Aun en la vejez, cuando ya peinen canas,
    yo seré el mismo, yo los sostendré.
Yo los hice, y cuidaré de ustedes;
    los sostendré y los libraré (Isaías 46:4 NVI)

Hace un par de domingos nuestro pastor nos compartía sobre este texto del profeta Isaías. Uno de los mensajes mas esperanzadores en el segundo Isaías cuyo enfoque es: »Consolación».

El libro en sí es atribuido al Profeta Isaías, aunque su mensaje abarca tres periodos extensos, vitales y vibrantes de la vida del pueblo de Dios. Tenemos entonces ante nosotros una secuencia del mensaje de Dios para su Pueblo, donde hay una profecía cumplida; desde la advertencia, el juicio, la restauración y la eternidad.

Cuando lea Isaías no olvide estos detalles.

Isaías 1 al 39 es la profecía que advierte el final que tendrían como nación por su testarudez, ahí se describen los juicios no solo contra Israel, sino de manera universal contra las naciones y sus reyes. Isaías por lo tanto es una visión resumida del universo, de su vida y su futuro. Para Israel, cada acontecimiento era vivencial, era contemporáneo a la vez extemporáneo. Vivencial por cuanto vieron cumplirse sus peores temores y aquellas advertencias divinas a las que sus líderes religiosos y políticos no hicieron caso. Extemporal, porque muchas de las promesas profetizadas en este primer apartado de Isaías vendrían a cumplimiento siglos después con la aparición de Cristo.

Isaías 56 al 66 es la tercera sección del libro. Hay una serie de llamamientos y recordatorios a los judíos que serán pronto repatriados a Jerusalén. Se les recuerda que el pacto de Dios con Israel sigue vigente. Que sus alcances de bondad, provisión y salvación siguen vigentes. Y que la manera de responder a Dios por su consolador mensaje; es practicando la justicia, y dejando la idolatría. Dios no cambia, su pacto no cambia, sus exigencias en cuanto al carácter de sus elegidos no cambia. Los que tienen que cambiar son ellos, si quieren gozar de las promesas universales de salvación expresadas en esta sección de Isaías. Precisamente, hay referencias al futuro glorioso de Sión y a las buenas nuevas de salvación. Lo que se ha llamado el evangelio de Isaías.

Isaías 40 al 55 es la segunda parte del libro que enfoca una serie de mensajes de consolación a los exiliados en Babilonia. Es de esperar que aquellos deportados tuvieran sentimientos encontrados. Que aquellos nacidos en Babilonia no sintieran tanto apego a una tierra que desconocían. Que algunos añoraban su regreso a Sión, otros que se adaptarían a la tierra de Babilonia. En medio de todo, la Biblia nos indica que ellos en general no estaban felices allá. El mensaje de consuelo les recuerda que tienen un Dios vivo y poderoso; que no se compara con los ídolos de sus padres o de las naciones conquistadoras.

El texto que tenemos a la vista en nuestro artículo esta ocasión, es precisamente un texto que pertenece a esta segunda sección de Isaías. Y resume el mensaje consolador del profeta al pueblo de Dios; en una situación específica. Dios les recuerda que él no ha cambiado ni cambiará. Aún en la vejez, haciendo alusión que desde el vientre de la madre ha visto por ellos y los ha guardado, así lo seguirá haciendo: »Yo seré el mismo, Yo los sostendré».

Luego les dice: »Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré». ¿Acaso Israel lo creerá? y aquí está la esencia de los beneficios de su cuidado divino: la fe. Israel, si creía esta poderosa verdad, iría obediente, segura y con gozo a su nueva oportunidad de vida. Dios se vuelve a revelar; como el creador y por tanto el protector y salvador de sus vidas.

Esta es una promesa universal, que fue expuesta de manera didáctica a través de Israel; para todos los llamados a ser sus hijos. Usted y yo hemos sido llamados para Salvación. Aquí, cuando Dios dice a Israel que Él los creó se refiere a una creación espiritual como nación escogida, lo que llamaríamos en el evangelio: el nacer de nuevo. Así que no se refiere a la creación de toda la raza humana del polvo de la tierra. Esta creación confiere a Dios propiedad. Sus escogidos somos propiedad de Dios que nos eligió. Israel es su propiedad y los nacidos de nuevo somos su propiedad. En esa misma dirección le confiere a Dios la responsabilidad de cuidar de los suyos y dar eterna salvación a los suyos. Por eso Isaías 49:15 usa una imagen tan poderosa como una madre con sus hijos, para ejemplificar su cuidado por nosotros:

«¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho,
    y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara,
    ¡yo no te olvidaré!

Amigos y amigas, si Dios es tu Dios, Si Cristo es tu salvador, la esencia de la vida es creerle: Se llama fe.

Cualquiera sea la situación que estemos pasando, no tenemos que alimentarnos de falsas esperanzas ni pensamientos positivos. Sola Fe, Sola Escritura. Solo Dios como nuestro hacedor, el que nos eligió, nos escogió y nos llamó; solo Él nos podrá ayudar en tiempos de angustia, enfermedad y escacez y alegrarse con nosotros en tiempos de refrigerio. Finalmente él nos llevará hasta la eternidad con él.

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