• III. La Santificación

    La sugerencia que nos da esta palabra es de una escena en el templo, y nos ubica en el plano del carácter requerido para el servicio. Una vez más acudimos al contexto bíblico, o sea, a toda la evidencia en el antiguo y neotestamentaria sobre el concepto de santidad.

    Del hebreo tenemos las palabras: Qadash que significa sagrado, santo, consagrado y apartado. Y Taher que significa limpio, ser limpio y puro; de donde deriva la palabra purificación, un concepto sumamente importante en el Antiguo Testamento en temas ceremoniales o rituales.

    Para comprender mejor este aspecto de nuestra vida como creyentes, podemos ir directamente a las demandas de un Dios Santo.

    Dios dice de sí mismo que él es Santo: “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo (Qadosh)”. Levítico 11:45

    El pueblo de Dios proclama que Dios es Santo: “Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.” Josué 24:19

    Los Serafines, seres espirituales ardientes, lo afirman y proclaman: 2Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. Isaías 6:2-3

    Luego es necesario que le demos una mirada al Nuevo Testamento respecto a la terminología sobre la santidad, ya que es la manera en que entendieron los apóstoles este tema. Los dos términos más usados para el estudio de la santificación son: “haguiadzo” y “kazarídzo”. Estos vocablos del griego son los que usa la Septuaginta. Esta es la versión más reconocida y usada por la iglesia cristiana naciente, no así por los judíos, por su discrepancia con los creyentes en Cristo que los llevó a la separación.

    Haguiadzo se usa más con la idea de “hacer santo” (heb. qadash), y kazarídzo es mas usada como una referencia a “hacer limpio o purificar” (heb. Taher). Sin embargo, y siendo que ya en el nuevo testamento ambas palabras se usan en sentido tanto ceremonial como moral o de conducta cristiana, ambas palabras se usan indistintamente para referirse a la obra de Cristo en el nuevo pacto.

    Quisiera que, a la luz de los ritos de purificación en el Antiguo Testamento, que atañen a la santidad de Dios; sus siervos y su pueblo escogido, analicemos el alcance del completo y total sacrificio de Cristo en nuestra santificación.

    Los libros de Levítico y Números describen los ritos de la purificación ceremonial, por medio del cual Dios les concedía el estatus de santos. Se pueden dividir en dos: (1) los ritos para las cosas que se podían purificar, y (2) los ritos para las cosas que no se podían purificar.

    En la primera categoría – las cosas que se podían purificar – usaban el agua como medio purificador.  La forma común era lavamiento y baño, de donde deriva el concepto de bautismo, y como vemos era un método natural de limpieza con un sentido ceremonial en lo que respecta a lo espiritual.

    Ejemplo 1: Las personas que tocaran un cadáver de animal inmundo (no apto para comer) debían lavarse y lavar sus ropas; y quedar inmundos hasta el atardecer “Y el que llevare sus cadáveres, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche; los tendréis por inmundos”. Lev. 11:28

    Ejemplo 2: Cuando hombre o mujer tuvieren flujo de semen, fluidos vaginales, sangre (menstruación o por otra razón) propios, o que tuviera contacto con los fluidos de otros, requerían bañarse y quedar inmundos después del baño hasta la noche. Así como lavar ropas, sillas y utensilios que tocasen; que igualmente quedaban inmundos hasta la noche. También, si el flujo era por una enfermedad, o en el caso de la mujer por menstruación; serían inmundos durante todo el periodo de la enfermedad y debían esperar siete días después de curados; y en el octavo día presentarse ante el sacerdote con la ofrenda de purificación. (Referencia Levítico todo el capítulo 15)

