• Promesas en tiempos angustiosos

    Por Elías Lara

    Muchas son las aflicciones del justo,

    Pero de todas ellas le librará Jehová.

    Salmos 34:19 (Salmo de David delante de Abimelec)

    Claman los justos, y Jehová oye,

    Y los libra de todas sus angustias.

    Salmos 34:17 (RVR1960)

    A David se atribuye el salmo 34 en momentos de gran peligro, estando él en presencia de un enemigo poderoso – Abimelec – que le angustiaba terriblemente, al punto que tuvo que hacerse pasar por loco. Habiendo logrado salir del peligro, sus pensamientos son elevados al Señor en este poderoso Salmo de adoración y plegaria. Después de todo, Dios le ha librado una y otra vez de la maldad que le rodeaba constantemente.

    David en su alabanza dice: “Cuando el justo clama, Jehová oye”. Esta es una promesa que debe ser de bolsillo para cada creyente.

    No debemos olvidar clamar a Dios cuando estemos en una situación angustiosa. Hay muchas razones para angustiarnos, pero las razones no cambian la promesa de Dios de escuchar nuestra angustia y dolencia en plegaria de auxilio. Como hijos de Dios, somos justos por la obra de Cristo en la cruz, y debemos empoderarnos de ello si queremos gozar de sus promesas. A veces, la culpa nos aleja de las promesas de Dios, porque creemos que ellas son solo para algunos de casta perfecta, pero no, las promesas son para personas que luchan con mucho, pero confían en Dios, le aman y le obedecen, y si fracasan en obedecer, dan la vuelta, se arrepienten y siguen tras las pisadas del Señor. Así que podemos clamar en el día de la angustia y esperar convencidos, que Dios nos librará.

    Lo más importante que vas a leer en esta pequeña reflexión, es que aún cuando la angustia venga por la dureza de corazón en aspectos específicos en los que no somos diligentes y obedientes, Dios como padre, nos disciplina sin duda, pero nos salvará en el día de la angustia. Debemos convencernos y no solo decirlo o repetirlo como loros, que no es por méritos propios que Dios nos extiende la mano, sino porque le somos un corazón contrito y humillado.

    Me invocará, y yo le responderé;

    Con él estaré yo en la angustia;

    Lo libraré y le glorificaré.

    Salmo 91:15 (RVR1960)

    Sí, Dios responde nuestro clamor, nos libra de la angustia y está con nosotros en medio de esos momentos y estados angustiosos y ansiosos.

    Estimados lectores – as, si eres una hija, un hijo, que moras bajo la sombra del Dios omnipotente, tenga plena certeza que ese valle de lágrimas no te va a consumir, ni esa lucha te va a doblegar. Dios espera tu oración ahora.

    Señor, gracias por oírnos en la prueba, la angustia, la aflicción, la enfermedad, la falta de trabajo y el pecado. Oro por mi familia, por mis amigos cercanos y menos cercanos, y por todas aquellas personas que hoy luchan con algo doloroso y sobre todo con el pecado. Finalmente, oro por quienes leen esta reflexión para que siendo hijos tuyos encuentren sosiego para sus almas, y si no son hijos tuyos, que tu poder los alcance hoy. Amén.

  • Eras geológicas e interpretación escatológica

    Por Elías Lara

    El nuevo humano de la ciencia, será la misma peor versión del hombre. Esta nueva era geológica que plantean los científicos, también será una nueva era sociológica y antropológica. Volveremos a una era como la hubo antes de Cristo. Más que nunca Eclesiastés 1:9 se entenderá mejor: ¿Qué sucedió antes? Lo mismo que sucederá después. ¿Qué se hizo antes? Lo mismo que se hará después. No hay nada nuevo bajo el sol.

    Si estás preocupado-a por cuál sea la mejor iglesia, denominación o comunidad de fe para visitar en estos días, quiero animarte. Es importante conocer mejor acerca de la iglesia del fin de los tiempos. La iglesia del fin de los tiempos deberá ser distintiva por su luz y su salinidad.

