• Puertas derribadas

    Puertas y cerrojos derribados

    Casi siempre los cristianos comprendemos la Biblia en un plano metafísico (filosóficamente significa más allá de nuestra vida física y cotidiana) y por esa razón la reducimos al más allá (paradójicamente, al más allá, le damos un sentido físico) y por eso el aquí y ahora no importan tanto, y castigamos los sentires del alma, ya que poco se involucran en su lectura (de la Biblia).

    Entonces leemos la Biblia con lentes solamente escatológicos (eventos del fin de los tiempos) y/o soteriológicos (la salvación del alma como ente etéreo o insustancial). Pero esta lectura es un tanto estéril, pues ¿dónde queda la sustancia de nuestro ser si Cristo es esperanza futura solamente y no presente? Hebreos (1:2-3) dice que Cristo es la substancia de todo lo creado; y si lo es de todo, lo es de aquello que soy y siento ahora y no solamente en el mañana eterno.

    Vamos a seguir analizando el alma humana desde Lamentaciones, y hoy puntualizo un texto transversal a las vivencias nuestras; aunque primero lo fue a las de Jeremías y su pueblo. Voy a colocar el texto en cuestion, en Versión Reina Valera 1960 porque es la que más se acostumbra, y en la versión BHTI que es una versión Interconfesional española; pero además tiene un lenguaje muy contemporáneo.

    “Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos; Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová.” Lamentaciones 2:9 RVR1960

    “Tiró por tierra sus puertas, quitó y rompió sus cerrojos; su rey y sus príncipes viven entre paganos; no hay ley, ni los profetas reciben sus visiones del Señor.” LAMENTACIONES 2:9 BHTI

    Lamentaciones es un libro que consta de cinco poemas (sus cinco capítulos), los primeros cuatro a modo de acrósticos, el último mantiene la estructura de veintidós estrofas, pero no es acróstico. Sus poemas son elegías (lamentos fúnebres o de luto por otro tipo de pérdidas catastróficas). Divaga el corazón de un profeta, quien a veces lo hace de manera personal; a veces personificando la ciudad amada de Jerusalén y a sus múltiples enemigos.

    Babilonia desata su primera campaña contra Jerusalén en 597 a.C (2 Reyes 24:17 y cap. 25) y Nabucodonosor instaura a un rey de su agrado que le fuera tributario. Pero este rey Sedequías (Matatías y/o Sedecías) a pesar de la palabra de Dios por medio de Jeremías, traiciona a Babilonia, aliándose con Egipto. Y es entonces cuando Nabucodonosor la sitia (en 589 a.C) por dos años hasta invadirla en 587 a.C y le causa estragos. Pero esos dos años de asedio donde les cortaron el agua y los alimentos, significó un castigo inhumano, dando lugar a la hambruna en la que aparentemente existió hasta el canivalismo, hubo muerte, enfermedad y temor; y a pesar de todo, los profetas de la casa real mentían diciendo que no caerían ante Babilonia; contrario a las palabras de Dios por el profeta Jeremías. Por eso el texto que hemos leído es clave porque dibuja lo que pasó con Israel, y lo que está pasando con el mundo de hoy. Pero podemos hacer una aplicación más personal y comprender lo que pasa con nosotros o puede llegar a pasar. Veamos algunos significados y tipologías:

    1. Las puertas derribadas y quebrados los cerrojos: Las puertas de ciudades amuralladas como Jerusalén, eran la primera defensa que había que vencer para capturar a sus habitantes y tomar el botín. Estas puertas aseguradas con potentes cerrojos: significan protección y seguridad.
    2. El rey y los príncipes: Representaban con sus ejércitos, la segunda grande barrera protectora. Si la ciudad era penetrada a pesar de sus cerrojos, se libraba una gran batalla decisiva, cuerpo a cuerpo.
    3. La ley: La ley religiosa y los sacerdotes, eran aliados para la estabilidad de los pueblos. En el caso de Israel la ley representaba a Dios y sus designios.
    4. Los profetas o videntes, eran los mensajeros de Dios y por medio de ellos se recibía dirección divina.

    Tenemos entonces, que las puertas y los cerrojos están quebrados y destruidos por tierra. La primera línea de defensa ha sido destruida.