    Ejemplo 3: Casos graves de impureza como la lepra, la persona era aislada por completo hasta que el sacerdote en su inspección reconociera que la bacteria había muerto (se cree que ya existían ciertos remedios para ayudar a la recuperación de la lepra y también la obra sanadora de Dios). Entonces empezaban una serie de rituales que no solo comprendían la connotación de impureza espiritual, sino que incluía la salubridad; o sea, que no fuera foco de contagio. El ritual consistía en prácticas de limpieza y cuarentenas obligatorias. La parte ritual de purificación que es una parábola en sí misma de la obra de Cristo muchos años después, era tomar dos tórtolas, sacrificar una y poner su sangre en una vasija con agua limpia o de arrollo (no estancada), tomar el manojo de hisopo (planta que servía con este fin) el trozo de cedro como empuñadura del hisopo y la cinta roja (grana) que amarraba el hisopo a la empuñadura de cedro. Esto lo rociaba con la sangre en agua, junto con la otra tórtola que era liberada en el campo, y al penitente se le bañaba con esta agua como símbolo de su purificación. Luego la persona era declarada limpia y podía entrar en el campamento, pero debía quedarse siete días más fuera de su carpa familiar y al octavo día debía presentarse con el sacerdote para presentar dos sacrificios: uno de paz para con Dios y el otro un holocausto para el perdón de los pecados.

    Hasta aquí, son los casos donde la purificación tenía como ingrediente especial; el agua. Es importante notar que, el agua también podía ser contaminada, por lo tanto, los sacerdotes tomaban muy en serio este detalle. No podía usarse agua estancada para estos ritos de purificación, debían ser aguas de fuentes vivas (ríos, manantiales o aguas subterráneas) Esto nos ayuda a comprender el concepto de Jesús en el nuevo testamento respecto al agua viva: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Juan 7:37-39.

    En cuanto a las cosas que no se podían purificar, se incluía una serie de materiales como telas, cueros e incluso; casas que tuvieran mohos destructivos. De hecho, se hace referencia a las afectaciones que la lepra dejaba en estos materiales. Generalmente, estos eran destruidos por fuego. Normalmente, cuando las paredes de las casas, por lo general de arcilla cosida, se contaminaban con lepra, se hacía una serie de procesos curativos a la casa, pero si persistía la mancha de lepra, se destruía la casa y se trasladaban los escombros a un lugar destinado para ello, posiblemente un basurero a las afueras del campamento y ahí se quemaban.

    “Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared…” Levítico 14:37

    La destrucción y el fuego eran las últimas instancias para tratar aquello que definitivamente no podía ser limpiado o purificado de la manera provista por Dios.

    Al comprender estas cosas algo extrañas para nosotros hoy, podemos concluir que la purificación de todo lo que concierne a Dios y a su santidad, es un no negociable para la eternidad con él. En Israel Dios proporcionó un medio de purificación efectivo para todo tipo de material que se podía limpiar. Aún cuando cada material requería distintos costos y esfuerzos: (1) Desde lavar (ejemplo Núm. 19:19) (2) hasta sumergir o bautizar en el agua (ejemplo Lev. 11:32 que usa la palabra taval para sumergir). El sentido de este proceso más profundo; era buscar salvar el material, aún cuando hubiera que quitar hasta la piel o la superficie. Lo que no podía limpiarse por estos medios establecidos por Dios, sería desechado por la destrucción o por el fuego.

    Jesús se refiere a sí mismo como el “agua viva”, o sea, el agua apta para la purificación de nuestras vidas. ¿Cómo? Por medio de su sacrifico que nos justifica, regenera y santifica (purifica). En el día último de la fiesta judía de los tabernáculos, que terminaba con la ceremonia del agua derramada en el templo, agua que traían del estanque de Siloé (estancada), Jesús claramente les dice ahora sí tienen el agua que corre o que salta para darles vida. Créanme que los sacerdotes de los judíos lo entendieron bien, ellos se conocían las profecías en este sentido de Zacarías 14 y Ezequiel 36 y 47.

    La santificación, la justificación y la regeneración son los componentes de la acción de Dios, por medio de Cristo, para consumar su salvación completa en nuestra vida. Por eso las palabras de Jesús: “Consumado es”. Luego, es necesario que comprendamos que estos tres estados espirituales, son una obra inmediata al arrepentimiento del penitente. No obstante, la obra de regeneración y santificación, son constantes progresivas en los creyentes declarados justos.

