• Conocimiento y discernimiento espiritual.

    Por Elías Lara

    La pequeña epístola de Pablo a los hermanos de Filipos en la provincia Romana de Macedonia es muy emotiva y personal.

    Fue una comunidad fructífera y fiel al Señor y a su enviado (el apóstol). Es considerada desde el contexto del Nuevo Testamento y la obra misionera de Pablo, la primera Iglesia fundada en tierras europeas.

    Escrita posiblemente desde la prisión, está cargada de sentimientos profundos del apóstol por sus amigos en Filipos. Profunda gratitud expresada para ellos por el servicio que le prestaron con gran generosidad en tiempos de angustia. Y resalta la madurez de la fe de ellos que, sin embargo, no es la que les dará la perfección; más bien esa madurez es resultado de la obra directa de Dios en ellos.

    “Lo que pido en mis oraciones es que el amor de ustedes sea cada vez más grande y que su conocimiento y buen juicio crezcan, 10 para que sepan elegir lo que es mejor y para que vivan de una manera limpia y sin reproche hasta el día cuando Cristo regrese; 11 también para que estén llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para que le den la gloria y la alabanza a Dios”. Filipenses 1:9-11 (NBV).

    La oración de Pablo muestra la actitud que un creyente maduro y mayor en la fe, debe tener. No es solo una actitud pastoral sino general de los hermanos en la Iglesia, los unos para con los otros. Debemos no solo crecer en amor, sino también en conocimiento y buen juicio (discernimiento).

    ¿Para qué? Para saber elegir lo que es mejor, y para dar frutos de justicia por medio de Cristo. Con el único propósito de dar gloria y alabanza a Dios.

    ¿Ha experimentado dificultad para elegir lo mejor? Hay que evaluar si hemos dejado de crecer en conocimiento y discernimiento.

    ¿Le cuesta identificar los frutos de justicia? ¿Cuál es ese fruto? Pablo dice claramente en el texto, que ese fruto es por medio de Jesucristo. O sea, es el efecto de Cristo como causa en nosotros. Juan el Bautista lo llamó arrepentimiento, al llamar a su generación a mostrar evidencia de que estaban reconociendo su pecado e impotencia para deshacerse de ese pecado por sí mismos:

    “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.” Mateo 3:8-9 RVR1960.

    Juan Les dijo, “no piensen siquiera decir, que ustedes pueden lograrlo en su linaje (a Abraham tenemos por padre)” luego les dice, “el hacha está lista para cortarlos de ese linaje”.

    No pretendo darles un estudio condenatorio, por el contrario, es un estudio liberador. Pues no deberías basar tu fe y conocimiento de salvación en ti mismo; pensando que tan bueno eres para llegar al Padre sólo por el linaje “cristiano”, o que tan malo eres. Pon la mirada en la obra de Cristo Jesús. Se trata de Él.

    Pablo ora con deseo intencional, que sus hijos espirituales crezcan, pero no se envanezcan. Por lo tanto, este conocimiento (epígnosis) tiene que ver con documentarse, informarse, saber y comprender acerca de la fe. Es literalmente un conocimiento preciso alcanzado por la búsqueda esmerada de pruebas. Es una documentación desde la razón. No obstante, el conocimiento bíblico sin propósito redentor (fe), envanece y entorpece a cualquiera.

    Luego Pablo los anima a crecer en discernimiento (aísdsesis). Y noten que este discernimiento no es una habilidad mística o de vidente. Más bien está vinculada a dos ideas: una es el conocimiento y la otra es la decisión o elección de una acción entre varias.

    Entonces es reconocer entre lo que conviene y lo que no conviene desde los sentidos (aísdsesis). Aquí no se prioriza la búsqueda del conocimiento, sino la comprensión “subjetiva” del conocimiento (desde los sentidos). En otras palabras, es una capacidad espiritual de percepción ante situaciones específicas, que logramos por medio de la intermediación del Espíritu Santo, y el conocimiento bíblico. A más conocimiento bíblico, mayor capacidad de discernir.

    Los creyentes debemos experimentar crecimiento en el conocimiento de La Palabra de Dios, comprender nuestra salvación, y con esos conocimientos ser capaces de tener buen juicio (comprensión o discernimiento del peligro y de las bendiciones alrededor de nuestras acciones).

