• Todos los creyentes queremos saber la voluntad de Dios. Genuinamente anhelamos no equivocarnos y obedecerlo, si es que hemos nacido de nuevo.

    Pero la realidad es que muchos creyentes siguen deambulando sin entenderlo; usando frases a veces de relleno como: “así lo quiso Dios”, “que sea lo que Dios quiera”, “este matrimonio no es la voluntad de Dios”, “este hijo no fue voluntad de Dios”, etc.

    El mundo puede permitirse esa forma de guiar sus vidas a modo de azar, pero créame que un creyente no debe permitirse vivir en la suposición.

    “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” Juan 7:17 (RVR 1960)

    Jesús acuñó esta frase en su defensa ante los fariseos, escribas y otros “montoneros” de la multitud durante la fiesta de los tabernáculos. Querían quitar al maestro de en medio por cuestiones político-religiosas, y ya maquinaban su muerte. Por lo tanto, Jesús confronta a fondo la incredulidad de todos. Y es que buscar hacer la voluntad de Dios requiere de fe, ya que la incredulidad es enemiga de toda justicia (Verdad según Dios).

    Jesús les dice que si ellos realmente quieren “obedecer a Dios”, o sea, hacer su voluntad, deberían conocer la “doctrina” o enseñanza del reino de Dios. Para entonces la doctrina estaba contenida en “la ley y los profetas”. Para nosotros, en nuestro tiempo, es la totalidad de la revelación bíblica (toda la Biblia)

    Quien no conoce la Palabra de Dios, quien no la lee, quien no la cree, quien no la practica no puede aspirar a conocer la voluntad personal de Dios. Es necesario primeramente conocer la voluntad general de Dios, contenida en sus mandamientos. Los mandamientos de Dios son para toda la humanidad.

    Una vez que los creyentes acatamos la voluntad general de Dios, esa voluntad personalizada de Dios para nuestras vidas, se hace evidente sin discusión alguna.

    Si estás buscando casarte, recuerda lo que la voluntad general de Dios – La Biblia – dice acerca del matrimonio entre creyentes, y tendrás un matrimonio duradero hasta la muerte. De lo contrario, tu matrimonio será tu esclavitud.

    Si piensas poner un negocio, ubica tu corazón en la voluntad general de Dios respecto a el manejo de los negocios, las finanzas y el personal. Tendrás obstáculos de seguro, pero saldrás bien porque estás honrando a Dios.

    La conclusión es: no quebrantes la voluntad general de Dios descrita en la Biblia, esperando que la voluntad personal de Dios para tu vida, no será afectada.

    Leamos la Palabra de Dios, para que nuestra fe crezca y venza toda incredulidad, y podamos orar:

    “Hágase tu voluntad aquí en la tierra, como es hecha en el cielo”.

    El fundamento de la voluntad personal de Dios para tu vida, es conocer y acatar su voluntad general.

  • «no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios‬ ‭2:9‬ ‭RVR1960‬‬

    Sí correcto, Pablo nos explica la salvación alcanzada por medio de la obra de Dios a través de Cristo.

    Hay gente que está perdiendo la fe. Cientos están desertando de las iglesias, y hay varios argumentos que podríamos usar para explicar este fenómeno. Pero el más importante de todos es que usaron un atajo para acercarse a Dios. ¿Cuál es el atajo? Las Obras. Esas obras personales y nos las obras que Dios ha preparado para sus hijos.

    Claramente Jesús nos cierra otros caminos, y nos dice que: 1. Nadie viene al Padre sino es por mí. 2. Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Ambas referencias están en el evangelio de Juan. Cualquier otro camino es un atajo. Y cuando nos concentramos en la “obras buenas” como justificante, estamos usando un atajo o camino engañoso, porque hace que las personas sientan un grado de satisfacción personal, que es un buen estado de ánimo, pero no alcanza para ser ciudadano del reino de los cielos. No alcanza para salvación.

    Por eso Pablo lo deja muy claro: “no por obras” ¿Qué cosa? La Salvación. Y ¿por qué no se puede salvar alguien por lo buena persona que es? Porque peca de vanagloria (para que nadie se gloríe). Dios no comparte la Gloria con nadie. Él nos ha compartido la vida, su propia vida. Pero la Gloria o su atributo exclusivo de salvador; no lo tiene ningún ser creado.

    Nuestra confianza en Dios puede diluirse hasta extinguirse, si basamos nuestros logros, victorias morales y humanistas, en lo bueno, educados, civilizados, inteligentes, esforzados, laboriosos, etcétera, que somos.

    “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios‬ ‭2:10‬ ‭RVR1960‬‬

    Cuando Cristo nos encontró para salvación, nacimos de nuevo. Fuimos creados de nuevo según la naturaleza del Segundo Adán que es Cristo. O sea, tenemos la naturaleza de Cristo. Y en este nuevo comienzo Dios preparó de antemano “buenas obras” para que anduviésemos en ellas. Como podemos leer claramente, aún las obras en las que debemos ocuparnos, son diferentes a las que el hombre define como buenas obras.

    ¿En cuáles obras ocupas tu mente y energia? Dios tiene trabajo para cada uno de sus hijos e hijas, e ahí otra manera de reconocer a los hijos e hijas de Dios.

    No te ocupes de ser más salvo, ocúpate de vivir como salvo.