    13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5: 13-15 (RVR1960).

    Es una era en la que hemos pasado de hablar y predicar estos versículos, a la necesidad imperiosa de vivirlos. Hoy, mientras lees esta reflexión, podrías estar en Latinoamérica, Estados Unidos o Australia. Allí, es posible que no necesitemos mucho de la salinidad ni de la luz. Hemos estado adormecidos en siglos de obra cristiana fundacional. Hay otros lugares en el resto del planeta incluyendo Europa, donde al día de hoy; ser cristiano y comprometido con la causa de Cristo es un alienador (motivo para enajenar o causar aislamiento de la persona) por excelencia. Ya hay leyes funcionales que limitan la libertad de culto en países otrora cristianos, ni hablar de los países islámicos donde es prohibido de facto. Por lo tanto, en países de la América Latina solo es cuestión de tiempo en que los políticos que abrazan esta clase de pensamiento ocupen puestos de poder y empiecen a limitar a nuestras iglesias. No sabremos como reaccionar, pues hemos vivido quieta y reposadamente en este aspecto por décadas.

    Se habla de libertad religiosa, pero hay una creciente tendencia para limitar al máximo la práctica de esa libertad plasmada como un derecho.

    Se habla de libertad de pensamiento, pero se nos quiere prohibir pensar a golpe de discursos tendenciosos, regulaciones y mordazas sutiles. La uniformidad del pensamiento, termina siendo una ideología que se impone a toque del redoblante politiquero marcando el paso.

    Pero eso sí, vivimos una era de los derechos humanos, cada cierto tiempo se apilan nuevos derechos a la lista, mientras se conspira contra aquellos derechos fundacionales, básicos para la vida y la convivencia.

    Déjeme ponerle al día sobre lo que estamos viendo y viviendo; sea paciente en los siguientes párrafos que parecen más un ensayo académico, que artículo de fe. Vivimos una era un poco teñida de diferentes realidades y constructos humanos. Desde la geología, ya estamos escuchando a los científicos hablar del “Antropoceno”. Claro que aún no se han puesto de acuerdo en todo para declarar un cambio de era geológico del Holoceno al Antropoceno, pero están muy avanzados a través del Grupo de Trabajo del Antropoceno (AWG siglas en inglés) que es una especie de comisión que está analizando las evidencias geológicas que son las que determinan si una era ha llegado a su fin dando lugar a una nueva era.

    Vivimos actualmente según los geólogos, en el Holoceno (que etimológicamente significa: Todo es nuevo). Es una era de estabilización climática que permitió el desarrollo de las especies después de la era Glacial. Pero por los grandes cambios geológicos que impactan la ecología, el ambiente en la tierra se está volviendo muy inestable y peligroso otra vez, para las especies. De ahí la caracterización del Antropoceno (Hombre nuevo) Pero ¿Qué es el Antropoceno?

    Trischler (2017) citando a Crutzen (2002) explica: “Los seres humanos, sugirió, se han convertido en una fuerza geológica poderosa, tan es así, que es necesario designar una nueva época geológica para describir con precisión este desarrollo. Esta nueva “época de los seres humanos”, el Antropoceno, comenzó con la Revolución industrial a finales del siglo XVIII. La humanidad seguirá siendo una fuerza ambiental predominante durante miles de años (Crutzen, 2002: 23) citado por: Trischler, 2017., párr. 1.

