• Algunas veces hay temas en la Biblia, que nos cuesta entender en una primera lectura rutinaria. Es posible, que cuando esto pasa; necesitemos revisar otras citas bíblicas referentes. Lo cual es sano, pero sobre todo necesario.

    El texto de hoy es uno de esos temas que tomarlo a la ligera, nos puede llevar a una mala interpretación y alejarnos de la verdad.

    Pero antes de explicar el enfoque de Jesús, necesitamos considerar bíblicamente algunos aspectos:

    1. En el nuevo nacimiento, Cristo viene para habitar en la vida de esa persona nacida de nuevo. Por lo tanto, por deducción, podemos asegurar que un creyente no puede ser habitado o poseído por demonios, ya que es imposible que Cristo cohabite con satanás.

    “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,” Efesios‬ ‭3:17‬ ‭RVR1960‬‬

    “¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.» 2Corintios‬ ‭6:15-16‬ ‭RVR1960‬‬

    2. El cuerpo del creyente, es templo del Espíritu Santo. Por lo tanto, no pueden habitar demonios en un cristiano.

    “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios‬ ‭6:19‬ ‭RVR1960

    3. Los espíritus malignos o demonios, son reales. Son los angeles caídos; y, a la luz de la Biblia, pueden habitar en personas que no tienen el Espíritu Santo. También se registra un único caso, en el que con permiso exclusivo de Cristo, los espíritus inmundos habitaron un hato de cerdos; que murieron ahogados de inmediato.

    Este caso, fue cuando los demonios pidieron permiso a Jesús, para poseer a los cerdos, luego que Jesús los expulsara del hombre endemoniado de Gadara.

    “Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea.” Efesios‬ ‭6:12‬ ‭DHH94I‬‬

    4. Satanás y los demonios ejercen poder en contra de los creyentes. Ellos son seres espirituales de maldad, más poderosos que los seres humanos.

    Solo Cristo, nos puede guardar de su poder destructor. Un Cristiano está protegido de que satanás le toque para muerte y condenación. Pero el creyente está expuesto a sufrir la influencia de satanás y de los espíritus inmundos.

    “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” 2 Cor. 2:11‬ ‭RVR1960‬‬

    “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” 1 Pedro‬ ‭5:8‬ ‭RVR1960‬‬

    Por favor, lea las referencias bíblicas que dan base a esas cuatro afirmaciones anteriores. Y ya una vez que estos aspectos estén claros, veamos la explicación de Jesús en Lucas 11.

    I. Jesús, el más fuerte

    En Lucas 11 se nos relata la expulsión de un demonio mudo. Jesús está llegando a un punto conclusivo acerca del poder espiritual que actúa en las personas. Si vemos el contexto, rápidamente nos percatamos que Jesús está discutiendo con los lideres religiosos judíos, acerca de aquella liberación demoníaca. Y tres versículos antes, hace la siguiente afirmación:

    “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Lucas‬ ‭11:21-22‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿Quién es más fuerte que satanás y los demonios en este texto?

    Pues solo Cristo, el ungido de Dios. Así que, Jesús les advierte a sus detractores, que satanás no va expulsar a satanás. Por lo tanto, si los demonios salen, es porque alguien más poderoso y con más autoridad, se lo manda.

    Después de aquel evento con discusión incluida, Jesús expresa una verdad espiritual que no todos los creyentes entienden de la misma forma. Sin embargo, esta enseñanza debe ser sopesada a la luz de otras verdades bíblicas.

    “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.” Lucas‬ ‭11:24-26‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

    1. La apostasía como primer escenario: El espíritu inmundo puede salir y entrar de la vida de una persona, cuyo corazón está vacío.

    En este caso, Cristo no habita ahí. Y si ese corazón no se llena del Espíritu Santo; su vacío será objeto nuevamente de esclavitud espiritual.

    También, podemos entender que hay casos muy particulares de personas que reniegan de la fe, o sea, caen en grave apostasía.

