• Conciencia cauterizada

    Por Elías Lara

    En esta entrega, doy seguimiento de alguna manera al tema de: La conciencia

    El ser humano natural tiene una conciencia envilecida y necesita una purificación. Si la conciencia del creyente no se limpia, no podríamos discriminar entre lo bueno y lo malo, y por defecto a lo malo llamaríamos bueno. También nuestra moral sería una copia de la moral de la humanidad sin Cristo, generando un hábito de mundanalidad. En el hombre natural se llama conciencia envilecida, pero en el cristiano contaminado; se le llama conciencia cauterizada.

    “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, 10 ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas”. Hebreos 9:9-10 (RVR1960).

    Según hebreos, el gran reformador es Cristo mismo, quien vino como sustituto de un ser humano imposibilitado moralmente, y no son ya más las víctimas del sacrificio, los machos cabríos y los becerros, ni las ofrendas de alimentos. Todo ello se fusiona en un solo sacrificio del único hijo de Dios, a quien Dios entregó como sacrificio una vez y para siempre.

    “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”. Hebreos 9:11-12 (RVR1960).

    Y toda esta modelación de sacrificios en el pasado y el sacrificio de Cristo una vez y para siempre, resuelven el dilema de nuestra conciencia. Y es que, los esfuerzos humanos representados en sacrificios y ofrendas, no alcanzan para la limpieza de nuestra conciencia, pero luego Cristo es suficiente una sola vez para limpiar nuestra conciencia.

    14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14 (RVR1960).

    La conciencia es el “saber” algo de nosotros mismos. Es saber que sabemos algo, además. Por eso solemos preguntar, ¿Está consciente de lo que dijo, o hizo? Porque el estado de conciencia es interno y externo, o sea, un proceso interno de saberes, y un vínculo externo con las sensaciones ambientales captadas por los sentidos, así como la interpretación de esas sensaciones de la manera más subjetiva como la percepción.

    Entonces, esa conciencia según apunta la Biblia está contaminada si Cristo no la purifica. Esos procesos internos terminan siendo pensamientos pecaminosos que nos llevan a la tentación de hacer lo impropio a nuestra fe. De igual manera, nuestras percepciones (interpretación de la realidad física), terminan siendo erradas y pueden conllevar pecado. Es por esta razón que la Biblia nos llama a tener una buena conciencia la cual es, una poda de obras muertas, o sea, hábitos pecaminosos (hebreos 9:14). Si esa poda no se da en el creyente, caería en un camino sin retorno hacia la apostasía. Sin la poda que hace el Espíritu Santo y la Palabra de Dios en nuestras vidas, tendríamos lo que Pablo llama una conciencia cauterizada o hecha un fósil.

    “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; 2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,”. 1 Timoteo 4:1-2 (RVR1960).

    En conclusión, la conciencia no es solamente un aspecto espiritual, ella tiene sus funciones cognitivas (comprensión y aprendizajes), también habilidades blandas como el amor, la empatía, la bondad y todo el espectro del fruto del Espíritu Santo; que le permiten al creyente tener el carácter de Cristo. Pero es la conciencia según la Biblia, esa persona interior, la misma que Pablo confiesa es la que va rejuveneciéndose mientras el cuerpo envejece, el hombre interior por el contrario se renueva.

    “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”. 2 corintios 4:16 (RVR1960).

    Indudable que este hombre interior es también lo que llamamos la voz interna que genera esos diálogos en nosotros, y muchos le llaman la voz de la conciencia. Si nuestra conciencia no se renueva en el Señor cada día, pronto estaremos secos espiritualmente.

    ¡Renovarnos, es la meta, adelante!

  • Metanoia

    El verdadero cambio en la forma de nuestra estructura moral (metamorfosis), solo sucederá con un cambio radical en la forma de pensar (metanoia)

    Por Elias Lara

    En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:1-2 (RVR1960).

    Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17 (RVR1960).

    Vale la pena, intenta ser una persona gozosa de verdad, y llena de la paz de Dios.

  • Conciencia

    «La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” – Apostol Pablo.

    Por Elías Lara

    La Biblia en varias ocasiones hace referencia a la conciencia. De alguna manera en cada mención nos permite pensar, que la conciencia es un estado no estático. El contexto de los estados de conciencia marca también los procesos psíquicos – lo que se piensa, lo que se sabe, lo que se evita saber –. Es importante comprender este tema sobre todo para comprender a Pablo en algunas de sus argumentaciones, y también, comprender la carta a los hebreos.

    Podemos ver, por ejemplo, los siguientes casos:

    1. La conciencia discriminatoria: Aquí Pablo nos acerca al concepto de conciencia, como una capacidad humana para discriminar una mejor opción entre varias, desde valores morales aprendidos. Una conciencia purificada y espiritual, sabrá tomar la mejor decisión en una situación apremiante donde está en peligro el testimonio y la coherencia ética.