    “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” Efesios‬ ‭2:8‬ ‭RVR1960‬‬

    Hay mucho por hacer, pero deben ser obras de fe como: la evangelización del mundo, la obra misionera pionera, el amarnos los unos a los otros, el cuidar de los débiles, el amar al extranjero. Dar más y aparentar menos. Estas son entre otras, las obras que valen.

  • 5 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

    6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos‬ ‭13:5-6‬ ‭RVR1960‬‬

    Si nos tomamos el tiempo necesario para leer y comprender la Palabra de Dios, nos daríamos cuenta cuán importante es para Dios, que confiemos en él. Nada es más ofensivo para Dios que la incredulidad y su hermana la tibieza.

    La Biblia dice que el que se acerca a Dios es “necesario” que crea que él existe. No que lo diga sino que lo viva. Muchos dicen creer en Dios, pero viven como si Dios no existiese; y eso es incredulidad pasiva. También hay quienes un día sí y otro día no. Santiago lo llama “hombre y mujer de doble ánimo”, y eso es tibieza. Y agrega que quienes son así, no recibirán nada de parte de Dios.

    En los textos de hoy, el escritor a los hebreos una vez más nos invita a confiar en Dios de manera tangible.

    “…podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”

    ¿Cuál es el obstáculo que nos impide confiar en Dios a ese nivel?

    Según el argumento inspirado por Dios, del escritor; el problema está en ser avaros o codiciosos. El griego le da el significado de “amar el dinero”. Ya Jesús en el sermón del monte, nos decía respecto al dinero y las riquezas: “no se puede servir a dos señores, porque amará más a uno que al otro”. El problema no está en ganarnos el sustento necesario, está en querer ganar más de lo que ganamos o podemos tener.

    Como dice el escritor en estos textos de vida: “vivamos contentos con lo que tenemos, sin avaricia”. O sea, ¿tienes mucho? Sea feliz y no quieras más. ¿Tienes poco pero lo necesario? Sea agradecido. Eso implica mi gente, no tratar de resolverlo todo con dinero. A veces podemos pensar que si no tenemos más, no podremos ayudar a los padres, los hijos, los nietos, a los amigos, a los misioneros, etc. Eso es falso, porque para darnos a los que amamos necesitamos más que dinero.

    Si usted lee y concluye no estar de acuerdo con este principio, debo decirle que no está de acuerdo con Dios. Y en todo caso por ser un principio del reino de los cielos, nada cambiará los resultados finales: o le sirves a Dios, o le sirves a las riquezas llenando tu corazón de avaricia.

    Que Dios nos ayude a tomarnos de Él y permitir que sea nuestro ayudador.

  • La vida es como un libro. Cada día es como una página que pasamos, y mientras avanzamos en la lectura nos identificamos de manera más empática o no; de las situaciones que vamos leyendo en la trama. Hay días buenos y días malos. Quizá no estamos pasando los mejores momentos y es hora de que pensemos como hijos e hijas de Dios en un mundo que no nos merece por nuestra fe.  

    33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Mateo 6: 33-34 (RVR1960) 

    Mismos versículos en otra versión: 

    33 Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten. 34 No se preocupen por lo que sucederá mañana, pues mañana tendrán tiempo para hacerlo. Ya tienen suficiente con los problemas de hoy. Mateo6:33-34 (Nueva Biblia viva) 

    Jesús está hablando de la prioridad en nuestra vida. En el tiempo en que Jesús vino al mundo la prioridad de la gente eran los negocios que para muchos eran ostentar y tener mucho, para otros era sobrevivir y no perecer. Jesús no se presenta a sí mismo como un benefactor que los sacaría de pobres, sino que se presenta como el dador de la vida en el sentido más amplio; la vida abundante, la vida eterna, la esperanza. 

    Tampoco Jesús dice estas palabras como una oda a la vida sin propósito o a una vida resignada. Lo que hace es resolver el problema de la expectativa en el corazón de muchos, al decirles que se enfoquen en lo más importante, claro está que eso que es más importante no quitaba importancia a sus otras necesidades. Jesús es claro que cada día traería sus desafíos, por eso declara la expresión “cada día trae su propio afán”, lo importante es: buscar el reino de Dios y hacer lo que es justo para Dios.  

    Ciertamente Jesús está refiriéndose a esos afanes inevitables de la vida, aquellos propios de nuestra débil humanidad. Pero hoy aparte de los problemas propios de la convivencia y la solvencia, solemos buscar problemas extras que agregan dolor, tristeza e inestabilidad a todo nivel. Igual seguiremos confiando en Dios, pero no evadiremos las molestias. 

    Lo sabio es que sigamos el consejo del Maestro y prestemos atención a las prioridades de nuestra vida. Empecemos por nuestra eternidad y terminemos por nuestra temporalidad. Eso nos dará la oportunidad de invertir mejor el tiempo y los recursos que Dios nos ha dado. Para ello Jesús nos dice en este fragmento del evangelio, que debemos tener fe o confianza en la provisión de Dios de aquellas cosas esenciales.

    La pregunta que una vez Jesús le formulo a los oyentes fue: ¿Cuando el hijo del hombre vuelva, hallara fe en la tierra?  

    El mensaje más importante aquí es que debemos ocuparnos día a día de cada situación en la que tenemos la energía y los recursos para atender, confiando en la providencia de Dios. Nuestros días traerán malas experiencias sin duda, pero el enfoque es lo que no debe cambiar. Nuestra expectativa de mañana debe ser como la brújula, todo lo demás puede cambiar menos el destino.  

    En estos días difíciles, mi oración es que podamos ser gente de fe y esperanza.