    El Espíritu Santo llama al pecador para arrepentimiento y salvación. Veamos entre paréntesis esas etapas inmediatas a las que el Espíritu somete a los inconversos:

    8Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.9 De pecado, por cuanto no creen en mí; (la oportunidad de que el pecador reconozca su pecado y tenga fe) 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; (Reconoce que tiene una necesidad de perdón y, cuenta con la propiciación dispensada en Cristo para suplir su necesidad de salvación, y la toma por medio de la fe) 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado (pero si el penitente no toma esta propiciación dispensada en Cristo, no hay más sacrificio para su santificación, y será destruido en el fuego; como eran destruidas por fuego las cosas que no se podían purificar con las ceremonias dispensadas por Dios en el Antiguo Testamento)

    La santidad, desde el punto de vista teológico es una acción de Dios inmediata y absoluta que, por medio de Cristo en la cruz, nos hizo propicios (aceptos) a Dios. Este acto de Dios en Cristo nos capacita para ser servidores de Dios en lo sacro. A la vez, el Espíritu Santo es quien nos limpia constantemente como un acto de perfeccionamiento continuo. Los creyentes, cada vez más anhelan estar mejor en cuanto a sus atributos morales de cara a Dios y al prójimo.

    Pablo nos exhorta a querer esto:

    “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia”. Romanos 6:19

    Pedro nos recuerda este compromiso:

    15 si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

    Libro de Consulta:

    M. Horton Stanley, Teología Sistemática.

  • Hablando del tema de la salvación, en esta serie de estudios no estamos tratando la cronología de los actos salvíficos. Más bien, estoy tratando de abordar los temas por su peso teológico y prioridad de comprensión para el creyente.

    El tema de esta sección es: La regeneración y lo que ella significa e implica en esta nueva vida en Cristo.

    II. Regeneración: Debemos recordar entonces, que esta acción nos evoca la idea de una familia. La Biblia refiere a la regeneración con el concepto del nuevo nacimiento. Podríamos recordar el encuentro que sostiene Nicodemo con Jesús, donde Cristo le enseña que es “necesario” que él nazca nuevamente para ser parte del reino. Un nuevo nacimiento a una nueva familia. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” Juan 3:3

    Así como la justificación nos ha cambiado de posición ante Dios, de una posición desfavorable a una favorable, la regeneración nos cambia de condición; de una condición de muerte espiritual, a una condición de vida. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…” Efesios 2:1

    Jesús le dice a Nicodemo que es necesario nacer “del agua y del Espíritu” dando a entender, que se nace primeramente de carne y sangre (agua por la placenta de la mujer) y luego nacer de Dios (del espíritu) Así que las implicaciones son:

    1. Una nueva naturaleza: Esta nueva naturaleza, es explicada en la Biblia como sigue, resaltando un cambio radical, de posición y de condición:  

    A. Un nacimiento nuevo: La nueva naturaleza, demanda una nueva creación o nacimiento. Por lo tanto, debemos nacer de Dios (nacer del Espíritu)

    “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo

    (literalmente dice de arriba, o sea de Dios) Juan 3:7”

    Cuando Jesús le dice a Nicodemo que no se maraville o no se asombre, es porque hay dos conceptos imposibles de conciliar en la mente humana: volver al vientre para nacer otra vez, y ser engendrado por Dios para nacer directamente de Dios. Claro está, Nicodemo falló en ambos razonamientos. Ni se trata de volver al vientre materno, ni se trata de ser engendrado físicamente o en la carne, sino en el espíritu o por el Espíritu de Dios.

