Parte Uno – La Justificación: Una Deuda Cancelada

Introducción

¿Cómo podemos entender la Salvación? Esta pregunta es importante porque, aunque llegamos a ser salvos sin comprender todo su significado y alcance, entender lo que Dios nos permita acerca de cómo nos ha salvado, nos ayudará a vivir esta salvación.

¿Qué la constituye? De responder esta pregunta, dependerá que comprendamos la naturaleza de esta; o lo que teológicamente se ha llamado, el estado de Gracia.

En este artículo vamos a analizar la primera de tres acciones portentosas de Dios para salvarnos. Estas tres acciones, las podremos comprender de manera práctica; evocando tres escenarios propios a la convivencia humana.

  • La Justificación: La escena que nos recuerda este concepto es una sala de juicio de un tribunal.
  • La Regeneración y adopción: Nos sugiere una escena hogareña; en casa, en familia.
  • La Santificación: Incentiva nuestros pensamientos hacia una escena en el templo.

 En los diferentes libros de teología podremos encontrar una lista más amplia, y hasta un orden quizá un tanto diferente de estas características que atañen a la salvación. No obstante, pretendo que este artículo nos motive a pensar a groso modo, respecto a este regalo divino. De tal manera que podamos responder con gratitud y gozo, desplazando el miedo y la culpa en nuestro caminar con Dios.

I. Justificación: Tanto del hebreo (tsadík) como del griego (dikaióo) esta palabra significa: “Declarar inocente a alguien”, “es un estado de aceptación”, “es el veredicto de absolución dictado por un juez”. En esta escena espiritual, Dios es el juez; nosotros los acusados y Jesús el abogado. El fiscal o la parte acusadora, el pecado que nos había esclavizado y satanás quien es acusador (adversario)

“siendo justificados (dikaióo) gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” Romanos 3:24 (RVR60)

Debemos ser cuidadosos al reflexionar sobre esto. Fuimos tenidos por inocentes como un veredicto de un Dios justo. Dios no se hizo de la vista gorda, ni pasó por alto en complicidad nuestra culpa. Dios aceptó la sustitución penal – Cristo en nuestro lugar – que satisfizo su santidad. Lo correcto es que comprendamos que realmente éramos culpables (teníamos una deuda con la justicia divina) y que por el sacrificio sustitutivo de Dios mismo en Cristo, soberanamente en amor, la deuda fue cancelada.

La justicia de Dios para la humanidad es Cristo, y a nosotros se nos imputa o atribuye esa justicia, pero ahora como creyentes también se nos debe impartir, o sea; debemos vivir esta nueva vida como justos. ¿Cómo quieres vivir tu vida redimida en Cristo ahora que entiendes en términos legales el concepto?

Leamos lo que Pablo escribe al respecto:

25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Romanos 3:25-26 (RVR60)

Pablo, quien nos enseña este tema de manera magistral señala:

21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, … Romanos 3:21-24 (RVR60)

  1. La ley y los profetas testificaron de esta justicia y encaminaron hacia ella a los hombres (conciencia moral)
  2. La justicia de Dios es en Jesucristo (la absolución penal)
  3. La justicia de Dios se alcanza por el camino de la fe en Jesucristo
  4. Si hay un camino, el hombre debe ir por ese camino: prerrogativa humana (facultad humana)
  5. La justicia de Dios no hace acepción de personas y unificará un solo pueblo para Dios: “Su justicia es para todos lo que creen en Él sin hacer diferencias étnicas”
  6. La justicia de Dios tiene un objetivo: “Todo el género humano que pecó contra Dios y fue destituido o separado de su presencia”
  7. La justicia de Dios tiene un propósito: “para todos los que creen en él, siendo justificados gratuitamente por su gracia”

“La justicia es primero que todo un cambio de posición, pero es seguida de un cambio de condición”.

Myer Pearlman, pp 242. Teología Bíblica y Sistemática

Cambiamos de posición antes Dios justo. Ya no somos los acusados imputados por el pecado, ahora somos inocentes ante Dios, por su gracia y el puro afecto de su voluntad.

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