El siguiente texto fue una respuesta de Dios a Pablo.
“Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9 RVR95
Y aunque mucho se ha especulado acerca de Pablo y por qué dice esto, que si era una enfermedad, que si era un impedimento físico, que si era un dolor del alma, incluso pudo ser por sus raíces judías que lo hacían sufrir al ser llamado a trabajar con paganos; algo que terminaba siendo un tormento para un judío. ¡Pues no lo sabemos! Lo cierto es que ha quedado escrito en la Palabra de Dios, para que aprendamos más acerca del carácter de nuestro Dios.
Es una poderosa revelación acerca del poder de la “gracia” divina. ¿Cree usted que Dios solo tratará con Pablo de esa manera? O es también una forma de decirnos a nosotros cuánta disposición tiene para ayudarnos a sobrellevar cualquier enfermedad, pena, dolencia e incluso luchas de carácter y pecados asechantes.
Cuando Dios le dice a Pablo: “mi poder se perfecciona o actúa, en la debilidad” no está significando que Dios no tenga poder en sí mismo; está diciendo que su poder es más evidente cuando Él nos ayuda a salir de nuestras luchas y pecados. Si usted y yo tuviéramos las agallas para no pecar, si tuviéramos medicina efectiva para cada padecimiento, si tuviéramos un alma blindada contra las pérdidas y duelos, no veríamos a Dios en nuestra autosuficiencia. Pero no es así, somos frágiles moral y físicamente, y aún así a duras penas lo reconocemos hoy por la fe.
La frase clave de su carácter divino y poderoso es: “bástate mi gracia” ¿Te basta? La gracia de Dios nos salvó, su gracia nos sostiene y ahora nos hace vencer en la debilidad.
Muchas veces; como Pablo, queremos vencer la debilidad, pero la clave es vencer “en” la debllidad. Eso significa que nos entendemos débiles en algunas áreas de nuestra vida más que en otras, pero que esa debilidad no nos derrotará ni nos botará para siempre.
Amados, toda lucha que vivas a nivel del cuerpo o de la mente, y aquellos círculos viciosos a todo nivel; solo pueden ser sobrellevados en Cristo. Solamente confiando que Cristo quiere y puede hacer que tu derrota humana sea una aplastante victoria, y eso se vive un día a la vez.
Quien no cree en Cristo para su cotidiano vivir, no ha comprendido este evangelio. Pablo dice: “…la justicia de Dios se revela por fe y para fe”. Es por fe que venimos a Cristo, pero también es para fe, o sea, para adquirir cada vez más fe y hacerla patente al mundo.
“pues en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: «Mas el justo por la fe vivirá».” Romanos 1:17 RVR95
¡Vivamos por la fe!
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