    Pablo interesantemente nunca llegó a relacionar estas características de madurez, con una moral inquebrantable, pues sabía las luchas que tanto él como sus hermanos, tenían que solventar en su caminar. Por eso, deja un texto hermoso en su contenido, significado y resultado.

    “Cada vez que me acuerdo de ustedes doy gracias a mi Dios; 4 siempre que oro por ustedes lo hago con alegría, 5 porque ustedes se han solidarizado con el evangelio desde el primer día hasta ahora. 6 El que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo regrese. De esto estoy seguro”. Filipenses 1: 3-6 (NBV).

    Y es que la fe descansa en la confianza en Dios para nuestra perfección. Pablo esta seguro o persuadido, que aquel que comenzó ese proceso de transformación, irá perfeccionando a cada uno hasta el día mismo de su regreso.

    Es necesario que, si usted es un creyente ocupado de su salvación, comprenda que la obra plasmada sobre su vida para perfección es tarea exclusiva del Señor por sus propios méritos en la cruz. Usted y yo somos perfectibles y llamados para ser transformados para Dios en el día de su venida. Mientras tanto, debemos ser capacitados o entrenados por la Palabra de Dios en nuestras iglesias; para distinguir lo que es mejor para nuestra vida y nuestra familia, y hacerlo.

    Hay gente que tiene buen juicio, sabe distinguir lo mejor. Pero son pésimos haciendo lo correcto. Eso es otro tipo de problema vinculado con la falta de sabiduría. Y Santiago dice que este problema se resuelva orando y pidiéndola al Señor. El efecto de la oración no es magia, es compromiso a nosotros mismos con ese deseo orado.

    Los Filipenses, fueron una Iglesia visible y solidaria. Precisamente el secreto a voces de los hermanos en Filipos fue identificarse con el Evangelio desde el principio. Por eso crecieron y fueron generosos.

    Por lo tanto, anímese a visitar una congregación donde se predique la Palabra de Dios, donde pueda crecer en conocimiento de la verdad salvadora, y se le exhorte, invite y exponga a vivir para Dios.

  • El peso escatológico de la conducta humana

    Por Elías Lara

    En algunas oportunidades he insistido en una señal irrefutable y poderosa, para identificar cuán cerca está lo que la Biblia llama “el día de nuestra redención”; según Pablo a los hermanos de Éfeso (Efesios 4:30). A la señal a la que me refiero es a la conducta humana.

    Estimados lectores y lectoras, acerca de la segunda carta de Pablo a Timoteo capítulo tres, encontramos el peso de la conducta humana respecto al fin del siglo.

    Hay una descripción detallada que hace el apóstol, acerca de la sociedad del fin de los tiempos. Esta es una carta pastoral y doctrinal para Timoteo, y otros jóvenes pastores de la época de Pablo. Hay además advertencias, y justamente este capítulo tres es una llamada para estar alertas. ¿Por qué? Porque la conducta humana se iría tornando cada vez más hostil contra la misión de la Iglesia. Lo fue en los albores de la Iglesia en el primer siglo, lo fue durante y después de Cristo a través de la historia, y lo será hacia el fin mismo de la era.

    En esta segunda carta a Timoteo (2 Timoteo 3:1-5) Pablo describe con adjetivos claros esta conducta humana centrada cada vez más en un ego agigantado; egolatría, egoísmo y egocentrismo. Esas raíces son las que generan la conducta grotesca, hostil, violenta, anárquica e impía de estas generaciones del fin.

    “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”. 2 Timoteo 3:1-5 (RVR 1960).

    En esta primera parte del capítulo tres, encontramos paralelos contextuales y contemporáneos de violencia contra los creyentes, ya sea de tipo ideológico, político y persecutorio.

    Por otro lado, en la vida diaria vemos y leemos de tanta violencia en general por el carácter implacable de las personas crueles y aborrecedoras de lo bueno. Vemos el amor a los deleites más que de Dios y de su palabra. La hipocresía de los que se quieren presentar como piadosos, pero con sus actos niegan sus palabras. La falta de afecto natural y respeto por las autoridades; sean estos los padres, o las autoridades civiles y religiosas. En fin, esta es una excelente radiografía de nuestra sociedad.

