Ya vemos atisbos de esta cultura de impiedad.
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La maldad es creciente, evidente e intimidante. Galopa en nuestro tiempo como jinetes apocalípticos. Podemos ver y hasta experimentar diversos grados de maldad, y no deja de ser natural a la caída humanidad. Pero hay un tipo de pecado capital que avanza avasallando y destruyendo vidas, sociedades y países. Hablamos de la impiedad o la transgresión de la ley de Dios; misma que está presente en la naturaleza, también inscrita en el corazón humano (según Pablo a los romanos), y desde luego la ley que está en las Sagradas Escrituras.
¿Qué debemos hacer? Estar atentos y velando porque esta condición humana es un síntoma y señal, de principios de dolores.
“que no cambiéis fácilmente de manera de pensar. No os asustéis al escuchar que el día del Señor está cerca, así se afirme que es una revelación, o una enseñanza, o citen alguna carta atribuida a nosotros. ¡Nadie os engañe de ninguna manera!, pues no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.” 2 TESALONICENSES 2:2-3 RV2020.
Pablo a los hermanos tesalonicenses los exhorta a no conturbarse o asustarse respecto a rumores acerca de la venida del Señor. El mismo consejo es para nosotros hoy. Ya que si estamos seguros de haber alcanzado la gracia de Dios, nada debe oscurecer nuestro juicio en esto.
Luego el apóstol categóricamente concluye, que el Señor no vendrá sin que antes seamos conmocionados por una gran rebelión (apostasía) que por el contexto todo hace pensar que será generalizada, pero también sistemática.
Debemos anotar que la palabra “apostasía” refiere a un abandono de las convicciones religiosas. Además, esta palabra es la misma raíz para la palabra divorcio, entendiendo con ello que la apostasía alude a una separación definitiva de la fe.
La otra acepción de la palabra apostasía es “rebelión”. Y es posible que, por el contexto del mensaje apostólico, la rebelión está implícita en este movimiento social apóstata, la cual sería una rebelión general y sistemática. Por general significa que será un síntoma de la humanidad completa. Y por sistemática entendemos que afectará piramidalmente desde organizaciones humanistas (la ONU, Unión Europea), los gobiernos, las empresas, las familias y las personas. Una revolución social que está cambiando nuestra vida en todos los ámbitos.
Al leer atentos los pasajes en estudio, encontramos que esta gran apostasía es plataforma de entrada para el hombre de pecado e inicuo. La frase griega para definir a este inicuo es “hombre sin ley”. Es más que un nombre, una forma de describir su misión y acción. Y debemos entender que su filosofía infernal será quebrantar y cambiar la ley de Dios (en el corazón, la sociedad y la ley moral natural). Ya vemos atisbos de esta cultura de impiedad.
Por eso creo que esta apostasía que Pablo describe en términos escatológicos es una referencia más compleja que solo el hecho de abandonar la fe. Se refiere a un abandono de la idea de Dios. Pasaremos de una cultura cristianizada, religiosa, agnóstica y atea; a una cultura de “indiferencia”.
Lo difícil para los creyentes genuinos, es la opresión intimidante de este periodo, ya sea que lo vivamos en sus albores, o de manera completa. Pero Pablo habiendo bebido esta copa de martirio, no se amilana, por el contrario, fortalece su fe y la nuestra.
“Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que os hemos enseñado personalmente o por carta. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra.” 2 TESALONICENSES 2:15-17 RV2020.
Este es el llamado para nosotros hoy, perseverar. Porque ya estamos viviendo situaciones de impiedad o traición a la ley, y tenemos dos posibles efectos sobre nosotros; uno es que seamos contaminados con la podredumbre del corazón impío, o en su defecto, que seamos contristados por la opresión de tanta oscuridad moral. Pero ya empezamos a ver síntomas de maldad extrema y alejamiento de Dios de manera orquestada. Y cada vez más los creyentes vivimos el odio de esta generación perversa.
Estimados lectores y lectoras, hemos de prepararnos mejor porque una cosa es que hagamos estudios bíblicos y teológicos, y otra diferente será cuando nos afecten estos acontecimientos de manera directa.
Nota: falta analizar más sobre este tema en nuestra próxima cita. Textos por analizar abajo.
“Y ahora vosotros sabéis qué es lo que lo detiene, para que solo se manifieste a su debido tiempo. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. Y entonces se manifestará aquel malvado, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. La llegada de este malvado, que es obra de Satanás, irá acompañada de gran poder, señales y falsos milagros. Y se valdrá de toda clase de mentiras perversas para engañar a los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad.” 2 TESALONICENSES 2:6-12 RV2020.