    La palabra semilla en hebreo es Zéra (semen) y en griego es Spérma (esperma) y son las palabras que dan sentido a otros dos vocablos de dominio universal que son: semen y esperma. De esta configuración de raíces léxicas (de vocabulario) tenemos el concepto de fecundación en todos los ámbitos biológicos. Propiamente en el ser humano, hablamos de concepción de una nueva vida como resultado de este proceso de fecundación que se da por medio del esperma (Spérma) y que sabemos; están presentes en el semen (Zéra). Desde esta amplia perspectiva es que Jesús le explica a Nicodemo por medio de una clase de biología, cómo es que él habiendo primeramente nacido del esperma humano (de carne) ahora necesita nacer del esperma divino o la simiente santa (de Dios o de arriba)

    Es por esta misma razón que entre sus parábolas, referentes al reino de Dios, Jesús incluye algunas que hablan de la semilla en tierra y su misteriosa germinación para nueva vida. Son tres parábolas específicas sobre la obra de Dios en la carne muerta del ser humano que produce nueva vida. Véase las parábolas en Mateo 13: 1-32.

    B. Una resurrección: La nueva naturaleza en cuanto al pecado en el que nacemos, que es muerte espiritual, requiere una resurrección para vida eterna.

    “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” Efesios 2:19

    Esta nueva naturaleza en cuanto a nuestra relación con Dios nos convierte en hijos, y es aquí donde se da el cambio de condición. Pasamos de ser extranjeros y advenedizos; a ser parte de la familia de Dios.

    C. Una adopción: Finalmente, este proceso de nueva vida nos traslada de una familia a otra. Pasamos de ser hijos del diablo a hijos de Dios.

    14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! Romanos 8:14-15

    Pablo entonces hace una clara relación entre “ser hijos de Dios” y el bautismo del Espíritu Santo de la promesa que nos impregna del espíritu de adopción.

    Nota: El bautismo del Espíritu Santo, es la llenura que Él trae a la vida de los regenerados y justificados por medio del Sacrificio de Cristo.

    2. Una limpieza:

    “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo Tito 3:5”

    De este texto podemos enfatizar tres palabras clave:

    A. Loutrón (gr.) Esta palabra significa “lavar” o “bañar”. Evoca el lavacro en el tabernáculo o el templo, donde los sacerdotes hacían sus abluciones o lavados de mano como rito de purificación. Pablo hace una referencia al bautismo del Espíritu Santo, quien es el que nos lava.

    B. Palingenesía (gr) Este sustantivo en el griego significa “regeneración” o renacimiento espiritual. Es una renovación del corazón.

    Es congruente con el mensaje de Ezequiel en cuanto a la restauración del pueblo de Dios: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne…” Ezequiel 11:19” De esta manera nos queda más que claro que es un cambio de naturaleza.

    C. Anakaínosis (gr) Esta palabra significa “renovación” y es una derivación de otra cuyo significado es “cosa nueva”.

    Les he dejado tres palabras claves que usa Pablo escribiéndole a Tito acerca de la necesaria transformación de sus vidas. Ciertamente, Pablo tenía un criterio grotesco acerca de los Cretenses, donde Tito era pastor al recibir esta carta. De ahí la claridad con la que quiere compartir en la pequeña carta, aspectos de la naturaleza espiritual de la obra de Dios por medio del Espíritu Santo, en los nuevos creyentes.  La regeneración es primordialmente obra del Espíritu Santo en los que han atendido el llamado de Dios para Salvación.  

    3. Un avivamiento: La renovación a la que Pablo hace mención en la carta a Tito, es justamente una constante en la vida del creyente. Podemos decir entonces, que la regeneración es de facto algo nuevo; por tanto, un acto inmediato que Dios opera en los llamados y escogidos. Pero la renovación, que es parte de la regeneración, es una constante transformación espiritual.

    “…despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, …Colosenses 3:9-10

    Realmente este es el verdadero avivamiento, que significa; tomar vida constantemente, o sea; no dejar morir.

    Nota: Avivamiento es vivir la vida del Espíritu Santo. Es un caminar con Él de manera constante, en buenos tiempos y en tiempos de sequía espiritual y emocional.

