• Confía en Jehová

    “Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.”

    ‭‭Isaías‬ ‭26:4‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    “Confíen siempre en el Señor, porque él es refugio eterno.”

    ‭‭Isaías‬ ‭26:4‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Es un cántico de llamado a la confianza en Dios. Una nación cuyo corazón está aturdido. Vacilante. Endurecido. Pero la Palabra profética de Isaías no cesa.

    Confiar en Dios es el llamado perfecto, la exhortación puntual; a quienes su corazón se les ha engordado y endurecido por su pecado. Cuando digo pecado, no solo hago referencia a pecados escandalosos de tipo moral y social. También está ese pecado de omisión, ese pecado de dejar de hacer lo correcto. Pablo lo llama pecado de omisión al escribir: “al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”.

    No confiar en Dios es lo mismo que la incredulidad. Pone un gran obstáculo para obedecer a Dios. También la desobediencia está arraigada en la incredulidad. Dejamos de hacer lo bueno porque no creemos que tenga recompensa. No obstante, la Biblia nos enseña que si hacemos lo correcto o hacemos lo bueno sin desmayar, segaremos a su tiempo.

    El llamado de Isaías es claro: “confíen en Yavé, porque él es eterno refugio, o roca fuerte que nos dará ese refugio”

    ¿Cuando hizo este llamado Isaías? Cuando la nación estaba rebelde, en idolatría y camino a la destrucción. Ellos escucharon el llamado pero no hicieron caso y cayeron en cautiverio.

    Tenemos la oportunidad hoy, de oír y obedecer. O de oír y seguir en nuestra rebeldía y sufrir pérdida.

    Pero Dios seguirá siendo la única oportunidad de salvación.

    Dios es: “Refugio eterno”. “Es la fortaleza o roca de los siglos”

    Confiar: significa ejercer fe. Y ejercer fe, significa hacer o actuar conforme a su Palabra. Cualquiera sea la situación.

  • 25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.

    26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. Hechos 11 RVR 1960

    Los creyentes en Cristo habían estado de un lugar a otro. Había mucho movimiento y actividad. Y justo recién habían vivido la primera de muchas grandes persecuciones por la fe de ellos. Entonces, se ubicó un importante grupo de hermanos y hermanas en Antioquía de Siria. Es ahí donde se les llama por primera vez cristianos a los seguidores de Cristo. Es también la iglesia que Dios toma como plataforma para ir a las naciones de entonces con el evangelio; desde donde Pablo y Bernabé son elegidos por el Espíritu Santo y enviados a los gentiles, a »Pantha ta Etna» = A toda nación o a cada nación. Antioquía, del griego »Antioko» cuyo sigificado es: »Empujador». Es la iglesia que por antonomasia empuja el evangelio, no sin sus evangelistas inspirados; para llenar la tierra con las buenas nuevas: »La buena noticia».

    La identidad de ser creyentes en Cristo y por ende cristianos, descansa en hechos históricos y bíblicos. No se es cristiano por herencia. No se es cristiano por repetir oraciones. No se es cristiano por NO ser ateo, musulmán o budista. Se es cristiano por convicción. La convicción que nos ha sido dada por medio de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. Es un asunto de fe, que hará milagros como los ocurridos en Antioquía de Siria. Los Cristianos entonces estamos marcados por:

    1. La perseverancia: Hechos registra que algunos de los esparcidos por la persecución, iban predicando, y en sus predicaciones iglesias fueron fundadas. Bernabé fue por Pablo hasta su ciudad natal en Tarso y lo trajo a esta poderosa iglesia de Antioquía, y ahí se mantuvieron un año; hasta que Dios habló por medio del Espíritu Santo y los líderes de la iglesia para que ellos salieran respaldados hacia otras comunidades, provincias y naciones. Ellos entonces perseveraron.
    2. El milagro dentro de los milagros: Entiendo yo y quiero dar mi punto de vista, que milagro en el texto bíblico lo es todo. No quiero aquí enfocar los milagros que llenan el ego y el morbo humano. Esos también los hay por la pura gracia y plan de Dios. Pero sí quiero hablar del milagro que es ser llamados hijos de Dios. Ser escogidos, predestinados, llamados, santificados y glorificados. Esa es la única manera de ser parte de su reino, y déjeme decir que es un auténtico milagro. Pensemos en la posibilidad matemática de que usted y yo fuésemos uno de ellos: Resultaría 0 en 7.750 millones de posibilidades (población mundial aproximada).
    3. Quiero agregar un tercer gen espiritual de nuestra identidad: La regla de oro: 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Lucas 6:31 RVC. La perseverancia del cristiano es un gen espiritual, lo mismo que una vida milagrosa en todo sentido. Pero el testimonio de nuestra vida como seguidores de Jesús no puede ser ignorado. Está en nuestros genes espirituales una vida de testimonio. Es Jesús quien nos manda a tener su carácter: Ser y actuar como queremos que las otras personas sean y actúen con nosotros. Es una prueba de fuego para nuestro carácter egocéntrico.