    “Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” 1Cor. 10:28-29 RVR1960.

    En la actualidad, este principio Paulino se ve reflejado de muchas maneras prácticas, por ejemplo:

    A. En Europa para una mayoría de creyentes comprometidos, y en Latinoamérica un poco menos, pero también se da; tomar cerveza y en especial vino, es parte de sus prácticas sin ser juzgados en su contexto. Siempre guardando el mandamiento; “no os embriaguéis con vino”. Y recordando el duro juicio contra los “borrachos”, los cuales no heredarán el Reino de los Cielos. Hay creyentes sobre todo en Latinoamérica que ven esta práctica como pecado. Así las cosas, por un lado, un creyente que toma vino o acompaña su comida con una cerveza no se siente juzgado por su conciencia; mientras que el que lo considera pecado se siente vulnerado. Siguiendo el principio de Pablo, el que no es juzgado por su conciencia, debe con prudencia y respeto a su hermano abstenerse de la práctica con aquellos que se sentirán juzgados, además que juzgarán al otro.

    B. Un ejemplo más, hace un tiempo se diseminó una noticia de una compañía de gaseosas, que mantiene un compromiso con los grupos autodenominados y así conocidos, satánicos. Algunos creyentes dejaron de consumir esta bebida por ese detalle, ya que sentían que apoyaban a una empresa anticristiana. No obstante, en ese sentido de pensamiento, la mayoría de empresas no están hechas para honrar a Dios, y en estos casos el consejo de Jesús es “dar a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios”.

    El tema de esta empresa de sodas, coincide mucho con el argumento de Pablo, de aquello sacrificado a los ídolos. Pablo una vez más, nos envía algo de luz para nuestro contexto, y dice:

    “No lo consumas por un asunto de conciencia, pero la conciencia del otro, no la tuya”. ¿Se dan cuenta? A veces tenemos que abstenernos de cosas risibles incluso, por apoyo a los que tienen una conciencia débil, es así como Pablo lo llama.

    2. La conciencia moral: En este caso, el escritor de hebreos nos hace pensar en la conciencia como una producción compleja del deber moral.

     “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.” Hebreos 13:18 (RVR1960).

    Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida. 1 Timoteo 1:5 (RVR1960).

    En este caso, el deseo del escritor de hebreos (posiblemente Pablo según mi opinión) es que su conducta fluya de una conciencia buena. Jesús en una ocasión dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios” (Lucas 18:19). También Pablo lo escribió: “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Rom. 3:12).

    Desde esta evidencia bíblica, acerca de la moral; la petición del escritor de hebreos se circunscribe a la bondad que emana de una conciencia purificada por Cristo, y una vida cristiana responsable con la santificación personal. Los creyentes no es que no tengamos el “instinto” hacia el mal (en esencia seguimos siendo potencialmente malos), pero lo que hace la diferencia; es que nuestras conciencias han sido purificadas (santificación) y el estado de consciencia que mantenemos de esta realidad, nos permite examinarnos a nosotros mismos para no ser juzgados (otro principio Paulino a los Corintios – 1 corintios 11:31 –).  Y este es el nudo que resuelve el escritor al pedir oración, para que él pueda mantenerse puro; o, dicho de otra manera, con una buena conducta.  

    3. La conciencia como la conducta habituada: Deriva del sustantivo griego, suneídesis, que significa conciencia, y también alguien o algo habituado. Pablo a los romanos les enseña a poner atención a esto, ya que la conciencia, para el apóstol; acusará a los hombres por su conducta o hábitos. La conciencia aquí da testimonio como testigo, y argumenta, acerca de los hábitos del ser humano ante Dios.  

    “Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,”. Romanos 2:15 (RVR1960).

    4. La conciencia como el “ser interior”, conocida también como “voz interior”: Es una idea como de un rector interior que tenemos, que nos indica cómo conducirnos. Nos muestra el bien y el mal.

    “Todo lo cual tiene un alcance simbólico referido a nuestro tiempo. En efecto, las ofrendas y sacrificios presentados allí eran incapaces de perfeccionar interiormente a quien los presentaba”. Hebreos 9:9 (LPH -La Palabra Hispanoamericana).

    Podríamos ver más ejemplos, pero lo que atañe con estos ejemplos; es que los lectores comprendan un poco acerca de la naturaleza compleja de la conciencia. Ya con este nivel básico de entendimiento, podemos abordar los textos clave que quiero presentar, en la siguiente entrega.

  • El Grito

    Por Elías Lar

    A modo de introducción, quiero participarles de la historia de un hombre atormentado por la tragedia en su vida, que lo arrinconó a sufrir de profunda angustia, posiblemente lo que hoy conocemos como ataques de pánico, propios del trastorno de ansiedad. Este personaje, fue quien pintó una obra llamada “El Grito”. Y justo en la pintura retrata un estado emocional, que es el mismo rostro de la ansiedad y el pánico.

