• «Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías«

    Juan 1:23

    Sacerdotes y levitas fueron enviados a Juan el Bautista para indagarle, y esta es la respuesta que reciben: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto”.

    Juan el Bautista fue según palabras de Jesús, el último gran profeta para Israel (ver Mateo 11:11 y 13)

    Juan es el cumplimiento de Isaías 40:3 donde la palabra resaltada es: “…Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. La soledad es lo que en el griego se traduce como desierto en el nuevo testamento. Espiritualmente la soledad y el desierto son conceptos sinónimos. En hebreo es una palabra que se relaciona con tierra estéril. El corazón humano sin la presencia de Dios es terreno estéril, o sea, no tiene y tampoco produce vida. Juan el Bautista es llamado a un ministerio en medio de una sociedad estéril, sin frutos de justicia. Y Jesús, quien es la vida y la justicia encarnada, viene a tierra igualmente asolada.

    No debemos perder de vista que “la voz que clama” de Juan ya fue escuchada, y su palabra fue la continuación y cumplimiento de las profecías para Israel y las naciones. En Jesús se dio el cumplimiento pleno de las palabras de los profetas de Israel; entre ellos Juan el Bautista, pero aquel camino para el Señor proclamado en las profecías dejó de ser la polvorienta Palestina, y ahora son los corazones de los hombres en toda latitud.

    La voz de uno; fue la de Juan, la voz de otros muchos que anuncian la Palabra de Dios, somos nosotros los creyentes y la iglesia como un conglomerado de creyentes. Por lo tanto, no debemos olvidar nuestro cometido primeramente preparando nuestro corazón al Señor para que él traiga vida, pero también llevando esta vida de Jesús a otros.

    No es tiempo de seguir en la soledad, el desierto y la esterilidad de nuestro pecado y nuestro egoísmo. Es tiempo de dar frutos y ser voces que proclaman a Cristo.

    Si no has dado la vida a Cristo, por medio de la fe, recuerda la muerte de Cristo en la cruz y su resurrección para darte vida. Quizá sea la última oportunidad que tengas para hacerlo. Pide perdón a Dios, acepta a Jesús como Salvador y Señor de tu vida y camina por la fe.

  • Con la mano derecha, te ofrece una larga vida; con la izquierda, riquezas y honor.

    Proverbios 3:16 (NTV)

    Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra.

    Proverbios 3:16 (VRV960)

    La personificación es una forma de escribir (figura retórica o una forma de metáfora) en la que se le atribuye características humanas a una cosa, animal o virtud. Esta es una figura literaria (formas no convencionales de usar las palabras) que busca dramatizar un concepto para dejarlo claro a su audiencia. Es especialmente usado en estilos como la poesía.

    La sabiduría es una virtud o atributo esencial del carácter de Dios, que él ha impregnado en nuestros genes humanos. No obstante, como dice Santiago, la sabiduría también ha sido corrompida y se nos demanda a los creyentes la sabiduría que viene de Dios, en lugar de la sabiduría terrenal, animal y diabólica: (https://www.biblegateway.com/passage/?search=Santiago+3&version=RVR1995)

    Proverbios entonces con su estilo poético, personifica esta virtud para que podamos escucharla como quien nos habla, pero también nos extiende la mano para ayudarnos en todos los aspectos de la vida.

    Hemos leído que proverbios 3:16 habla de la sabiduría, trayendo bienes temporales y eternos en sus manos para nuestras vidas si la atendemos obedientemente. Pero… ¿Qué pasa por la mente de un judío al escuchar esta metáfora? Tratemos de acercarnos al menos a algunas ideas que podrían estar siendo muy claras para ellos y que deben serlo para nosotros. Para lograrlo extraeremos un poco más del significado de algunas palabras:

    Largura de días: La palabra clave de esta expresión es largura. Del hebreo orek, que significa: Largo, prolongación y para siempre. El texto puede estar dándole una importancia significativa a los años de vida, pero a la vez a la calidad de ellos. La sociedad en la que vivimos ha perdido valor por la vida en muchos sentidos. Pero para los judíos de la época, largura de años era una bendición incalculable. Por ejemplo, vemos como el rey Ezequías afligió su rostro al estar sentenciado a morir y pidió la sanidad, a lo que Dios responde prolongándole la vida quince años. Pero aparte de la temporalidad, esta palabra implica eternidad. Creo que es el mensaje más importante de esta pequeña palabra. Tenemos una eternidad que viene de la mano de Dios, quien aquí se personifica en la sabiduría como la que nos permitirá recibir entre muchos beneficios, la vida eterna; esa largura de días.