    A veces maltratamos y no queremos ser maltratados. Ofendemos pero no queremos que nos ofendan. Negociamos en contra de la otra parte, pero no queremos que nos afecten a nosotros en un negocio. Todo esto es parte de lo que llamamos el carácter, sí lo es, y es precisamente lo que Dios quiere transformar en los que hoy nos llamamos: Cristianos.

    Es tiempo de tomar nota y valorar las raíces de este título conferido a los primeros discípulos allá en la Antioquía de Siria, del primer siglo de la era cristiana. Ellos no se auto nombraron cristianos. A ellos los llamaron así los de afuera, y lo hicieron de manera despectiva, porque vieron plasmado en ellos; el carácter desafiante de Cristo. Pero desafiante al sistema del mundo, desafiante a la vanagloria de la vida y al abuso del poder de los pocos sobre los muchos menesterosos. Llamarse cristiano en su época era signo de muerte. Para nosotros hoy parece ser estatus.

    Que Dios nos ayude y nos permita ser perseverantes para ver sus milagros y tener el carácter de Él de cara al mundo de hoy.

  • Aun en la vejez, cuando ya peinen canas,
        yo seré el mismo, yo los sostendré.
    Yo los hice, y cuidaré de ustedes;
        los sostendré y los libraré (Isaías 46:4 NVI)

    Hace un par de domingos nuestro pastor nos compartía sobre este texto del profeta Isaías. Uno de los mensajes mas esperanzadores en el segundo Isaías cuyo enfoque es: »Consolación».

    El libro en sí es atribuido al Profeta Isaías, aunque su mensaje abarca tres periodos extensos, vitales y vibrantes de la vida del pueblo de Dios. Tenemos entonces ante nosotros una secuencia del mensaje de Dios para su Pueblo, donde hay una profecía cumplida; desde la advertencia, el juicio, la restauración y la eternidad.

    Cuando lea Isaías no olvide estos detalles.

    Isaías 1 al 39 es la profecía que advierte el final que tendrían como nación por su testarudez, ahí se describen los juicios no solo contra Israel, sino de manera universal contra las naciones y sus reyes. Isaías por lo tanto es una visión resumida del universo, de su vida y su futuro. Para Israel, cada acontecimiento era vivencial, era contemporáneo a la vez extemporáneo. Vivencial por cuanto vieron cumplirse sus peores temores y aquellas advertencias divinas a las que sus líderes religiosos y políticos no hicieron caso. Extemporal, porque muchas de las promesas profetizadas en este primer apartado de Isaías vendrían a cumplimiento siglos después con la aparición de Cristo.

    Isaías 56 al 66 es la tercera sección del libro. Hay una serie de llamamientos y recordatorios a los judíos que serán pronto repatriados a Jerusalén. Se les recuerda que el pacto de Dios con Israel sigue vigente. Que sus alcances de bondad, provisión y salvación siguen vigentes. Y que la manera de responder a Dios por su consolador mensaje; es practicando la justicia, y dejando la idolatría. Dios no cambia, su pacto no cambia, sus exigencias en cuanto al carácter de sus elegidos no cambia. Los que tienen que cambiar son ellos, si quieren gozar de las promesas universales de salvación expresadas en esta sección de Isaías. Precisamente, hay referencias al futuro glorioso de Sión y a las buenas nuevas de salvación. Lo que se ha llamado el evangelio de Isaías.