    Conclusión: Personalmente creo que la actividad del Espíritu Santo es constante y activa en sus hijos, y también en la humanidad inquietándolos al arrepentimiento.

    “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (referencia al Espíritu Santo)

    Juan 16:8

    El Espíritu Santo incentiva, motiva, constriñe y convence al mundo (las personas del cosmos) Las convence de pecado, para justicia (salvación) y juicio (castigo a los incrédulos) Por esta razón, en los no creyentes ya hay una motivación consciente de su necesidad de cambio. Es aquí donde el llamado de Dios se hace patente y continúa a través del testimonio de la iglesia y la predicación de la Palabra que transforma, que las personas tienen la oportunidad de oír con fe la Palabra de Dios y tomar una decisión. Porque muchos son llamados, todos podrán en términos reales, escuchar el evangelio (Mateo 24:14) Pero como no todos atenderán con fe, pocos son los escogidos. Podemos entender esta disposición en la parábola de Jesús: “Los obreros de la viña”

    Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. Mateo 20:16

    Los llamados es un concepto amplio que puede abarcar al mundo entero, es el amoroso llamado de Dios a los pecadores, concepto también muy evidente en los profetas del Antiguo Testamento. Los escogidos, calza muy bien con la doctrina bíblica acerca de la “elección”.

    El arrepentimiento por medio de la fe es ese paso humano, necesario para oír y atender el llamado divino que lo conduce a la regeneración espiritual; y ser declarado justo o inocente ante el gran juez justo. Una vez esto sucede, el ser humano pasa de ser un llamado a ser un escogido o elegido (parte de la familia de Dios)

    Referencias Consultadas

    Pearlman, Myer. Teología Bíblica y Sistemática / M. Horton Stanley. Teología Sistemática
  • Parte Uno – La Justificación: Una Deuda Cancelada

    Introducción

    ¿Cómo podemos entender la Salvación? Esta pregunta es importante porque, aunque llegamos a ser salvos sin comprender todo su significado y alcance, entender lo que Dios nos permita acerca de cómo nos ha salvado, nos ayudará a vivir esta salvación.

    ¿Qué la constituye? De responder esta pregunta, dependerá que comprendamos la naturaleza de esta; o lo que teológicamente se ha llamado, el estado de Gracia.

    En este artículo vamos a analizar la primera de tres acciones portentosas de Dios para salvarnos. Estas tres acciones, las podremos comprender de manera práctica; evocando tres escenarios propios a la convivencia humana.

    • La Justificación: La escena que nos recuerda este concepto es una sala de juicio de un tribunal.
    • La Regeneración y adopción: Nos sugiere una escena hogareña; en casa, en familia.
    • La Santificación: Incentiva nuestros pensamientos hacia una escena en el templo.

     En los diferentes libros de teología podremos encontrar una lista más amplia, y hasta un orden quizá un tanto diferente de estas características que atañen a la salvación. No obstante, pretendo que este artículo nos motive a pensar a groso modo, respecto a este regalo divino. De tal manera que podamos responder con gratitud y gozo, desplazando el miedo y la culpa en nuestro caminar con Dios.

    I. Justificación: Tanto del hebreo (tsadík) como del griego (dikaióo) esta palabra significa: “Declarar inocente a alguien”, “es un estado de aceptación”, “es el veredicto de absolución dictado por un juez”. En esta escena espiritual, Dios es el juez; nosotros los acusados y Jesús el abogado. El fiscal o la parte acusadora, el pecado que nos había esclavizado y satanás quien es acusador (adversario)

    “siendo justificados (dikaióo) gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” Romanos 3:24 (RVR60)

    Debemos ser cuidadosos al reflexionar sobre esto. Fuimos tenidos por inocentes como un veredicto de un Dios justo. Dios no se hizo de la vista gorda, ni pasó por alto en complicidad nuestra culpa. Dios aceptó la sustitución penal – Cristo en nuestro lugar – que satisfizo su santidad. Lo correcto es que comprendamos que realmente éramos culpables (teníamos una deuda con la justicia divina) y que por el sacrificio sustitutivo de Dios mismo en Cristo, soberanamente en amor, la deuda fue cancelada.

