• La rutina es cíclica, y no siempre es enemiga de algo bueno. Algunos la han satanizado. Al escritor de Eclesiastés, un connotado sabio, Dios le permitió expresar algunas veces con algo de pesimismo algunos temas de la vida.

    El propósito del despropósito en la visión cansada y tediosa del sabio predicador, termina exaltando la suficiencia de Dios.

    Sale el sol, se oculta el sol, y vuelve pronto a su lugar para volver a salir. Sopla el viento hacia el sur, y gira luego hacia el norte. ¡Gira y gira el viento! ¡Gira y vuelve a girar! Los ríos van todos al mar, pero el mar nunca se llena; y vuelven los ríos a su origen para recorrer el mismo camino.” Eclesiastés‬ ‭1:5-7‬ ‭DHH94I‬‬‬‬

    La rutina que el predicador encuentra tediosa en el ciclo de la naturaleza, me hace pensar en la fortaleza de la rutina. Si el universo no estuviese anclado a la rutina cíclica, ya no existiría. Al final de los constantes ciclos en el devenir de la historia humana, la Biblia y la ciencia concuerdan con una hecatombe ecológica como epílogo. Y la responsabilidad es totalmente del humano.

    Solo los seres humanos nos resistimos a todo. Resistimos los procesos y las rutinas cíclicas. Es así como los cónyuges se acusan mutuamente de que la rutina minará el amor y la pasión. Los hijos apelan a la independencia no como un estado natural y evolutivo del carácter, sino como una queja contra el sistema. En las Iglesias las personas señalan que la rutina y parsimonia (Rigidez ceremonial) de los lideres son la causa de la frialdad espiritual en la que viven.

    Qué pasaría si tuviéramos más disciplina (rutinas) de vida: levantarnos temprano, ejercitarnos, asearnos, ser puntuales, disfrutar trabajar, esparcirnos en familia, empeñarnos en estudiar más, leer más, etc. Serían ciclos que se suceden unos a otros, pero que nos dejarían mucha satisfacción, salud y conocimiento. Seríamos mejores personas.Tendríamos un mundo mejor; respetando su equilibrio. Pero hemos desobedecido de la A a la Z nuestro cometido de mayordomos del mundo creado.

    Para quienes creemos en Dios como único superior y creador de todo, reconocemos en Eclesiastés un dechado de sabiduría popular en contrapeso. Te permite entonces valorar en tu experiencia y época, hacia donde mover la brújula de la cordura.

    En esta ocasión yo me moveré hacia el ejemplo de la naturaleza, que sin queja alguna hace y cumple su propósito para lo cual fue creada. Esto no lo lograría si se revelara contra su naturaleza misma. El ser humano en cambio, se reveló contra su propia esencia, pasó de ser coheredero y dueño a esclavo. Y a esto es a lo que el predicador de Eclesiastés llama “vanidad de vanidades”.

    Seamos más sabios, seamos más disciplinados y proactivos, y obedezcamos a Dios nuestro creador en cada ciclo de nuestra corta peregrinación humana, que nos llevará a la eternidad.

  • Si eres de los que piensas que el mensaje de la Biblia es un mito o un cuento de dudosa veracidad, es tiempo de que lo pienses seriamente. Pues las oportunidades se están agotando para toda la humanidad.

    “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” 2 Corintios‬ ‭6:2‬ ‭RVR1960‬‬ (referencia a Isaías 49:8)‬‬‬‬

    Pablo te escribe a ti que sigues rechazando el evangelio de salvación, diciendo que el tiempo aceptable y día de salvación es hoy. Mañana no es nuestro, no sabemos qué será de mañana. Por eso el día de proclamación es siempre “hoy”.

    Luego Pablo nos lleva a su segunda carta a los Tesalonicenses y nos pone en contraste una realidad difícil de digerir, pero que es Santa Palabra de Dios:

    A ustedes, los que ahora sufren, Dios les dará descanso, lo mismo que a nosotros. Esto será cuando el Señor Jesús venga del cielo entre llamas de fuego con sus poderosos ángeles

    y castigue a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús.

    Esos sufrirán la pena de la destrucción eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.” 2 Tesalonicenses‬ ‭1:7-9‬ ‭NBV‬‬‬‬‬‬

    El apóstol contrasta el destino final de los hijos e hijas de Dios, con el destino de los desobedientes e incrédulos.

    Tristemente un grupo de personas serán separados de Dios eternamente sin ninguna oportunidad, unos por desobedientes porque creyendo en Dios, no tuvieron las agallas de doblegar sus vidas a Él; y otros por incrédulos, porque nunca pudieron o quisieron creer. Y como escribe Juan, el que no cree ya ha sido condenado.

    Pablo entonces dice: “esos –los desobedientes e incrédulos – sufrirán la destrucción eterna, alejados de la presencia del Señor.

    Pero entonces… ¿Cómo puedo ser salvo?

    Primeramente, acudiendo a Dios en tiempo aceptable, o sea, hoy.