    “Pues los que han conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y han escapado así de las impurezas del mundo, si se dejan enredar otra vez en esas cosas y son dominados por ellas, quedan peor que antes.” 2 Pedro‬ ‭2:20‬ ‭DHH94I‬‬

    Ese corazón fue limpio alguna vez, según las palabras de Jesús.

    Luego, según Pedro; hay esas personas que caen en impurezas mundanas nuevamente, pero no se levanta sino que se dejan dominar por esas impurezas y terminan siendo peor que antes. Y será un lugar propicio para una esclavitud demoníaca mayor que la primera. Esto evidentemente pertenece a la apostasía.

    La frase homologada entre el discurso de Jesús y el de Pedro, es:

    Según Jesús: «el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero»

    Según Pedro: «…si se dejan enredar otra vez en esas cosas y son dominados por ellas, quedan peor que antes»

    2. Seguidores de lejos, como segundo escenario:

    Así que aquel espíritu regresa a un corazón que no ha sido regenerado. Si en ese corazón no hay lugar para Cristo, se asemeja a un lugar seco espiritualmente.

    Los lugares áridos o desérticos; significan en este contexto de Lucas 11, una vida espiritualmente esclavizada por espíritus inmundos.

    Leamos con atención la aseveración de Jesús, respecto al espíritu inmundo que razona y dice: “volveré a mi casa de donde salí.” Sigue considerando a esa persona su casa. Eso cambia el alcance de este texto. Corazones así, son corazones vacíos. No tienen el Espíritu Santo.

    Cabe preguntar: ¿Es el corazón de un creyente genuino, la casa de espíritus inmundos? Bíblicamente no puede ser.

    Y satanás y sus demonios, habiendo librado una fuerte batalla en la mente de aquella persona, decide que traerá refuerzos y, destruirá la vida de aquella persona con una dosis mayor de maldad.

    Por eso estas personas que son simpatizantes del evangelio pero no comprometidas, van de mal en peor.

    Su estado postrero es peor que el primero.

    3. La regeneración como tercer escenario:

    Para comprender la dinámica de la influencia de los poderes de maldad; en el proceso de regeneración de las almas; es sencillo recordar la parábola del sembrador:

    “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” Mateo‬ ‭13:19-23‬ ‭RVR1960‬‬

    La descripción del comportamiento de las personas expuestas a la Palabra de Dios, son claramente identificadas por Jesús en esta parábola.

    Aquellos que tienen contacto con la purificadora Palabra de Dios, pero no permanecen en ella; por los tres motivos ya señalados en la parábola, volverán a un estado peor de pecado y postración.

    II. Posesión demoníaca e influencia espiritual

    Es importante que como creyentes tengamos claro que hay una diferencia entre estos conceptos.

    1. La posesión es cuando los demonios asumen control total de las personas. Esas personas no son libres de conciencia y carácter.

    Algunos casos, sino la mayoría, son muy evidentes y generan repulsión.

    En la Biblia se mencionan varios casos en el Nuevo Testamento, por ejemplo: el endemoniado gadareno, o de Gadara. El más escalofriante de los relatados en la Biblia (Marcos 5:1-20)

    Hoy cuando vemos algunos casos de personas que han perdido la dignidad humana, andan por las calles en toda clase de pecados, desnudos, harapientos, enojados y hostiles; posiblemente estemos ante gadarenos contemporáneos (No todos los casos de indigencia y demencia; son casos demoniacos)

    2. La Influencia de espíritus inmundos.

    Toda la humanidad y la creación cayó bajo maldición de pecado. Y esa es la evidencia más clara de la influencia de satanás (Génesis 3)

    Pero también, podemos reconocer que los espíritus de maldad están en guerra constante contra Dios y sus hijos (Efesios 6:12)

    La Biblia narra que satanás estorbó el trabajo de Pablo (1Tesalonisense 2:18)

    3. Finalmente, agregaré un tercer aspectos de nuestras luchas, para que nos quede aún más claro.

    No todo lo que nos pasa en negativo, o los pecados en los que a veces caemos, son responsabilidad de satanás. Santiago nos aclara que por nuestros pensamientos insanos o pecaninosos; podemos llegar a caer en la red de nuestros propios deseos, o del mismo satanás.