    El rey y sus príncipes ya no están más, han sido llevados cautivos y viven entre los paganos o las naciones sin la ley de Dios. La segunda protección ha sido vencida.

    La ley (refiere a la ley de Moisés) ya no es válida en Babilonia, ha pasado a menos, no tiene valor. Quizá Jeremías quien no vivió en Babilonia, en todo caso la añora, pero más la añoraban los deportados a Babilonia. Vemos que la ley de Dios; una vez vulneradas las puertas del alma, deja de ser rectora de la vida; aunque no deja de ser la ley de Dios.

    Es por esta razón que en una ocasión Jesús les dijo a sus detractores: “yo no he venido a juzgar, pero mis palabras juzgarán a los hombres”. La ley de Dios puede no ser acatada en la vida de una sociedad, pero nunca su fin pasará por alto para esa sociedad; pues la Palabra de Dios no volverá vacía, y eso significa que no solo ha sido enviada para salvar, sino para juzgar y condenar. Entiéndase que cuando Jesús dijo no venir a juzgar sino a salvar al mundo, deja claro que los hombres tienen quien les juzgue: “la Palabra que he hablado les juzgará” (Juan 12:47-48).

    Los profetas: Visionarios o videntes de las visiones dadas por Dios, ya no reciben visiones de parte de Dios. De hecho los profetas de Jerusalén, seguían empecinados en dar mensajes de prosperidad en tiempos que Dios había determinado darles carencias. Así que no es que no recibían visiones, sino que las que recibían no venían de Dios. Ese es el sentido del texto (Lam. 2:14). La Palabra de Dios es la Palabra profética más segura, no obstante, en nuestro tiempo seguimos escuchando otras profecías y visiones que no concuerdan con lo que Dios ha determinado hacer. Tenemos que estar alertas para no escuchar con comezón de oír.

    Como hemos visto, cuando el hombre pierde una línea de defensa, aún tiene otras barreras que guardan su corazón. Pero si por el contrario se empecina en no oír a Dios, se caerán las otras defensas. Jeremías dibuja una verdad no propia de Israel, sino del mundo. Cuando el hombre transgrede la ley de Dios y la aleja de sí, no hay más protección para su depravación. No hay autogobierno, no hay ley y no hay palabra de Dios. Si no hay palabra de Dios, no habrá revelación de Él en la vida del ser humano. Por eso, vemos una sociedad más depravada y corrompida; por su ateísmo y agnosticismo.

    A esta condición puede llegar el hombre por dos vías:

    La vía de las tinieblas o lo que la teología reformada ha llamado la depravacion total. Donde la persona está conforme con ser un humano pagano que no puede reaccionar para salvar su alma, pues está espiritualmente muerto. Entiéndase aquí la palabra pagano, como una metáfora, de aquel ser sin conexiones espirituales con el Dios verdadero.

    La otra vía para llegar a esta condición; es por rechazar conscientemente la bondad de Dios, esto se da por la apostasía o grave rebelión.

    Jeremías nos hace pensar por un lado las veces en que Israel ha sido llevado a estos extremos de dolor y sufrimiento; debido a la apostasía; así como a la condición general del ser humano desde la caída, muerto y apartado de la gracia de Dios.

    Jeremías, vivió las consecuencias del pecado de Israel, comprendiendo que ese era su presente; no menos importante que su futuro, entonces se duele haciendo estas lamentaciones. Él no era ese creyente conformista que espera que esto solo se acabe. Él se dolía de la condición de su nación y reprochaba a sabiendas de sus rebeliones, la dureza del castigo de Dios (aunque no fue lo que Dios les hizo, como lo percibe a ratos el profeta; sino cómo Dios los salvó a través del sufrimiento que apacigua a las almas inquietas). Así que Jeremías no termina con un: “yo se los dije”, sino con una palabra de esperanza en el desaliento:

    “Pero algo viene a mi mente que me llena de esperanza: que tu amor, Señor, no cesa, ni tu compasión se agota; ¡se renuevan cada día por tu gran fidelidad! Porque no ha de rechazarnos eternamente mi Dios:” LAMENTACIONES 3:21-23, 31 BHTI

    Que maravillosa esperanza: “…porque no ha de rechazarnos eternamente mi Dios” (Lam. 3:31).

