Después de estudiar los cinco verbos respecto a la salvación, yo comprendo que quedan muchas preguntas. Y toda pregunta tiene una respuesta. No son todas respuestas fáciles, ni son todas las respuestas; aquellas que queremos oír.
Hoy trataré de responder algunas, escribiendo sobre este asunto de nuestra salvación: enfocando la justificación versus la culpabilidad.
Y es que en los dos extremos, están los peligros de la vivencia cristiana.
Por un lado están aquellos que viven haciendo cosas para sentirse salvos o ganar la vida eterna. Terminando muchas veces en la frustración de sentir siempre culpa por que pecan.
Por el otro extremo están aquellos que viven la vida sin ley porque asumen una posición intelectual de salvación donde la gracia les da para vivir sin límites el pecado. Ignorando lo que Pablo nos explica: que la Gracia o la libertad, es para vivirla para Dios.
Pero ciertamente, no debemos estar en ninguna de esas posturas. No vivamos la culpa ni tampoco bajo concupiscencia.
1. La Culpabilidad Univeral
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”
Romanos 3:23 RVR1960
“¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Romanos 3:9-12 RVR1960
Pablo explica con detalle; que todo el género humano está bajo el veredicto de: “Culpables”.
Por esta razón es que todos los seres humanos luchamos con la culpa. Incluso a veces, sin estar implicados de manera directa en un ilícito legal o moral, sentimos culpa. Cuanto más cuando somos responsables directos.
Estos textos con gran profundidad teológica, fueron parte de los temas que le fueron revelados a Pablo de manera especial y portentosa. Recordemos que Pablo vivió un extasis espiritual, y en ese período de espacio – tiempo, Dios le entregó un mensaje muy poderoso para la iglesia naciente; aquella iglesia en convergencia entre judíos y los primeros cristianos. Así que el contenido y significado del mensaje de sus cartas, son la última línea de revelación dada por Dios a la iglesia. De esta revelación tomaremos para aligerar nuestros oídos espirituales y comprender cómo vivir nuestra salvación.
El primer escollo a superar en nuestro andar cristiano es la culpa. Porque somos verdaderamente culpables. Pero hay suficiente evidencia bíblica para afirmar que Cristo al traer perdón, nos libra de la culpa para que podamos vivir una vida abundante. Asi que los creyentes no debemos vivir bajo culpa. Claro está, somos libres de la culpabilidad universal una vez que en Cristo somos justificados.
“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,”
Romanos 3:24-25 RVR1960
Propiciación: es el sacrificio perfecto y aceptó para llenar la justicia de Dios. Es el medio que hace que Dios sea propicio a cada uno de sus escogidos.
Jesus es ese sacrificio perfecto y acepto. Y por eso fue hecho propiciación. Para declararnos inocentes por medio de la fe en su sangre. Y si declarados inocentes hemos sido, ¿por qué vivir como culpables?
2. La Justificación
Solo se adquiere por la fe.
La ley y los profetas modelaron la justicia de Dios. Pero la ley no nos puede declarar justos ante El Dios Justo.
“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.” Romanos 3:28 RVR1960
Pablo explica que la ley y los profetas; o sea, lo que llamamos el Antiguo Testamento, había testificado de la justicia de Dios, ahora manifestada.
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;” Romanos 3:21 RVR1960
¿En quién se manifestó esta justicia de Dios? En Cristo o a través de Cristo.
Por lo tanto, ser declarados inocentes no depende de un sistema religioso, ni de sacramentos, ni de actos de bondad. Depende de la fe: de creer en Cristo, en sus promesas y en su obra salvífica.
Como dijo Lutero: SOLA FE, SOLA ESCRITURA.
¿Cómo podemos vivir la salvación?
No espere que la podrá vivir al morir o al regreso de Cristo. Porque si no la estamos viviendo aquí ahora, posiblemente no la podremos vivir en la eternidad con Él.
La salvación se vive por la fe. Ahí cuando te cuesta creer que se puede lograr. Porque no puedes creer que la mereces. Es ahí cuando se requiere de fe. Porque no la merecemos realmente.
Ahí, cuando piensas en tu pecado, y las luchas que tienes con tu diario vivir, y crees que no puedes ser de los llamados. Es ahí cuando necesitas de la fe. Para aceptar su llamado.
Cuando te preguntas ¿cómo es que Dios te habría elegido por nombre desde antes de nacer? Es ahí cuando necesitas fe.
Si no tenemos fe, seguiremos buscando nuestro propio camino para agradar a Dios. Y fracasaremos. Porque Hebreos dice que sin fe es imposible agradar a Dios.
Un consejo que doy a quienes no comprenden como ser salvos siendo pecadores, es que crean que Dios puede perdonar cualquier pecado. Y luego confiese a Cristo como Señor y Salvador. Y esperen el milagro transformador de Dios.
Todo pecado, maldad, perversidad y vicio; será cada vez más incómodo en tu vida una vez que diste el primer paso de creer y confesar a Jesús.
No lo hagas al revés. O sea, no empieces haciendo cambios en tus hábitos, para luego pedir perdón a Dios. Esa fórmula deja por fuera a Dios. Y el cambio será efímero como la niebla.
Espero que pidas perdón a Dios por tus pecados hoy mismo. Y que le pidas que sea tu salvador, hoy mismo.
Los cambios vendrán en el día a día.
Amén