Nos damos cuenta entonces, que ser amigos del Señor genera un vínculo de lealtad y compromiso.
Por Elías Lara
Dar un like en la era de las redes sociales; es tan normal como automático, pero no es lo mismo que ser amigos de esas personas. Puede que seamos seguidores o seguidos, pero no amigos. Los amigos entran en una lista especial de personas a las que les confiamos más que un frívolo “like”. Podemos concluir entonces que, la amistad lleva un significado más allá de lo semántico, y esto me hace recordar unas palabras de Jesús al respecto:
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Juan 15:15-16 (RVR1960)
¿Cuál es el alcance de estas palabras de Jesús?
Lo primero es el contexto, ya que Juan destaca una serie de diálogos de Jesús tendientes a la identidad de los discípulos. Desde el capítulo trece hasta terminar orando por ellos en el capítulo diecisiete; Jesús revela un importante cambio en la relación de sus elegidos y sus seguidores.
Seguidores tenía hasta ese momento, por multitudes. Elegidos, varios más, pero no tantos.
Luego, examinamos el aspecto semántico de la palabra en griego, que, siendo un sustantivo, caracteriza al sujeto.
Φίλος (Fílos) – Amigo: La palabra Φίλος (Fílos) se refiere a alguien con quien tienes una relación cercana y de confianza. Es más que una simple persona que conoces; es alguien en quien puedes confiar y con quien compartes experiencias significativas.
Esa clase de relación de confianza y compromiso es la que Jesús valida en sus elegidos. Al tiempo de hoy, Jesús no se quedaría con la idea de un simple “like”, sino de una relación – acción.
La relación que hace Jesús es entre el concepto de “siervo” y “amigo”. Donde el siervo es alguien cuya relación está supeditada verticalmente en órdenes desvinculadas del interés y el compromiso. Evidentemente el siervo se debía a su amo por ley y por supervivencia. Pero en este nuevo nivel de relación; Jesús les demanda lealtad de hermanos y compromiso de familia. Por eso replica: “porque el siervo no sabe lo que hace su señor…”. El siervo es una relación desvinculada de la intimidad, aunque hay cierto grado de compromiso. Luego Jesús contrapone este concepto: “pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer…”. Esta idea aquí es de “familia”.
Luego Jesús les dice que esta decisión o elección no era de ellos, sino de Él mismo como su Maestro: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…”.
La conclusión más importante para sus elegidos era que ellos estaban listos para llevar mucho fruto, y un fruto que permanecería. Evidentemente si analizamos el contexto del capítulo quince acerca de la comparación de la Vid, el labrador y los pámpanos; el fruto aquí es amplio. Por un lado, estaba la poda que representa la limpieza interna y espiritual del elegido, la cual está a cargo de Dios mismo. Y por otro lado, tenemos el fruto físico o ministerial de la tarea del creyente, que es limpiado para que su rama cargue de mucho fruto.
Nos damos cuenta entonces, que ser amigos del Señor genera un vínculo de lealtad y compromiso. No debemos quedarnos y conformarnos con los “like” de la vida cristiana.
Hay aquellos que no siendo salvos ni creyentes, simpatizan y dan sus “like” a Cristo y al camino cristiano, pero no pueden ni quieren compromiso.
Hay aquellos que se creen salvos hasta que los confronta el dueño de la vid con una poda dolorosa, que no logran soportar. Viven alrededor de una fe intelectual, y una moral cristiana a la carta. Pero están lejos de la lealtad y el compromiso.
Por su parte, están los creyentes comprometidos y leales al Señor y a su misión. Para ellos los frutos tanto internos como externos, reflejan sus convicciones y fe. Cuando oran creen, cuando se congregan se identifican con la familia (Fílos), cuando ofrendan no dudan (no cuestionan el dar, aunque disciernen donde dar).
Todo lo que hacen gira alrededor de una acción concreta de fe y doctrina bíblica. Dios sigue llamando amigos a su causa, amigos que un día podrán estar con Él y con Cristo; tan unidos allá, como lo están aquí.
Abraham, fue llamado amigo de Dios por la fe (Santiago 2:23). Hoy no es diferente con los creyentes que comprenden su elección por fe. Podemos ser amigos y para ello debemos tener ese sello de frutos internos y externos, o podemos seguir siendo siervos y actuar como esclavos, haciendo las cosas por el peso del látigo, y no por la acción podadora de la mano de Dios. Los invito a reflexionar acerca de estos aspectos de la fe.