    Si las puertas y cerrojos de nuestra vida son derribados, estaremos vulnerables al asedio de nuestro enemigo, el cual como Nabucodonosor, es incesante e inmisericorde. Es posible que hayamos caído en cautiverio y nos sintamos derribados y abandonados. Pero debe volver a nuestra mente como lo declama el poeta:

    “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.” Lamentaciones 3:22-24 RVR1960.

    En este mismo instante que leemos este artículo, debemos expresar con seguridad y gratitud: “no hemos sido consumidos y destruidos por la sola misericordia de Dios”. Su misericordia no nos ha salvado del infierno exclusivamente, nos ha salvado de pasar la eternidad alejados de Él y de sus beneficios. Y esa línea de eternidad incluye nuestro pasado, nuestro presente, nuestro futuro y nuestra inmortalidad.

    Cuando nos sentimos fuertes y animados, alabado sea Dios. Cuando nos sentimos derrotados y sin esperanza, alabado sea Dios. En todo sea Dios alabado. Esperemos en Él.

  • Diario del Alma #2

    El sufrimiento no es una elección, es más bien una condición temporal y cíclica. El sufrimiento está ligado al dolor, pero no son sinónimos. Hay dolores que surgen sin previo sufrimiento; pero el sufrimiento siempre surge a partir del dolor ya sea emocional, o somático.

    La perspectiva bíblica abarca esta experiencia humana y valida su emocionalidad:

    “Recuerdo mi tristeza y soledad, mi amargura y sufrimiento;”

    “me pongo a pensar en ello y el ánimo se me viene abajo.”

    Lamentaciones 3:19 – 20 (DHH94I).

    El escritor de esta tercera lamentación, nos deja entrar en su alma y sondear su estado de ánimo, en una condición de vejaciones individuales y colectivas de su pueblo Israel en tierras de cautividad (Babilonia). El escritor se describe a sí mismo el sello del sufrimiento en el versículo 1. Y esto lo lleva a un estado de ánimo depresivo o decaído.

    Ahora, las circunstancias de Jeremías – a quien se le atribuye la paternidad literaria del libro de Lamentaciones – eran de un profundo dolor que empezó cuando se sentía impotente ante los malos gobiernos de Jerusalén. Pero ahora, se agravan al ver sangre, muerte, hambre y caos entre las familias; principalmente las pocas familias que quedaron abandonadas en Palestina. Pero también, de los que fueron deportados y perdieron el arraigo.

    La psicología ha hecho de este binomio fenomenológico (sufrimiento y dolor) una de sus principales fuentes de estudio; debido a que la vida parece plantear desde diversas experiencias, desenlaces direccionados hacia ello.

    Viktor Frankl, filósofo, psiquiatra y autor sobre este tema del sufrimiento; plantea que todo sufrir debe tener una razón o sentido. De la causa no se plantea muchos aprendizajes, pues a veces estas causas parecen improcedentes, como pasó con su dura experiencia en los guetos y campos de concentración Nazi en los que perdió a su esposa y familia; y de los que fue superviviente in extremis.

    Adrián Triglia, (abril 2016) cita: “Viktor Frankl fue descubriendo que muchas de las personas a las que quería habían muerto, pero encontró una manera de encajar estas pérdidas. Según él, el simple hecho de descubrir el sentido del sufrimiento hace que este se experimente de una manera mucho más llevadera, haciendo que este pase a incorporarse a la narrativa de la propia historia vital como un elemento más, algo que no impide que se pase página y se pueda tirar para adelante”. (https://psicologiaymente.com/biografias/viktor-frankl. Párr. 13).

    Entonces el sufrimiento que tiene diversas causas e intensidades, al ser parte de la vida humana; debe tener un sentido. Y en esa misma ecuación, existe también de alguna manera la consolación. Viktor Frankl también creía que, el sentido es aquel que se busca, y nunca aquel que se crea o se construye. Porque la esencia de un sentido trascendental es que ya existe; y por eso nos trasciende, por lo tanto, debemos buscarlo.

    El sentido, es diferente a la causa y debemos tener clara esta distinción. El sentido es de alguna manera propósito, pero no es un propósito específico o utilitario, sino “ontológico” (ontológico: de manera reducida se dice acerca de la existencia). Mientras que la causa es el fundamento del origen de otra cosa.