    Estas características de la humanidad actual encajan en los diversos colectivos que no podrían corresponder con una respuesta Bíblica a sus vacíos existenciales, y traumas. De ahí que proliferan los movimientos políticos de izquierda que niegan a Dios, crecen los movimientos de minorías que se sienten excluidos (LGTBI+, ambientalistas anárquicos, cultura Woke, grupos antisemitas, etc.). Por cierto, los animo a buscar información acerca de esta cultura Woke, también llamado “virus woke”, porque es una integración de todas las ideologías postmodernas que buscan cambiar lo normativo en todos los campos, por ejemplo: hablar de maternidad ya no es aceptable porque lo llaman un constructo normativo, o sea, algo que excluye a una persona no binaria que se auto percibe padre o madre indistintamente de su sexo (el sexo tampoco es biológico para ellos). También los invito a estar más inmersos en los grandes cambios sociopolíticos de países históricos como España, donde en las regiones llamadas autónomas como el país vasco, es prohibido usar la bandera de España, símbolo de su propio país, incluso es una sentencia de linchamiento en la calle para quien la use. Y así está el mundo. Una anarquía violenta que va creciendo, y cuando políticamente caigan todos los sistemas de derecha, el mundo habrá encontrado la licencia para pervertirse aún más, y no porque los partidos de derecha sean algo bueno, sino porque los partidos de izquierda por filosofía y compromiso con la agenda woke; llevarán al mundo al mismo Armagedón (la batalla final del hombre contra Dios, donde el duelo es la blasfemia y la mentira del binomio humano-diabólico y la verdad y el juicio de la boca de Dios) – ver Apocalipsis 16: 13 y 19:21).

    Pero también encaja muy bien con lo que la psicología nos revela, y es el aumento de trastornos y enfermedades mentales. Tristemente, la psicología apuesta por una respuesta estrictamente humanista (sin Dios), a la necesidad de humanos a quienes les hace falta Dios. No obstante, la ciencia desde la psicología es de gran apoyo para evidenciar la decadencia moral y mental de los seres humanos, de alguna manera deja a la sociedad “con la soga al cuello” al excluir a Dios de su ecuación.

    Ahora pasemos a los versículos seis y siete (2 Timoteo 3:6-7) hay como un velo que debemos correr para darle un sentido más escatológico a este capítulo, tal como yo lo leo y analizo.

    “Porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. 7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”. 2 Timoteo 3:6-7 (RVR 1960).

    Estas “mujercillas” no pretende según el contexto, referirse a prostitutas; más bien refiere a mujeres vulnerables que han sido excluidas sistemáticamente, y que buscan equidad. También la referencia de que estos hombres se meten a las casas denota el método de estos líderes corruptos, analizan a sus objetivos y con sagacidad penetran de manera física; o con sus filosofías, el corazón de estos núcleos familiares donde hay hambre de conocimiento liberador; y se vuelve tierra fértil para sembrar semillas de envanecimiento (ideologías antibíblicas).

    El modo de operar de estos líderes corruptos o falsos maestros, Pablo lo compara con los hechiceros egipcios; Janes y Jambres, que imitaron a Moisés, hasta llegar a un punto de no poder vencer con sus falsedades y encantamientos, el poder genuino de Dios ante Faraón. Así pasa y seguirá pasando con los falsos maestros, falsos pastores y falsos líderes.

    En el tiempo que vivimos estas mujeres vulnerables, se aglutinan en movimientos ultra feministas; una barrera para conocer la verdad del Evangelio, aunque genuinamente la mayoría en este colectivo buscan la verdad que las reivindique ante la hostilidad machista de siglos. Y por eso se acrecientan las falsas doctrinas que validan una reivindicación de la mujer en el contexto social y religioso, desde una perspectiva antagónica al hombre. Ejemplo, la teología de género y la teología de la liberación.

    Tanto el ego muy grande impreso en el carácter humano, como en las luchas sociales de reivindicación de minorías que se han sentido excluidos, deslazados y violentados, hemos evidenciado los vicios que reflejan el cumplimiento más evidente del fin de los tiempos. El hombre ha despreciado a Dios por los placeres. Y de esta forma está sellando su propio exterminio.

