• Desperté una mañana y al abrir la aplicación de la Biblia en mi celular, tenia este texto ante mí:

    Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” 1 Timoteo‬ ‭2:5‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬‬‬

    Claro que no leo la Biblia al azar, lo hago de manera temática y/o sistemática. Sin embargo, mi disposición esa mañana era orar por perdón, reivindicación y fortaleza. Y fue oportuno que el Espíritu Santo me hiciera leer este texto y recordar esta poderosa verdad; pues lo que más necesitaba recordar era ¿Quién está intercediendo por mí ante el Padre? Y necesitaba que fuera una verdad vívida y no meramente intelectual.

    A veces siento el peso de mi maldad; pero también de la maldad circundante en este mundo, que evidencia hoy más que nunca, la decadencia humana y operaciones espirituales de oscuridad y maldad. No veo demonios en todo lado, pero leo la Biblia y sé lo que nos dice acerca de estas fuerzas de maldad. Y es entonces su Palabra, que me lleva a experimentar necesidad de Dios, de su perdón y de su acción transformadora, dándome nueva vitalidad.

    Ahora echemos un vistazo a lo que Pablo nos dice, respecto a nuestras luchas en la carne:

    22 porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 !!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Romanos 7: 22-24.

    Este texto de Romanos es tal como Pablo lo relata, sin claroscuros. Pablo no está hablando de la ley mosaica, está hablando lo que denomina “la ley del pecado”. Y he aquí la lucha, obedecemos la ley de Dios u obedecemos al pecado.

    ¿Le ha pasado o le está pasando esto que relata Pablo? Usted tiene la oportunidad de responder esta pregunta de manera personal; mientras lee, yo le estoy compartiendo un poco mi día, para que usted sea consolado o consolada. Realmente estos temas no son muy normales en las iglesias, no con este enfoque. Por lo general escuchamos a alguien en el púlpito predicando sus victorias, pero no sus derrotas. Señalando el mal ajeno, pero no el propio. No obstante, me ha inspirado el Señor con su Palabra, y al igual que Pablo, no estoy validando el pecado, ni lo impulso en ustedes, pero les digo que, al ser tentados, y peor aún; al caer en alguna tentación, levante su mirada al Señor y reciba su Mano que es la única que le puede levantar. Si no buscas a Cristo para ser levantado, esa misma Mano será la que te aplique el juicio de Dios en el día final.

    En esos días, cuando las luchas acrecientan su furia, y con la convicción de que usted es hijo e hija de Dios, venga a Cristo sin perder tiempo. Él es el único y absoluto mediador entre Dios y usted. Cristo es quien puede mediar para que usted sea guardado, limpiado, perdonado, en fin; que sea librado de maldad. La primera carta de Pablo a Timoteo capítulo 2 versículo 5, es un texto pastoral, en el que el apóstol está exhortando a la iglesia a orar, para alcanzar la victoria en todos los aspectos que atañen a la vida en Cristo. Y es en este contexto en el que Pablo nos recuerda que Cristo es mediador entre las partes: Dios santo y poderoso, y el ser humano indigno y pequeño. Venir a Cristo es entonces la única fórmula para salir victoriosos.

    Cuando usted tenga uno de esos días en los que la mesa está servida para pecar, cuando la lujuria le endulza la vista y la lascivia le oscurece las ideas, no vaya al celular ni a la televisión. Cuando la avaricia y la envidia le desborda, mire lo que ha logrado, lo que tiene, lo que ha disfrutado meses atrás. Cuando el ego le invade llenándolo de egolatría y egoísmo, mírese al espejo y dele gracias a Dios por las cosas que no le ha permitido ser o tener, quizá eso le traerá de regreso a la humildad. Cuando el juicio ligero y el chisme le tocan la puerta, recuerde sus pecados que le han sido perdonados y dejará de mirar al prójimo con desprecio. Ante éstos y otros pecados, vaya a Cristo y a la Palabra de Dios, y en oración someta lo peor de usted.

    Si usted pasa de lejos esta lectura, no ha comprendido aún lo potencial que es el pecado en su carne, que le puede traspasar el espíritu.

    A la exclamación y pregunta de Pablo: !!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? La respuesta vino:

    25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. Romanos 7:25

    ¿Hay dualismo en Pablo? No. Para Pablo es claro que el cristiano es un ser con dos naturalezas conviviendo y siendo alimentadas. Lo que Pablo nos transmite es que no tenemos la “pasta” para salir airosos de las pruebas en nuestra propia voluntad y humana naturaleza. Es el tema recurrente del evangelio, la necesidad de un Salvador. Una vez más el concepto de “ser libres” como antaño, cuando el pueblo de Dios recibió una gran liberación o salvación de Egipto y de subsiguientes enemigos. La gran liberación o salvación viene de Jehová.