    Por lo tanto al hablar de la búsqueda de sentido en el sufrimiento; buscamos la relación del mismo, con nuestra composición espiritual y emocional, y no buscamos en primera instancia lo que lo ha causado; porque la causa puede ser concreta y evidente pero no su sentido. ¿Qué pasa cuando el doliente busca la causa, antes que el sentido del dolor que le hace sufrir? Ocurren las distorsiones cognitivas o de comprensión de lo que está pasando. En muchos de estos casos de distorsión, la persona se quiebra, se amarga se post traumatiza. Y esto pasa muy constantemente pues no es un asunto meramente teórico, es una capacidad de aparato psíquico que sigue siendo fuente de estudio al día de hoy para responder a la pregunta: ¿Por qué algunas personas se sobreponen al dolor de manera más positiva que otras? Y es aquí donde los psicólogos nos hablan de la resiliencia, que es esa capacidad de un ser humano de sobreponerse a una situación altamente traumática.

    Este concepto lo ilustra el Dr. Boris Curulnik. De origen Húngaro-Judío (neurologo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo) quien a los 6 años de edad fue puesto a salvo de los Nazis, bajo el cuerpo moribundo de otra judía, en un coche. El Dr. Cyrulnik había perdido a esa corta edad, a toda su familia en los campos de concentración. Lo que dijo en una entrevista al programa “Aprendemos Juntos” patrocinado por BBVA de España:

    “El sufrimiento forma parte de la condición humana; estamos dolidos, tristes y sufrimos. Si estamos bien rodeados, si tenemos apoyo y la posibilidad de reflexionar, de pensar; sufrimos en los real o en lo vívido, pero pronto en la representación de lo real, dejamos de sufrir. Pero si en el trauma nos quedamos solos, solo pensamos en la desgracia: ¿Por qué me ha pasado esto? ¿Por qué no me defendí? ¿Por qué nadie me defendió? Etc.”

    Leyendo entonces al Dr. Cyrulnik podemos deducir que, alcanzar el sentido del sufrimiento como lo planteaba Frankl, podría ser más factible, con apoyo y no en soledad. Tanto Cyrulnik como Frankl, con contextos similares sufriendo desde dentro el aterrador holocausto; consideraron valioso sobrevivir, para luego empezar a vivir. Y volver a vivir sanos en sus emociones, donde empezar de nuevo para ellos era sobreponerse al horror paralizante. A eso refiere la resiliencia.

    Jeremías en su tercer poema de lamento, deja asomarse una firme esperanza más allá del dolor y la pérdida desoladora. Me parece que en su resiliente lamento; el profeta visualiza un sentido del sufrimiento, más que la propia causa. Jeremias aunque lamenta el trato despiadado de Dios (una distorsión cognitiva), no encuentra esta causa injusta, sino que la conecta con un sentido salvífico. Leemos entonces su conclusión de sentido:

    “Pero nunca olvidaré algo que siempre me dará esperanza. El fiel amor del SEÑOR nunca termina; su compasión no tiene fin, cada mañana se renuevan. ¡Inmensa es su fidelidad! Me digo: «El SEÑOR es todo lo que tengo y necesito»; por eso siempre tendré esperanza en él.” Lamentaciones 3:21-24 PDT.

    Cabe enfatizar que encontrar el sentido en una crisis de dolor y proceso de aflicción, no es una receta que se pueda escribir en un libro para todos por igual. Para cada quien, hay un sentido en lo que vive, y deberá descubrirlo. Tristemente muchos, no encuentran el sentido, y terminan en el mejor de los casos con graves trastornos de salud mental.

    Las dos referencias extra bíblicas que hemos usado en este artículo, son las voces más connotadas y de autoridad en el tema del sufrimiento y el trauma psicológico. Ambos concuerdan en que todo este sufrir, tiene un sentido al cual debemos buscar, y esa es la clave de la resiliencia o capacidad de sobreponerse a un trauma. Tristemente la mayoría de las personas hacen lo contrario, y pierden el sentido de la vida y la oportunidad de volver a empezar, y hacerlo en sanidad. Además, se aíslan de manera peligrosa en esos momento de crisis, cuando el consejo es estar acompañados.