    Estos planteamientos no son meras ocurrencias, sino que estos expertos disponen de todo el conocimiento y herramientas tecnológicas para advertir que el ser humano, es finalmente el agente causal principal de los cambios morfológicos y funcionales del planeta. Dando al ser humano un dominio casi absoluto del futuro del planeta. Todo este planteamiento científico de una nueva era geológica, estará marcada por la huella humana en el planeta. Ese es su punto de partida y su principal indicador. Citando a Pfister (1995), Trischler (2017) explica:

    Como ha demostrado un equipo internacional de investigadores climáticos y del sistema Tierra -Earth system scientists- encabezado por Will Steffen, durante el transcurso de la década de 1950 las curvas de numerosos parámetros cambiaron de una forma lineal a un crecimiento exponencial (Steffen, 2005; Steffen et al., 2015). Esta curva característica, que recuerda a un palo de hockey, se presenta a escala global en fenómenos como el uso de recursos -petróleo crudo, agua y fertilizantes artificiales-, así como la construcción de presas, vehículos, teléfonos y restaurantes McDonald’s, e indicadores económicos, por ejemplo, el aumento del turismo internacional, las inversiones extranjeras y el producto nacional bruto. Incluso antes de que comenzara el discurso del Antropoceno, Christian Pfister, historiador económico y ambiental, señaló la mitad del siglo pasado como un importante punto de inflexión, llamado el “síndrome de la década de 1950…”. – Trischler (2017) citando a Pfister (1995), pár. 12 –.

    Desde esta perspectiva científica, se desgrana un postulado más sociológico, pero a la vez teológico, poner al hombre en el centro de un universo que necesita de él para moverse.

    Latour concluye con un interesante paralelismo entre el actual debate sobre el papel de los seres humanos como una fuerza geológica y la controversia sobre el estado de los seres humanos en el universo, que Galileo Galilei puso en marcha hace más de 400 años, cuando presentó la tesis de que la Tierra se movía alrededor el [sic] sol y cuestionó la concepción establecida del mundo, lo que atrajo la atención de la Inquisición. La tesis del Antropoceno no es que “la Tierra se está moviendo”, sino más bien que “la Tierra se mueve” por los seres humanos (Latour, 2014: 3-4) citado por Trischler (2017)., párr. 24.

    Trischler agrega, “Esta tesis también altera de manera radical nuestra concepción del mundo y convoca a la inquisición de nuestra época, que Latour identifica sobre todo como esos círculos en la política y la industria que niegan que los seres humanos son la causa del cambio climático” (2017) párr. 24.

    Si la tierra se mueve por los seres humanos, entonces las conclusiones de alguna parte de la comunidad científica tienen eco en la Biblia, respecto a la moral y la ética.

    Una conclusión reflexiva de estas investigaciones científicas y sociales dice: “que nombrar un intervalo en la historia de la Tierra por primera vez no sólo haciendo referencia a una sola especie, sino en “honor” de una especie que resultamos ser nosotros mismos, fortalecería la arrogancia que debemos superar si queremos crear un Antropoceno ecológicamente más robusto” Trischler (2017) citando a (Gibbard y Walker, 2013; Finney y Edwards, 2016)., párr.19.

    Es lo que escatológicamente en algunos pasajes bíblicos del Nuevo Testamento, se habla en forma de ejemplo de la existencia de una moral estandarizada por Dios, la cual quienes la transgredan han de sufrir, y el mundo ya lo sufre dice Pablo a los romanos (Rom. 8:22-23).

    Hay una correlación entre este morir ecológico que los científicos advierten y los ecologistas tratan de salvar, con la naturaleza caída del ser humano que lo destruye y de alguna manera, incide en el planeta y el cosmos. Pedro también nos recuerda que en aquellas lejanas eras de desenfreno humano, el planeta sufrió consecuencias ecológicas devastadoras ya fuera a nivel local, como universal. Y una vez más, estaban aquellas catástrofes vinculadas al quehacer humano.

    5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; 6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, 7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefasta conducta de los malvados 8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 2 Pedro 2: 5-7 (RVR1960).

    Aunque el proyecto Antropoceno busca concienciar a la humanidad empezando por la comunidad científica y los líderes del mundo, respecto a tomar responsabilidad en la administración del planeta, ya es tarde porque el designio de Dios no lo permitirá.

