamos vanagloriosos, alardeando de lo que no es nuestro mérito.
El mérito solo es de Cristo. Y la fe sencilla lo sabe.