    El sufrimiento no toca la puerta, la derriba e intima con nosotros; por lo tanto, es necesario que nos preparemos para levantarnos pronto y fuertes de las situaciones que acongojan nuestra vida.

    Como clamó Jeremías al final de sus lamentos; debemos reconocer que sufrimos por los pecados obstinados del corazón humano, pero que hay esperanza para nuestros corazones obstinados:

    “SEÑOR, restaura nuestra relación contigo y nosotros regresaremos a ti. Haz que nuestra vida vuelva a ser lo que era en el pasado.” Lamentaciones 5:21 PDT.

  • Diario del Alma #1

    A veces me resisto a profundizar en mi vida, quizás no me gusto en este momento, quizás el dolor es tal que no quiero indagar más. El cansancio espiritual o emocional es suficiente, que no hay interés mayor que anestesiar mi alma. Se me quita el sueño y decaen entonces las fuerzas; porque el dormir es apoyo al palpitar del corazón y su ritmo adecuado; y oxigenador por excelencia del cerebro. Y corazón y cerebro son órganos vitales de los cuales dependen la salud integral.

    Medito y es bueno hacerlo, y también lo recomiendo; hay decenas de preguntas por responder. Sin embargo, nada es mejor para el creyente, que meditar en su alma y su espíritu. En su alma evalúa sus sentires y sus arraigos (emociones y sentimientos), pero en su espíritu revisa sus aspiraciones y anhelos, que resumen sus metas; y compara su estado actual respecto a ellas.

    Si la emocionalidad, eso que sentimos; es atípica (no es lo normal o cotidiano), entonces los arraigos o eso que nos define internamente por largos periodos, o por siempre, pero que no dejamos aflorar; trata de tomar el control nuevamente. Eso nos hace más vulnerables e inestables; por lo tanto, las metas se pueden distorsionar o al menos nuestra mirada se podría nublar. Pero aún si eso pasa, debería ser temporal, todos los seres humanos lo vivimos. Pero si se vuelve estado y deja de ser experiencia; estaremos frente a un serio problema de salud mental, que encierra alma y espíritu y arrastrará nuestro cuerpo.

    Así que, los ciclos de meditación y autodescubrimiento son sinergéticos (alianza que fortalece). Es bueno entonces meditar como creyentes; en sinergia (acción conjunta) con la palabra de Dios, y descubrirnos tal como estamos sintiendo en el momento.

    La meta es que nos podamos describir tal cuál en el momento, y en un espacio de tiempo al hacer este ejercicio; descubrir qué tan dispares son nuestras emociones (lo que sentimos y pensamos: ira, tristeza, esperanza), qué tan divergentes nuestros sentimientos (lo que nos define: melancolía, ansiedad, molestia, ánimo). Y cuando ya tenemos esa radiografía nuestra, podremos determinar si necesitamos cambiar patrones de conducta y pensamientos, y si podemos solos o necesitamos apoyo. Sin olvidar que para el creyente, la Palabra de Dios es insustituible y puede traer cambios radicales a nuestras vidas.

    Esta mañana, leyendo el Salmo 23 hice mi tarea personal, y me ayudó comprender algunos detalles en mi vida que quiero compartir. De pronto es una guía que podrías usar para tu beneficio en este ejercicio espiritual.

    El Salmo 23 son 6 versículos; de los versículos 1 al 4 encontramos una imagen poética de Dios como pastor de ovejas. De los versos 5 al 6 tenemos a Dios como anfitrión. Pero ambas figuras son acerca de la protección fiel de Dios para nuestra vida. Pero…¿cuáles son las circunstancias atenuantes? No son los peligros a los que se refiere el poema, sino a la condición del interlocutor de Dios, que en este caso somos usted y yo. Sí, el enfoque problema en el Salmo 23 somos nosotros, porque valles de sombra y de muerte existen y todos pasaremos uno o más en la vida. Peligros y enemigos del alma humana abundan. Entonces no son las circunstancias la clave, sino las protecciones en nuestro caminar. Y en este salmo la única protección segura es Dios como pastor y anfitrión.

    “Jehová es mi pastor; nada me faltará (Sal. 23:1)

    Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” (Salmos 23:5)

    https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos%2023&version=RVR1960

    La única condición segura para usted y para mi, es que Dios sea nuestro pastor; para lo cual usted y yo debemos ser sus ovejas. También, para que Dios sea nuestro anfitrión; debemos ser sus huéspedes.