    Finalmente, para que la carne no sirva a la ley del pecado, vengamos cada mañana a Cristo, Él nos estará esperando para darnos el poder para vencer cada día, un día a la vez.

  • «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara,” Génesis‬ ‭2:15‬ ‭NVI‬‬

    Dios puso al hombre en un huerto perfecto para que lo cultivara y lo cuidara. En la perfección moral, equilibrio del ecosistema, el hombre y la mujer, ambos, trabajarían la tierra y la cuidarían. Por lo tanto, nunca debemos ni por broma, como sucede a menudo; expresar que el trabajo es una “maldición” por el pecado.

    Todo lo que sucede después, cómo la tierra responde al ser humano con hostilidad, es causativo. El trabajo pasó a ser fatigoso no por sí mismo, sino por la maldición que pesó sobre la tierra.

    Ya Génesis capítulo 1 adelantaba el propósito divino de Dios para el hombre y la mujer; y el resto de la creación, diciéndole a ellos que debían sojuzgar o dominar al resto de la creación. Pero al desobedecer el mandato divino, los que terminaron siendo dominados fueron ellos. El caos que se vino y que vivimos hoy; es porque falta ese liderazgo emanado de la directriz divina.

    Eclesiastés pone en evidencia el ardor del trabajo que fatiga. Pero no solo fatiga el cuerpo, lo peor es cuando fatiga el alma. Pero otra vez, está fatiga y despropósito como lo llama Eclesiastés, no es el trabajo per se, sino el vacío o vanidad de vanidades de la vida, que no tiene propósito ni eternidad (entiéndase que no tener eternidad es morir eternamente, termina siendo eternidad no deseada. Ningún ser humano quiere morir eternamente)

    “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

    Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.” Eclesiastés‬ ‭1:2-3, 8‬ ‭RVR1960‬‬

    En el Nuevo Testamento, Pablo nos anima a trabajar:

    Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos‬ ‭20:33-35‬ ‭RVR1960‬‬

    Trabajar con propósito, es la voluntad de Dios. Un propósito no codicioso, sino altruista. Eso es lo que Dios espera de la clase trabajadora. Claro está, lo espera de quienes le toman en cuenta, le aman y le obedecen.

    Pero la opresión social y económica es una realidad incuestionable, y Dios no se alía con los explotadores:

    no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano. Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;” Zacarías‬ ‭7:10-11‬ ‭RVR1960‬‬

    Las luchas de la clase trabajadora son válidas, y su legitimidad se puede perder cuando el propósito es tan inmoral, como la explotación misma.

    Las demandas revanchistas e incongruentes a una economía determinada, son simplemente inmorales. Así que, a los creyentes nos toca reivindicar derechos, asumiendo deberes. Y no se podrá hacer bien esta tarea sin nuestro manual, la Biblia.

    Sabemos que hay mucha explotación en el mundo, pero Dios nos manda trabajar. Y no se hace de la vista gorda. Dios ve y hará justicia al pobre y menospreciado, siempre lo hizo y a su debido tiempo lo hará otra vez.

    Esta reflexión es alusiva al día del trabajador en todos aquellos países que lo celebren.

  • ¿Qué sería de nosotros sin perdón de Dios? El perdón es una cualidad divina que no es fácil de comprender desde una perspectiva humana de culpa. Por eso el Salmo 130 nos trae luz y esperanza respeto al tema de la culpa que nos agobia, y la cura: “el perdón efectivo de Dios”. Veamos el texto en varias versiones:

    “Señor, si recuerdas los pecados, ¿quién podrá resistir, Dios mío?” SALMOS‬ ‭130:3‬ ‭BHTI ‬‬‬‬‬‬‬‬

    “Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, sería declarado inocente? Salmo‬ ‭130:3‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    “JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?” Salmos‬ ‭130:3‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    El pensamiento del salmista declara que el perdón de Dios nos justifica y exculpa. Dios no toma en cuenta los pecados que un día nos mantuvieron atrapados y ajenos a Él.

    Es importante lo que expresa de manera retórica el salmista: ¿Quién podrá mantenerse en pie? O ¿Quién podría resistir?

    Claro está, que la retórica permite al salmista elevar la importancia de la respuesta, que gira alrededor de la eficacia del perdón divino. Si el creyente no cree, no se siente, ni vive su inocencia; conferida por el mismo juez de la tierra, entonces vivirá en doble esclavitud. Por un lado no verá que deje de pecar, y por otro, sentirá que la religión, que no es lo mismo que la fe, no le resuelve la culpa. Será esclavo de sus pecados pasados y de una religiosidad estéril con la que intenta sentirse acepto. Pero debemos recordar que solo podemos ser aceptos en el amado, Cristo nuestro salvador.