    Mano derecha: Es un concepto completo contenido en esta frase. La palabra para esta frase es “yamín” que significa: la mano derecha, a la mano derecha, lado derecho de persona u objeto, parte más fuerte y diestra. En algunos casos dependiendo del contexto, como es este caso en proverbios; le da un sentido figurado a la mano derecha relacionándolo con el sur (sentido de dirección). Desde estos significados luego encontramos diferentes referencias al sentido derecho o a la derecha, con un significado especial, ejemplo: 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda”. Mateo 25:33. Una clara referencia de Jesús, respecto al fin de los tiempos cuando serán separados los salvos de los condenados. A la derecha, estarán los bendecidos con “largura de días”, lo cual se apega al proverbio en estudio, cuando dice que: “Largura de días está en su mano derecha”.

    Mano izquierda: del hebreo “Semól” significa: norte y por orientación es a la mano izquierda. Creo que si practicamos la regla universal de pararnos frente al cardinal por donde sale el sol (hacia el este) nos quedará siempre, el norte a la izquierda y por ende el sur a la derecha. Esto lo traigo a mención para que entendamos la lógica que tienen las palabras del hebreo. Pero lo importante una vez más, es que encontremos los signos y significados que se imprimen al mensaje, para poder entender el mensaje mismo (esto se llama semántica).

    Aunque Jesús en Mateo 25 le da una connotación (sentido) negativo a la izquierda, en proverbios el sentido no es necesariamente negativo, pero es igualmente indicador de lo perecedero o temporal en nuestra vida. Sin embargo, cuando el hombre atiende a la sabiduría, aún en los regalos temporales, materiales y perecederos; Dios le provee bienestar. Por eso dice: “En su izquierda, riquezas y honra”. Riquezas alude claramente a una vida abundante y próspera, pero no en lujos y excesos; sino en una prosperidad que le da una posición de honra o valor agregado en la familia y la sociedad.

    Otras ideas que están contenidas en estos conceptos podrían ser:

    1. La mano derecha representa la perfección divina, es su diestra (mano derecha) la que salva.

    2. La mano izquierda representa la naturaleza humana, la imperfección, la que necesita ser librada. De este concepto de izquierda (nuestra siniestra) deriva la palabra “siniestro” o malvado.

    3. Derecha se relaciona más con la orientación hacia el sur. Izquierda se relaciona con el norte. Un ejemplo que puede estar algo relacionado es: Israel en el reino del sur y las diez tribus divididas en el reino norte.

    De alguna manera es sugerente en esta serie de significados poco convencionales, que nuestro norte u horizonte, debe alinearse a nuestro sur o nuestro origen. Y nuestro origen es Dios y su voluntad.

    Una buena conclusión que nos deja este proverbio es: “La sabiduría de Dios (La palabra de Dios personificada y Dios mismo) nos proveerá eternidad con su mano derecha – su naturaleza poderosa y perfecta – y aún con la izquierda nos dará prosperidad. No esperamos mal, y todo es bueno y perfecto, cuando somos sus hijos y escuchamos atentos a la sabiduría”.

    Elías
  • Usamos palabras y con ellas completamos ideas, y con las ideas damos vida a conceptos. Finalmente los conceptos proveen marcos de convivencia y socialización.

    El idioma es complejo pero a la vez intrínseco. Dios nos ha provisto de lo necesario para que lo escuchemos y le hablemos a través del idioma. Cuando leemos la biblia debemos poner atención a las palabras y no estar tranquilos hasta que las podamos comprender. Al acercarte a la Palabra de Dios; ora, lee e investiga en tu diccionario impreso o electrónico, pero no pases las páginas de la biblia sin entender lo que gramaticalmente tu propio idioma trata de comunicar. Esa es la primera regla de una buena interpretación del mensaje, y es una tarea que aún los más sencillos podrán hacer (buscar significados en sus diccionarios). Luego de verificar palabras que no entendemos en la primera lectura, usemos si es posible dos o más versiones de la Biblia para esclarecer.

    A continuación estudiemos estas dos palabras: temor y sabiduría. Vamos a usar un proverbio base en tres versiones diferentes:

    No seas sabio en tu propia opinión;
    Teme a Jehová, y apártate del mal… Prov. 3:7 (RVR1960)

    No te dejes impresionar por tu propia sabiduría.
        En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Prov. 3:7 (NTV)

    No creas que eres tan sabio como para no tenerle miedo al mal. Honra (teme) al Señor y huye del mal… Prov. 3:7 (NBV)

    Ahora tenemos un consejo crucial para la vida. Al menos los creyentes debemos entender y atender este consejo porque nos previene a vivir sabiamente. Pero la sabiduría esta ligada al conocimiento y su aplicación. Y no se trata del conocimiento vano sin sentido de eternidad. Se trata del conocimiento que nos catapulta a la eternidad con Dios, fuente de la sabiduría.