    “Al contrario, uno es tentado por sus propios malos deseos, que lo atraen y lo seducen. De estos malos deseos nace el pecado; y del pecado, cuando llega a su completo desarrollo, nace la muerte.” Santiago‬ ‭1:14-15‬ ‭DHH94I‬‬

    Para finalizar, debemos tener más que claro; que la única manera de recibir un golpe destructivo, sería el día que le demos “lugar al diablo”.

    Pero recordemos que el poder de satanás, está limitado por el poder de nuestro Dios y Señor.

  • «El último día de la fiesta era el más importante. Aquel día Jesús, puesto de pie, dijo con voz fuerte: —Si alguien tiene sed, venga a mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura, del interior de aquel correrán ríos de agua viva.” San Juan‬ ‭7:37-38‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

    Poderosa manifestación del mesías, ante multitudes sedientas. Aquellas gentes vivían desolación espiritual; y sólo recibían un mensaje subliminal por medio de una ceremonia religiosa milenaria (Las fiestas de las cosechas y de los tabernáculos)

    La fiesta de las cosechas, por un lado buscaba mantener presente en la mente; la provisión de Dios por medio del preciado fruto de la tierra. Por otro lado, durante la fiesta de las enramadas, recordaban la peregrinación de sus antepasados desde Egipto a Canaán; a través del desierto. Podríamos llamarla la peregrinación de la salvación.

    La pregunta es: ¿cuántos judíos realmente se sentían libres?

    El último día de la fiesta, traían agua desde el estanque de Siloé hasta el templo y la derramaban en la tierra seca, como una ofrenda simbólica de vida que, de alguna manera aludía a la fertilidad y abundancia de la próxima cosecha. Mientras el sacerdote hacía aquel ritual, los cantores entonaban Isaías capitulo 12. Específicamente Jesús alude para sí mismo Isaías 12:3 cuando en medio de aquella celebración, su voz irrumpe según Juan 7:37.

    Este pasaje de Juan 7:37-38 es uno de los varios textos que hay en los evangelios; donde Jesús mismo o el escritor, interpretan a través de otro texto. Así, en el versículo 39 Juan nos explica el significado:

    “Con esto, Jesús quería decir que los que creyeran en él recibirían el Espíritu; y es que el Espíritu todavía no estaba, porque Jesús aún no había sido glorificado.” Juan‬ ‭7:39‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

    El Espíritu Santo vendría sobre todos aquellos que creyendo en el mensaje de Jesús, vinieran a él para vida eterna.

    El agua es un símbolo de vida, no solo en la Biblia; también en la mente de todas las culturas de la tierra. Su simbolismo es fácilmente usado como figura didáctica para explicar la vida abundante.

    Teniendo estos elementos, ahora debemos aplicar su valiosa enseñanza a nuestra vida.

    En primer lugar Jesús es el agua viva. Esta referencia de agua viva se sustenta en un vocablo del griego que denota vida en sí misma. Técnicamente se le llama sustantivo genitivo. Esa característica idiomática; refuerza la idea de que esta agua es vital, pues la vida la posee. En este sentido, es como el agua de una fuente; el agua de lluvia o el agua que corre y no se estanca.

    Luego, cuando usted y yo aceptamos el mensaje de Cristo por medio de la fe; recibimos el Espíritu Santo, que es esa agua viva y, nos convertimos en fuentes de agua viva también. Dice: “de su interior correrán rios de agua viva.”

