• Resurrección

    Primero y, ante todo, os transmití lo que yo mismo había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a lo anunciado en las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a esas mismas Escrituras; que se apareció primero a Pedro y, más tarde, a los Doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, de los cuales algunos han muerto, pero la mayor parte vive todavía. Se apareció después a Santiago, y de nuevo a todos los apóstoles. Finalmente, como si se tratara de un hijo nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.”  1 CORINTIOS 15:3-8 BTI

    ¿Cuál crucifixión prefiere usted?

    1. La cruz como castigo merecido de la justicia de Dios: “si hubiéramos sido castigados en la cruz, no hubiéramos resucitado y eternamente estaríamos en la condenación”.
    2. La crucifixión de la carne, como respuesta de gratitud: “Aunque no se nos hace fácil, crucificar la carne es un acto de fe y obediencia, pero nunca de castigo”.

     

    I. Alcances de la cruz: Jesús logró estas cosas:

    1. Erradicar el pecado, no solo limpiarlo.
    2. Cumplir la voluntad de Dios.
    3. Vivir y modelar la obediencia.
    4. Llevar la culpa

    “Uno de los criminales colgados a su lado lo insultaba, diciendo: — ¿No eres tú el Mesías? ¡Pues sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros! Pero el otro increpó a su compañero, diciéndole: — ¿Es que no temes a Dios, tú que estás condenado al mismo castigo? Nosotros estamos pagando justamente los crímenes que hemos cometido, pero este no ha hecho nada malo. Y añadió: — Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey. Jesús le contestó: — Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.” LUCAS 23:39-43 BTI

    V. Cumplir la justicia de Dios contra el pecado y los pecadores.

    VI. Salvación eterna para quienes tienen fe.

    II. Alcances de la crucifixión de la carne

    Lo que podemos lograr los salvados:

    Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Y esta vida que ahora tengo la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó por mí.” Gálatas 2:20 NBV

    1. Gratitud
    2. Santidad
    3. Obediencia
    4. Buenas obras

    Conclusión

    Domingo de ramos es la obra humana de alabar y honrar a Dios de labios.

    Domingo de resurrección, es la obra poderosa de Dios sometiendo todas las cosas a la vida, y dándonos vida juntamente con su resurrección.

    “La muerte entró en este mundo por lo que un hombre hizo; pero gracias a lo que otro hombre hizo, habrá resurrección de los muertos. Morimos porque tenemos parentesco con Adán, pero viviremos por estar unidos a Cristo. Todo, sin embargo, en su debido orden: Cristo resucitó primero; luego, cuando venga Cristo, resucitará su pueblo. Después llegará el fin, cuando Cristo entregará el reino a Dios el Padre, tras haber acabado por completo con todo poder, dominio y autoridad, porque Cristo tiene que reinar hasta derrotar a sus enemigos y ponerlos bajo sus pies. El último de ellos es la muerte” 1 Corintios 15:21-26 NBV.

    Porque Jesús fue a la cruz, nosotros no fuimos al madero como acusados. Pero ahora la cruz, es el símbolo de la gracia salvífica y vamos a ella como redimidos.

    Éramos muertos viviendo en delitos, pero ahora seremos resucitados con Él.

  • Amistad

    Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho”. 15:15 (DHH94I)

    Jesús eleva el concepto de amistad al nivel supremo de su esencia, la intimidad propositiva que busca el bien común.

     Los discípulos de las escuelas filosóficas de la época eran considerados siervos o sirvientes de sus maestros. Es por esta razón que Jesús les dice a los discípulos, que ya no serán tratados como sirvientes (Doúlos = siervos o esclavos), sino como amigos (fílos). La palabra griega “fílos” significa y representa una relación cercana, familiar, de absoluta confianza.

    El mensaje de Jesús a los discípulos era de aliento y confianza en medio del clasismo de la época, en la que era un privilegio ser cercano a alguien mayor en conocimiento, experiencia y estatus social. Pero a la vez, era y sigue siendo un mensaje del propósito de la intimidad. La cual en Jesús es depurada al interés de la “buena noticia” o “buenas nuevas” del Evangelio. No obstante, el principio de esta relación horizontal es aplicable a nuestras esferas de amistad. Nunca una amistad se basa en intereses egoístas ni mercantilistas. Tampoco es amistad aquella que busca asumir un rol impropio; como pretender ser hermano, padre, madre, Consejero; o cualquier otra disposición íntima y cercana, que la otra persona no está pidiendo.

    El elemento crucial en el concepto de Jesús respecto a la amistad termina siendo la información que se puede compartir para beneficiar al interlocutor, sellando esta disposición con confidencialidad, relevancia y propósito. Y esto diferencia la amistad de cualquier otra relación e interacción.