    Si Jehová es nuestro pastor, ciertamente nada nos ha de faltar en sentido de su voluntad: pastos delicados, agua, confort y justicia. Eso es suficiente para que al pasar por terrenos peligrosos, no tengamos temor y confiemos en su protección, ya que su vara y su cayado, nos han de dar sosiego. O sea, cuando la oveja se inquieta y se asusta, el pastor usará la vara para corregir el paso, y el cayado para defender y rescatar de ser necesario. Pero para que toda esta imagen sea una verdad; lo primero es que Dios sea nuestro pastor, o que nosotros pertenezcamos a sus rebaños.

    Como anfitrión, Dios nos agasaja con una mesa servida con un banquete; aún frente a nuestros adversarios. Aún frente a nuestra debilidad que suele ser el principal adversario, Dios nos anima con el mejor banquete (sinónimo de buen ánimo). Nos unge la cabeza, o nos provee las amenidades del hospedaje al mejor estilo de las casas de oriente. No faltará el aceite aromático para nuestra cabeza, que nos dará esa sensación de cuidado y limpieza. Y podremos darnos cuenta que el “bien y la misericordia”; que son bienes supremos, y significan la bondad y el amor de Dios; nos seguirán (estarán con nosotros). Nosotros no iremos tras estos bienes, porque ya nos pertenecen. Y el poeta dice que ahí: “morará por largos días”. Esta frase significa: para siempre.

    Fue entonces que me percaté, que si yo estoy ocupado en ir tras esos bienes supremos: la bondad y la misericordia de Dios, algo estaba muy mal en mi vida. La única vez que el ser humano corre buscando misericordia, es al ser reo de muerte. Y si esa es la condición mía o suya, no somos ovejas del pastor del Salmo 23. Eso sería catastrófico, pero si realmente no eres oveja de Dios el pastor, es necesario que lo seas hoy simplemente pidiéndolo a Él directamente: “Dios, quiero y necesito que seas mi pastor”.

    Después de leer este Salmo, ¿cómo creen que me sentí? Fortalecido y animado, en medio de un tiempo lleno de incertidumbre, incomodidades y distanciamientos.

    ¿Cómo llegué a esta reflexión? Cuando había anestesiado mi alma. Estaba durmiendo más de lo normal a mi metabolismo, y en franca caída al vacío de sinsabores. Pero el creyente no debe descuidarse, y debe velar. Por eso, decidí meditar y profundizar mi alma a la luz del amor de Dios y su Palabra.

    Espero que si estás atravesando un momento difícil, lo primero que encuentres sea una Biblia y luego hagas tus autodescubrimientos para actuar a tiempo. Si necesitas apoyo en tu proceso, no dudes en buscar el apoyo más cercano, o escribirme.

    Shalóm

  • El alivio comienza por comprender

    “Comprender es aliviar”, es una frase que quiero integrar en este ensayo bíblico; porque significa libertad. Comprender nos libera del temor, de la angustia que genera la incertidumbre, de lo incierto del futuro, de ideas preconcebidas, de mitos y pensamientos fantasiosos; y mucho más.

    Aquel día era domingo, y al ser el primer día de la semana habría mucho movimiento de personas por los caminos de Palestina, pues el sábado era un día importante de celebraciones religiosas; por lo tanto, muchos regresaban a sus casas y ocupaciones en diferentes aldeas. Uno de ellos era Cleofas, un seguidor de Jesús que iba con su amigo camino a Emaus; a unos 11 kilómetros de Jerusalén. Entonces se acerca a ellos Jesús; “el forastero”. No obstante, ellos no pudieron reconocerlo pues sus ojos estaban velados por el trágico evento del Gólgota; en donde ese “forastero” había sido colgado en un madero. Aquel hecho era motivo de dolor y desconcierto, mientras la fe de ellos se iba extinguiendo. No fue hasta el compartir la mesa; que dichosamente Cleofas y su familia invitaron al “forastero” entrar a su casa y quedarse aquella noche, que ellos finalmente se dieron cuenta que aquel no era una forastero, sino el Maestro. Y de inmediato se regresaron a Jerusalén para ir con los once apóstoles; y contarles lo sucedido.