    Si hemos creído, le hemos aceptado. Y si le hemos aceptado, le hemos recibido. Por lo tanto, lo que mana de nosotros es vida. Entonces, por defecto tenemos un propósito irrenunciable, de llevar vida a quienes no tienen vida. Además, tenemos el potencial para animar a otros hermanos en la fe, cuyas fuentes se han ido secando.

    ¿Cómo identificar cuando nuestra fuente se está secando?

    Quiero responder esta pregunta; primeramente señalando algunas situaciones que no indican sequedad espiritual, aunque tiende a confundirnos:

    1. No es sequedad espiritual, cuando pasamos por pruebas de fe.

    2. No es sequedad espiritual, cuando lloramos por el luto de pérdidas sensibles: muerte de familiares, destrucción de matrimonios y familias, pérdida de trabajos, pérdida de amistades, etc.

    3. No es sequedad espiritual, cuando alguien cae postrado por una enfermedad.

    4. No es sequedad espiritual, cuando situaciones agravantes nos llevan depresiones circunstanciales.

    5. No es sequedad espiritual, el no poder visitar el templo por largos periodos de tiempo; debido a situaciones fuera de nuestro control, ejemplo: la pandemia que vivimos, también cuando los misioneros están en países no cristianos y no hay templos, cuando se está convaleciente por algún quebranto de la salud, etc.

    6. No es sequedad espiritual, la falta de una sonrisa; cuando las cosas no caminan bien en mi vida o en mi casa.

    La sequedad espiritual está directamente relacionada, a la forma en que reaccionamos ante aquellos eventos estresantes de la vida cotidiana; y las tragedias que puedan tocar nuestra puerta.

    Resulta que, cuando no se tiene la abundancia de «el agua» de vida (la llenura del Espíritu) no hay capacidad de responder bien, o a tiempo; ante la adversidad. Es entonces cuando los creyentes caen en desesperación y toman malas decisiones, el estrés les sobrepasa, la depresión se vuelve compañera de vida, entran en crisis de fe, la vida pierde sentido y entran en un estado emocional y espiritual desértico.

    Además, son creyentes que siempre están desanimados, tristes y amargados. Eso sí es un desierto. No tienen para sí mismos, mucho menos para alguien más.

    Es interesante como Jesús irrumpe en el momento crucial de aquella fiesta. Y se presenta como “el agua” viva. Ya que ellos por décadas usaron el agua “estancada” del estanque de Siloé, para tipificar la bendición y la vida abundante. Ahora Jesús, asume la realidad que quella ceremonia tipificaba.

    ¿En quienes fluiría esta agua viva, como fuente? En los que creyeran en Él y en su mensaje.

    Los fariseos, los escribas y los saduceos; no creyeron. Ellos eran los pastores de Israel, pero no creyeron al mesías. Sin embargo, ellos eran los pequeños depósitos de agua para su pueblo. Ciertamente, no tenían más; que agua estancada de Siloé.

    Siloé, puede seguir siendo en pleno siglo XXI, una fuente de agua para muchos creyentes. Son fuentes vacías o de aguas estancadas insalubres para la vitalidad espiritual.

    Como ejemplo de fuentes insalubres o secas, tenemos: La religiosidad, la vida cristiana indiferente, una vida sin disciplina espiritual, un cristianismo nominal, una vida sin impacto y cualquier búsqueda espiritual fuera de la Biblia.

    ¿Cómo está tu fuente? Es necesario que esté llena y que el agua salte de tu corazón para vida eterna.

    ¿Cuántas personas hay a tu alrededor, que necesitan vida? Quizá unas para salvación, otras para fortaleza. Pero siempre tendrás a tu lado gente que te necesita.

    Estimado lector -a, si aún no tienes a Jesús como el agua viva y vivificante para tu alma, entonces puedes decirle a Jesús que lo necesitas y que lo aceptas como salvador, y que perdone tus pecados. Él lo hará hoy mismo.

    A usted mi hermano, mi hermana; recuerda: ¡no más Siloé! Cristo es fuente de agua viva.