    La amistad es confidente y cómplice en su propósito. Las otras interacciones humanas siempre son altamente condicionadas y utilitarias. Es por esta razón que la Biblia nos exhorta respecto a la amistad con el mundo, ya que no se puede intimar con el mundo y con Dios al mismo tiempo. Pero sí podemos ser amigos de Dios, e interactuar con el mundo en lo necesario.

    De esta manera y cerrando esta reflexión, el consejo nos llama a la prudencia respecto a las personas a quienes queremos dispensar nuestra amistad confidencial, relevante y propositiva. Siempre hay mensaje ya sea espiritual o sapiencial, que debemos aportar a los amigos para que sean bendecidos.

    Y no olvidemos la proverbial frase:

    “…amigo hay más unido que un hermano”. Proverbios 18:24.

     

  • Encrucijadas

    10 Entonces Ester ordenó a Hatac que dijera a Mardoqueo: 11 «Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que hay una ley que condena a muerte a cualquier hombre o mujer que entre, sin haber sido llamado, al patio interior para ver al rey, salvo aquel a quien el rey, extendiendo el cetro de oro, le perdone la vida. Y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.»12 Llevó a Mardoqueo las palabras de Ester, 13 y Mardoqueo dijo que le respondieran a Ester: «No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?»

    Este es uno de los textos históricos en la Biblia que ha despertado intensas emociones en mí, y me ha hablado al corazón en el anonimato de mi vida. Me ubico en el tiempo en aquella época llena de peligros donde la supervivencia de pueblos enteros pendía del delgado hilo de la inestable personalidad de sus asediadores y conquistadores. Ester es una reina, y cualquiera pensaría en su poder, fama y riquezas, antes que en los desafíos que ella afrontaba. Pues era el blanco principal de las rencillas étnicas, envidias femeninas, y matices religiosos.

    En esta historia que la podemos ubicar en el S. IV a.C., se revela una encrucijada para la joven reina; pues su vida corría peligro sea que callara o sea que rompiera el silencio. Desde la misma trama se nos plantean moralejas varios siglos después. Por ejemplo, “que las encrucijadas de la vida no son más que oportunidades para hacer lo mejor que podemos hacer, sin medir el riesgo”.

    1. Ester le envía un mensaje a su tío: “Yo no he sido llamada para ver al rey en estos treinta días”. En visitas no anunciadas o autorizadas, si el rey no extendía su cetro (representación de absoluto poder) entonces la persona moría.

    ¿Qué reflexión podemos tomar de esta incómoda situación de Ester?

    Ciertamente si hay un ser, o una circunstancia con absoluto poder y control sobre nuestras vidas, solo nos queda esperar por misericordia.

    En el caso de Ester, aquellas personalidades ególatras como solían ser la de estos reyes, la realidad era incierta.

    No obstante, si ese ser superior y poderoso es Dios mismo, tendremos una segura oportunidad de misericordia. Sabemos que su cetro de poder será en nuestro favor cada vez que accedamos a su trono (trono de gracia para el oportuno socorro).

    Esto nos hace reflexionar que solo Dios es seguro y confiable, aún así sea la peor de la circunstancias.

    2. La respuesta de Mardoqueo su tío, no fue menos explícita y desafiante para-Ester: “No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío”.

    Mardoqueo está blindando el corazón de su sobrina en contra de la indiferencia desde su posición de poder e influencia que, aunque muy poca, era más que la de cualquier otro judío en el imperio. La indiferencia es un arma poderosa que nos convierte en cómplices de injusticias, malas acciones y falta de acción donde se requieren. Ester pudo ser tentada a olvidar a su gente, pero su tío estaba como esa voz de la conciencia constantemente orientando a su joven sobrina.

    3. Con broche de oro Mardoqueo cierra su mensaje a Ester y la emplaza: “Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis”.

    Si callas en este tiempo. Una expresión que me hace pensar en el “kairós” o tiempo exacto en el que Dios se mueve y mueve los hilos del mundo. Ester podía callar por temor o hablar con fe y esperanza, y su tío se lo recuerda. Mardoqueo además nos da otra lección poderosa: “Nada depende de nuestras habilidades, posición o influencia, sino de Dios y nuestra obediencia”. Dios salvaría a los judíos de ese y mil peligros y amenazas más, pero en aquel momento había determinado hacerlo a través de una mujer posiblemente en contexto frágil, desconocida y utilizada. La moraleja principal, es que hay que actuar en el momento que la encrucijada nos plantea claramente donde ganar y donde perder. Si Ester se callaba, posiblemente el edicto pasaba y matarían a muchos judíos, empezando por los más cercanos; entre ellos Ester y Mardoqueo. Pero si hablaba, quizá la misericordia y el enamoramiento del rey les daría una victoria temporal pero duradera. Mardoqueo midió los costos y dio el consejo. Ester escuchó a su tío y albacea e hizo su parte.