    Así que, estemos atentos a la conducta humana, sin sorprendernos de todo lo que está pasando y cuanta violencia y maldad coexisten en este mundo. Pues como Pablo cita: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” 2 Timoteo 3:13 RVR1960.

    En conclusión, desde un panorama bíblico-escatológico, hay revelación y evidencia, de un deterioro paulatino de la moral y una decadencia total que coincidirá con el regreso del Señor Jesucristo.

  • Evidencias escatológicas

    Por Elías Lara

    Hay una búsqueda incesante del ser humano, por descubrir que hay más allá de esta vida y de esta era.

    Esto es evidente en el supersticioso que sospecha de todo; en el incrédulo que, sin creer, lo intriga la vida después de la muerte; es evidente en el creyente que estudia, se pregunta e indaga.

    En una ocasión los discípulos hacen la pregunta cuya respuesta es ignorada por el sensacionalismo del que lee solo lo que le agita su mente.

    “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” Mateo 24:3 RVR1960.

    Todos queremos tener certeza y exactitud en las señales de la venida de Cristo y del fin del siglo. Pero la respuesta de Jesús es una muy corta y que tiene que ver con el apercibimiento del creyente.

    “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.” Mateo 24:4 RVR1960.

    Y es que, en esta búsqueda incesante; muchos cristianos ignoran la señal de advertencia: “Mirad que nadie os engañe”.

    ¿Por qué Jesús nos advierte del inminente engaño alrededor de las señales del fin del siglo?

    Porque nosotros estamos en peligro de mirar el rostro equivocado de las señales. Al igual que los discípulos que orgullosos miraban el imponente templo en Jerusalén, y desviaron la mirada del Mesías a quien tenían en frente; Él era y es el principio y final de todo cumplimiento.

    Acto seguido, Jesús les explica de las señales en un orden de lo evidente, a lo menos evidente pero más cercano al fin.

    Lo evidente, gira alrededor de los eventos sociopolíticos, geológicos y ecológicos. Jesús entonces les habla de las guerras y los antagonismos entre “reinos”, término que podemos contextualizar con el poder de los gobiernos de hoy.

    Es evidente que entre más nos envejecemos como humanidad, más polarizados estamos y más belicosos nos volvemos, y a nivel político esta polarización es cada vez más hostil. Aquí cabe como anillo al dedo una de las principales señales del fin, que es el comportamiento humano. Tanto Pablo en su segunda carta a Timoteo; como Pedro en su segunda carta universal; y Juan en su primera epístola, mencionan este aspecto del carácter humano del fin de los tiempos. A lo que Jesús también aporta en Mateo 24:37, refiriéndose a una época en que la humanidad es y será cada vez más, indiferente e irreverente al Señor. Siendo esta la principal señal de su inminente regreso.

    Luego están los eventos naturales como los terremotos (y otros desastres cuya causa sea ecológica y/o geológica) y finalmente las hambrunas, que son resultado de las causas anteriores: situación sociopolítica, guerras y desastres naturales. A todo esto, se le llama principios de dolor. Y es que este principio de dolor indica que estos eventos mencionados aumentarán conforme vamos hacia la consumación.

    Después Jesús refiere a aquellos eventos menos evidentes e inimaginables en una era en la que el humanismo está en la cúspide.

    La persecución por cuestiones de fe, al haber una intensa agenda de alcance global por parte de la Iglesia. Mateo 24:14 es una fórmula incuestionable de un antes y un después.

    “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Mateo 24:14 RVR1960.

    El Evangelio ha de ser predicado para testimonio (es una idea de sala de juicio) donde se da un testimonio incriminatorio para condenación del que no escuche, acepte y se arrepienta. Y después de haber sido anunciado el Evangelio, entonces será el fin.

    Finalmente, en el orden de las señales, vienen los eventos finales de destrucción, donde serán afectados de manera evidente y con graves consecuencias para la humanidad, los cielos y la tierra.

    Por esta razón, los creyentes no debemos poner la mirada en Jerusalén, en el muro de los lamentos en Jerusalén, o en la construcción o no de un nuevo templo. Tampoco debe estar tan atento en quien será el anticristo.

