• Devocional 1

    Serie: Sabiduría para vivir

    “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago‬ ‭4:7‬ ‭RVR1960‬‬

    No hay victoria sin sometimiento. Es un concepto totalmente opuesto al mínimo estándar humano de cómo obtener una victoria.

    En cualquier guerra sea bélica o ideológica; la victoria solo se alcanza combatiendo de frente, oponiendo con inteligencia y resistencia. Pero la victoria espiritual se logra sometiendo o rindiendo mi vida. Santiago me exhorta a rendirme a Dios, para que el que me acusa y calumnia huya de mí sin argumentos que pueda usar en mi contra.

    De lo contrario estoy seguro que no huirá y tendrá suficientes pruebas contra mí en las cortes celestiales.

    El hecho que “satanás” mi adversario huya, es resultado directo de la presencia de Dios en mi vida. Es incuestionable que mi única oportunidad es someterme. Y esa es mi victoria.

    Es rendirme a los pies del todopoderoso Dios quien me perdona, me limpia y me da la fuerza para vencer.

    Entonces resistirme, oponerme y contradecir al diablo, esta intrínsecamente ligado a mi sometimiento a Dios.

    En esta dimensión espiritual del mundo supra humano; mi victoria llega cuando me rindo y ondeo la bandera blanca como señal de sometimiento al Eterno y Supremo.

    Me rindo de mí. De mis formas de hacer las cosas, de mis vicios añejos, de mis luchas sin galardón.

  • «La justicia guarda al de perfecto camino; Mas la impiedad trastornará al pecador.” Proverbios‬ ‭13:6‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿Quién es el perfecto en el contexto Bíblico?

    La pregunta es válida, ya que desde la perspectiva humana la perfección pareciera imposible .

    ¿Quizá usted ha escuchado el estribillo: “yo no soy perfecto” o “nadie es perfecto”? Creo que no solo lo hemos escuchado, también lo hemos usado. Es por esa definición y expectativa que tenemos acerca de la perfección. Pero en la Palabra de Dios, esta cualidad no es intrínseca al ser humano. El ser humano es más bien objeto de la perfección. Es un valor alcanzable. Partiendo de esta reflexión podemos saborear más, el sabio decreto divino que está en este texto. Sí, es un decreto divino porque Dios ha determinado que un día el resultado final será igual para unos y otros:

    Para unos justicia protectora

    Para otros ruina o muerte que trastornará eternamente.

    El término hebreo “Tom” para perfecto implica “inocencia”. Donde se le imputa a una persona la inocencia respecto de lo que se le acusa. Es todo un concepto legal. Pues dice el texto que la justicia es su protección. Y en los términos celestiales; la justicia es siempre garante del que es inocente.

    ¿Y quién es inocente? Sigue el mismo dilema.

    El complemento de este texto y muchos otros de la toráh; es el evangelio. Los únicos inocentes ante las cortes celestiales son y serán aquellos que han aceptado a Cristo Jesús como el ungido. Y por ende le han obedecido; siguiendo sus pasos.

    La justicia es garante de los justificados en la sangre de Cristo. Y los lavados en la sangre de Cristo, no practican el pecado. Pues sus pecados son perdonados como resultado de un arrepentimiento constante.

    El resultado de toda esta bendición en Cristo a veces en esta vida terrenal pareciera pasar desapercibida. Pero es tan real como nuestra fe en que Cristo es real. En la eternidad, esta justicia será literalmente evidente en un nuevo mundo sin pecado y como consecuencia sin dolor.

    Para los pecadores no arrepentidos y sin Cristo, la impiedad (falta de bondad y fe) los trastornará.

    Los perfectos entonces somos todos los pecadores arrepentidos. Los impíos hechos píos o purificados. Los salvos en Cristo y por su solo mérito. Los que hoy somos piadosos por la fe.

    Tratemos si estamos seguros de nuestra regeneración y salvación, de no usar el estribillo: “yo no soy perfecto”.

    Y un consejo final; tampoco diga a la gente común: “yo soy perfecto”, porque esa es una cualidad espiritual que solo se entiende en las cortes celestiales.

    Shalom

  • «Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.”

    ‭‭Jeremías‬ ‭6:16‬ ‭RVR1960‬‬

    ¡Que extraordinario mensaje! Jeremías, uno de mis escritores preferidos por su vehemencia y claridad, usa esta maravillosa metáfora.

    La metáfora refiere a un peregrino propio de la época, era típico que dentro de Israel hubiera caminos que conectaban ciudades y pueblos. También era normal que estos caminos llevaran a lugares sagrados. Lo que podría hacernos suponer que existieran otros caminos o atajos.