    Finalmente, el tema se nos vuelve mas teológico con la pregunta estocada de Mardoqueo: ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? ¿Te has preguntado el propósito de tu vida y la misión en tu caminar diario? Dios nos ha dado en Cristo, un propósito de vida que debe estar plasmado en cada cosa que pensamos y hacemos, pero sobre todo debe ser evidente en momentos específicos de nuestra historia, y respecto a quienes nos rodean.

    Las encrucijadas de la vida todas tienen la característica de que no son necesariamente bonitas, alentadoras ni claras. Pueden confundirse con situaciones de riesgo estériles. Pero las encrucijadas divinas, todas tienen un fin y fruto de paz, que bendecirá la vida personal y de muchos otros.

    ¿Qué es lo que estás viviendo en este momento? Actúa, no desmayes y no calles. ¿Quién sabe si para este momento Dios te ha llevado a esta circunstancia para que sazones con fe, esperanza, apoyo, aliento y recursos?

    Sea Dios nuestro adalid en todo, como lo fue para Mardoqueo y Ester.

  • Silencios…

    Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10 Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11 Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14 Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 15 Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar”. 1 Reyes 19:9-16 (RVR1960) 

    El fragmento anterior es una larga historia de una época oscura para Israel bajo un liderazgo político y religioso de muerte. Pero estos textos en particular son parte del relato de la experiencia del profeta más connotado del momento, Elías Tisbita. Este profeta huye por temor a perder la vida en manos de Jezabel, después de haber logrado una hazaña espiritual en contra de ella al matar a 850 de sus profetas paganos.

    En esta ocasión, y para ejemplarizar elementos de este hecho histórico en nuestras vidas y luchas cotidianas; quiero alegorizarla un poco (interpretarla como imagen o figura retórica) pero aclaro que no es retórica, sino una historia real.

    Quiero referirme a los silencios en nuestras vidas y de qué manera podemos estar atentos a lo que representan o pueden llegar a representar.    

    Partiremos de la manifestación apacible de Dios, a Elías.

    En el contexto de la historia y en la experiencia de los israelitas con respecto a las apariciones y manifestaciones de Dios, lo normal para Elías podría haber sido que Dios se le manifestara de manera estruendosa y magnánima. Así habían sido de seguro los testimonios orales de sus ancestros en Israel, recordando a Dios manifestarse a Moisés durante la peregrinación, a Josué durante la conquista de Canaán, a los profetas posteriores y a los enemigos mismos de Israel. Pero en la experiencia de Elías; el viento que rompía rocas, el terremoto y el fuego, no representaban a Dios, aunque lo precedían, y Elías pudo discernirlo.

    Luego una voz calma y apacible o que emanaba paz. Esa voz como un susurro, esa voz celestial trajo paz a Elías y lo preparó para oír la instrucción del cielo (algunas versiones prefieren traducir silbido o sonido, pero la connotación y la raíz del verbo incluso en la tradición talmúdica, refiere a una voz audible pero serena).

    Para Elías, aquella cueva era íntima y silenciosa, y podemos decir que el profeta estaba urgido del poder sanador del silencio. No es para menos si nos imaginamos lo que representó para Elías muchas horas de clamores paganos de los profetas de Baal y Asera, y luego los gritos de la matanza. Hay momentos en que el bullicio ensordece, y el silencio es sanador.

    En lo personal, siempre me ha llamado la atención la mística del silencio, porque tiendo a ser una persona reflexiva en la búsqueda constante de sentido, y he experimentado en la silente calma, una fórmula para reorganizar mis ideas y encontrar paz espiritual.

    Pero debemos discernir nuestros silencios a la luz de nuestra relación con Dios. Como ejemplo les dejaré unas ideas de silencios en la biblia, para que usted querido lector encuentre a la luz de la Palabra de Dios, los suyos.

    1. El silencio de la espera que salva: Lamentaciones 3:26; salmos 37:7; Sofonias 3:17
    2. Los silencios de las añoranzas que duelen: 1 Samuel 1:13
    3. El silencio de la prudencia: Proverbios 11:12

    ¿Y tus silencios cuáles son? ¿Hacia dónde te llevan? Hay muchos caminos, pero solo uno a la vida eterna con Cristo.

    Para Elías, aquel susurro divino significó volver al camino y concluir la obra de Dios sin miedos, sin excusas.

    Yo espero que en tus silencios, Dios te hable y te ayude.