En el libro de Ester, Dios ha dado la espalda a Israel, pero se encuentra entre las sombras proveyendo cuidados y salvándoles. Además, si Ruth es el romance de la redención, Ester es el romance de la providencia divina. (Dr. McGee, Vernon. Audio #0348 #atravesdelabiblia).
La historia de Ester se adentra mucho tiempo adelante, de la historia misma del imperio persa gobernante en Babilonia.
Si referenciamos Ester, con la cronología de Esdras, donde Dios despierta a Ciro el grande para que se inicie una intención del retorno de judíos a Jerusalén; podemos ubicar el relato de Ester como en las postrimerías del retorno. Es posible que ya muchos judíos vivían en Jerusalén, pero otros se habían afincado en la capital del reino babilónico, y en otras regiones del imperio, ya que la práctica de los reyes persas era dar libertad de movimiento de sus súbditos dentro de los limites del imperio.
Dado este panorama, el mencionado rey Asuero, quien es también conocido como Jerjes I (485-465 a.C.) se entrelaza en una historia de amor con la joven judía llamada Ester, y de ahí su libro homónimo (lleva su nombre).
¿Cuáles son las dificultades que algunos estudiosos encuentran en el libro? Según la introducción del libro en la Biblia de estudio Reina Valera 1960, se establecen las siguientes dificultades:
- El libro nunca menciona el nombre de Dios de manera explícita, aunque pueda sobrentenderse su presencia.
- Se habla del pueblo judío; concretamente, de “los judíos”; pero nada se dice de Israel ni como nación, ni como país.
- Los personajes principales son altamente notables, pero la acción dramática no se ajusta completamente a los actuales conocimientos de la historia de Persia y el carácter tolerante de sus reyes.
A esto yo respondería desde una óptica como lector y no de experto; que para el primer argumento no solo se sobreentiende la presencia activa de Dios; sino que, además la trama se cierne alrededor de la pugna entre Mardoqueo (tío de Ester) y Amán el primer ministro de origen amalecita. Ya que este malvado personaje quería el exterminio del pueblo judío, y entre sus artilugios (plan amañado) se devela el tema religioso y fidelidad monoteísta de los judíos.
En el segundo argumento, se hace referencia a una etnia y no a una nación, posiblemente porque dentro del imperio caldeo-medo-persa, no había otras naciones sino solo pueblos sojuzgados.
En el tercer argumento que es de carácter sociocultural, no es determinante una misma conducta en siglos de poder. Cualquier incidencia pudo hacer que un rey de esta dinastía persa – por cierto, la más benevolente de entre las otras estirpes que gobernaron Babilonia – pudiese cambiar.
Lo cierto es que como apunta el Dr. McGee en sus estudios sistemáticos, Ester es un libro que muestra mucho más de la providencia divina que cualquiera otro. Debemos tener en cuenta que estos judíos a los que aduce el libro; están ahí cautivos o desterrados de sus tierras, por una larga historia de desobediencia a Dios. Por lo tanto, la única manera en que Dios se puede mostrar es tras bastidores de la historia. La historia no se adelanta ni se atrasa a Dios, solamente se ajusta entre sus manos. Y aquí, tenemos a unos enemigos de Israel queriendo destruir a un pueblo por cierto rebelde; pero Dios no lo permite. Dios no era adorado en aquel imperio, pero llegó a ser reconocido por el imperio en varias etapas de su historia con diversos monarcas.
El libro es una historia de romance real, parecido al moderno relato de la cenicienta. En el caso de Ester, ella era una joven hermosa que ganando un concurso de belleza, llega a ser la consorte real.
Si leemos con detalle, encontramos que la providencia de Dios es un concepto que no se convalida necesariamente con su voluntad. Podemos recibir su providencia en vida, mas no su recompensa eterna. La providencia divina es parte de la soberanía de Dios, quien maneja con sabiduría y bondad el mundo, aún al mundo que le rechaza.
Y es en ese sentido y por su plan redentor, que en su voluntad había elegido del linaje de Abraham, Isaac y Jacob, a su pueblo; al cual no permitirá en este contexto de Ester que fuera destruido. No lo permitió antes, ni después.
Grandes lecciones podríamos aprender de este libro, pero me quedo con la lección de distinguir entre la providencia divina y la voluntad preceptiva de Dios (seguir sus preceptos en fe y obediencia).
“Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester 4:13-14.
La expresión: “respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos”, hace referencia a este concepto de la soberanía de Dios, llamada providencia. Mardoqueo en su sabiduría piadosa entendía que Dios daría un salvoconducto a los judíos de cualquier manera; pero la mejor manera era que alguien cumpliera la agenda de Dios en su perfecta voluntad y oportunidad; y esa persona era Ester. Por eso Mardoqueo le dice: “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”. Y con esta pregunta dubitativa de Mardoqueo, se ejemplifica la voluntad preceptiva de Dios.
Nuestro reto este día como cualquier otro día, es estar atentos para cumplir la voluntad preceptiva (atender los preceptos) de Dios, caminando por encima de su providencia.