    ¿Qué es la sabiduría? heb. «kjácám» (kjarám). Esta palabrita en hebreo bíblico significa: Inteligente emocionalmente, diestro e ingenioso. Pero esas son solo palabras como dijimos al principio en la introducción. Ahora necesitamos formar ideas y conceptos de vida. La sabiduría en los escritos sapienciales como los Salmos, los Proverbios, Job, Cantar de los Cantares y Eclesiastés; evoca personas hábiles, prudentes, diestras, ingeniosas e inteligentes emocionalmente; en pensamiento, palabra y acción.

    La sabiduría no tiene nada que ver con la erudicción (experto en un área del conocimiento) pero tiene todo que ver con el carácter.

    Tenemos una idea acerca de la sabiduría: Personas hábiles de pensamiento, prudentes en palabra; o sea, que hacen buen uso del idioma y, diestras al actuar. Todo en consonancia con la Palabra de Dios.

    Luego con esta idea tenemos un marco de convivencia o conducta: Personas que pueden convivir bajo los criterios de la Biblia, porque todo su carácter gira entorno a los valores de la ley de Dios.

    ¿Qué es el temor? Del hebreo «yaré». Es una palabra que ha sido difícil de comprender para muchos creyentes. Hoy les tengo una explicación que podría ser útil. La palabra en primer lugar debe ser analizada a la luz del contexto o sea, de lo que se esté hablando en el pasaje que se lee.

    Pero más importante es entender que el temor denota miedo en el sentido de culpa, pero connota confianza en el sentido de pertenencia.

    Esto significa que el temor conlleva dos sentido:

    1. Positivo para quienes siendo hijos de Dios (pertenencia), tenemos temor con reverencia, porque tenemos confianza en un Dios maravilloso, admirable, temible por su gran poder y santidad pero no por su poder destructivo. Es fuego consumidor sí, pero para un hijo es amor protector que le librará del juicio. Aún su disciplina no debe significar miedo, porque de ella saldremos renovados y protegidos. David dijo: «—Estoy en gran angustia. Pero es preferible caer ahora en manos de Jehová, porque sus misericordias son muchas, que caer en manos de los hombres…» 2Samuel 24:14
    2. El mismo temor en connotación negativa, es para quienes le rechazan y viven sin ley. Ellos le deben temer con espanto. El fuego destructor los abrazará eternamente.

    Temer a Dios con reverencia se dará solo en la medida que Dios nos haya encontrado en el camino. El encuentro con Cristo cambia nuestra perspectiva del Dios de juicio; al Dios de perdón, que en Cristo nos ha redimido para salvación.

    El mensaje proverbial: Es una exhortación a no pesar humanamente, ni medir con parámetros del humanismo secular (suficiencia humana sin Dios) cuán sabios somos. Concretamente nos lleva a la acción: «apartarse del mal como resultado de nuestro temor reverente a Dios». La sabiduría según Dios es alejarnos de caminos de maldad, y no creernos muy listos o ingeniosos desafiando el pecado.

  • El tema que inquieta hoy nos atañe a todos los creyentes. Se trata de Saul, y su llamamiento a representar a Dios como rey ante el pueblo. ¿Qué se le pidió a Saul?, ¿Cómo respondió Saul? Y ¿Cuáles fueron las consecuencias? Las circunstancias en cada época de la historia humana han sido diferentes; tanto como los actores involucrados, pero Dios es el mismo y la Biblia dice que no hay sombra de variación en Él.

    (https://www.biblegateway.com/passage/?search=Santiago%201%3A17&version=RVR1960).

    Hoy nos toca entender el mensaje de Dios para nosotros en particular; y su alcance global a la luz de la revelación completa de Dios.

    1. ¿Qué le pidió Dios a Saul?

    “Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese (eligiese) por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová” 1 Samuel 15:1 (RVR 1960)

    “Samuel le dijo a Saúl: «Dios me envió para que yo te nombrara rey de su pueblo. Ahora me ha enviado a darte este mensaje: …”1 Samuel 15:1 (TLA)

    Generalmente, las demandas de Dios son específicas a sus siervos – antes fueron profetas, jueces y reyes, hoy son todos y cada uno de los creyentes – No se puede alegar desconocimiento y mucho menos ambigüedad en lo que Dios pide. Por eso el profeta expresa lo siguiente:

    A. “Dios me envió para que yo te nombrara rey de su pueblo:” El privilegio de la elección divina. Esta afirmación, es un recordatorio del momento en que el pueblo desecha a Dios y pide que un hombre sea quien los juzgue (1 Samuel 8:7) y Samuel, dolido por aquella afrenta a Jehová, los exhorta, pero el pueblo no le escucha (1 Samuel 8:19), entonces Jehová le dice a Samuel que haga lo que el pueblo pide porque ya lo han desechado como Juez (Dios de justicia).

