«El último día de la fiesta era el más importante. Aquel día Jesús, puesto de pie, dijo con voz fuerte: —Si alguien tiene sed, venga a mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura, del interior de aquel correrán ríos de agua viva.” San Juan‬ ‭7:37-38‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

Poderosa manifestación del mesías, ante multitudes sedientas. Aquellas gentes vivían desolación espiritual; y sólo recibían un mensaje subliminal por medio de una ceremonia religiosa milenaria (Las fiestas de las cosechas y de los tabernáculos)

La fiesta de las cosechas, por un lado buscaba mantener presente en la mente; la provisión de Dios por medio del preciado fruto de la tierra. Por otro lado, durante la fiesta de las enramadas, recordaban la peregrinación de sus antepasados desde Egipto a Canaán; a través del desierto. Podríamos llamarla la peregrinación de la salvación.

La pregunta es: ¿cuántos judíos realmente se sentían libres?

El último día de la fiesta, traían agua desde el estanque de Siloé hasta el templo y la derramaban en la tierra seca, como una ofrenda simbólica de vida que, de alguna manera aludía a la fertilidad y abundancia de la próxima cosecha. Mientras el sacerdote hacía aquel ritual, los cantores entonaban Isaías capitulo 12. Específicamente Jesús alude para sí mismo Isaías 12:3 cuando en medio de aquella celebración, su voz irrumpe según Juan 7:37.

Este pasaje de Juan 7:37-38 es uno de los varios textos que hay en los evangelios; donde Jesús mismo o el escritor, interpretan a través de otro texto. Así, en el versículo 39 Juan nos explica el significado:

“Con esto, Jesús quería decir que los que creyeran en él recibirían el Espíritu; y es que el Espíritu todavía no estaba, porque Jesús aún no había sido glorificado.” Juan‬ ‭7:39‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

El Espíritu Santo vendría sobre todos aquellos que creyendo en el mensaje de Jesús, vinieran a él para vida eterna.

El agua es un símbolo de vida, no solo en la Biblia; también en la mente de todas las culturas de la tierra. Su simbolismo es fácilmente usado como figura didáctica para explicar la vida abundante.

Teniendo estos elementos, ahora debemos aplicar su valiosa enseñanza a nuestra vida.

En primer lugar Jesús es el agua viva. Esta referencia de agua viva se sustenta en un vocablo del griego que denota vida en sí misma. Técnicamente se le llama sustantivo genitivo. Esa característica idiomática; refuerza la idea de que esta agua es vital, pues la vida la posee. En este sentido, es como el agua de una fuente; el agua de lluvia o el agua que corre y no se estanca.

Luego, cuando usted y yo aceptamos el mensaje de Cristo por medio de la fe; recibimos el Espíritu Santo, que es esa agua viva y, nos convertimos en fuentes de agua viva también. Dice: “de su interior correrán rios de agua viva.”

Si hemos creído, le hemos aceptado. Y si le hemos aceptado, le hemos recibido. Por lo tanto, lo que mana de nosotros es vida. Entonces, por defecto tenemos un propósito irrenunciable, de llevar vida a quienes no tienen vida. Además, tenemos el potencial para animar a otros hermanos en la fe, cuyas fuentes se han ido secando.

¿Cómo identificar cuando nuestra fuente se está secando?

Quiero responder esta pregunta; primeramente señalando algunas situaciones que no indican sequedad espiritual, aunque tiende a confundirnos:

1. No es sequedad espiritual, cuando pasamos por pruebas de fe.

2. No es sequedad espiritual, cuando lloramos por el luto de pérdidas sensibles: muerte de familiares, destrucción de matrimonios y familias, pérdida de trabajos, pérdida de amistades, etc.

3. No es sequedad espiritual, cuando alguien cae postrado por una enfermedad.

4. No es sequedad espiritual, cuando situaciones agravantes nos llevan depresiones circunstanciales.

5. No es sequedad espiritual, el no poder visitar el templo por largos periodos de tiempo; debido a situaciones fuera de nuestro control, ejemplo: la pandemia que vivimos, también cuando los misioneros están en países no cristianos y no hay templos, cuando se está convaleciente por algún quebranto de la salud, etc.

6. No es sequedad espiritual, la falta de una sonrisa; cuando las cosas no caminan bien en mi vida o en mi casa.

La sequedad espiritual está directamente relacionada, a la forma en que reaccionamos ante aquellos eventos estresantes de la vida cotidiana; y las tragedias que puedan tocar nuestra puerta.

Resulta que, cuando no se tiene la abundancia de «el agua» de vida (la llenura del Espíritu) no hay capacidad de responder bien, o a tiempo; ante la adversidad. Es entonces cuando los creyentes caen en desesperación y toman malas decisiones, el estrés les sobrepasa, la depresión se vuelve compañera de vida, entran en crisis de fe, la vida pierde sentido y entran en un estado emocional y espiritual desértico.

Además, son creyentes que siempre están desanimados, tristes y amargados. Eso sí es un desierto. No tienen para sí mismos, mucho menos para alguien más.

Es interesante como Jesús irrumpe en el momento crucial de aquella fiesta. Y se presenta como “el agua” viva. Ya que ellos por décadas usaron el agua “estancada” del estanque de Siloé, para tipificar la bendición y la vida abundante. Ahora Jesús, asume la realidad que quella ceremonia tipificaba.

¿En quienes fluiría esta agua viva, como fuente? En los que creyeran en Él y en su mensaje.

Los fariseos, los escribas y los saduceos; no creyeron. Ellos eran los pastores de Israel, pero no creyeron al mesías. Sin embargo, ellos eran los pequeños depósitos de agua para su pueblo. Ciertamente, no tenían más; que agua estancada de Siloé.

Siloé, puede seguir siendo en pleno siglo XXI, una fuente de agua para muchos creyentes. Son fuentes vacías o de aguas estancadas insalubres para la vitalidad espiritual.

Como ejemplo de fuentes insalubres o secas, tenemos: La religiosidad, la vida cristiana indiferente, una vida sin disciplina espiritual, un cristianismo nominal, una vida sin impacto y cualquier búsqueda espiritual fuera de la Biblia.

¿Cómo está tu fuente? Es necesario que esté llena y que el agua salte de tu corazón para vida eterna.

¿Cuántas personas hay a tu alrededor, que necesitan vida? Quizá unas para salvación, otras para fortaleza. Pero siempre tendrás a tu lado gente que te necesita.

Estimado lector -a, si aún no tienes a Jesús como el agua viva y vivificante para tu alma, entonces puedes decirle a Jesús que lo necesitas y que lo aceptas como salvador, y que perdone tus pecados. Él lo hará hoy mismo.

A usted mi hermano, mi hermana; recuerda: ¡no más Siloé! Cristo es fuente de agua viva.

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