    Estimados hermanos y hermanas, ese resumido e interesante compendio científico, es el mundo que usted y yo habitamos. Es una imagen vívida de lo que nos relata la Palabra de Dios respecto al final de los tiempos.

    Ya no es nuevo que las leyes en países llamados desarrollados y de primer orden, han venido restringiendo libertades y derechos fundacionales, para dar paso a derechos que desafían el orden establecido. Y como no puede el ser humano vivir sin regulaciones básicas, debe hablar de nuevo orden mundial, donde caben estas nuevas ideas de convivencia, a nivel de la vida, el cuerpo, el sexo, las migraciones, etc.

    Todo gira alrededor del hombre, como bien lo debaten los científicos sociales en el dilema del Antropoceno, como una nomenclatura que podría más bien entronar al hombre en la cúspide de la inteligencia última que debe regir el universo. Pero es precisamente lo que ha venido ocurriendo desde el Edén, donde el hombre y la mujer optaron por recorrer su propio camino sin Dios, ahora ya con la autoridad espiritual para sojuzgar la tierra, pero sin la ética necesaria para hacerlo bien.

    “…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. Génesis 3:17b – 19 (RVR1960).

    Y es este conflicto humano con Dios que afectó severamente la ecología y con incidencias en el cosmos al que apuntan estas valoraciones científicas validando lo ya dicho en la Palabra de Dios.

    Este es el contexto en el que ya no debería preocuparnos tanto la forma de la iglesia a la que queremos ir, más que su grado de comprensión del mundo que habita, de su fe; la cual debe ser única en Cristo sin verdades paralelas, y el compromiso con la Palabra de Dios sin cuestionamiento alguno.

    El ser humano no es el centro del movimiento planetario ni mucho menos su motor. Ciertamente aceptamos que sí somos agentes de cambios ecológicos. Podríamos haberlo hecho bien. Ahora seguimos de mal en peor. Dejamos una huella ecológica trágica debido a egos humanos irreconciliables. La producción de armamento nuclear y de armas químicas, son la misma respuesta hostil expresada en el huerto. Sin Dios no hay ninguna oportunidad para el ser humano ni para el cosmos. No hay vuelta atrás. Estoy muy de acuerdo con los científicos naturales y sociales. Ellos afirman que el camino que llevamos es peligroso. Además, lo consideran un camino de muerte. Pero no estoy de acuerdo con muchos de ellos. Ellos albergan una esperanza de una mejor sociedad. O creen en una mejor era porvenir.

    Erle C. Ellis, encapsula esto como ningún otro tema en el debate. Ellis, un geógrafo y ecólogo del paisaje estadounidense, ve que “los únicos límites para la creación de un planeta del que las generaciones futuras estén orgullosas son nuestra imaginación y nuestros sistemas sociales”. Continúa: “al avanzar hacia un mejor Antropoceno, el medio ambiente será lo que hagamos de él” (2015: 54).

    No creo en una nueva era humana en el porvenir, no porque sea pesimista, sino porque la evidencia histórica de un ser humano reformado y renovado hacia la bondad es imposible de creer después de tantos líderes ególatras y genocidas, y sin Cristo no habrá posibilidad alguna.

    Es un asunto de fe, en todos los que esperamos una nueva era, pero en un nuevo cosmos ideado y hecho por Dios para Él, para su hijo y para todos aquellos a los que su hijo ha de presentarles vencedores hasta el fin.

    Referencia: Trischler (May/ago. 2017) El Antropoceno, ¿un concepto geológico o cultural, o ambos? Desacatos no.54 Ciudad de México., párr. 1,12,19 y 24. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1607-050X2017000200040&script=sci_arttext

  • Armagedón

    Por Elías Lara

    Armagedón es la expresión perfecta que retrata el carácter humano frente a Dios y a todo el espectro espiritual. Es la interminable conducta subversiva de las naciones contra Dios, y todo lo que represente cercanía con Él. Ya sea Israel, la Iglesia y la tierra conquistada de Canaán.

