«Nosotros amamos porque él nos amó primero.” 1 Juan 4:19 DHH94I
El amor de Dios es primigenio – relativo al original – porque Dios nos amó primero siendo que de Él surge esta historia de amor obstinado e incomprensible, que la mayor de las veces es mal correspondido por la humanidad.
Nosotros entonces, le amamos a Él de manera causativa, o sea, al existir un causa fuera de nuestro control; que es el mismo amor de Dios. Hermanos queridos, entender esto es vital porque Juan dice:
“No hay por qué temer a quien tan perfectamente nos ama. Su perfecto amor elimina cualquier temor. Si alguien siente miedo es miedo al castigo lo que siente, y con ello demuestra que no está absolutamente convencido de su amor hacia nosotros.” 1 Juan 4:18 NBV
¿Por qué tener miedo a Dios? Ese es el argumento de Juan, el discípulo amado. Juan habla mucho del amor porque fue amado y amó con vehemencia al maestro, de ahí el apelativo que se le acuña de: “discípulo amado”. Juan dice que así debemos amarlo a Jesús. Porque él nos amo en su perfección, nuestra imperfección.
¿Cómo sabemos que amamos a Dios? Juan también lo escribió:
“Si alguno dice: «Amo a Dios», pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Si no ama al hermano que tiene delante, ¿cómo puede amar a Dios, a quien jamás ha visto? Dios mismo ha dicho que no sólo debemos amarlo a él, sino también a nuestros hermanos.” 1 Juan 4:20-21 NBV
Así se ama a Dios, a través de amar a los hermanos en sus imperfecciones.
Que Dios te conceda su amor este día, para que todo tu mundo se impregne de amor.
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