«no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:9 RVR1960
Sí correcto, Pablo nos explica la salvación alcanzada por medio de la obra de Dios a través de Cristo.
Hay gente que está perdiendo la fe. Cientos están desertando de las iglesias, y hay varios argumentos que podríamos usar para explicar este fenómeno. Pero el más importante de todos es que usaron un atajo para acercarse a Dios. ¿Cuál es el atajo? Las Obras. Esas obras personales y nos las obras que Dios ha preparado para sus hijos.
Claramente Jesús nos cierra otros caminos, y nos dice que: 1. Nadie viene al Padre sino es por mí. 2. Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Ambas referencias están en el evangelio de Juan. Cualquier otro camino es un atajo. Y cuando nos concentramos en la “obras buenas” como justificante, estamos usando un atajo o camino engañoso, porque hace que las personas sientan un grado de satisfacción personal, que es un buen estado de ánimo, pero no alcanza para ser ciudadano del reino de los cielos. No alcanza para salvación.
Por eso Pablo lo deja muy claro: “no por obras” ¿Qué cosa? La Salvación. Y ¿por qué no se puede salvar alguien por lo buena persona que es? Porque peca de vanagloria (para que nadie se gloríe). Dios no comparte la Gloria con nadie. Él nos ha compartido la vida, su propia vida. Pero la Gloria o su atributo exclusivo de salvador; no lo tiene ningún ser creado.
Nuestra confianza en Dios puede diluirse hasta extinguirse, si basamos nuestros logros, victorias morales y humanistas, en lo bueno, educados, civilizados, inteligentes, esforzados, laboriosos, etcétera, que somos.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10 RVR1960
Cuando Cristo nos encontró para salvación, nacimos de nuevo. Fuimos creados de nuevo según la naturaleza del Segundo Adán que es Cristo. O sea, tenemos la naturaleza de Cristo. Y en este nuevo comienzo Dios preparó de antemano “buenas obras” para que anduviésemos en ellas. Como podemos leer claramente, aún las obras en las que debemos ocuparnos, son diferentes a las que el hombre define como buenas obras.
¿En cuáles obras ocupas tu mente y energia? Dios tiene trabajo para cada uno de sus hijos e hijas, e ahí otra manera de reconocer a los hijos e hijas de Dios.
No te ocupes de ser más salvo, ocúpate de vivir como salvo.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” Efesios 2:8 RVR1960
Hay mucho por hacer, pero deben ser obras de fe como: la evangelización del mundo, la obra misionera pionera, el amarnos los unos a los otros, el cuidar de los débiles, el amar al extranjero. Dar más y aparentar menos. Estas son entre otras, las obras que valen.
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