    El mundo sistemáticamente se ha ido preparando y con ello evolucionando hacia su encuentro con el destino que corresponde a la osadía de no solo negar a Dios, pero de ignorarlo frente a la evidencia de su existencia y presencia. Los creyentes estamos convencidos de aquel acontecimiento, mientras la generación presente más por ignorancia esculpida en la sabiduría humana, creen que, los que así pensamos, somos personas retrógradas y básicas.

    La escena de Armagedón está inserta entre acontecimientos grotescos de la ira divina denominados figurativamente como copas de la ira. Interesantemente en este periodo de tiempo, Juan explica que, aquellos aconteceres permeaban en las personas identificadas abiertamente como enemigas de Dios (sello o marca de la bestia).

    “Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen. Apocalipsis 16:2 (RVR1960).

    A la orden de iniciar una serie de poderosos juicios universales, con el primer mensajero se demarca a quienes afectarán las plagas contra la salud (pestes). Pero ya en la sexta copa se introduce la preparación a la gran guerra de la humanidad contra Dios. Es por esto que Armagedón define ese momento de la sociedad.

    12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. 16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. Apocalipsis 16: 12-16 (RVR1960).

    En la escena Dios abre un camino para los reyes del oriente (principalmente China y países orientales) pero aquel es un camino de muerte. Recordemos que, en este momento, Dios nos ha abierto un camino de vida disponible para toda la humanidad. Es el camino de vida consignado en Cristo.

    Ahora, si analizamos las sociedades sucesivas nos percatamos que, a inicios de la vida humana en la tierra, el hombre mantenía un temor a Dios o a fuerzas superiores a él. La moral se mantenía a un nivel protector de la convivencia y la salud. Génesis relata eventos como los de el diluvio, la torre de babel, Sodoma y Gomorra, etc. Todos estos eventos relacionados con juicios tocantes a la moral y la rebelión contra Dios. No obstante, la sociedad siempre ha caído en esos círculos viciosos de maldad, juicio, estabilidad, maldad. Pero al llegar al Armagedón, no habrá marcha atrás, no habrá un después. La oportunidad para todos nosotros es hoy, no mañana.

    Armagedón, es posiblemente una transliteración de “monte meguido” o Meguido, territorio ubicado en el valle de Jezreel. Blanco, Marco (2002) propone al menos cinco posibles distinciones lingüísticas para llegar a una definición del vocablo Armagedón, de los cuales yo presento dos:

    1. Que el vocablo Armagedón hace referencia a la ciudad de Meguido (trasliterando).

    2. Que el vocablo Armagedón hace referencia al monte de Meguido (Blanco. 2002. pág. 25).

    Con este aporte gramatical, podemos obtener un referente en el Nuevo Testamento para la inclusión de Armagedón por parte de Juan en Apocalipsis. La tierra de Meguido en el Valle de Jezreel, que representa guerra por su contexto histórico. Por cierto, un lugar de grandes batallas no solo de Israel, sino de otros pueblos como los egipcios, los sirios y los persas. Mas recientemente en la segunda guerra mundial en 1917 Gran Bretaña contra los turcos. Por lo tanto, es un lugar que puede ser literalmente anfitriona de un conflicto final como yo lo creo. Hay otros estudiosos que creen que puede ser una figura que representa la guerra final entre Dios y sus enemigos.

    Será una confrontación terrible, de muerte y desesperanza. Todos engañados por el diablo, como engañó a la primera familia en el Huerto de Edén.

    Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. 19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos. Apocalipsis 19:11-21(RVR1960).

    Este es el escenario final donde satanás, el falso profeta, el anticristo y la muerte son destruidos. Tristemente, muchas almas de grandes y pequeños, son con ellos sepultados en el lago de fuego.Por lo tanto, si para los incrédulos Armagedón es muerte, para los cristianos es la victoria final, esa que a veces añoramos y otros lloran angustiados esperando.

