Tema: La complementariedad entre lo divino y lo humano.
Nuestra quinta letra del alfabeto hebreo es: ה y es conocida como la He, o la Hey. Es una combinación de la Dálet y la IOD, letras que veremos más adelante.
El significado de esta quinta letra del alfabeto hebreo es: La convergencia o encuentro, entre lo divino y lo creado.
Hay entonces un encuentro entre las cuatro dimensiones en las que nos movemos los humanos de manera limitada: Ancho, largo, alto y tiempo (Espacio y Tiempo) y la quinta Dimencion: la espiritual, donde se mueven seres espirituales únicamente limitados por la soberana voluntad de Dios.
Para nuestro estudio e interés, esta estrofa del salmista, nos presenta una relación cercana, intrínseca entre Dios y el hombre: leamos la estrofa que nos corresponde del acróstico, bajo la letra H
Leamos:
“Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin.
Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón.
Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella encuentro mi solaz.
Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas.
Aparta mi vista de cosas vanas, dame vida conforme a tu palabra.
Confirma tu promesa a este siervo, como lo has hecho con los que te temen.
Líbrame del oprobio que me aterra, porque tus juicios son buenos.
¡Yo amo tus preceptos! ¡Dame vida conforme a tu justicia!” Salmo 119:33-40 NVI
Hace un tiempo atrás les explicaba acerca de otra característica literaria de la poesía y los escritos de sabiduría hebrea. Pues hoy es relevante recordarlo: es el paralelismo.
El paralelismo aquí usado, da más sentido a la característica del acróstico con la letra H, que como dijimos implica un sentido de encuentro entre lo divino y lo humano. Y esto hace que Dios y el ser humano humilde y humillado; se complementen. Dios no necesita de complemento, pero nosotros sí. Es su amor inagotable, inexplicable, que nos acerca a Él.
El paralelismo sintético usado en esta estrofa, lo que hace es completar en la segunda parte del versículo, la primera parte del mismo. Son dos líneas que se complementan.
No es coincidencia que esta estrofa use la letra «H”. Su complementariedad entre Dios y el hombre; es también la complementariedad característica del paralelismo sintético.
En este paralelismo, lea cada versículo separando mentalmente la primera idea de la segunda, y entérese que la primera idea es acción de Dios (esa parte divina, esa dimensión espiritual) y la segunda idea es la parte humana (situado en las cuatro dimensiones físicas).
Veamos un Ejemplo: salmo 119:33
Primera idea: “Enséñame, Señor, a seguir tus decretos…” En esa dimensión superior, donde está Yahweh, está el conocimiento. El nos enseña sus decretos para una vida abundante y eterna.
Segunda idea: “…y (yo) los cumpliré hasta el fin”. En nuestra dimencion limitada por espacio y tiempo, solo podemos por fe, darnos la tarea de cumplir sus decretos.
Esta lectura nos permite leer la estrofa conscientes del panorama físico y espiritual. El salmista clama, sin ver más allá de sus narices, como solemos hacerlo los finitos y temporales humanos. Aquí juega un papel implícito; la fe. Pues el salmista clama a un Dios que no ve, pero al que experimenta. La fe es único medio para asumir nuestra responsabilidad que emana del salmo. Esa segunda idea del Versículo se asume por fe.
Una vez más ¿cuáles son las peticiones de un hombre humilde y humillado? Destaquemos las palabras claves de cada versículo:
1. Enséñame: tus decretos
2. Dame entendimiento: para seguir tu ley
3. Dirígeme: por la senda de tus mandamientos
4. Inclina mi corazón: hacia tus estatutos.
5. Aparta mi vista: de la vanidad
6. Confirma tu promesa: a quien te sirve.
7. Líbrame del oprobio: por tus juicios buenos o de bondad.
La frase final del versículo 8 es un canto de victoria del salmista después de hacer un repaso de su lista, y ver a Dios en medio de su imposibilidad de ser bueno. Termina exclamando su amor por la ley de Dios, al encontrar en ella una oportunidad para la transformación que le dará vida.
Y es que esta letra representa la oportunidad constante que tenemos los hombres, de volver al Señor. Volver a su ley, a su Palabra.
La estrofa de hoy, retrata el amor de Dios quien nos ha buscado, aún cuando él no nos necesita. Y nos predica esta estrofa, la necesidad que tenemos de Dios y la vía de llenar esa necesidad por medio de la ley de Dios. Su Palabra.