La letra para la estrofa novena es: ט y se lee Tet. Para los sabios judíos, la forma de las letras también se interpretan. En este caso esta letra en su forma es para ellos como una persona, con un regalo para dar. Y que por la postura es como un regalo escondido. Dando a entender que la bondad es un atributo de humildad, o sea; no predicamos la bondad que damos. Por ejemplo Mateo 6:3-5, donde Jesús nos enseña que la bondad no se publica. Ahí les dejo solo la cita por si quieren leerla. No es el tema de ahora.
Lo que si es nuestro tema es que esta estrofa del salmo 119 está representada en la Tet cuyo significado es: La Bondad.
Esta letra no aparece tantas veces como las demás, pero se le vincula a la frase: “vio Dios que era “bueno” ”. Frase de Génesis durante la creación, donde cada obra terminada marcaba un día, mismo que terminaba con la bondad y la benevolencia de Dios. Y no debemos pasar por alto que uno de los principales atributos de Dios, es su benevolencia.
Hagamos nuestra lectura de hoy en versión Reina Valera:
65 “Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.
66 Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque tus mandamientos he creído.
67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
68 Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.
69 Contra mí forjaron mentira los soberbios, Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo, Mas yo en tu ley me he regocijado.
71 Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.
72 Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.
Salmos 119:65-72 RVR1960
Los versículos 65, 68 y 71 son en los que David proclama la benevolencia de Jehová. En los otros versículos hace un contraste de esa bondad, con el mal que ha vivido por dos razones:
1. Por su propio descarrío según versículos 67 y 71
2. Por la soberbia de hombres malos que se levantaron contra él: según versículos 69 y 70
El contraste es claro y fácil de entender. El peor enemigo de nuestras almas, somos nosotros mismos. Pero también lo es el mundo, la humanidad soberbia sin Dios.
Otro detalle sobresaliente que los judíos señalan al analizar esta letra del alfabeto, es que la bondad es indispensable para no volvernos soberbios con el poder conferido en Cristo, en el uso de los dones. Por eso el consejo siempre es: desarrollar el fruto del Espíritu Santo y luego los dones, para no tropezar con nuestro frágil carácter tendiente a la soberbia.
Bondad en hebreo es: Tov o al menos así se pronuncia. Y la letra principal es nuestra TET de hoy, la numero 9 en el alfabeto hebreo.
También esta letra contiene la dualidad in extremis: Tajór es limpio, Tamé es inmundo, ambos términos llevan la Letra Tet de hoy.
Veamos el caso de la vara de Moises. Vara se escribe: Matéh; en medio lleva la letra TET. Y la vara representa el poder de Dios conferido al hombre.
En las manos del hombre, hay peligro de que sea mal usado. Pasó una sola vez con Moises, cuando golpeó la roca en el desierto de manera soberbia. Esta es la dualidad in extremis que menciono y que se encierra místicamente en esta letra del alfabeto.
Esta letra en el acróstico y el mensaje en la estrofa; nos recuerda la bondad de Dios. Un atributo que debe ser desarrollado en nuestras vidas, ya que es parte del fruto del Espíritu.
A veces es tan fácil olvidar cuán importante es cada manifestación del fruto del Espíritu Santo en nuestras vidas. Esta estrofa de hoy nos lo recuerda.
Hay bondad que no es espiritual. Hay bondad soberbia, maligna, engañosa. Por tanto, no todo acto bueno, ni acto de bondad es santo.
Hay buenos actos sustentados en orgullo, en vanidad, en envidia, en vanagloria, en celos, en contienda, etc.
Por ejemplo; hay gente altruista que buscan aliviar el peso de su pecado de avaricia. O gente que hace buenos actos para congraciarse con otros. Pero esta bondad que el salmista está recalcando es puro, es santo, es limpio.
El mayor acto de bondad es el de Dios. Quien nos amó sin razón, ni intenciones escondidas.
Al respecto cito aquí a holylanguage.com:
“Jesús es el agente “bienhechor” o benevolente del Padre que viene como un Rey sobre nuestra vida, nos corona como príncipes al creer en Él y nos vuelve hijos y coherederos para que juntamente con Él seamos glorificados (Jn1:12; Ro8:17). Jesús da la riqueza de su reino, la gloria que compartía con el Padre, a nosotros los pobres, los despojados de la gracia del Eterno (Jn17:5, 6). Como un verdadero líder el Señor es generoso y nos bendice. Él es un dador, y se espera lo imitemos (Hch20:35b; 1Co11:1)”.
Amén