• La carta de Pablo a los Efesios es una epístola de exhortación que se puede considerar universal y no personal. La estructura de esta carta gira alrededor de la unidad de la iglesia como cuerpo, y, de toda la creación bajo el gobierno de Cristo. De ahí que, desde el capítulo 4 hasta el capítulo 6 versículo 20 hay una serie de exhortaciones referente a la conducta cristiana que debemos revisar con lupa.

    Estas exhortaciones tienen que ver con las relaciones interpersonales entre los creyentes que conformamos un mismo cuerpo, cuya cabeza o autoridad es Cristo.

    Es clave recordar que las relaciones interpersonales son una compleja red de interacción social: matrimonios, padres e hijos e hijas, hermanos y hermanas consanguíneos, hermanos y hermanas de la común fe, relaciones en el trabajo, relaciones en los negocios, relaciones entre países, etc. En todos estos niveles de relación, somos exhortados a vivir de acuerdo con la nueva vida en Cristo.

    Si no atendemos con lupa esta sección de Efesios, entonces abrimos oportunidad a la tragedia moral y espiritual entre nosotros.

    El texto clave en la segunda sección de la carta (capítulos 4 al 6:20) es corto pero contundente:

    “ni deis lugar al diablo.”

    Efesios 4:27 (RVR 1960)

    Este corto texto dice que de nosotros depende abrir la puerta al diablo, justo a través de nuestro comportamiento. Casos aislados como Job o los once discípulos durante el juicio de Jesús, que fueron zarandeados por satanás, se relata que fue para dar gloria a Dios. Los demás casos en los que satanás doblega a los creyentes por medio del pecado; no glorifican a Dios, por el contrario, difaman el nombre de Cristo. ¿Qué dice Pablo en el contexto próximo anterior? Les daré una lista clave desde los versículos 22 al 26 que anteceden este texto:

    1. Despojaos del viejo hombre (la vieja naturaleza): Pablo nos aclara que nosotros tenemos una acción concreta en la regeneración. Si bien Cristo es quien ha hecho posible que seamos nuevas criaturas, nosotros tenemos que continuamente despojarnos de la suciedad, como quien se cambia la ropa sucia.

    2. Renovaos en el espíritu de vuestra mente o entendimiento: Pablo nos dice que debemos tener una nueva forma de ver y juzgar las cosas, e indudablemente refiere al gobierno de Cristo por medio del Espíritu Santo.

    3. Vestíos del nuevo hombre (la nueva naturaleza en Cristo): Pablo habla de una nueva creación. La primera creación en Adán ha sido mancillada, ahora tenemos la nueva creación en Cristo. Una nueva creación según Dios (engendrados por Dios) en justicia y santidad (en inocencia y pureza).

    Luego de este proceso de regeneración establecido paso a paso, Pablo hace referencia en Efesios 4:25 a un por tanto (por lo cual) que busca llamar la atención del lector y se espera que el consejo sea acatado:

    Desechemos la mentira: Este pecado afecta todas las relaciones humanas. Con mucha más razón hablemos con verdad, con aquellos que son parte del mismo cuerpo (matrimonio, la familia, la iglesia).

    Airaos, pero no pequéis: La ira (el enojo) es una emoción que bien podremos experimentar. Sin embargo, una mala gestión de la ira es responsabilidad personal. Nadie podrá justificarse ante Dios por vociferar ociosidad, malas palabras, herir al prójimo, golpear y hasta matar, o tomar venganza por un momento de ira.

    La mentira conlleva engaño y manipulación, la ira es el resultado de las malas relaciones interpersonales en un mundo lleno de violencia que lleva a más violencia. Violencia verbal, emocional, gestual y física.

    Estos pecados son puerta abierta al diablo, padre de mentira, engaño y confusión. Por tanto: “ni deis lugar al diablo.” Efesios 4:27 (RVR 1960)

    Si terminamos de leer el capítulo después de este texto, lo que llamaremos contexto próximo posterior, nos daremos cuenta de que la exhortación continua en torno a la conducta reprobada del creyente.

    Habla de trabajar para o tener la tentación de robar. Habla de no usar palabras corrompidas. Por cierto, que no solo se refiere a “malas palabras” sino que se refiere a conversaciones vanas que no edifican. Habla de no entristecer al Espíritu Santo que nos ha sellado para salvación. Habla de quitar de nosotros como quien quita un vestido sucio; toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia (murmuración, calumnias, chismes) y toda malicia (pensamientos de maldad). Cierra este capítulo con el siguiente texto:

    “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:32 (RVR 1960)

    Dar lugar al diablo, está relacionado siempre con una mala elección en el manejo de nuestras relaciones interpersonales a nivel relacional: sanguíneo, consanguíneo, eclesial o en la iglesia, de proximidad: amistades y vecinales, etc. Pero también, en las relaciones interpersonales a nivel transaccional: laboral, de negocios, de finanzas, compras y ventas, etc. Todas estas esferas de relación están primeramente condicionadas a nuestra relación con Dios.