    Isaías 40 al 55 es la segunda parte del libro que enfoca una serie de mensajes de consolación a los exiliados en Babilonia. Es de esperar que aquellos deportados tuvieran sentimientos encontrados. Que aquellos nacidos en Babilonia no sintieran tanto apego a una tierra que desconocían. Que algunos añoraban su regreso a Sión, otros que se adaptarían a la tierra de Babilonia. En medio de todo, la Biblia nos indica que ellos en general no estaban felices allá. El mensaje de consuelo les recuerda que tienen un Dios vivo y poderoso; que no se compara con los ídolos de sus padres o de las naciones conquistadoras.

    El texto que tenemos a la vista en nuestro artículo esta ocasión, es precisamente un texto que pertenece a esta segunda sección de Isaías. Y resume el mensaje consolador del profeta al pueblo de Dios; en una situación específica. Dios les recuerda que él no ha cambiado ni cambiará. Aún en la vejez, haciendo alusión que desde el vientre de la madre ha visto por ellos y los ha guardado, así lo seguirá haciendo: »Yo seré el mismo, Yo los sostendré».

    Luego les dice: »Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré». ¿Acaso Israel lo creerá? y aquí está la esencia de los beneficios de su cuidado divino: la fe. Israel, si creía esta poderosa verdad, iría obediente, segura y con gozo a su nueva oportunidad de vida. Dios se vuelve a revelar; como el creador y por tanto el protector y salvador de sus vidas.

    Esta es una promesa universal, que fue expuesta de manera didáctica a través de Israel; para todos los llamados a ser sus hijos. Usted y yo hemos sido llamados para Salvación. Aquí, cuando Dios dice a Israel que Él los creó se refiere a una creación espiritual como nación escogida, lo que llamaríamos en el evangelio: el nacer de nuevo. Así que no se refiere a la creación de toda la raza humana del polvo de la tierra. Esta creación confiere a Dios propiedad. Sus escogidos somos propiedad de Dios que nos eligió. Israel es su propiedad y los nacidos de nuevo somos su propiedad. En esa misma dirección le confiere a Dios la responsabilidad de cuidar de los suyos y dar eterna salvación a los suyos. Por eso Isaías 49:15 usa una imagen tan poderosa como una madre con sus hijos, para ejemplificar su cuidado por nosotros:

    «¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho,
        y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
    Aun cuando ella lo olvidara,
        ¡yo no te olvidaré!

    Amigos y amigas, si Dios es tu Dios, Si Cristo es tu salvador, la esencia de la vida es creerle: Se llama fe.

    Cualquiera sea la situación que estemos pasando, no tenemos que alimentarnos de falsas esperanzas ni pensamientos positivos. Sola Fe, Sola Escritura. Solo Dios como nuestro hacedor, el que nos eligió, nos escogió y nos llamó; solo Él nos podrá ayudar en tiempos de angustia, enfermedad y escacez y alegrarse con nosotros en tiempos de refrigerio. Finalmente él nos llevará hasta la eternidad con él.

  • Después de estudiar los cinco verbos respecto a la salvación, yo comprendo que quedan muchas preguntas. Y toda pregunta tiene una respuesta. No son todas respuestas fáciles, ni son todas las respuestas; aquellas que queremos oír.

    Hoy trataré de responder algunas, escribiendo sobre este asunto de nuestra salvación: enfocando la justificación versus la culpabilidad.

    Y es que en los dos extremos, están los peligros de la vivencia cristiana.

    Por un lado están aquellos que viven haciendo cosas para sentirse salvos o ganar la vida eterna. Terminando muchas veces en la frustración de sentir siempre culpa por que pecan.

    Por el otro extremo están aquellos que viven la vida sin ley porque asumen una posición intelectual de salvación donde la gracia les da para vivir sin límites el pecado. Ignorando lo que Pablo nos explica: que la Gracia o la libertad, es para vivirla para Dios.

    Pero ciertamente, no debemos estar en ninguna de esas posturas. No vivamos la culpa ni tampoco bajo concupiscencia.

    1. La Culpabilidad Univeral

    “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”

    ‭‭Romanos‬ ‭3:23‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    “¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Romanos‬ ‭3:9-12‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Pablo explica con detalle; que todo el género humano está bajo el veredicto de: “Culpables”.

