Las leyes universales de Dios son el soporte de todo cuanto existe. Hay leyes físicas por medio de las cuales el universo existe en equilibrio y hace posible la vida. Pero también hay leyes espirituales que rigen la pre existencia, existencia y eternidad de la humanidad. Ignorar estas leyes es razón para consecuencias, que en muchas ocasiones terminan siendo graves.
Así como las leyes de la física no están escritas en un manual, sino que al hombre le fue dada la inteligencia y potestad de descubrirlas y registrarlas, las leyes espirituales también fueron registradas. Los libros de ciencia dan fe de las leyes de la física, la Biblia da fe de las leyes espirituales.
Hoy les invito para que juntos repasemos una de estas leyes espirituales:
«Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras»
2 corintios 9:8 DHH
Es una ley que conocemos como: “La ley de la Generosidad” (La Ley de la Siembra y la Cosecha). Y es ley por cuanto sus axiomas o verdades son universalmente válidas, son rectoras (sostienen y gobiernan) No olvidemos que ley o principio, rige todas las áreas de nuestra vida, dándonos esa naturaleza integral.
1. Primer Axioma: “Dios puede darnos con abundancia toda clase de bendición”. ¿Puede Dios hacerlo? Sí, pero como todo principio físico o espiritual, está condicionado. La abundancia que Dios nos puede dar está condicionado a demandas diseñadas especialmente para hijos e hijas de Dios. Ejemplo: La obediencia es una condición, la fe es una condición, la paciencia es una condición, etc. Por lo tanto, no dudemos de lo que Dios puede hacer, aunque sí, podemos dudar de nuestra perseverancia.
2. Segundo Axioma: “Dios quiere darnos lo necesario, hasta que sobreabunde”. Una vez más Pablo les deja muy claro a los hermanos de Corinto (y a nosotros), que Dios está pendiente de nuestras necesidades básicas. A la luz de la Palabra de Dios, nuestras necesidades están cubiertas, pero debemos interpretar con cuidado qué es “una necesidad básica” en nuestra vida, porque solo así aprenderemos a ser agradecidos con Dios. Quizá necesitamos agradecer mas y pedir menos.
3. Tercer Axioma: “Dios nos manda a usar lo que nos da demás, en toda buena obra”. Es importante que sepamos discernir las “buenas obras” a las que el Señor nos está llamando. La envoltura religiosa no es siempre el mejor indicio de que sea una buena obra para nuestra generosidad. Es importante a estas alturas comprender que la generosidad específica; a la que Pablo estaba exhortando a los hermanos de Corinto, era de carácter económico y emocional. En su carta habla de una ofrenda monetaria envuelta en amor y no en la envoltura de la necesidad ni mucho menos de una mala actitud.
Por lo tanto, hay un propósito cuando te percatas que te queda dinero extra.
Porque aparte de la generosidad monetaria, esta ley se circunscribe a otras necesidades humanas como las emocionales. Debemos ser generosos en amor, en fidelidad, en paciencia, en bondad, en servicio, en gentileza, también con nuestro tiempo, en cuidar de otros que lo necesitan, con los débiles, etc.
Porque al llevar esta ayuda a los hermanos, no solamente les llevamos lo que les haga falta, sino que también los movemos a dar muchas gracias a Dios. Y ellos alabarán a Dios, pues esta ayuda les demostrará que ustedes obedecen al evangelio que profesan, al evangelio de Cristo. También ellos honrarán a Dios por la generosa contribución de ustedes para ellos y para todos. Y además orarán por ustedes con mucho cariño, por la gran bondad que Dios les ha mostrado a ustedes. 2 corintios 9:12-14 DHH
Así concluye Pablo su disertación a los hermanos, expresando que aquello es más que dinero, ropa y comida. Es alegría, contentamiento y gratitud de los hermanos receptores.
Pablo nos recuerda a todos, que antes de dar apreciemos el regalo más grande jamás ofrecido y recibido, que es Cristo:
¡Gracias a Dios, porque nos ha hecho un regalo tan grande que no tenemos palabras para expresarlo! 2 corintios 9:15
¿Existe alguna razón para dudar de la generosidad? Ninguna.
Si eres de los que cree que la gente se aprovecha de tu generosidad, estás sintonizando en la actitud incorrecta. Solo gira un poco la perilla y sincronízate con esta ley espiritual: “Siembra generosamente, recibirás generosamente para seguir sembrando”.
Fija bien el propósito de la siembra (de tu generosidad). No es para recibir más, sino para poder ayudar solidariamente a otros. ¡Ese es el propósito de esta ley! ¡Es la voluntad de Dios!
Te desafío a compartir de lo poco que tienes, desde tu necesidad comparte con alguien más: alimentos, tiempo, bondad, esperanza y si se requiere y se puede, también dinero.
Y no siembres el mal, porque la ley también actúa sobre ese terreno para mal.
Dios te bendiga
Deja un comentario