  • La Biblia nos da varias respuestas a esta pregunta. Me refiero que, hay textos y sus contextos; que nos permitirían hacer una especie de lista del por qué orar.

    Sin embargo, quiero enfocar más que una lista recetario; un estudio que nos permita comprender la dimensión espiritual que conlleva la oración como disciplina de fe y confianza en Dios.

    Para ello, quiero que me acompañen a mirar un poco hacia lo que Cristo nos permite ver, de su propio ser.

    “Porque les digo que tiene que cumplirse en mí esto que dicen las Escrituras: “Y fue contado entre los malvados.” Pues todo lo que está escrito de mí, tiene que cumplirse.” Lucas‬ ‭22:37‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ ‬‬

    En escena hay un desenlace profético. Por eso Jesús, en el monte de la oración; el monte de los Olivos, les dice a los discípulos que: “todo lo que está escrito de mí, tiene que cumplirse” (referencia a Isaías 53:12)

    Acto seguido, y sabiendo que aquel desenlace está escrito en la profecía, ora así:

    Dijo: «Padre, si quieres, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»” San Lucas‬ ‭22:42‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Si Jesús conocía la voluntad del Padre; soberana e inmutable (que no cambia). ¿Por qué ora asi? ¿Cuál hubiera sido tu oración?

    Justamente, Jesús nos deja en la Escritura; este hecho de su intimidad, para que miremos en su corazón y comprendamos que esas mismas ideas que pasaron por su mente humana; pasan por las nuestras. Pero que al igual que Jesús, necesitamos considerar mientras oramos; la voluntad soberana de Dios; más que nuestras propias ideas de lo que debiera ocurrir.

    Jesús fue humano cien por ciento y, Dios cien por ciento. Su naturaleza de carne tal como la nuestra; experimentó la angustia de la muerte. Su sentencia en la corte celestial quedó en firme, o sea, Él tenía que morir si quería salvarnos. Pero al igual que usted y yo, él no quería probar la copa del sufrimiento y la derrota que produciría aquella cruel, injusta e indignante muerte de Cruz.

    Entonces, Jesús fue al monte a orar para establecer aquel contacto supraterrenal, con su Padre. La oración entonces; empieza a tener un significado mayor que simplemente pedir cosas. Es una conexión espiritual única y exclusiva de aquellos humanos que han creído en Dios y en Cristo. Porque a través de ella se reconoce a Dios, su voluntad y propósito.

    Como apunta mi esposa: “La oración primordialmente nos cambia a nosotros, mientras oramos frente a las circunstancias”

    Esa respuesta está muy apegada al propósito de la oración en la vida de los creyentes.

    Pensemos en otro ejemplo: Mateo 8:23-27 se narra la tempestad en el mar de Galilea. Jesús duerme, los discípulos sufrían una feroz tormenta. Los discípulos claman con angustia despertando a Jesús, y le piden que los salve. Jesús calma la tempestad y les reclama fe a sus discípulos. ¿Qué es todo aquello? ¿Significa que los cristianos no pueden morir en un naufragio o cualquier otro accidente? ¡Para nada! Significa que Jesús demanda confiar en Él. La tempestad no era ni la primera ni fue la última. Mientras ellos clamaron y recibían la respuesta, la circunstancia no cambió, aquella tempestad solo terminó como terminaría cualquiera otra; con la intermediación de Dios.

    Pero de seguro, los que si cambiaron un poquito más y crecieron en fe, fueron cada uno de sus discípulos.

    Ahora, pensemos más acerca de Jesús y sus circunstancias previas a su muerte. Si logramos comprenderlo, vamos a orar diferente a partir de hoy.

    Jesús, al subir al monte a orar; sabía lo que debía pasar con él. Sabía por qué debía padecer todo aquello. Pero no se negó a mostrar su debilidad humana, misma que no le quitó ni un poco de mérito a su esencia divina; por el contrario le sumó la posibilidad de comprender nuestra debilidad. Oró siempre enfocado en lo que Dios quería, y no en lo que Él quería humanamente.

