“Todo sería más fácil para la humanidad, si Dios no existiera”
Editor
Teísmo: “es el creer que existe un Dios que ha creado al mundo, en el que interviene y actúa —y, más aún, creer que no hay más dioses que este Dios”.
Desde la perspectiva teísta, el mal y el sufrimiento es complejo de explicar. Porque si Dios es un ente moral que creó el mundo, las criaturas y al hombre, entonces tiene una responsabilidad moral en todo cuanto sucede en el mundo. Y desde esa trinchera es que muchos atacan su investidura de ser superior y todopoderoso. No obstante, el hombre al haber sido creado a la misma imagen de Dios, semejante en su carácter, y con libertad de conciencia, tiene la misma responsabilidad moral, pero no el mismo poder que Dios.
Todo sería más fácil para la humanidad, si Dios no existiera.
Es una afirmación atrevida, pero es honesta. Sería más fácil explicar nuestra incompetencia moral, sería más fácil explicar el origen del bien y del mal, sería más fácil explicar el origen del universo, sería más fácil excusarnos de nuestros errores y horrores, sería más fácil explicar el dolor que humanos le causan a otros humanos con sus guerras, sus inventos de muerte, el tráfico de vidas, la explotación sexual, la violencia de género, el maltrato infantil, etc. Todo lo funesto que nos cuentan los anales de la historia, todo sería mejor explicado y sin demandas de responsabilidad; pues ya sabemos de lo que somos capaces esta raza llamados humanos.
Pero cuando partimos de la existencia de Dios como verdad incuestionable, y a pesar de los cuestionamientos más viscerales acerca de su existencia; entonces todo se complica.
Se complica porque Dios, siendo todopoderoso, y bondadoso; quien es amor, y es perfecto; no ha detenido nuestra maldad, ni ha cambiado la suerte del universo, ni ha bajado a defender a los millares de personas muertas a manos de genocidas de la historia. Tampoco ha intervenido en las grandes crisis de hambre, de guerra, de enfermedades y desastres naturales, etc.
Muchos libros se escriben hoy, culpando a Dios de todos estos males y muchos otros más. Pero si no existiera, sabríamos que simplemente somos culpables nosotros.
Pero así somos, este artículo no es para un debate de creer o no creer, es para ayudarnos a los que creemos; a comprender al que no cree. Sus mentes son un caos, y por lo general buscan culpar a la Iglesia y la fe cristiana, de todos los males sociales, políticos, culturales y naturales. La pregunta que me hago es: ¿si no creen, por qué argumentan en contra de lo que no creen?
En un muro en ruinas del campo de concentración de Auschwitz, se lee: “Si existe un Dios, él tendrá que rogarme para que yo lo perdone”.
Es sin duda una voz de dolor y de odio que sobrepasó la capacidad de la razón, y yo desde mi cómoda vida no quiero siquiera juzgar lo que esa persona sentía. Pero sí que puedo echar mano de la fe presente, y pedir al Señor: “Auméntame la fe en la hora de la prueba más oscura, y haz que mi fe no falte”
Y yo repito, si Dios no existiera, sería mejor explicar lo que pasó en este periodo oscuro de nuestra era. Simplemente nos daríamos cuenta de lo que es capaz el ser humano. No solo Hitler, todos aquellos que apoyaron tal matanza desde sus casas, su confort, su indiferencia, o hasta su odio compartido con el líder. Dios no tendría nada que ver, y el hombre se tendría que hacer responsable de sus actos (aunque por cierto, Dios no tiene nada que ver con las atrocidades del hombre).
Los creyentes partimos de una firme base de credulidad, y no buscamos pruebas de la existencia de Dios, si no que damos por veraz su existencia ya sea por experiencia, como por testimonio documental. Génesis, el libro de los inicios; dice:
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. Vino la noche, llegó la mañana: ese fue el sexto día.” GÉNESIS 1: 31 BHTI
La vida parte siendo “todo bueno”. No había nada malo, nada por lo cual el ser humano debiera quejarse.
El problema del incrédulo, y del que se dice ateo; es que no aceptan esta parte del relato bíblico donde Dios hizo todo perfecto, y delegó responsabilidad independiente al hombre; lo que se ha llamado libre albedrío o libertad moral y de consciencia. Pero aceptan entonces por otra parte, que Dios es culpable por permitir el mal, que el mismo hombre se ha buscado.
“Dios, el Señor, tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y le dio esta orden: — Puedes comer del fruto de todos los árboles que hay en el jardín, excepto del árbol del bien y del mal. No comas del fruto de ese árbol, porque el día en que comas de él, tendrás que morir.” GÉNESIS 2: 15 – 17 BHTI.
Hay una pauta de excepción, que al ser violentada cobraría la vida del hombre, de manera literal y espiritual. Y así pasó, el hombre quebrantó el límite divino y no pudo con aquella responsabilidad; la cual debía haber asumido como un dios.
Pablo, pone un duro argumento contra estos ociosos espirituales que, o refutan a Dios concediéndole existencia, o refutan a los creyentes, negando su existencia.
“Lo que se conoce sobre Dios, ellos lo saben muy bien porque Dios mismo se lo ha mostrado. Porque lo que de Dios es invisible, o sea su poder eterno y todo aquello que lo hace ser Dios, se ha hecho claramente visible desde la creación del mundo. El ser humano ha podido entender todo eso con facilidad al observar la creación de Dios. Así que la humanidad no tiene excusa alguna para hacer todo el mal que hace.” Romanos 1: 19 – 20 PDT
Pablo entonces les dice a esas personas, que no busquen excusas porque no las tienen, para hacer el mal que hacen. El mal de la humanidad es solo su propia responsabilidad.
Así que, los creyentes no estamos llamados a demostrar la existencia de Dios, sino a predicar su existencia y bondad con que nos ha salvado, y sigue salvando
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1: 16 – 17 (RVR 60)