    La justicia de Dios para la humanidad es Cristo, y a nosotros se nos imputa o atribuye esa justicia, pero ahora como creyentes también se nos debe impartir, o sea; debemos vivir esta nueva vida como justos. ¿Cómo quieres vivir tu vida redimida en Cristo ahora que entiendes en términos legales el concepto?

    Leamos lo que Pablo escribe al respecto:

    25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Romanos 3:25-26 (RVR60)

    Pablo, quien nos enseña este tema de manera magistral señala:

    21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, … Romanos 3:21-24 (RVR60)

    1. La ley y los profetas testificaron de esta justicia y encaminaron hacia ella a los hombres (conciencia moral)
    2. La justicia de Dios es en Jesucristo (la absolución penal)
    3. La justicia de Dios se alcanza por el camino de la fe en Jesucristo
    4. Si hay un camino, el hombre debe ir por ese camino: prerrogativa humana (facultad humana)
    5. La justicia de Dios no hace acepción de personas y unificará un solo pueblo para Dios: “Su justicia es para todos lo que creen en Él sin hacer diferencias étnicas”
    6. La justicia de Dios tiene un objetivo: “Todo el género humano que pecó contra Dios y fue destituido o separado de su presencia”
    7. La justicia de Dios tiene un propósito: “para todos los que creen en él, siendo justificados gratuitamente por su gracia”

    “La justicia es primero que todo un cambio de posición, pero es seguida de un cambio de condición”.

    Myer Pearlman, pp 242. Teología Bíblica y Sistemática

    Cambiamos de posición antes Dios justo. Ya no somos los acusados imputados por el pecado, ahora somos inocentes ante Dios, por su gracia y el puro afecto de su voluntad.

  • Los atributos morales, son teológicamente atribuidos a la forma en que Dios puede y quiere relacionarse con la humanidad. De tal manera que estos atributos morales, también atañen al carácter del cristiano. Y por otra parte, acusan el carácter del impío.

    1. Dios es Santo

    “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Levítico‬ ‭11:45‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Dios, en su naturaleza es santo; en otras palabras el es la santidad y de Él, como fuente, sale santidad a quienes son parte de su pueblo. Un pueblo santo por relación. Por esta razón, el apóstol Pedro nos recuerda esta característica del creyente (https://www.bible.com/149/1pe.1.16.rvr1960)

    2. Dios es Justo (Recto)

    “Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.” Salmos‬ ‭119:137‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Dios, es la fuente de justicia; pues él es recto. Este concepto en hebreo de justicia hace referencia a quien tiene la potestad moral y posicional de absolver de la culpa a otro. Claro está, qué tal poder también implica la posibilidad de aplicar castigo.

    Romanos explica que Cristo es nuestra justicia. Y es por la fe que podemos ser absueltos de nuestra culpabilidad. Es de esta manera que podemos entender cómo creyentes este atributo (https://www.bible.com/149/rom.3.24.rvr1960)

    3. Dios es Fiel

    “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;” Deuteronomio‬ ‭7:9‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬

    En hebreo esta palabra es la misma que significa “Ayo”. Persona fiable, a quien se le confiaban los hijos para su educación y formación. Es por eso que Pablo dijo que la ley era considerada nuestro ayo para llegar a Cristo.

    Dios es absolutamente confiable para depositar nuestras vidas y las vidas de los nuestros.

    4. Dios es Amor (es amoroso)

    Juan en su evangelio y sus cartas, nos habla mucho acerca del amor. Recordemos, que hay una referencia a Juan, como el discípulo “amado”. Detalle muy importante, porque la palabra griega para esta clase de amor es Ágape; que en una de sus conjugaciones es Agapao, cuyo significado es: “amado”

    Juan, el amado. Él canalizó ese amor en su vida y ministerio, es quien nos habla del amor. Entonces la lógica nos hace preguntarnos: ¿Puede amar una persona que no ha sido amada? Esta parece ser la tesis juanina.