    La clave de la oración es: “Orar pensando en la voluntad de Dios, aunque al momento sentimos o queremos algo diferente”

    ¡Es poderoso cuando llegamos a ese grado de compromiso espiritual!

    Queremos cosas egoístamente. Pero si hemos crecido en fe; daremos prioridad a la voluntad soberana de Dios al orar.

    Oramos sabiendo muchas veces qué es lo que Dios quiere y cómo actuará; pero igual hablamos con Él al respecto.

    No recomiendo que oren desde la posición que le corresponde a Dios. Ore como hijo de Dios.

    No son pocos los casos que conozco; de personas que le exigieron a Dios un resultado o respuesta, que Dios no estaba contemplando en su omnisciente actuar. Y esas personas quedaron ridiculizadas por orar desde la posición de Dios.

    Yo sé lo que algunos al leer están pensando respecto a esos otros pasajes bíblicos que hablan de la oración, como: Orar y pedir, mandar a los montes que se muevan de un lugar a otro, pedir y recibir lo que pedimos, etc. Pero cada uno de esos pasajes solo confirman que la Biblia nos enseña a escudriñar cada circunstancia y pedir lo que necesitamos; discerniendo la voluntad de Dios.

    Al orar recuerde que Dios ya sabe todo y quienes necesitan entender lo que pasa, somos nosotros; y por eso oramos.

    Al final de todo este ejercicio, tenemos que concluir que la oración es una disciplina espiritual que gira entorno a una relación de amor y confianza en Dios, y no de beneficencia.

    La Biblia nos manda a orar sin cesar. Nuestra relación con Dios no es esporádica entonces, es constante.

    ¿Por qué oramos?

    Oramos porque tenemos una relación con Dios como Padre, a través de Cristo. Al hacerlo, nuestra fe crece y nuestros resultados mejoran.

    Concluyo dejando la siguiente lista acerca de buenos propósitos para orar:

    1.Orar para pedir sobre nuestras necesidades. Marcos 11:24. Recordando que Jesús claramente dice que el Padre ya sabe de qué tenemos necesidad (Mateo 6:8) y de seguido nos invita a un diálogo de fe con Dios bajo el “Padre nuestro” evitando así repetir oraciones vanas.

    2.Orar pidiendo dirección en decisiones de la iglesia. Hechos 1:24 ¿sabe Dios cómo manejar su iglesia? Sin duda.

    3.Orar cuando hay conflictos interpersonales. Santiago 5:16. A la vez, debemos confesarnos las ofensas unos a otros, perdonar y recibir perdón, y la oración es para que Dios traiga la sanidad.

    4.Orar para no “entrar” en tentación o prueba. Lucas 22:46. Este texto la palabra tentación se refiere a prueba. Y la palabra “no entrar” en tentación implica, no ceder. O sea, las pruebas vendrán. Aquí no hay una promesa de que Dios nos guardará de las pruebas, pero sí, nos guardará durante las pruebas.

    5.Orar o pedir oración ministerial. Efesios 6:19. Pablo pide que oren por él para poder predicar el evangelio con poder.

    Podemos orar por cualquier motivo y circunstancia. Pero nunca perdamos de vista que Dios sabe cuál es la respuesta apropiada a cada circunstancia. Así que lo mejor es pedir que Dios nos ayude a creer más y aceptar sus respuestas con gratitud. ¡Eso sí que cambiará nuestras vidas paulatinamente!

    “Orad sin cesar” 1 Tesalonicenses 5:17

  • Sin duda, estamos viviendo tiempos decisivos. De esos tiempos en los que tienes forzosamente que decidir de que lado estar. Del lado de la fe que nos catapulta a una verdadera esperanza, o del lado del escepticismo; que nos deja fuera de toda posibilidad de vida eterna.

    El escepticismo es complicado, porque muchas veces se presenta como una forma de fe. Algunos que confiesan creer, no creen realmente.

