Algunas veces hay temas en la Biblia, que nos cuesta entender en una primera lectura rutinaria. Es posible, que cuando esto pasa; necesitemos revisar otras citas bíblicas referentes. Lo cual es sano, pero sobre todo necesario.
El texto de hoy es uno de esos temas que tomarlo a la ligera, nos puede llevar a una mala interpretación y alejarnos de la verdad.
Pero antes de explicar el enfoque de Jesús, necesitamos considerar bíblicamente algunos aspectos:
1. En el nuevo nacimiento, Cristo viene para habitar en la vida de esa persona nacida de nuevo. Por lo tanto, por deducción, podemos asegurar que un creyente no puede ser habitado o poseído por demonios, ya que es imposible que Cristo cohabite con satanás.
“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,” Efesios 3:17 RVR1960
“¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.» 2Corintios 6:15-16 RVR1960
2. El cuerpo del creyente, es templo del Espíritu Santo. Por lo tanto, no pueden habitar demonios en un cristiano.
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6:19 RVR1960
3. Los espíritus malignos o demonios, son reales. Son los angeles caídos; y, a la luz de la Biblia, pueden habitar en personas que no tienen el Espíritu Santo. También se registra un único caso, en el que con permiso exclusivo de Cristo, los espíritus inmundos habitaron un hato de cerdos; que murieron ahogados de inmediato.
Este caso, fue cuando los demonios pidieron permiso a Jesús, para poseer a los cerdos, luego que Jesús los expulsara del hombre endemoniado de Gadara.
“Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea.” Efesios 6:12 DHH94I
4. Satanás y los demonios ejercen poder en contra de los creyentes. Ellos son seres espirituales de maldad, más poderosos que los seres humanos.
Solo Cristo, nos puede guardar de su poder destructor. Un Cristiano está protegido de que satanás le toque para muerte y condenación. Pero el creyente está expuesto a sufrir la influencia de satanás y de los espíritus inmundos.
“para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” 2 Cor. 2:11 RVR1960
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” 1 Pedro 5:8 RVR1960
Por favor, lea las referencias bíblicas que dan base a esas cuatro afirmaciones anteriores. Y ya una vez que estos aspectos estén claros, veamos la explicación de Jesús en Lucas 11.
I. Jesús, el más fuerte
En Lucas 11 se nos relata la expulsión de un demonio mudo. Jesús está llegando a un punto conclusivo acerca del poder espiritual que actúa en las personas. Si vemos el contexto, rápidamente nos percatamos que Jesús está discutiendo con los lideres religiosos judíos, acerca de aquella liberación demoníaca. Y tres versículos antes, hace la siguiente afirmación:
“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Lucas 11:21-22 RVR1960
¿Quién es más fuerte que satanás y los demonios en este texto?
Pues solo Cristo, el ungido de Dios. Así que, Jesús les advierte a sus detractores, que satanás no va expulsar a satanás. Por lo tanto, si los demonios salen, es porque alguien más poderoso y con más autoridad, se lo manda.
Después de aquel evento con discusión incluida, Jesús expresa una verdad espiritual que no todos los creyentes entienden de la misma forma. Sin embargo, esta enseñanza debe ser sopesada a la luz de otras verdades bíblicas.
“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.” Lucas 11:24-26 RVR1960
1. La apostasía como primer escenario: El espíritu inmundo puede salir y entrar de la vida de una persona, cuyo corazón está vacío.
En este caso, Cristo no habita ahí. Y si ese corazón no se llena del Espíritu Santo; su vacío será objeto nuevamente de esclavitud espiritual.
También, podemos entender que hay casos muy particulares de personas que reniegan de la fe, o sea, caen en grave apostasía.
“Pues los que han conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y han escapado así de las impurezas del mundo, si se dejan enredar otra vez en esas cosas y son dominados por ellas, quedan peor que antes.” 2 Pedro 2:20 DHH94I
Ese corazón fue limpio alguna vez, según las palabras de Jesús.
Luego, según Pedro; hay esas personas que caen en impurezas mundanas nuevamente, pero no se levanta sino que se dejan dominar por esas impurezas y terminan siendo peor que antes. Y será un lugar propicio para una esclavitud demoníaca mayor que la primera. Esto evidentemente pertenece a la apostasía.