    Pablo termina llamándonos a ser benignos, o sea, el amor y la bondad en acción. Ello demanda de misericordia y perdón. La misma fórmula que Dios en Cristo nos aplicó a todos nosotros.

    Al leer la palabra de Dios, puedo darme cuenta de que cada vez que el hombre ignoró esta forma de relacionarse con su entorno ignorando las pautas de Dios; la tragedia fue el resultado.

    Eva no obedeció y trajo la tragedia a su propia vida y su entorno. Saúl no guardó su corazón hacia David y trajo tragedia a su vida y su familia. David no atendió sus responsabilidades y se distrajo en el ocio y pagó caro sus pecados. Jonás no guardó su corazón respecto a sus enemigos y sufrió traumática experiencia. Ananías y Safira no fueron íntegros con Dios y sus hermanos, y tragedia les visitó con la muerte.

    Más allá de la Palabra de Dios, tenemos testimonios claros de tragedias por desatender la exhortación de la Palabra de Dios, dando lugar al diablo. Yo mismo cuando he desatendido a Dios, me he topado con tragedia en mi vida.

    La exhortación esta vigente para nuestras vidas hoy: “ni deis lugar al diablo.” Efesios 4:27 (RVR 1960)

  • Los seres humanos quieren saber al mismo nivel que Dios. Esa característica soberbia, nos fue heredada del querubín protector que fue el primero en intentar ser como Dios. Aún a los creyentes, nos persigue tal actitud, al pensar que deberíamos tener el control de todo, y saber con exactitud inerrante cada cosa que pasará en nuestra vida. Llegamos a pensar que eso es conocer la voluntad de Dios, pero nada está más lejos. La voluntad de Dios es lo que Él ha determinado hacer y que es bueno para la creación y la humanidad en general, pero sobre todo para sus hijos en particular. La voluntad de Dios en ese sentido es revelada en su Palabra, pero a veces borrosa por nuestra desobediencia.

    ¿Cómo podemos entender mejor acerca de la voluntad de Dios? Quizá pensando en ella de cuatro maneras a la luz de las Escrituras:

    1. La voluntad predeterminada de Dios: La soberanía divina.

    Este aspecto de su voluntad está claramente establecido por todo el mensaje de la Biblia. Es fácil de descubrir porque son las reglas inquebrantables de Dios. Job capítulo 26; Hebreos capítulo 1 y Proverbios 8:24-30 entre otras, son buenas lecturas para comprender un poco este aspecto de su voluntad.

    Es lo que Dios ha determinado que sea desde antes que estas cosas sean. No importará cuanto queramos que estos aspectos de la ley estatutaria y constitutiva de Dios cambien, no cambiarán.

    2. La voluntad moral de Dios: Las demandas morales de Dios a la humanidad.

    Esta es esa parte de su voluntad clara y sin apelaciones. Tiene que ver con el cómo quiere Dios que la humanidad viva y se comporte. Son sus mandamientos y estatutos universales. Los diez mandamientos que determinan la moral de Dios. Lo que él no acepta ni aceptará de sus criaturas. Las podrá permitir en el mundo caído por soberbia y rebeldía, pero no las aceptará ni pasará por alto en la eternidad futura.

    3. La voluntad deseada de Dios: El propósito de Dios para todos. ¿Qué es lo que Dios quiere o desea de nosotros? Es también parte de su voluntad delineada en su Palabra.

    Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Josué 1:8 (VRV1960)

    Dios indudablemente quiere “prosperar nuestro camino”. Esta frase aparte de condicional es un concepto amplio. Nuestro camino es la vida en detalle, nuestra conducta y nuestro oriente o camino de la vida. Es condicional en tanto demanda nuestra obediencia y compromiso para disfrutar sus beneficios. La voluntad deseada de Dios es prosperidad del alma, hacer que nuestra conducta y destino final sea prosperado, o sea, fructífero y exitoso de acuerdo con las Escrituras y no a pensamientos humanos. Luego, Dios desea que todo nos salga bien.

    ¿Qué es para ti que todo salga bien? Aquí puede haber relatividad humana. Pero para Dios es una sola cosa: cada día todo irá bien.

    Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Josué 1:5 (VRV1960)

    Identifica los enemigos de tu bienestar, están dentro de ti y algunos que podríamos mencionar son: Insatisfacción personal, falta de gratitud, incertidumbre, inseguridad, impiedad, soberbia, codicia, vanagloria, intolerancia, falta de empatía, falta de solidaridad, materialismo, vagancia, ocio, falta de consagración, entre otros muchos. Dios desea que todo salga bien, y por eso dice que nadie te podrá hacer frente, si él está contigo. Para Josué “nadie” eran los cananeos; para nosotros son estos enemigos internos de nuestra voluntad. Luego como muchas otras citas aplicables, en el nuevo testamento encontramos esta sentencia:

    “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3 Juan 1:2.

    Dios quiere que nos vaya bien, que seamos prosperados desde adentro de nuestro ser, y luego en todo. Pero la forma en que Dios nos dará bienestar no necesariamente es por medio de nuestros anhelos mundanos y egoístas de bienestar.

    4. La voluntad personal de Dios: El propósito de Dios para mi vida.

    Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. Romanos 12:2 (TLA)

    A. La voluntad personal de Dios es intencional: Dios tiene una intención que marca nuestras vidas por medio de las Escrituras y su espíritu Santo. Cada creyente nacido de nuevo sabe lo que pide Dios de sí. Pero si el creyente no lee la Palabra ni ora, pasará por alto estos deseos de Dios personales e intencionales. Los deseos de Dios intencionales para nosotros son siempre agradables y perfectos, porque actúan en nuestro beneficio siempre.

    “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11 (VRV 1960)

    B. La voluntad personal de Dios puede ser circunstancial: Cuando el creyente camina en obediencia a Dios, la intencionalidad de la voluntad de Dios es patente en su vida. Pero cuando desvía su mirada de esa voluntad y llamado, se sale de su voluntad de manera circunstancial, y vive de acuerdo con esa circunstancia.

    Vivir de acuerdo con las circunstancias, es estar fuera de la intención de Dios. No nos separa de su propósito eterno, pero nos separa de la condición para que “todo nos salga bien y seamos prosperados en todo”.

    C. La voluntad personal de Dios es inmediata: Es cuando el creyente reconoce que no está viviendo o caminando en la voluntad agradable y perfecta de Dios. Al reconocerlo y regresar en busca de perdón, la voluntad de Dios cambia de manera inmediata y ordena los pasos de aquel penitente. Hay algunos textos que nos recuerda este aspecto de la voluntad de Dios:

    Salmos 40:1-2 “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”

    Hebreos 12: 12-13 “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado”

    Conclusión: No es un tema que sea fácil de argumentar, pero indudablemente es necesario que lo vivamos a plenitud. La voluntad del Dios santo es por consecuencia santa. Eso quiere decir que, la voluntad de Dios va como en cascada desde la gobernanza del mundo en sujeción a un desenlace, hasta la oportunidad para los corazones ingobernables; de ser gobernados por Dios para su propia prosperidad y bienestar. La única realidad que nos separa de vivir y comprender la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta, es no tomarlo en cuenta en nuestros asuntos por ínfimos que ellos parezcan.

    Leamos más las Escrituras para saber como es Dios y como piensa, y oremos más pidiendo su dirección y respuestas a cualquier cosa que debemos hacer. Sea que creamos que ya sabemos lo que debemos hacer o no. Creo que seremos sorprendidos de cuanta luz traerá el Señor a nuestras decisiones.

    Adaptado y ampliado del estudio: Una mirada más profunda a la Voluntad de Dios, por el Dr. Charles Stanley

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  • «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses‬ ‭4:7‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿Qué es la paz de Dios? Si usted lo sabe y lo entiende, posiblemente no la ha experimentado. Pablo dice que la paz de Dios es tan grande que sobrepasa nuestra comprensión. Leamos el mismo texto en otra versión:

    “Y la paz de Dios, esa paz que nadie puede comprender, cuidará sus corazones y pensamientos en Cristo.” Filipenses‬ ‭4:7‬ ‭NBV‬‬

    ¿Cuántas personas la comprenden? ¡Nadie! Porque la paz de Dios, es de Dios y viene de Dios. O sea, esa paz es un agente divino, no un sentimiento. Solo un hijo e hija de Dios puede vivirla; léase bien, vivirla no sentirla (aunque nos da un sentido de bienestar).

    Israel vivió el Shalóm en tiempos buenos y en tiempos malos. Porque a pesar de su testarudez y pecado, Dios los guardó y los prosperó integralmente. Muestra inequívoca de la paz de Dios.

    En hebreo, la paz de Dios se traduce Shalóm y, significa bienestar integral (salud, prosperidad y seguridad). Es el estado mental del creyente.

