El tema que inquieta hoy nos atañe a todos los creyentes. Se trata de Saul, y su llamamiento a representar a Dios como rey ante el pueblo. ¿Qué se le pidió a Saul?, ¿Cómo respondió Saul? Y ¿Cuáles fueron las consecuencias? Las circunstancias en cada época de la historia humana han sido diferentes; tanto como los actores involucrados, pero Dios es el mismo y la Biblia dice que no hay sombra de variación en Él.
(https://www.biblegateway.com/passage/?search=Santiago%201%3A17&version=RVR1960).
Hoy nos toca entender el mensaje de Dios para nosotros en particular; y su alcance global a la luz de la revelación completa de Dios.
- ¿Qué le pidió Dios a Saul?
“Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese (eligiese) por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová” 1 Samuel 15:1 (RVR 1960)
“Samuel le dijo a Saúl: «Dios me envió para que yo te nombrara rey de su pueblo. Ahora me ha enviado a darte este mensaje: …”1 Samuel 15:1 (TLA)
Generalmente, las demandas de Dios son específicas a sus siervos – antes fueron profetas, jueces y reyes, hoy son todos y cada uno de los creyentes – No se puede alegar desconocimiento y mucho menos ambigüedad en lo que Dios pide. Por eso el profeta expresa lo siguiente:
A. “Dios me envió para que yo te nombrara rey de su pueblo:” El privilegio de la elección divina. Esta afirmación, es un recordatorio del momento en que el pueblo desecha a Dios y pide que un hombre sea quien los juzgue (1 Samuel 8:7) y Samuel, dolido por aquella afrenta a Jehová, los exhorta, pero el pueblo no le escucha (1 Samuel 8:19), entonces Jehová le dice a Samuel que haga lo que el pueblo pide porque ya lo han desechado como Juez (Dios de justicia).
B. “Ahora me ha enviado a darte este mensaje:” El compromiso que conlleva la elección divina. Esta frase empieza con un mandato incondicional. Acto seguido se le explica a Saul; el qué, el dónde y el cómo de Dios, invocando la misma importancia y autoridad que lo puso años atrás en el trono.
Para nosotros, es un mensaje claro y sencillo. El mismo Dios que nos ha elegido, es quien nos ha comisionado para una tarea que describe con detalle la voluntad de Dios para nuestras vidas y para la humanidad. Como Saul, nosotros somos privilegiados por tener la oportunidad de responder a un mensaje de vida que muchos otros rechazan. Otros menos afortunados, a duras penas oyen el mensaje. También debemos reconocer que, así como privilegiados, tenemos el compromiso intransferible e ineludible de hacer lo que Dios pide que hagamos y como Él pide que lo hagamos. Quien acepta el privilegio debe aceptar el compromiso, o tarde que temprano se volverá contra Dios; así acusa Dios la actitud de Saul: “10 Pero el Señor le dijo a Samuel: 11 «Estoy muy disgustado por haber hecho rey de Israel a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha cumplido con lo que le ordené hacer…» 1 Samuel 1:10.
2. ¿Qué hizo Saul? ¿Es que acaso solo Saul ha desobedecido a Dios? Claro que no. Entonces la desobediencia de Saul debemos analizarla con lupa. Toda desobediencia trae justa retribución espiritual con efectos muchas veces en nuestra vida cotidiana, pero analicemos que hay detrás de esta desobediencia de Saul, para que tuviera tan duro castigo:
A. El mensaje de Dios fue absoluto: ir y erradicar al pueblo amalecita, porque Dios determinó, que había llegado el tiempo para vengar el pecado de los amalecitas contra Israel en tiempos muy antiguos (1 Samuel 15:2-3). El pecado alcanzará nuestras vidas, si obstinadamente seguimos pecando.
B. El Juicio de Dios fue desacreditado por Saul, pero ejecutado por Samuel: Saul fue con los guerreros y cumplieron a medias el mandato de Jehová, que implicaba su juicio definitorio (1 Samuel 15:5-7). Claro que no es nada de extraño, pues el pueblo le había dicho a Samuel que querían voz de hombre y no de Dios (es exactamente lo que significa 1 Samuel 8:7) Quien se interponga entre Dios y sus decretos de justicia, quedará desechado y destinado al fracaso. Al final Samuel concluye aquella purificación, matando con su propia mano al que fue rey de los amalecitas (Agag). Siempre habrá un hombre o una mujer de Dios, que honrará su nombre y su santidad.
C. Los Pecados que llevaron a Saul a la desobediencia:
- Rebelión: (como adivinación) Ver 1 Samuel 15:23. Saúl y el pueblo cambiaron la decisión de Dios: “Saúl y sus hombres le perdonaron la vida a Agag y se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo…” 1 samuel 15: 9a.
