«Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.”
Jeremías 6:16 RVR1960
¡Que extraordinario mensaje! Jeremías, uno de mis escritores preferidos por su vehemencia y claridad, usa esta maravillosa metáfora.
La metáfora refiere a un peregrino propio de la época, era típico que dentro de Israel hubiera caminos que conectaban ciudades y pueblos. También era normal que estos caminos llevaran a lugares sagrados. Lo que podría hacernos suponer que existieran otros caminos o atajos.
Crecí en campos agrícolas, era muy común allá, ver estos caminos principales marcados por la costumbre del caminante. Eso daba algo de seguridad al caminar por la senda que nunca te llevaría inseguro a tu destino. Pero también era común que hubieran atajos. Caminos que otras personas intentaron para llegar al mismo lugar en menos tiempo o resguardados del sol. Para mí, aquellos atajos eran desconocidos y no gustaba usarlos. Prefería aquellos caminos trillados pero seguros.
Dios le habla a Israel a través de Jeremías, inculpándolos por su testarudez. Invitándolos metafóricamente a mirar el camino de la vida.
“Paraos y mirad” Es un llamado a hacer un alto y evaluar. Cuán necesario es que podamos hacer altos en nuestra vida para evaluar y valorar. Un alto en nuestro caminar para visualizar el mejor camino a seguir y que a la larga, sería providencial. Si Israel hubiera parado para evaluar su comportamiento; se hubiera salvado.
“Preguntad” Es un llamado a la mentoría, a la consejería espiritual en cualquier ámbito que lo necesitemos. Preguntar es un recurso cuando no hay claridad. Cuando las bifurcaciones del camino nos desubican. Israel no solo se desvió, sino que también desoyó a los profetas. No preguntó porque nunca le importó. Cuidado te cansas del que te predica y te aconseja. Es la señal inequívoca de haber tomado un atajo.
“Las Sendas Antiguas” Una exhortación a ir por la senda correcta. Aquella que caminaron los pioneros. Aquella que caminaron los antiguos y que les fue bien. Es un llamado de atención para no menospreciar el valor espiritual de la herencia. No se puede innovar la fe. Se puede innovar la litúrgia, los cánticos, los horarios, usos y costumbres; pero no se puede innovar la Palabra de Dios, no se puede innovar la ley, no se puede innovar lo inamovible.
El profeta les recuerda y nos recuerda; que la única manera de tener descanso; es que hagamos así: “Paraos en los caminos, mirad y preguntad por las sendas antiguas”
Como dice Jeremías, Israel no quiso caminar por la senda antigua. Tomó sus atajos. Es importante para nosotros que aprendamos de la historia y no tomemos atajos.
Caminemos por la senda segura, la senda antigua.