    Me motivé escribir este artículo; luego que leí un chat que un pastor; a quien considero amigo, me permitiera ver. Denota la desesperación y confusión en la que algunas veces, los mismos creyentes pueden estar cayendo. El diálogo decía más o menos así:

    Persona: “Pastor le escribo porque estoy desesperado, necesito mucho de Dios”

    Pastor: “comprendo…y, ¿cómo está tu relación personal con Dios? ¿Estás oyendo la voz de Dios?

    Persona: “¡Eso es lo que yo quiero, escuchar a Dios!”

    Pastor: “Es importante que leas la Biblia”

    Persona: “¡Pero es que yo quiero escuchar la voz audible de Dios!”

    Pastor: “pues lee la Biblia en voz alta”

    Hasta ahí, me permitió el pastor ver el diálogo. Claro está; guardando incluso la confidencialidad de esa persona. Nunca supe y no debía saber, quién era. El pastor ha de haber terminado aquel diálogo guiando mejor a su oveja perturbada.

    Aunque su respuesta en la última línea parecía un chiste, no lo es. La Biblia, es indudablemente la voz audible de Dios.

    Y si leer la Biblia se ha convertido en una tarea aburrida y estresante para ti, pues es tiempo de comprender que la relación pasa por una etapa fría que tiene que ver contigo y no con Dios.

    El problema de la mayoría de nosotros ha sido el emocionalismo. Queremos un dios; que sea a nuestra medida. Que llene nuestras emociones.

    Eso me hizo recordar cómo debía Moisés presentarse ante sus hermanos hebreos esclavizados en Egipto. En nombre de Dios, y no en nombre de un dios.

    “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” Éxodo‬ ‭3:14‬ ‭RVR1960‬‬

    El verbo hebreo es: hayah o jayá. Significa: “Ser”. “Existir”. “Acontecer”. Algunos eruditos dicen que el verbo es más que simple existencia. Es una presencia viva y activa.

    Así que, “Yo Soy el que Soy”; es una descripción completa de los atributos de Dios. Es esencia, complemento y plenitud.

    Como podemos ver, Dios es definido por su misma esencia. No lo definimos nosotros con nuestras necesidades ni emociones. Tenemos que oírlo a Él. No como queremos o pretendemos, sino como Él definió que lo escucháramos y conociéramos.

    Así lo hizo con Israel. Les envío profetas: a Moisés y Aarón para que les anunciaran su plan. Y los hebreos solo debían escuchar y obedecer.

    A nosotros, Dios nos envió a Cristo. La Palabra hecha carne. A quien debemos escuchar y seguir.

    Los creyentes, tenemos tres formas seguras para oír a Dios:

    1. La Biblia – La Palabra inerrante de Dios – Por medio de ella Dios habló en tiempos antiguos y aún hoy.

    “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,” Hebreos‬ ‭1:1‬ ‭RVR1960‬‬

    Claramente, los profetas (nevi’im) arguye a las Escrituras o parte de ellas tocante al mensaje dado a Israel.

    2. A Jesucristo – El Mesías –

    “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;” Hebreos‬ ‭1:2‬ ‭RVR1960‬‬

    3. El Espíritu Santo

    “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan‬ ‭14:26‬ ‭RVR1960‬‬

    Cuando queremos ir más allá de estos medios bien definidos, estamos ignorando al Yo Soy, el Eterno.

    ¿Habla Dios de otras formas?

    Seguro que lo ha hecho y lo puede hacer. Pero es prerrogativa de Dios hacerlo, no un derecho o privilegio que usted o yo como cristianos; debamos reclamar.

    ¿Quieres escuchar la voz de Dios, como decía el hermano del diálogo?

    Pues la respuesta pastoral en el diálogo fue correcta y lo es ahora:

    Lee la Palabra de Dios, escúchala en audio, pídele a alguien que te la lea, o léela en voz alta. Escucharás a Dios de todas formas.