    B. “Ahora me ha enviado a darte este mensaje:” El compromiso que conlleva la elección divina. Esta frase empieza con un mandato incondicional. Acto seguido se le explica a Saul; el qué, el dónde y el cómo de Dios, invocando la misma importancia y autoridad que lo puso años atrás en el trono.

    Para nosotros, es un mensaje claro y sencillo. El mismo Dios que nos ha elegido, es quien nos ha comisionado para una tarea que describe con detalle la voluntad de Dios para nuestras vidas y para la humanidad. Como Saul, nosotros somos privilegiados por tener la oportunidad de responder a un mensaje de vida que muchos otros rechazan. Otros menos afortunados, a duras penas oyen el mensaje. También debemos reconocer que, así como privilegiados, tenemos el compromiso intransferible e ineludible de hacer lo que Dios pide que hagamos y como Él pide que lo hagamos. Quien acepta el privilegio debe aceptar el compromiso, o tarde que temprano se volverá contra Dios; así acusa Dios la actitud de Saul: 10 Pero el Señor le dijo a Samuel: 11 «Estoy muy disgustado por haber hecho rey de Israel a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha cumplido con lo que le ordené hacer…» 1 Samuel 1:10.

    2. ¿Qué hizo Saul? ¿Es que acaso solo Saul ha desobedecido a Dios? Claro que no. Entonces la desobediencia de Saul debemos analizarla con lupa. Toda desobediencia trae justa retribución espiritual con efectos muchas veces en nuestra vida cotidiana, pero analicemos que hay detrás de esta desobediencia de Saul, para que tuviera tan duro castigo:

    A. El mensaje de Dios fue absoluto: ir y erradicar al pueblo amalecita, porque Dios determinó, que había llegado el tiempo para vengar el pecado de los amalecitas contra Israel en tiempos muy antiguos (1 Samuel 15:2-3). El pecado alcanzará nuestras vidas, si obstinadamente seguimos pecando.

    B. El Juicio de Dios fue desacreditado por Saul, pero ejecutado por Samuel: Saul fue con los guerreros y cumplieron a medias el mandato de Jehová, que implicaba su juicio definitorio (1 Samuel 15:5-7). Claro que no es nada de extraño, pues el pueblo le había dicho a Samuel que querían voz de hombre y no de Dios (es exactamente lo que significa 1 Samuel 8:7) Quien se interponga entre Dios y sus decretos de justicia, quedará desechado y destinado al fracaso. Al final Samuel concluye aquella purificación, matando con su propia mano al que fue rey de los amalecitas (Agag). Siempre habrá un hombre o una mujer de Dios, que honrará su nombre y su santidad.

    C. Los Pecados que llevaron a Saul a la desobediencia:

    • Rebelión: (como adivinación) Ver 1 Samuel 15:23. Saúl y el pueblo cambiaron la decisión de Dios: “Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo…” 1 samuel 15: 9a.
    • Codicia: “…Solo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.” 1 samuel 15: 9b. Hay intenciones que son evidentes en cada acción del ser humano. Siempre digo que debemos valorar nuestras intenciones en todo lo que hacemos, aún aquellas cosas altruistas o que parecen buenas. Jesús fue enfático al decir: “que del corazón (las intenciones) salen todas las cosas malas”
    • Debilidad moral: Quizá no le suene a pecado, pero en este contexto, Saul debía mantener, ante todo, la decisión del Dios santo, quien los enviaba y que sabía por qué mandaba hacer aquello. El que es llamado, el siervo, el elegido; responde a quien lo ha elegido. Pero Saul aparentemente o por excusa, arguye que por miedo al pueblo les hizo caso. Su defensa resultó ser peor que su ignominia (deshonra) 24 Entonces Saúl le confesó a Samuel: —Es cierto, he pecado. He desobedecido tus instrucciones y el mandato del Señor, porque tuve miedo del pueblo y por eso hice lo que ellos me pidieron”. 1 Samuel 15:24
    • Obstinación: (como la idolatría) Ver 1 Samuel 15:23. En este capítulo que estamos estudiando, el versículo 3 revela que el mandato de Dios a Saul fue una orden para santificar a Dios (su nombre) ante naciones enemigas e impenitentes. Al traer botín, Saul estaba poniendo más afrenta sobre el nombre de Dios. Hay una palabra clave en este versículo y es: “destruye” del hebreo “kjarám” que significa: Algo apartado o consagrado al exterminio o la destrucción; o sea, un anatema (anatema puede significar ofrenda o maldición dependiendo del contexto). Tenemos que hacer una clara diferencia entre la costumbre pagana de dedicar animales y vidas humanas a los dioses, para aplacar su ira o pedir sus favores; y, las practicas ceremoniales de los sacrificios sustitutivos de animales por humanos, para la remisión de pecados en medio de Israel. Además, Dios nunca pidió sacrificios humanos, los anatemas o destrucción de familias y ciudades completas por parte de Dios, siempre estuvieron ligadas a la justicia (castigo de la culpa) y la consagración (purificación y exterminio de la depravación y la obstinación). Por eso al analizar la acción de Saul, entendemos que la acción de traer parte del botín para destrucción en el altar a Jehová; era una práctica válida, sin embargo, ¿bajo qué criterios sagrados era esto válido? Solamente bajo la dirección de Dios por medio del profeta o un levita. Toda la misión de Saul fue un mandato directo de Dios, para que destruyeran el anatema in sitio.