La frase homologada entre el discurso de Jesús y el de Pedro, es:
Según Jesús: «el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero»
Según Pedro: «…si se dejan enredar otra vez en esas cosas y son dominados por ellas, quedan peor que antes»
2. Seguidores de lejos, como segundo escenario:
Así que aquel espíritu regresa a un corazón que no ha sido regenerado. Si en ese corazón no hay lugar para Cristo, se asemeja a un lugar seco espiritualmente.
Los lugares áridos o desérticos; significan en este contexto de Lucas 11, una vida espiritualmente esclavizada por espíritus inmundos.
Leamos con atención la aseveración de Jesús, respecto al espíritu inmundo que razona y dice: “volveré a mi casa de donde salí.” Sigue considerando a esa persona su casa. Eso cambia el alcance de este texto. Corazones así, son corazones vacíos. No tienen el Espíritu Santo.
Cabe preguntar: ¿Es el corazón de un creyente genuino, la casa de espíritus inmundos? Bíblicamente no puede ser.
Y satanás y sus demonios, habiendo librado una fuerte batalla en la mente de aquella persona, decide que traerá refuerzos y, destruirá la vida de aquella persona con una dosis mayor de maldad.
Por eso estas personas que son simpatizantes del evangelio pero no comprometidas, van de mal en peor.
Su estado postrero es peor que el primero.
3. La regeneración como tercer escenario:
Para comprender la dinámica de la influencia de los poderes de maldad; en el proceso de regeneración de las almas; es sencillo recordar la parábola del sembrador:
“Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” Mateo 13:19-23 RVR1960
La descripción del comportamiento de las personas expuestas a la Palabra de Dios, son claramente identificadas por Jesús en esta parábola.
Aquellos que tienen contacto con la purificadora Palabra de Dios, pero no permanecen en ella; por los tres motivos ya señalados en la parábola, volverán a un estado peor de pecado y postración.
II. Posesión demoníaca e influencia espiritual
Es importante que como creyentes tengamos claro que hay una diferencia entre estos conceptos.
1. La posesión es cuando los demonios asumen control total de las personas. Esas personas no son libres de conciencia y carácter.
Algunos casos, sino la mayoría, son muy evidentes y generan repulsión.
En la Biblia se mencionan varios casos en el Nuevo Testamento, por ejemplo: el endemoniado gadareno, o de Gadara. El más escalofriante de los relatados en la Biblia (Marcos 5:1-20)
Hoy cuando vemos algunos casos de personas que han perdido la dignidad humana, andan por las calles en toda clase de pecados, desnudos, harapientos, enojados y hostiles; posiblemente estemos ante gadarenos contemporáneos (No todos los casos de indigencia y demencia; son casos demoniacos)
2. La Influencia de espíritus inmundos.
Toda la humanidad y la creación cayó bajo maldición de pecado. Y esa es la evidencia más clara de la influencia de satanás (Génesis 3)
Pero también, podemos reconocer que los espíritus de maldad están en guerra constante contra Dios y sus hijos (Efesios 6:12)
La Biblia narra que satanás estorbó el trabajo de Pablo (1Tesalonisense 2:18)
3. Finalmente, agregaré un tercer aspectos de nuestras luchas, para que nos quede aún más claro.
No todo lo que nos pasa en negativo, o los pecados en los que a veces caemos, son responsabilidad de satanás. Santiago nos aclara que por nuestros pensamientos insanos o pecaninosos; podemos llegar a caer en la red de nuestros propios deseos, o del mismo satanás.
“Al contrario, uno es tentado por sus propios malos deseos, que lo atraen y lo seducen. De estos malos deseos nace el pecado; y del pecado, cuando llega a su completo desarrollo, nace la muerte.” Santiago 1:14-15 DHH94I
Para finalizar, debemos tener más que claro; que la única manera de recibir un golpe destructivo, sería el día que le demos “lugar al diablo”.
Pero recordemos que el poder de satanás, está limitado por el poder de nuestro Dios y Señor.