    Segundo, reconociendo la imposibilidad de salvarte a ti mismo y creyendo que Dios es verdad y dador de vida.

    Luego, confesando tus pecados de desobediencia e incredulidad a Dios, por medio de Cristo. Eso es aceptar a Jesús como Salvador y Señor de tu vida.

    No ignores este llamado porque lo vas a lamentar, y quizá será tarde para ti.

    Gracias Señor Jesús por tu perdón y por la salvación tan grande que nos has dado.

  • Estuve algo nostálgico horas antes de escribir. Tenía más preguntas que respuestas en mi mente. Mis lagrimas ya se sentían en las mejillas. Intentaba orar y solo balbuceaba. Le dije al Señor palabras cuyo eco resonaron como derrota…¡yo sé que nunca nada volverá a ser igual!… exclamé…

    Inmediatamente a mi mente, la pregunta llego: ¿Por qué los tiempos pasados fueron mejores? Y con la pregunta, la sabia respuesta del Señor poniendo bálsamo en mi alma, a través de Eclesiastés.

    El siguiente texto lo estoy anotando en tres versiones para que apreciemos la fuerte semántica o sentido del mensaje:

    “No añores «viejos tiempos»; no es nada sabio.” Eclesiastés‬ ‭7:10‬ ‭NTV‬‬

    “Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.” Eclesiastés‬ ‭7:10‬ ‭RVR1960‬‬

    “No es inteligente preguntarse por qué todo tiempo pasado fue mejor.” Eclesiastés‬ ‭7:10‬ ‭PDT‬‬

    Hace unos años atrás yo interpretaba este texto como prohibido añorar épocas pasadas. Pero realmente lo que el sabio nos quiere dejar como piedra preciosa de sabiduría, es: “No nos adentremos en el peligro de reclamarnos nuestra situación actual escapando al pasado”.

    Una cosa es que recordemos las épocas benditas de nuestro pasado, para aquellos que tuvimos el privilegio de haber vivido felices en medio de familias aceptables. Y otra muy distinta es rechazar lo que somos y tenemos hoy a expensas de ese pasado.

    Las añoranzas suelen ser siempre nostálgicas pero no necesariamente dañinas. Sin embargo, hay añoranzas que destrozan vidas. No aceptemos nada del pasado que nos robe nuestro presente y mucho menos nuestra eternidad.

    El enfoque del texto no está en negar que quizá el pasado haya sido algo más promisorio que la actualidad. Pero tal pregunta viniendo de un corazón entristecido y hasta deprimido, es ya un mal enfoque de nuestra realidad.

    Yo empecé llorando este momento, porque me abrumaron muchos sentimientos de impotencia. Pero Dios usó un adagio antiquísimo para recordarme que quizá exista la posibilidad de un mejor presente, y sin duda alguna existe una eternidad inigualable con el Señor.

    Estimado amigo y amiga, tienes no sólo el derecho, sino la inalienable virtud de añorar (vivir tus recuerdos). Pero piensa luego que lo más importante es tu presente y más aún tu eternidad.

    Cuando vayas al pasado, asegúrate de regresar sano-a- y salvo-a- al presente, porque solo así podrás seguir hacia la eternidad con Cristo.

    Shalom!

  • «Nosotros amamos porque él nos amó primero.” 1 Juan‬ ‭4:19‬ ‭DHH94I‬‬

    El amor de Dios es primigenio – relativo al original – porque Dios nos amó primero siendo que de Él surge esta historia de amor obstinado e incomprensible, que la mayor de las veces es mal correspondido por la humanidad.

    Nosotros entonces, le amamos a Él de manera causativa, o sea, al existir un causa fuera de nuestro control; que es el mismo amor de Dios. Hermanos queridos, entender esto es vital porque Juan dice:

    No hay por qué temer a quien tan perfectamente nos ama. Su perfecto amor elimina cualquier temor. Si alguien siente miedo es miedo al castigo lo que siente, y con ello demuestra que no está absolutamente convencido de su amor hacia nosotros.” 1 Juan‬ ‭4:18‬ ‭NBV‬‬

    ¿Por qué tener miedo a Dios? Ese es el argumento de Juan, el discípulo amado. Juan habla mucho del amor porque fue amado y amó con vehemencia al maestro, de ahí el apelativo que se le acuña de: “discípulo amado”. Juan dice que así debemos amarlo a Jesús. Porque él nos amo en su perfección, nuestra imperfección.

    ¿Cómo sabemos que amamos a Dios? Juan también lo escribió:

    Si alguno dice: «Amo a Dios», pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Si no ama al hermano que tiene delante, ¿cómo puede amar a Dios, a quien jamás ha visto? Dios mismo ha dicho que no sólo debemos amarlo a él, sino también a nuestros hermanos.” 1 Juan‬ ‭4:20-21‬ ‭NBV‬‬

    Así se ama a Dios, a través de amar a los hermanos en sus imperfecciones.

    Que Dios te conceda su amor este día, para que todo tu mundo se impregne de amor.