• «Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.”

    ‭‭Romanos‬ ‭8:30‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬

    Hablamos entonces de “la glorificación”. Es una palabra del griego: Doxázo

    Doxázo: Alabar, dar gloria, honrar. Recordemos que honrar es dar el valor merecido. Dar gloria es hacer ver esplendor en algo o en alguien. Y alabar es decir bien de alguien.

    Jesús, en Juan 17 se refiere a esta clase de gloria y glorificación. El verbo es el mismo:

    “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

    Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

    La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” Juan‬ ‭17:1, 4-5, 22‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿No es esto maravilloso?

    Dios nos conoció desde antes de nacer. Nos predestinó, o forjó u destino desde antes de crearnos. Nos llamó en el tiempo Justo. Nos santificó para hacernos dignos de su reino. Y finalmente nos glorificó aquí y ahora, dándonos la misma gloria que el Padre le dio a Él.

    Ser glorificados, es precisamente tener un nombre en las cortes celestiales. No somos famosos aquí para el mudo. Somos famosos desde aquí para los cielos. Por eso Jesús ora al Padre así, diciendo que la gloria de Él la ha compartido con aquellos que el Padre le ha dado a Él. Refierese Jesus, a los discípulos y a los que habrían de creer por la palabra de ellos. O sea, nos incluye.

    En su gracia, y por la obra salvífica de Cristo, tenemos un nombre y estamos llenos de esplendor y honra.

    No hay gloria sin sufrimiento. Y por eso Cristo sufrió la cruz y la vergüenza, por todos nosotros los llamados y santificados. Y así nos coronó de gloria.

    Gracias Dios

  • Hemos llegado al verbo por excelencia. Completo, pleno, amplio, definido, potente.

    He querido poner su atención en este verbo, definiéndolo de esta manera. Porque del mismo depende la comprensión de todo el contenido teológico de nuestra milagrosa salvación.

    El verbo es: “Justificar”. Derivado del griego, “dikaióo”.

    Signidica: considerar a alguien justo e inocente.

    Más ampliamente; implica: Declarar, aceptar y tratar a alguien como Justo.

    Se basa en un veredicto de absolución, excluyendo la posibilidad del castigo o la condena.

    Para Dios, una persona justa, no lo es por falta de pruebas, o por falta de argumentos de culpa. Lo es por veredicto divino y decisión plenipotencial. Es su amor compasivo que lo constriñe.

    “Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.”

    ‭‭Romanos‬ ‭8:30‬ ‭RVR1960‬‬

    En la cadena salvífica, la justificación es el cuarto eslabón. Dios no solo se dio a la tarea de conocernos, sino que nos marcó como suyos, a su tiempo nos llamó y ahora que hemos caído rendidos a su gracia; nos ha justificado por medio de la muerte y resurrección de Cristo.

    ¿Somos tú y yo culpables? ¡No tengas duda! Claro que lo somos. Pero Dios proveyó nuestra justicia.

    Leamos lo que Pablo dice acerca de la justicia por la fe:

    “diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.” Romanos‬ ‭4:7-8‬ ‭RVR1960‬‬

    Solo por la fe, Dios nos declarará inocentes. Nunca será por obras.

    “la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” Romanos‬ ‭3:22-24‬ ‭RVR1960‬‬

    Asi que es tiempo de creer. No seas más incrédulo, sino cree. Porque la justicia es por medio de la fe y no por medio de las obras humanas.

    Y muy importante entender, que a los que Dios nos conoció desde el vientre de nuestra madre, y predestinó desde antes de crear el mundo, y que nos llamó a su debido tiempo; también nos ha declarado, nos ha aceptado y nos trata y tratará como justos.

    Pablo en Romanos dice de Cristo:

    “con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

    ‭‭Romanos‬ ‭3:26‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿Quién es el Justo? Jesús

    ¿Quién es el que justifica? Jesús

    ¿A quiénes justifica? A los que son de la fe en Jesús.

    Todo se centra en Jesús, el bendito hijo de Dios todopoderoso.