    Pero mientras ellos llegaban de regreso a Jerusalén, ya se escuchaba en aquel aposento la historia de doña Magdalena, doña Juana y doña María; madre de Jacobo, quienes en la madrugada de aquel largo domingo habían sido las primeras en descubrir que Jesús había resucitado; ya que fueron al sepulcro y no le hallaron, y lo contaban a Pedro y los otros apóstoles, de cómo los ángeles les hablaron para confortarlas y recordarles que Jesús ya se los había dicho: que Él resucitaría al tercer día.

    Tambien a Pedro, Jesús se le había aparecido, y resultaba una historia más creíble.

    Cleofas entonces, cansado de haber caminado unos 22 kilómetros con solo un pequeño descanso en casa, empieza a platicarles junto con su amigo del camino, las cosas que habían vivido y de cómo sus corazones palpitaban y ardían mientras “el forastero” les hablaba aquellas palabras y les citaba las Escrituras.

    El momento épico, se dio mientras todos comentaban. Las mujeres decían lo que habían visto y oído de los ángeles, mientras los caminantes de Emaús narraban sus experiencias sobrenaturales, y Pedro confirmaba que efectivamente los lienzos estaban ordenados en el sepulcro; pero Jesús no estaba.

    No faltaría quien dijera que no creer nada de aquellos relatos, pues la duda reinaba, y la incertidumbre atormentaba. Pero mientras eso pasaba, en medio aparece la figura de Jesús, parecía fantasmagórica; pero Jesús les aclara: “un espíritu no tiene carne ni hueso”, y con tan contundente prueba, los lleva nuevamente de la duda a la fe. No solo les invita a ver y tocar sus heridas, sino que les invita a comer.

    Jesús les invita a creer, para que tengan paz. La Paz es el resultado de perder el miedo y el temor. Yo defiendo con total convicción de fe y experiencias personales, que vivir bajo temor, es vivir sin paz y subyugados. Mata lo que te atemoriza; conociéndolo y comprendiéndolo. Luego aférrate a la fe y echa mano de las posibilidades reales que tienes en esa batalla personal que libras.

    “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.” Lucas 24:36 (RVR1960).

    En el camino de la vida, Jesús es el único que nos puede llevar de la duda a la fe; porque Él es la esencia de la fe. La Escritura dice que es Cristo el autor y consumador de la fe (hebreos 12:2).

    Aquellos discípulos y aquellas mujeres diligentes, necesitaban comprender lo que estaban pasando para vincularlo con la fe. No es verdad que la fe es ciega; porque requiere de vínculos tangibles, de argumentos creíbles y de pruebas indubitables. Jesús es tangible, es argumento histórico creíble en tanto es Dios y hombre, y nos dejó pruebas indubitables de su resurrección. Una vez comprendieron, ellos fueron libres de la duda.

    “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” Lucas 24:45-47 (RVR1960).

    “Comprender es aliviar, y cuando uno comprende por lo que pasa su mente, uno se siente aliviado, porque si no, lo que sucede es que uno es esclavo de síntomas físicos, psicológicos”. Marian Rojas Estapé es psiquiatra y neuropsicóloga. Aprendemosjuntos.bbva.com/ https://aprendemosjuntos.bbva.com/especial/el-cerebro-nuestro-mejor-aliado-contra-el-estres-marian-rojas-estape/#:~:text=Comprender%20es%20aliviar%2C%20y%20cuando%20uno%20comprende%20por%20lo%20que,como%20perdido%20por%20la%20vida.

    Cuando una persona comprende, aunque no necesariamente avala; vive a la luz de la verdad comprendida, y eso es liberador y da plenitud de vida. En otras palabras hay gozo.

    “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.” Lucas 24:52-53 RVR1960

    Para los creyentes, comprender el Evangelio (las palabras y hechos de Jesús) resulta clave para una fe sin fecha de caducidad, y una vida comprometida y llena de paz.

    Te invito a buscar sentido, eso es comprender; lo que estás viviendo por complicado y doloroso que sea. Porque será la única forma de que seas libre del miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el vacío que estás experimentando.

    Yo espero que puedas aplicar esta verdad en todas las áreas de tu vida, y que vivas una vida plena, de fe y paz.