    Crecí en campos agrícolas, era muy común allá, ver estos caminos principales marcados por la costumbre del caminante. Eso daba algo de seguridad al caminar por la senda que nunca te llevaría inseguro a tu destino. Pero también era común que hubieran atajos. Caminos que otras personas intentaron para llegar al mismo lugar en menos tiempo o resguardados del sol. Para mí, aquellos atajos eran desconocidos y no gustaba usarlos. Prefería aquellos caminos trillados pero seguros.

    Dios le habla a Israel a través de Jeremías, inculpándolos por su testarudez. Invitándolos metafóricamente a mirar el camino de la vida.

    “Paraos y mirad” Es un llamado a hacer un alto y evaluar. Cuán necesario es que podamos hacer altos en nuestra vida para evaluar y valorar. Un alto en nuestro caminar para visualizar el mejor camino a seguir y que a la larga, sería providencial. Si Israel hubiera parado para evaluar su comportamiento; se hubiera salvado.

    “Preguntad” Es un llamado a la mentoría, a la consejería espiritual en cualquier ámbito que lo necesitemos. Preguntar es un recurso cuando no hay claridad. Cuando las bifurcaciones del camino nos desubican. Israel no solo se desvió, sino que también desoyó a los profetas. No preguntó porque nunca le importó. Cuidado te cansas del que te predica y te aconseja. Es la señal inequívoca de haber tomado un atajo.

    “Las Sendas Antiguas” Una exhortación a ir por la senda correcta. Aquella que caminaron los pioneros. Aquella que caminaron los antiguos y que les fue bien. Es un llamado de atención para no menospreciar el valor espiritual de la herencia. No se puede innovar la fe. Se puede innovar la litúrgia, los cánticos, los horarios, usos y costumbres; pero no se puede innovar la Palabra de Dios, no se puede innovar la ley, no se puede innovar lo inamovible.

    El profeta les recuerda y nos recuerda; que la única manera de tener descanso; es que hagamos así: “Paraos en los caminos, mirad y preguntad por las sendas antiguas”

    Como dice Jeremías, Israel no quiso caminar por la senda antigua. Tomó sus atajos. Es importante para nosotros que aprendamos de la historia y no tomemos atajos.

    Caminemos por la senda segura, la senda antigua.

  • “No te creas demasiado sabio; honra al Señor y apártate del mal:” Proverbios‬ ‭3:7‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

    Hay tres exhortaciones en este proverbio:

    1. “No te creas demasiado sabio”. Algo así como una auto confianza que ignora a Dios. Veamos en otro texto de este capítulo; qué significa esta exhortación.

    “Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. Proverbios‬ ‭3:6‬ ‭DHH94I‬‬ ‬‬‬‬

    Es exactamente no involucrar a Dios en nuestra vida. Eso es creerse demasiado sabio o como dice la reina Valera, creernos sabios en nuestra propia prudencia.

    Decimos creer en Dios. Decimos ser cristianos. Pero Dios no está presente, porque creemos que nos toca resolver todo a nosotros mismos. Hay confusión en esto, pues claro está que nos toca decidir cosas todos los días, y es tan automático que no merece la pena orar. Hemos llegado a encarnar esta sentencia de creernos demasiado sabios. Pero esa es sólo nuestra opinión.

    Así que, tener presente al Señor en todo cuanto hagamos; aún cuando vamos a pecar, es verdadera sabiduría.

    2. La segunda exhortación es: “honra al Señor”. En palabras simples; demos el valor que merece Dios. Justamente ese valor es relativo al conocimiento que hemos alcanzado acerca de Dios. Eso ya dice mucho.

    3. La tercera exhortación es resultado de haber entendido y acatado las anteriores: “apártate del mal”.

    Apartarnos del mal es solo posible, cuando no nos basamos en nuestra propia prudencia de cómo hacer las cosas, y logramos valorar a Dios como El Dios vivo y veraz.

    “¡esa es la mejor medicina para fortalecer tu cuerpo!”Proverbios‬ ‭3:8‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

    Quizá es criticable en pleno siglo 21 decir que de ello depende nuestra salud integral. Pero la Palaba de Dios es inefable. Y basado en las sagradas escrituras y después en mi experiencia; debo decir que es absolutamente verdad.

    Experimenté hace unos años atrás una desobediencia en mi vida, que redujo mi bienestar emocional y salud corporal.

    ¿Por qué fallamos en aspectos tan elementales? Porque estamos diseñados de manera compleja. Nuestra lucha es y siempre será, lo práctico y lo sencillo. Así que pidamos y busquemos la sabiduría divina para lo cotidiano.