    Si no has querido escuchar el mensaje hasta este día, mientras lees este artículo, estoy seguro que tienes la oportunidad de recibir el perdón de Dios, poniendo tu fe en Cristo Jesús. La única razón para no ser perdonado-a, es que no creas el mensaje del Evangelio. Así que cree y ora a Dios Padre para que te acepte en su reino

    Blanco, Marco (2002) Origen y Significado de Armagedón. Enfoques XVI, 1 y 2., 512-Texto del artículo-968-1-10-20170710 (1).pdf

  • Una condición, dos instrucciones

    Por Elías Lara

    Esta es una historia muy lejana en el tiempo, en una tierra misteriosa, irrigada por cuatro caudalosos ríos, con parajes llenos de colores y fragancias intensas; provenientes de la exuberante flora, y una fauna vasta y amigable que no conocía de violencia. Ahí estaban en armonía ecológica y comunión espiritual con aquel ser supremo con quien mantenían comunicación, y miraban con respeto obediente.

    Pero un día, la rutina se convertiría en tragedia. Mientras aquella familia caminaba entre el huerto de árboles frondosos y llenos de frutos. Un forajido los abordó para venderles ideas subversivas; tratando de que ellos desobedecieran las pautas de su líder a quien respetaban obedientemente.

    Resulta que años atrás, aquel ser supremo les había puesto una simple condición, y dos simples instrucciones para vivir en aquel oasis de vida armoniosa, ausente de violencia.

    Parece una introducción al drama de una historia de fantasía, pero se trata del origen; ahí donde empezó todo. La historia que inició idílica y terminó en tragedia humana, ecológica y cósmica.

    Una simple condición: Obediencia. Dos simples instrucciones: 1” De todo árbol del huerto podrás comer”, 2” mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás”.

    “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2:16-17 (RVR1960).

    El problema con el que la humanidad ha bregado progresivamente es con la desobediencia. La Biblia en génesis nos relata la incertidumbre de la primera pareja de humanos que no puede obedecer una simple instrucción. Acarreando para ellos un resultado que no querían, pero que tampoco midieron.

    Y menciono que es un problema progresivo, porque el mal se agrava mientras la humanidad envejece. Cuando recién sucedió aquella tragedia humana, ellos pronto se dieron cuenta de su fracaso moral y a pesar de haber sido desterrados del paraíso, buscaron una conexión con su creador. Pero pasados los siglos, el ser humano se ha ido alejando cada vez más de Dios, desobedeciendo y peor aún negándolo, afrentándolo e insultándolo.

    Hoy más que nunca, la obediencia es vista como un sinónimo de debilidad y estupidez. Esto sucede porque comparan a Dios con los hombres, ya sean estos políticos, líderes, cabezas de hogar, etc., todo lo que representa autoridad debe ser desafiado “per se”.

    Borregos se les llama a quienes siguen a un líder o una causa sin cuestionar. Y es válido en los ámbitos sociales, políticos y académicos. Pero no para quien quiere una relación con Dios. ¿Qué le cuestionaremos a Dios? Ya una vez fue cuestionado por la serpiente y Eva lo hizo también al escucharle, y también Adán.

    El resultado, catástrofe. Ante tal panorama, yo quiero ser un borrego para el Señor, antes que para el sistema humanista que impera hoy en el mundo.

    Pero tristemente aún los creyentes seguimos luchando y fracasando en obedecer al Señor. Hay crisis en la comunidad de fe, pero esa crisis empieza en nuestros hogares, y más internamente en nuestros corazones, y las llevamos hasta las iglesias. No es un pecado menor, desobedecer trae consecuencias personales, familiares y globales. Pero el tiempo se está agotando. Dios nos está invitando a volver al Edén, allá de donde fuimos expulsados por desobedientes, podemos volver por la obediencia.

    Somos gente de fe, somos la gente del libro, no debería ser difícil entender la moraleja de esta historia del origen humano.  Jesús nos dice:

    “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14:15 (RVR1960).

    El amor responde con obediencia a las demandas del Señor.