    Edvard Munch nació en Noruega en 1863. Sus primeros años de vida estuvieron plagados de tragedias; Su madre murió de tuberculosis cuando él tenía cinco años, y su hermana moriría más tarde de la misma enfermedad. Otra de sus hermanas sería internada por una enfermedad mental, y su único hermano murió de neumonía a la edad de 30 años. Munch declaró que heredó las «semillas de la locura» de su padre, a quien describió como «temperamentalmente nervioso y obsesivamente religioso, hasta el punto de la psiconeurosis». Lloyd. (2019) párr. 2.

    El pintor expresionista Edvard Munch, en 1893 explica con sus propias palabras, la razón de su pintura.

    Munch dice: “Caminaba por la calle con dos amigos. El sol se ponía. De repente, el cielo se tiñó de rojo sangre. Me detuve, exhausto, y me apoyé en la valla. Había sangre y lenguas de fuego sobre el fiordo azul negruzco y la ciudad. Mis amigos siguieron caminando y yo me quedé allí temblando de ansiedad. Sentí un grito que recorría la naturaleza; me pareció oír el grito. Pinté este cuadro, pinté las nubes como sangre real. El color chilló. Esto se convirtió en el grito”. (Lloyd. 2019., párr. 6 y 7.

    La angustia, el dolor, y la desesperación tienen rostro, y los hay casos peores contados en la Biblia, en los cuales Jesús actuó con determinación por la libertad del oprimido. Pero no olvidemos mientras leemos que, dentro de la misión de Cristo; una de sus metas era liberar a los oprimidos de espíritu. “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. (Hechos 10:38). Las enfermedades en general, y las que afectan la razón y la mente en particular, no son posesiones demoniacas. Pero si son opresión sistemática de la muerte que es un enemigo de Dios y de la humanidad, así lo constata 1 Corintios 15:26 –Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte –. Por lo tanto, la salud universal es claramente una meta a largo plazo, que ha sido preparada y consumada en Cristo. Pero si esa es la misión de Cristo, también es la misión de la Iglesia. Salud mental y espiritual, para una salud corporal que nos permita vivir abundantemente. Cuando vemos a los oprimidos por el diablo, y por el sistema mundano, debemos anhelar la cura y compartirla con ellos. La siguiente es una historia en la que podemos visibilizar la opresión más escandalosa del ser humano, y la actitud de la sociedad ante tales desafíos.

    26 Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Lucas 8: 26-27 (RVR1960).

    Es una idea intrigante cómo los demonios en legión habitan un hato de cerdos paciendo. Esto sucedió en Gadara en las cercanías de un cementerio donde un hombre estaba atormentado por esa misma legión a la que Jesús había expulsado del muchacho gadareno.

    Aunque en las películas, y en general en el arte histriónico a ciertos animalitos se les confiere una imagen mística y hasta diabólica; la realidad es que no hay constancia de episodios sobrenaturales con animales en general, a no ser los mencionados en la Biblia, y otras obras literarias de personificación, como cuentos y mitos.

    Los animales solo actúan por instinto de supervivencia, y lo manifiestan con territorialidad y protección de la especie. Por lo tanto, a veces son peligrosos, pero no diabólicos o endemoniados.

    Pero en aquella ocasión, los seres espirituales de maldad que en muchas ocasiones habían poseído personas en el tiempo de Jesús; sin pedir permiso; Ahora si piden permiso para poseer a los cerdos. De seguro, fue porque estaban obligados a someterse a la autoridad superior.

    32 Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. 33 Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. Lucas 8: 32-33 (RVR1960).

    Pensemos entonces ¿Por qué esta dinámica en el mundo espiritual? Creo que la respuesta más elocuente está en Génesis capítulos 1 al 3, donde Dios crea todo desde la materia prima que es la tierra (del polvo de la tierra), misma que también es creación suya. Es a partir de este sustrato terrestre rico en minerales y macronutrientes como Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K), que Dios crea la flora y la fauna.

    La Flora: “11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno”. Génesis 1:11-12 (RVR1960).

    La Fauna: “24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno”. Génesis 1: 24-25 (RVR1960).

    El género humano: “7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7 (RVR1960).

    “27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Gén. 1:27 (RVR1960).