    Dios ya nos justificó: tu y yo ya fuimos declarados inocentes de todos nuestros pecados.

    Ahora podemos vivir como justos, piadosamente.

    ¡Gloria a Dios!

  • «Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.”

    ‭‭Romanos‬ ‭8:30‬ ‭RVR1960‬‬

    Insisto constantemente acerca del llamado que Dios nos ha hecho para salvación. Un llamado que se diferencia de otros de sus llamados. En este texto se trata precisamente; el llamado a la salvación. Nos predestinó, para en su tiempo llamarnos; por nuestro nombre.

    La cadena de verbos tocantes a nuestra salvación, hoy nos lleva al tercer eslabón: el llamado.

    Recordemos que esta cadena de verbos, suman el proceso de nuestra salvación. Así que podemos afirmar que el llamado divino es parte esencial de nuestra salvación.

    Kaléo: gr. Cuyo significado es: convidar, invitar y Llamar por nombre.

    Dios, al que predestinó o marcó de antemano; también lo ha llamado.

    “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,” Gálatas‬ ‭1:15‬ ‭RVR1960‬‬

    Pablo a los Gálatas, les comparte esta parte de su testimonio, indicando que precisamente sin él saberlo, ya Dios lo había apartado desde el vientre de su madre. Eso es exactamente lo que pasa con usted y conmigo al ser ahora hijos de Dios por los méritos de Cristo.

    Hay una pequeña pero importante diferencia entre este llamado a ser parte del reino y a la vida eterna; y el llamado vocacional o servicio a Dios.

    En otras palabras. El llamado a servirlo a Él, está subordinado al llamado a la salvación.

    Si Dios te conoció allá en tu existencia incorpórea y te predestinó a un futuro no imaginado; estoy seguro que te ha llamado para propósitos impensables.

    Jeremías, expresa el corazón de Dios por los suyos:

    “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías‬ ‭29:11‬ ‭RVR1960‬‬

    Mi gente, es tiempo de vivir como llamados, porque somos los convidados a su reino, a su casa, a su mesa. Todo por amor.

  • “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Romanos‬ ‭8:29‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬

    Siguiendo con nuestro estudio, hoy tenemos una de los eslabones más complejos para la comprensión teológico-doctrinal. Es un verbo agresivo a nuestras limitada mente.

    Proorízo: Significa predeterminar o determinar antes. También es un verbo compuesto.

    Pro: Antes de

    Jorízo: Marcar. Declarar.Determinar

    Entonces, a los que antes conoció, “también” los predestinó. Para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo.

    Otra adecuada interpretación es: Dios me marcó. Es algo así como cuando se marca el ganado por su dueño. Se marca para pertenencia. Dios nos marcó para pertenecerle a él y a su reino.

    Todo hijo e hija, nacidos a una nueva vida en Cristo; fueron desde la eternidad en el pasado, predestinados para salvación. O sea, Dios determinó antes de la vida misma, que seríamos conformados a Cristo.

    “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

    En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,”Efesios‬ 1:4, 11‬ ‭RVR1960‬‬‬

    Pablo en su carta a los hermanos de Éfeso les recuerda, y también a nosotros; que esta predestinación ha sido propósito divino. Un propósito que se arraiga en su voluntad. Entonces, el propósito redentor de Dios, traza su plan. Y su plan es que: “seamos hechos conformes a la imagen de Jesús”.

    Fuimos conocidos desde antes de nacer. Y predestinados desde antes de la fundación del mundo, para gloria de Dios. No hay mayor gloria para Dios, que restaurar todas las cosas. Y una vez que Dios restaure vidas y la creación misma, nada más podrá intervenir para destruir su obra.

    Asi que Dios te ha marcado y me ha marcado. Dios nos ha marcado para vida eterna.

    Predestinación es en esencia, ser marcados para un propósito supremo.

    Queridos, si Dios te conoció, también te predestinó.

    Hemos sido predestinados para Salvación.

    Bendiciones