    “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan‬ ‭4:8‬

    “El que no ama”, es una expresión que implica no haber sido amado. Y quien no ha sido amado; pues aún Dios, no lo ha amado.

    ¿A quién no puede amar Dios por naturaleza? A los pecadores o a los que hacen maldad, y se refiere a los que no han venido a Cristo para perdón.

    El salmo 5:5 nos da mucha luz al respecto: (https://www.bible.com/149/psa.5.5.rvr1960)

    La palabra “aborrece” usada por el salmista, específicamente se usa de manera personal, o sea, un aborrecimiento de la persona que deliberadamente hace iniquidad.

    Ahora, según Juan 3:16 es claro que “Dios amó de tal manera al mundo…» esto fue en términos generales en su búsqueda salvífica.

    Eso no contradice lo que antes expliqué, sobre el salmo 5:5. Cuando decimos que Dios aborrece, no excluimos su amor por la humanidad según Juan 3:16.

    Pero a todos aquellos que hacen iniquidad por encima de sus advertencias y menospreciando su sacrificio, a esos aborrece (Salmo 5:5)

    5. Dios es Misericordioso

    Dios no solo dice que lo es. Dios lo hace realidad en nuestras vidas cada día. Él es compasivo, clemente y misericordioso. Es su carácter.

    “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.” Salmos‬ ‭103:8‬ ‭RVR1960‬‬

    6. Dios es lleno de Gracia

    Hemos dicho otras veces que: la misericordia de Dios se muestra, cuando él no nos trata conforme a nuestro pecado, al no aplicarnos el castigo que merecemos.

    Pero su gracia, es cuando Dios nos da su favor o aprobación, no tomando en cuenta nuestro pecado, sino que también nos asegura su perdón y la salvación por la fe; como un regalo que no merecemos:

    “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,” Tito‬ ‭2:11‬ ‭RVR1960‬‬

    7. Dios es Bueno (bondadoso, benevolente)

    Lucas 6:27-36 Jesús nos enseña la esencia de esta característica suya llamada bondad. Un atributo que no será el más fácil para nosotros, dada nuestra idea transaccional de relacionarnos con los demás. Generalmente nuestras relaciones cercanas y más distantes, son un cheque en blanco. Pero la regla de oro dice algo diferente. Y yo le animo a hacer esta lectura bíblica en este punto. Por ahora, les dejo el texto clave:

    “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.” Lucas‬ ‭6:35‬ ‭RVR1960‬‬

    8. Dios es Veraz

    Dios es la verdad (Juan 14:6) Dios es veraz por decreto eterno, o sea, no tiene que comparecer ante tribunal alguno para demostrar su veracidad.

    Sin embargo, Juan da entender que su veracidad puede ser atestiguada en nuestras conciencias por medio de la fe. Solo quienes reciben su testimonio pueden a la vez dar testimonio de él, quien es la verdad.

    “El que recibe su testimonio, este atestigua que Dios es veraz.” Juan‬ ‭3:33‬ ‭RVR1960‬‬

    9. Dios es Paciente

    ¿Qué sería de nosotros sin este poderoso atributo?

    “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro‬ ‭3:9‬ ‭RVR1960‬‬

    No solo en su misericordia nos ha salvado por gracia, sino que por su paciencia; alcanzamos llegar a tiempo a la cita con su llamado.

    Conclusión

    Esta lista no son todos los atributos, pero son los más evidentes, enunciados en la Biblia.

    Los atributos morales de Dios, son el parámetro de conducta cristiana. Nosotros también debemos caminar a esa altura moral.

    La humanidad cayó en el mismo pecado de satanás, queriendo ser igual a Dios en sus atributos únicos o constitutivos. Ignorando a placer, los atributos morales. Asi vive la sociedad hoy.

    Dios sea glorificado por quién es Él, estos tres estudios sobre Dios, nos ayudarán a adorarlo como el lo demanda.