    Entre esos tres grandes grupos de comunidades más o menos homogéneas, solo al hombre y a la mujer, Dios le atribuye una imagen divina, y una semejanza con Él mismo. El ser humano deja de ser solamente materia, y en cambio es esencia (alma, espíritu). Pero el punto crítico, es que ahora el hombre no solo es creación material, corpórea y diferente al resto de espíritus creados; sino también es conocedor del bien y del mal, un atributo propio de un ser espiritual superior. Pero, ¿recuerda usted cómo Adán y Eva cruzaron esa frontera? Desobedeciendo la instrucción de Dios. Y en esa fatídica decisión ellos abrieron la puerta de sus almas, de sus más íntimas grandezas y bajezas, ahora expuestas ante un ser espiritual de más robusta constitución por su misión y propósito; satanás mismo.

    Y desde esta realidad espiritual es que los poderes de maldad tienen un interés particular en influir la mente del hombre, que Dios no solamente ha creado sino también, ha redimido. Por eso, el humano no salvo puede sufrir posesión demoniaca, no así el hombre redimido. Porque una vez que el corazón es casa habitada por el Espíritu Santo, no puede cohabitarlo un demonio. Satanás seguirá atacando la mente y pensamiento del creyente, pero no podrá fraguar un ataque directo poseyendo la voluntad (ser interior en la que actúa directamente el Espíritu Santo) en los hijos de Dios. ¿Recuerdan el texto que indica: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13)? Pues esa es nuestra voluntad, ahí es donde Dios obra nuestra transformación, y satanás no tiene permiso para llegar ahí y obligar a nuestra voluntad con sus planes de muerte. Nuestra carne sí trabaja ahí, el mundo como sistema nos asedia la voluntad, pero satanás no puede, porque si lo hiciera, seguiríamos esclavos de él, y ya Cristo nos ha hecho libres de sus dominios.

    Y así se explica mejor la condición agresiva e indigna de aquel muchacho de Gadara en Decápolis. Era casa de unos seis mil demonios atormentadores que doblegaban la voluntad de aquel hombre, vistiéndole de muerte al hacerlo habitar en un cementerio. Un mensaje no verbal de mucho significado espiritual. Es ahí en un cementerio donde satanás tiene a millones de almas, de personas vivas, pero en condena. Aquella legión de demonios quería no solo atormentar al gadareno, sino a toda la comunidad que vivía sumida en el miedo. Los cerdos, no eran importantes para los espíritus expulsados, y sin la autorización de Jesús, esos espíritus no hubiesen podido ir a ellos. Hay en este drama de los pobres animalitos, una enseñanza que más parece un sesgo difícil de notar. Y es que la valoración que hace Jesús de un alma es muy superior al valor monetario o comercial de un hato de cerdos.

    La comunidad de Gadara nos deja otra lección, y es que, si el miedo con el que habían vivido por años era una cadena en Gadara, ahora la indiferencia espiritual sale a flote cuando le piden a Jesús, abandonar la comunidad para no afectar más la economía. De alguna manera ellos dieron un mensaje: “déjanos a nuestros endemoniados, si es que su libertad significa pérdidas millonarias”.

    El grito de aquel hombre gravemente atormentado, ha de haber sido terrorífico como su aspecto.

    Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. Lucas 8:28 (RVR1960).

    Es lamentable que, en el grito condicionado por la maldad, del hombre sale la expresión: “…Te ruego que no me atormentes”. Pero, ¿acaso no vivía en tormento? Pues claro, pero ya aquel cuerpo era un cascaron sin voluntad, y su alma no lo sabía, creía que su estilo de vida en la locura era la norma. Eso es lo que el diablo quiere hacer con toda la humanidad. Quiere que todos los seres humanos estén fuera de su cabal juicio. Pero el plan de Dios de redención ha sido y será su gran obstáculo.

    En nuestro tiempo, al igual que lo vivió Jesús en Gadara con la gente del pueblo, el creyente también es increpado, y muchos viven con miedo a la censura, a la crítica, y a la confrontación. Mientras los gadarenos de nuestro tiempo siguen gritando y se imponen con igual hostilidad que aquel gadareno histórico. Hoy nos siguen diciendo que les dejemos vivir con sus demonios. Se oponen a la obra de Dios y el poder sobrenatural del nuevo nacimiento. Nos dicen de manera clara o con su actitud, que no quieren ser evangelizados, que no quieren ser convertidos, que no quieren que les prediquen, etc. Ese discurso ya es abierto en muchos escaños diputadiles de Europa y Latinoamérica. Que Dios nos ayude a los creyentes a no claudicar, y a muchos gadarenos más ser libres.

            EL GRITO  (Imagen del blog de Borgeano)

    Referencia

    Lloyd, Tara. (set. 2019) El grito: la historia detrás de la inquietante obra maestra de Edvard Munch. párr. 2, 6 y 7. https://www.singulart.com/blog/en/2019/09/10/the-scream-the-story-behind-edvard-munchs-haunting-masterpiece/

    Borgeano (enero 2013) ¿Quién grita en el grito? https://borgeano.wordpress.com/2013/01/08/quien-grita-en-el-el-grito/. 

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