- Codicia: “…Solo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.” 1 samuel 15: 9b. Hay intenciones que son evidentes en cada acción del ser humano. Siempre digo que debemos valorar nuestras intenciones en todo lo que hacemos, aún aquellas cosas altruistas o que parecen buenas. Jesús fue enfático al decir: “que del corazón (las intenciones) salen todas las cosas malas”
- Debilidad moral: Quizá no le suene a pecado, pero en este contexto, Saul debía mantener, ante todo, la decisión del Dios santo, quien los enviaba y que sabía por qué mandaba hacer aquello. El que es llamado, el siervo, el elegido; responde a quien lo ha elegido. Pero Saul aparentemente o por excusa, arguye que por miedo al pueblo les hizo caso. Su defensa resultó ser peor que su ignominia (deshonra) “24 Entonces Saúl le confesó a Samuel: —Es cierto, he pecado. He desobedecido tus instrucciones y el mandato del Señor, porque tuve miedo del pueblo y por eso hice lo que ellos me pidieron”. 1 Samuel 15:24
- Obstinación: (como la idolatría) Ver 1 Samuel 15:23. En este capítulo que estamos estudiando, el versículo 3 revela que el mandato de Dios a Saul fue una orden para santificar a Dios (su nombre) ante naciones enemigas e impenitentes. Al traer botín, Saul estaba poniendo más afrenta sobre el nombre de Dios. Hay una palabra clave en este versículo y es: “destruye” del hebreo “kjarám” que significa: Algo apartado o consagrado al exterminio o la destrucción; o sea, un anatema (anatema puede significar ofrenda o maldición dependiendo del contexto). Tenemos que hacer una clara diferencia entre la costumbre pagana de dedicar animales y vidas humanas a los dioses, para aplacar su ira o pedir sus favores; y, las practicas ceremoniales de los sacrificios sustitutivos de animales por humanos, para la remisión de pecados en medio de Israel. Además, Dios nunca pidió sacrificios humanos, los anatemas o destrucción de familias y ciudades completas por parte de Dios, siempre estuvieron ligadas a la justicia (castigo de la culpa) y la consagración (purificación y exterminio de la depravación y la obstinación). Por eso al analizar la acción de Saul, entendemos que la acción de traer parte del botín para destrucción en el altar a Jehová; era una práctica válida, sin embargo, ¿bajo qué criterios sagrados era esto válido? Solamente bajo la dirección de Dios por medio del profeta o un levita. Toda la misión de Saul fue un mandato directo de Dios, para que destruyeran el anatema in sitio.
De esta trágica historia, debemos comprender que hay “anatemas” que van estorbar nuestra obediencia a Dios por lo tanto, debemos llevarlos a la destrucción en el poder del Espíritu.
3. ¿Cuáles fueron las consecuencias?
Ya sabemos al leer la Palabra de Dios, que las consecuencias de pecar obstinadamente le costaron a Saul su reino, su dignidad, su familia y hasta su vida.
“28 Entonces Samuel le dijo: —Hoy el Señor te ha arrancado el reino de Israel y se lo ha dado a otro: a uno que es mejor que tú”. 1 Samuel 15: 28.
Saul estaba cegado porque aceptaba de labios para afuera su culpa, pero demostraba que poco le importó aquella afrenta, hasta el último día de sus días. Él siempre pensó en su honor, no en el de Dios. Vemos lo que le expresó Samuel:
“29 Y aquel que es la Gloria de Israel, no mentirá ni cambiará de parecer porque no es humano para que cambie de parecer”. 1Samuel 15:29.
Pero la respuesta de Saul, ¿Cuál fue?: «30 Entonces Saúl volvió a implorar: —Sé que he pecado. Pero al menos te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel al volver conmigo para que adore al Señor tu Dios”. 1Samuel 15:30
¿Quién era y es la gloria (honra) de Israel? Claramente Samuel le recordó que Jehová era la Gloria de Israel. Pero Saul pensó en su honor una vez más, y en las apariencias.
Lo demás es historia, sabemos que pasaron varios años más hasta que se ejecutó aquella sentencia sobre Saul en las cortes celestiales. Pero la transición ya había comenzado y quiero hacer notar este contraste para terminar:
Lo que Dios dijo de Saul: “11 «Lamento haber hecho a Saúl rey, porque no me ha sido leal y se ha negado a obedecer mi mandato». Al oírlo, Samuel se conmovió tanto que clamó al Señor durante toda la noche”. 1Samuel 15:11.
Dios se lamentó o se quejó de la infidelidad o deslealtad de Saul para con Él y su santidad entre su pueblo.
Lo que Dios dijo de David: “22 Pero Dios quitó a Saúl y lo reemplazó con David, un hombre de quien Dios dijo: “He encontrado en David, hijo de Isaí, a un hombre conforme a mi propio corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga” Hechos 13:22
Dios expresó de David, que sería un hombre de corazón fiel. Y sin dudar dijo que David, haría todo lo que estaba decretado en las cortes celestiales.
Tiempo para meditar acerca de nuestra propia realidad. No hay un punto intermedio, o no eres parte de los escogidos de Dios aún y este tema no tiene que ver contigo, o eres un elegido de Dios y como resultado, tienes un propósito para cumplir. ¿Cómo lo estás cumpliendo? No puede ser a medias ni a tu manera. Dios valora de nosotros, que seamos fieles a Él y a nuestro llamado, que caminemos a la meta. Nuestras debilidades e imperfecciones al igual que con David, Dios las irá corrigiendo mientras caminamos en su voluntad.
Y si por alguna razón crees que este tema no te compete, quiero decirte que igualmente estás invitado a pasarte a la fila de los escogidos, con aquellos que tenemos privilegios en Cristo, pero que también tenemos compromisos inalienables (propios) a nuestra vocación. Pídele a Dios que perdone tus pecados y por medio de Jesús te limpie.