    Por esta razón es que todos los seres humanos luchamos con la culpa. Incluso a veces, sin estar implicados de manera directa en un ilícito legal o moral, sentimos culpa. Cuanto más cuando somos responsables directos.

    Estos textos con gran profundidad teológica, fueron parte de los temas que le fueron revelados a Pablo de manera especial y portentosa. Recordemos que Pablo vivió un extasis espiritual, y en ese período de espacio – tiempo, Dios le entregó un mensaje muy poderoso para la iglesia naciente; aquella iglesia en convergencia entre judíos y los primeros cristianos. Así que el contenido y significado del mensaje de sus cartas, son la última línea de revelación dada por Dios a la iglesia. De esta revelación tomaremos para aligerar nuestros oídos espirituales y comprender cómo vivir nuestra salvación.

    El primer escollo a superar en nuestro andar cristiano es la culpa. Porque somos verdaderamente culpables. Pero hay suficiente evidencia bíblica para afirmar que Cristo al traer perdón, nos libra de la culpa para que podamos vivir una vida abundante. Asi que los creyentes no debemos vivir bajo culpa. Claro está, somos libres de la culpabilidad universal una vez que en Cristo somos justificados.

    “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,”

    ‭‭Romanos‬ ‭3:24-25‬ ‭RVR1960‬‬

    Propiciación: es el sacrificio perfecto y aceptó para llenar la justicia de Dios. Es el medio que hace que Dios sea propicio a cada uno de sus escogidos.

    Jesus es ese sacrificio perfecto y acepto. Y por eso fue hecho propiciación. Para declararnos inocentes por medio de la fe en su sangre. Y si declarados inocentes hemos sido, ¿por qué vivir como culpables?

    2. La Justificación

    Solo se adquiere por la fe.

    La ley y los profetas modelaron la justicia de Dios. Pero la ley no nos puede declarar justos ante El Dios Justo.

    “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.” Romanos‬ ‭3:28‬ ‭RVR1960‬‬

    Pablo explica que la ley y los profetas; o sea, lo que llamamos el Antiguo Testamento, había testificado de la justicia de Dios, ahora manifestada.

    “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;” Romanos‬ ‭3:21‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿En quién se manifestó esta justicia de Dios? En Cristo o a través de Cristo.

    Por lo tanto, ser declarados inocentes no depende de un sistema religioso, ni de sacramentos, ni de actos de bondad. Depende de la fe: de creer en Cristo, en sus promesas y en su obra salvífica.

    Como dijo Lutero: SOLA FE, SOLA ESCRITURA.

    ¿Cómo podemos vivir la salvación?

    No espere que la podrá vivir al morir o al regreso de Cristo. Porque si no la estamos viviendo aquí ahora, posiblemente no la podremos vivir en la eternidad con Él.

    La salvación se vive por la fe. Ahí cuando te cuesta creer que se puede lograr. Porque no puedes creer que la mereces. Es ahí cuando se requiere de fe. Porque no la merecemos realmente.

    Ahí, cuando piensas en tu pecado, y las luchas que tienes con tu diario vivir, y crees que no puedes ser de los llamados. Es ahí cuando necesitas de la fe. Para aceptar su llamado.

    Cuando te preguntas ¿cómo es que Dios te habría elegido por nombre desde antes de nacer? Es ahí cuando necesitas fe.

    Si no tenemos fe, seguiremos buscando nuestro propio camino para agradar a Dios. Y fracasaremos. Porque Hebreos dice que sin fe es imposible agradar a Dios.

    Un consejo que doy a quienes no comprenden como ser salvos siendo pecadores, es que crean que Dios puede perdonar cualquier pecado. Y luego confiese a Cristo como Señor y Salvador. Y esperen el milagro transformador de Dios.

    Todo pecado, maldad, perversidad y vicio; será cada vez más incómodo en tu vida una vez que diste el primer paso de creer y confesar a Jesús.

    No lo hagas al revés. O sea, no empieces haciendo cambios en tus hábitos, para luego pedir perdón a Dios. Esa fórmula deja por fuera a Dios. Y el cambio será efímero como la niebla.

    Espero que pidas perdón a Dios por tus pecados hoy mismo. Y que le pidas que sea tu salvador, hoy mismo.

    Los cambios vendrán en el día a día.

    Amén