    Nuestra mirada debe estar en los hechos evidentes ya revelados. Y esperando por la fe su regreso.

    Para quienes cuestionen el hecho de mi argumento, arguyendo que las señales han sido dadas para guiarnos en esperanza a los creyentes; debo decir que efectivamente Dios nos ha dejado una estela de señales para consolarnos en tiempos de angustia que han de venir.

    No obstante, una buena práctica para no caer en el sensacionalismo escatológico, ni en la indiferencia; es ajustar el enfoque entre algunos textos dados por Jesús:

    1. La Indiferencia: es uno de los estremos. No a la indiferencia, porque debemos ser creyentes responsables en el discernimiento de los tiempos:

    “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32-33 RVR1960

    “¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” Lucas 12:56 RVR1960

    2. El sensacionalismo: es el otro extremo, y debemos decir no al sensacionalismo. Porque nos convierte en cazadores de mitos, y no en buscadores de la verdad bíblica respecto a señales antes del fin.

    “Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;” Hechos 1:7 RVR1960.

    Luego Jesús agrega, que debían ser llenos del poder del Espíritu Santo para ser testigos de Él en todo el mundo.

    Los creyentes debemos poner en orden nuestras prioridades. La más importante prioridad es ser testigos de Cristo.

    Implicaciones de la escatología:

    1. Los creyentes debemos seguir siendo testigos de Cristo.
    2. Los creyentes sabemos distinguir los tiempos a la luz de lo que la Biblia dice respecto a la conducta humana.
    3. Los creyentes, somos asediados por la mentira y el engaño, y toma sentido práctico la advertencia de Cristo: “mirad, que nadie los engañe”.
    4. La sociedad y en especial los creyentes, sufrimos cada vez más la hostilidad de los movimientos políticos, y de minorías anticristianas (pequeños anticristos los llama Juan). El discurso contemporáneo debe ser políticamente correcto, aunque socave la verdad. Y la hostilidad irá en aumento.
    5. La sociedad es ahora irreverente y blasfema contra Dios y las Iglesias. La conducta humana es deshinibida, violenta e intolerante contra los valores cristianos, y la moral restrictiva.
    6. Hay evidencia científica de cambios geológicos y ecológicos de desgaste de nuestro planeta y de toda la galaxia. Que provocan desastres naturales cada vez más agresivos, pero que también llevan a la tierra y al cosmos al acabose.
    7. El mapa geopolítico apunta hacia el medio oriente como desestabilizador mundial. Y se prepara un ambiente propicio para el fin.

    Estos puntos enumerados, nos alejan de la predicción, dejando lo oculto al Señor, y haciéndonos responsables de lo que sabemos con certeza.

     

     

     

  • Recobrar la vista: ver el plan de Dios

    «el verbo aoristo es atemporal en su implicación, pero el espacio-tiempo del mundo que habitamos es temporal. Hay un tiempo en el mundo que vivimos para alcanzar la gracia eterna e infinita de Dios«

    “Ananías vino a verme, y al llegar me dijo: “Hermano Saulo, recibe de nuevo la vista.” En aquel mismo momento recobré la vista, y pude verlo.” Hechos 22:13 (DHH94I).

    ¡Que gran experiencia para Saulo! Un celoso fariseo guarda de la ley “farisea”. Celo que lo llevó a perseguir la naciente Iglesia establecida por Jesús.

    La expresión de Ananías: “Saulo, recibe de nuevo la vista”, es muy sugestiva.

    Saulo tenía una visión que creía correcta, y pensaba también, que prestaba un servicio a Dios. Es por esta razón que Dios lo ciega, generando confusión, pero a la vez conciencia clara de quién estaba al otro lado de su pena. De alguna manera, Dios también le da sociego a su ímpetu y deseo de justicia. Y es que desear justicia no implica que la encontremos y mucho menos que la impartamos. Es otra de las razones por las que Pablo, luego dedica mucho de puño y letra para desarrollar el tema de la justicia de Dios en Cristo.