    En griego, la palabra es “eirene” y significa “unir”, o sea, la paz de Dios en el Nuevo Testamento está relacionado a unión. Cuando Pablo le escribe este texto a los hermanos filipenses; les está explicando que en medio de los desacuerdos que ellos tenían entre sí – ya que ese es el trasfondo del texto – el estar unidos a Cristo les daría la protección de sus sentimientos, emociones y voluntad en medio del conflicto, y esa es la paz de Dios, un agente interventor y no algo que yo debo sentir. Un agente divino que me abraza y me cubre en medio de lo que yo siento; sea bueno o sea malo.

    Para los hebreos la paz o el Shalóm era una vida y una actitud ante ésta. Una actitud de gratitud y reciprocidad. Para los creyentes del Nuevo Testamento adquirió sentido de salvación. Estar unidos a Cristo es salvación de nuestros propios pensamientos y de nuestro propio corazón en primer lugar, luego de las circunstancias alrededor.

    No compares la paz de Dios con la paz del mundo, porque Jesús mismo dijo que su paz no era como la que el mundo da. El mundo habla de paz como ausencia de conflicto. Cristo habla de paz en medio del conflicto.

    No compares la paz con lo que sientes, porque unas veces sentirás alegría y otras veces tristeza; unas veces sentirás plenitud y otras veces sentirás que te falta algo; a veces te sentirás victorioso-a y a veces derrotado-a. Pero la paz de Dios no es un sentimiento, es tu estado en Cristo.

    Es mi oración que el Shalóm (la paz de Dios) sea con nosotros y en nosotros, a través de Cristo.

  • El corazón bombea sangre a los órganos del cuerpo, pero no bombea vida eterna, su función es solo temporal.

    «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

    ‭‭Jeremías‬ ‭17:9‬ ‭RVR1960‬‬

    En las postrimerías de Judá, la palabra profética era cada vez más sentenciosa. Dios hizo ver a la nación, principalmente a sus líderes, que tan agudo era su pecado.

    El término del texto es como cuando un médico te examina y te da un diagnóstico. Dios con respecto a la moral humana dio el suyo.

    Diagnóstico: ¡Desahuciado! Porque es engañoso, no fiable y por tanto peligroso, así es el corazón humano. Aún este diagnóstico es para su pueblo Judá. La Palabra engañoso aquí es la misma raíz del nombre Jacob, y significa “engañoso y fraudulento”. De los lomos de quien salió Judá.

    A la vez, esta palabra deriva de otra raíz que es la que Dios usa en Edén cuando maldice a la serpiente, y le dice: “tú la herirás en el calcañar (talón) y ella te herirás en la cabeza”. Esa palabra calcañar (debilidad humana) es la raíz que le da sentido a la primera palabra para engañoso y desahuciado.

    En Génesis tres Dios dice: tu satanás solo podrás herir a la simiente de la mujer (Cristo primeramente y luego el hombre) en su talón o parte débil humana, lo cual indicaba que ya había hecho caer al hombre, pero a Cristo solo lo heriría en la cruz temporalmente. Pero la simiente de mujer, que refería a Cristo, te herirá en la cabeza, o sea, te destruirá eternamente.

    Sin embargo, hablando de la simiente humana de mujer que es el hombre, desahuciado por su pecado, seguiría siendo débil y tropezaría en su corazón como quien tropieza en montículo y caería sin remedio, a no ser por la gracia de Dios.

    La perversion aquí en Jeremías se refiere a una realidad propia del corazón como mancha incurable.

    Corazón, es aquí una palabra que indica: sentimientos, voluntad e intelecto. De tal manera que el hombre sin Cristo no tiene nada bueno, y va camino a perdición.

    La pregunta que Jeremías hace es retórica: ¿Quién lo conocerá? Dios dice por si les queda alguna duda:

    “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías‬ ‭17:10‬ ‭RVR1960‬‬

    Pero en el mismo oráculo, Jeremías expresa una palabra de esperanza. Dios da el diagnóstico fatídico pero también la cura.

    “Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.”

    ‭‭Jeremías‬ ‭17:14‬ ‭RVR1960‬‬

    Esta sanidad es para el alma, para el corazón desahuciado. No es un texto para aplicar a la sanidad milagrosa de enfermedades corporales. Es la sanidad del pecado, cuya herida es de muerte.

    Hoy el llamado es contundente: Debemos confiar en la salvación de Jehová, porque confiar en nuestro corazón (emociones, voluntad e intelecto) es la muerte.

    “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

    Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Jeremías‬ ‭17:5, 7‬ ‭RVR1960‬‬

    Hoy te invito a confiar en Dios, fuente de vida eterna. Acepta a Jesús como Salvador y Señor.