    De esta trágica historia, debemos comprender que hay “anatemas” que van estorbar nuestra obediencia a Dios por lo tanto, debemos llevarlos a la destrucción en el poder del Espíritu.

3. ¿Cuáles fueron las consecuencias?  

Ya sabemos al leer la Palabra de Dios, que las consecuencias de pecar obstinadamente le costaron a Saul su reino, su dignidad, su familia y hasta su vida.

28 Entonces Samuel le dijo: —Hoy el Señor te ha arrancado el reino de Israel y se lo ha dado a otro: a uno que es mejor que tú”. 1 Samuel 15: 28.

Saul estaba cegado porque aceptaba de labios para afuera su culpa, pero demostraba que poco le importó aquella afrenta, hasta el último día de sus días. Él siempre pensó en su honor, no en el de Dios. Vemos lo que le expresó Samuel:

“29 Y aquel que es la Gloria de Israel, no mentirá ni cambiará de parecer porque no es humano para que cambie de parecer”. 1Samuel 15:29.

Pero la respuesta de Saul, ¿Cuál fue?: «30 Entonces Saúl volvió a implorar: —Sé que he pecado. Pero al menos te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel al volver conmigo para que adore al Señor tu Dios”. 1Samuel 15:30

¿Quién era y es la gloria (honra) de Israel? Claramente Samuel le recordó que Jehová era la Gloria de Israel. Pero Saul pensó en su honor una vez más, y en las apariencias.

Lo demás es historia, sabemos que pasaron varios años más hasta que se ejecutó aquella sentencia sobre Saul en las cortes celestiales. Pero la transición ya había comenzado y quiero hacer notar este contraste para terminar:

Lo que Dios dijo de Saul:11 «Lamento haber hecho a Saúl rey, porque no me ha sido leal y se ha negado a obedecer mi mandato». Al oírlo, Samuel se conmovió tanto que clamó al Señor durante toda la noche”. 1Samuel 15:11.

Dios se lamentó o se quejó de la infidelidad o deslealtad de Saul para con Él y su santidad entre su pueblo.

Lo que Dios dijo de David:22 Pero Dios quitó a Saúl y lo reemplazó con David, un hombre de quien Dios dijo: “He encontrado en David, hijo de Isaí, a un hombre conforme a mi propio corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga” Hechos 13:22

Dios expresó de David, que sería un hombre de corazón fiel. Y sin dudar dijo que David, haría todo lo que estaba decretado en las cortes celestiales.

Tiempo para meditar acerca de nuestra propia realidad. No hay un punto intermedio, o no eres parte de los escogidos de Dios aún y este tema no tiene que ver contigo, o eres un elegido de Dios y como resultado, tienes un propósito para cumplir. ¿Cómo lo estás cumpliendo? No puede ser a medias ni a tu manera. Dios valora de nosotros, que seamos fieles a Él y a nuestro llamado, que caminemos a la meta. Nuestras debilidades e imperfecciones al igual que con David, Dios las irá corrigiendo mientras caminamos en su voluntad.

Y si por alguna razón crees que este tema no te compete, quiero decirte que igualmente estás invitado a pasarte a la fila de los escogidos, con aquellos que tenemos privilegios en Cristo, pero que también tenemos compromisos inalienables (propios) a nuestra vocación. Pídele a Dios que perdone tus pecados y por medio de Jesús te limpie.