    En aquel estado vulnerable, Saulo el justiciero, escucha la voz de Jesús mismo; la justicia encarnada. Y luego de tres días ciego, Ananias proclama: “recibe de nuevo la vista”. Una nueva visión se gesta en Saulo, una vez que ha sido confrontado y llamado al arrepentimiento. El Señor le ordena un acto público de fe:

    “Y ahora, no esperes más. Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando el nombre del Señor.” Hechos 22:16 DHH94I

    Podemos creer entonces sin temor a equivocarnos, que la confesión de fe, invocando a Jesús el Señor, debe ir acompañada por una acción personal de la voluntad (Levántate), un acto de obediencia distintiva de la fe cristiana (Bautízate) y una confesión de libertad del pecado (Lávate de tus pecados). Cabe destacar que la expresión, “lávate de tus pecados” está subordinada por el verbo – apolúo – cuya función en la oración es específico de la gramática hebrea, también lo usa el griego. El verbo se llama aoristo, y significa esencialmente que es un verbo atemporal, que solo contiene tres modos, indicativo, imperativo y subjuntivo. En nuestro texto, es un aoristo imperativo (una orden). Y muy importante dejar claro que estas ordenanzas sin Cristo no significan nada. Por eso el texto agrega, “Invocando el nombre del Señor”.

    ¿Y por qué hago esta referencia gramatical; si se quiere bastante técnica? Porque eso realza la misericordia de Dios, con Saulo y con todos los elegidos y salvos. Dios espera que comprendamos que lavarnos de nuestros pecados no es un acto volitivo, sino demandado por Él mismo. Dios demanda que nos lavemos, pero debemos hacerlo en los actos meritorios de Cristo dispuestos para este fin, o sea, su muerte vicaria, su sangre inocente y su poderosa resurrección.

    El aoristo nos da una atemporalidad del pecado en que nacemos, pero también del perdón de Dios, mientras estemos vivos y podamos “levantarnos” (acto de la voluntad humana) para acudir a su sacrificio (acto de la voluntad divina) y ser perdonados.

    El aoristo, además hace hincapié no en el tiempo sino en la demanda. Son verbos que representan un momento específico, y el momento del perdón es específico al reconocimiento en nuestras vidas, de quién nos llama y qué nos pide. El perdón de Dios en este contexto idiomático es constante, porque no hay tiempo de caducidad para el perdón de Dios ni de su misericordia, al menos mientras estemos en este cuerpo y esta dimensión cósmica. Recuerde que el verbo aoristo es atemporal en su implicación, pero el espacio-tiempo del mundo que habitamos es temporal. Hay un tiempo en el mundo que vivimos para alcanzar la gracia eterna e infinita de Dios.

    Finalmente, perdonado y comisionado; Saulo no solo recibe una nueva visión del Cielo, sino que comienza a usar la versión romana de su nombre, como evidencia de una comprensión y aceptación de su nueva vida y propósito; alcanzar a los gentiles. Dios no le cambió el nombre, Pablo empieza a usar el nombre romano de manera estratégica. Esta es una clara enseñanza de la transformación que el creyente recibe cuando es interceptado por Dios. Su visión cambia radicalmente basado no en la superstición sino en la convicción de su llamado.

    El creyente peligra de lo mismo que sufrió Pablo siendo Saúl de Tarso. Una visión dedicada supuestamente a Dios, pero en contra de la voluntad específica de Dios para su vida. Peligramos entonces de no hacer la voluntad específica de Dios para nuestras vidas, siendo esta la peor ceguera:

    “Unos aceptaron lo que Pablo decía, pero otros no creyeron. Y como no se ponían de acuerdo entre sí, comenzaron a irse. Pablo les dijo solamente: —Bien habló el Espíritu Santo a los antepasados de ustedes por medio del profeta Isaías, diciendo: “Anda y dile a este pueblo: Por más que escuchen, no entenderán; por más que miren, no verán.” Hechos 28:24-26 DHH94I

    Al igual que Pablo, nosotros hemos sido alcanzados por la misericordia de Dios, y hemos sido salvos de esta ceguera tan cruel.

    Si siendo creyente sigues tu propio camino, necesitas pasar de creer intelectualmente, a ser transformado por el poder de su Espíritu para vida, y así comprender la nueva vida y propósito en Cristo.

    Solo entonces, podremos decir que hemos recobrado la vista espiritual, al ver los planes de Dios antes que los nuestros. Dura verdad es esta para cualquier mortal.