«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” Salmos 34:18 RVR1960
El salmo 34 es un acróstico, cada versículo empieza con una letra del alfabeto de manera cronológica. Solamente la última letra del alfabeto, abarca los dos últimos versículos.
El salmo es de David. Su experiencia, es cuando fue donde el sacerdote Ahimelec para pedir su ayuda. Recibió panes sagrados para él y sus soldados; y la espada con la que él mismo había matado a Goliat y, con ella en mano; fue a pedir asilo al rey Aquis de Gat, tierra de su víctima Goliat.
David, estaba seriamente atemorizado y confundido, pues no podía entender la ira de Saúl contra él. Quizá, menos podía comprender por qué le pagaba con odio, el servicio que había dado a su país durante la guerra humillante frente a los filisteos.
David fue a la ciudad de Nob, al norte de Jerusalén. Ciudad de sacerdotes. Una ciudad sagrada y consagrada a Jehová. ¿Por que iría David allá? Indudablemente David conocía bastante a Dios. Sabía que podía acudir a Él.
Si quieren refrescar la memoria, pueden leer la historia en 1 Samuel 21. El mismo Ahimelec se sorprendió al ver llegar a David. La explicación más cercana para la pregunta del sacerdote a David, es: “los altos oficiales no caminaban sin escolta en tierra peligrosa por causa de los Filisteos” (cargo que David ostentaba por su hazaña ante los Filisteos) Pero también, otra razón es que la ciudad no era abierta para familias no levitas.
“David se dirigió a la ciudad de Nob para ver a Ajimélec el sacerdote. Ajimélec tembló cuando lo vio. ¿Por qué vienes solo? —le preguntó—. ¿Por qué nadie te acompaña?” 1 Samuel 21:1 NBV
Aquí hay mucho para desarrollar tocante a temas ceremoniales (los panes sagrados) y morales (la mentira de David). Pero no será el tema por ahora.
He querido compartir este texto, y para ahondar en su sentido les he dado este resumen de contexto histórico.
El tema es: Jehová está Cercano
1.A los quebrantados de corazón. Del hebreo Shabár: Significa dañar. Otras acepciones son: reventar, derribar, desgajar, quebrantar, humillar.
David, sufrió mucho por aquella relación dañina con quien fuera su rey. A quien él miraba y respetaba como el ungido de Dios. Pero también era su suegro, por Mical. Y el padre de su íntimo amigo, Jonatán. Un día, simplemente tuvo que salir corriendo de su lado y de sus vidas; pues aquel ungido, padre de su mejor amigo y padre de su primera esposa, estaba empecinado en acabar con su vida.
El corazón de David fue dañado. También su corazón fue desgajado de vínculos profundos: el de admiración por su rey, el amor entrañable por su amigo Jonatán y el amor por Mical su esposa.
Por eso David buscó la ciudad sagrada. Ahí encontraría comida y armas para sobrevivir su tragedia fuera de su casa. Aquel era el lugar más seguro; de una tierra que le era hostil. Por un lado estaba su propia tierra que ahora albergaba su peor enemigo, el propio rey. Y por otra parte, como un daño colateral; aquella rencilla lo arrinconaba contra las tierras más temidas por judío alguno; bárbaros de la época: los Filisteos.
Cuando el daño al corazón es profundo, y la humillación nos enferma, es tiempo de ir a la “ciudad sagrada” y aprovisionarnos para salir a buscar la vida.
2.A los contritos de espíritu. La definición más acertada de esta condición del alma. Es su sinónimo: humillación.
David, había sido humillado terriblemente. Su corazón estaba contrito, compungido y triste. No solo Saúl lo perseguía como un criminal. También, había dado muerte a todas las familias Levitas de Nob, por haber ayudado a David, engañados. Poniendo el peso de aquella afrenta en David. Pero peor aún, había dado a su esposa Mical a otro hombre. Y como si fuera poco, David tuvo que actuar con un loco ante Aquis; rey Filisteo de Gat, por temor a que lo mataran. El daño había sido devastador.
¿Cuánto más debería aguantar David antes de expresar esta estrofa?
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” Salmos 34:18 RVR1960
Este texto, salió de su alma. David hizo recuento de todas aquellas atrocidades que Saúl le propinó directa o indirectamente. Y no se centró en lo que le hicieron; sino en quién le tendió la mano. Por eso pudo decir: “cercano está Jehová”
¿Cuántos quebrantos has pasado? ¿Cuántas humillaciones?
Las razones importan para autoevaluarnos y no volver a caer en las mismas causas que nos llevaron a la postración.
Pero no importan para explicar nuestros dolores del alma. Porque el dolor agudo del alma, es igualmente intenso; ya sea por causa del pecado, o por la maldad de otros en contra nuestra.
También, la fuente de ayuda es la misma y la única para un creyente. Es Dios mismo. El mismo que estuvo cercano a David.
No deberíamos aceptar el falso mensaje, de que no pasa nada, o no pasó nada. Cuando en verdad duele, ahoga, desespera, abruma. ¡Y a veces hasta enferma!
Los creyentes también somos quebrantados y humillados. Aún cuando al igual que David, hemos sido “ungidos” o sea, elegidos por Dios para Él y sus propósitos.
Lo importante es que sepamos adonde acudir. Esa ciudad de Nob, representa el sustento de Dios. Hay que acudir a Dios. Y confiar en Él más allá de la razón.
“Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.” Salmos 34:4 RVR1960