    Esta inocencia no es posible, sin la expiación propiciatoria de Cristo, llevada a cabo en la cruz.

    Hemos sido declarados inocentes no porque lo fuésemos; sino por los méritos del justo e inocente, Cristo redentor.

    Este es un salmo penitente, con el cual se podía expresar la incapacidad humana para justificarse con sus aparentes medios propios.

    Es un error pensar que Dios simplemente mira hacia otro lado cuando pecamos. O que Dios nos declara inocentes porque le importa poco nuestra perversidad. ¡No es así! Dios no compromete su carácter santo y justo por nadie. Su justicia ha sido satisfecha en Cristo y esa es la razón de su complacencia. La conclusión del salmista es sin lugar a dudas ésta:

    “Pero en ti encontramos perdón, para que te honremos.” Salmos‬ ‭130:4‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬

    Tenemos un Dios perdonador, que nos ha perdonado para justificación, no para que nos relajemos moralmente y vivamos sin ley y de esta manera volver a la esclavitud.

    Hemos sido perdonados para que vivamos en la plenitud de la inocencia, y así honremos a Dios con gratitud, y en otro poema penitencial, David nos dice:

    “Dichoso aquel a quien el Señor no le imputa culpa alguna, ni en su espíritu alberga engaño.” SALMOS‬ ‭32:2‬ ‭BHTI‬‬

    Cada vez que usted y yo pecamos le deshonramos, pero igual sucede cuando cargamos las inmundicias que un día confesamos y Dios prometió perdonar y deshacer como a niebla:

    “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” Isaías‬ ‭44:22‬ ‭RVR1960‬‬

    Vivamos cada día el perdon de Dios.

    Glosario:

    Expiación: eliminación de la culpa o pecado, por medio de alguien más. Bíblica y teológicamente solo Cristo puede expiar los pecados de la humanidad.

    Propiciación: En términos prácticos es el sacrificio sustitutivo, por medio del cual es perdonado el pecado y se tiene a Dios propicio. Cristo es nuestra propiciación.

    Exculpar: Quitar el peso de una acusación y su culpa a una persona.

  • «Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos‬ ‭37:4‬ ‭RVR1960‬‬

    En este salmo David toca un tema ético: «aquellos que sin honrar a Dios, prosperan».

    Había un enfado intrínseco en quienes servían a Jehová, pero sufrían adversidad. Vemos dos situaciones muy marcadas en Israel, una era la constante necesidad de parecerse a las otras naciones; aún cuando Dios les había llamado a ser diferentes. La otra actitud en Israel, era la de reclamar equidad, confundiéndola con justicia. Ellos querían ser iguales a los otros (eso es equitativo) pero Dios quería actuar con justicia (eso es hacer lo correcto).

    David entonces, sabido de aquello que abundaba en sus corazones, es movido a reconocer que:

    1. Los malos no prosperan eternamente (Justicia divina).

    “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.” Salmos‬ ‭37:1-2‬ ‭RVR1960‬‬

    “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.” Salmos‬ ‭37:7‬ ‭RVR1960‬‬

    2. La actitud que Dios demanda, es un corazón que se deleite, o sea, que se deje moldear por su voluntad (justicia divina)

    La palabra “deleitarse” en hebreo, significa: “maleable o moldeable”, “suave y dulce” y “delicado de carácter”.

    Así que, cuando David dice: “deléitate en Jehová, está significando que nos abandonemos en las manos de Él para ser moldeados por la presencia y deseos de Dios. Y eso es confianza en la bondad, provisión y motivos de Dios para nuestras vidas, aún en la adversidad.

    “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” Salmos‬ ‭37:5‬ ‭RVR1960‬‬

    Debemos evitar mirar a los malvados o impíos, como medida de comparación para los deseos o metas de nuestro corazón. Y compararnos con el estándar de Dios.

    ¿Cuáles son los deseos de tu corazón? De seguro el salmista no se está refiriendo a los caprichos mezquinos y pecaminosos del hombre, y sin embargo aún los deseos y metas loables del creyente, deben ser sometidas al escrutinio de la voluntad divina.

    Por lo tanto, deleitarnos en Dios es sometimiento a Él, con total placer personal en ello.

    Creo que debemos deleitarnos en Dios y en el resultado final:

    “Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

    Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.

    Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. Salmos‬ ‭37:9-11‬ ‭RVR1960‬‬