¡Sí, ven, Señor Jesús!

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. Apocalipsis 22:20 (RVR1960)

Una de las verdades más relevantes a la fe cristiana, ya que es una promesa a la perseverancia de los santos. Los ya salvos podemos contar con ello de seguro, amén.

¿Quién es el que da testimonio en el libro de Apocalipsis? Es importante saberlo porque es quien firma el libro con estas palabras: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve”. El mismo libro de revelaciones nos da la respuesta en el capítulo uno.

Ésta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan… Apocalipsis 1:1 (DHH).

Toda la biblia ha sido dictada por Dios a través del Espíritu Santo a sus siervos. Sin embargo, esta mención especial de Juan en Apocalipsis hace una importante diferencia. Y es que a Jesús el Señor se le confían los detalles más sorprendentes y relevantes de su misma venida. Luego Jesús se la comparte a Juan su siervo por medio de un ángel. Su firma es: “Vengo en breve”, otra traducción valida del griego sería: “estoy por llegar”. Juan responde: “Amén; Sí, ven, Señor Jesús”.

Nosotros, la iglesia; debemos proclamar sin temor a equivocarnos que Cristo viene pronto. Realmente Dios no está demorando. Su promesa esta firme en su agenda. Su paciencia es por amor a quienes aún faltan de venir a la salvación.

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” Romanos 11:25

Hay un tiempo abierto para los pueblos gentiles de toda la tierra. Nadie se quedará sin oportunidad. Pero muchos no responderán bajo su propia responsabilidad de conciencia.

Como Juan, nosotros debemos anhelar y llevar este paso apresurado de su regreso. Debemos anhelar nuestra patria, como el extranjero y exiliado añora su tierra. Claramente el mensaje bíblico nos dice que somos peregrinos en este mundo. Así que orar con anhelo para que Cristo venga, no es egoísta. Lo que sí es egoísta, es que no cumplamos nuestra parte de la misión de Dios para que el evangelio llegue hasta los confines de la tierra.

¡Sí, ven, Señor Jesús!

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