Por Elías Lara
El propósito de la separación, es establecer distinción y estado. Así entonces, distinguir entre un estado de otro y ver el que sea apropiado a nuestra necesidad.
“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.” Génesis 1:4 RVR1960
“Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad” Génesis 1:4 DHH94I
El relato bíblico empieza en el caos. Del vacío, a la forma de la materia. Las confusas formas tenebrosas y violentas descritas en génesis 1:2 eran un sinsentido existencial. Entonces la magna voz creativa y creadora ordena: ¡Que haya luz! Y de inmediato al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad.
Hay dos elementos en esta poderosa acción creadora: Propósito y Separación. Vamos a volver sobre estos dos aspectos más adelante.
No es casualidad, sino causalidad que Dios trajera luz a una masa cósmica y oceánica vertida en la densa tiniebla; azotada por tempestuosos vientos. Era como si el poder mismo de Dios (pues era su Espíritu el que golpeaba las aguas) pusiera límites a aquella masa infructuosa. Así que la causa de la reorganización del cosmos no era menos que la luz, una luz que no solo produjo visión; sino que proveyó calor, virilidad y equilibrio. Bien sabido es hoy día, que el sol es vital para el equilibrio del cosmos y la vida en la tierra; así como lo es la luna para los ciclos de vida. Esta luz es una parte de la esencia creadora y gobernante. No obstante, sabemos por Isaías y por Apocalipsis, que al terminar la era presente el sol y la luna no existirán más, y sin embargo, Dios mismo será por luz a las naciones.
Todas las referencias a Dios como luz y a Jesús como la esencia de todo los creado, no deja duda de qué clase de luz fue aquella primigenia.
Volvemos a los dos aspectos contenidos en esta acción del pasado.
1. Propósito: Dios vio que la luz era “buena”: Lo que para nosotros es un adjetivo en castellano (bueno), en hebreo es un verbo personal conjugado en tercera persona (de uso exclusivo para Dios), que significa: “lo moralmente correcto”, bello, agradable, útil y apropiado. O sea, podríamos describir la luz con el pronombre personal “Él”, y darle personalidad: “Él (Dios) es moralmente correcto, es bello, es agradable y es apropiado”.
De todas estas acepciones que encontramos en el hebreo, por contexto tenemos que la luz fue estimada por Dios como útil y apropiada para sus fines o propósito. No solo para toda la completitud de la creación, sino de todo su plan orquestado alrededor de la misma.
Dios le dio propósito a una masa sin forma, y de esta manera más adelante formará al hombre y a la mujer con un propósito. Mismo propósito al que nos ha llamado en nuestro tiempo, y sin un propósito nuestra vida es caos. La misma ciencia humanista como la psiquiatría y la psicología, han concluido que los llamados vacíos existenciales no son más que falta de propósito y aburrimiento extremo. Personas sin propósito en Dios, siguen siendo de alguna manera, solo materia. Pero todo propósito eterno demanda una separación.
2. Separación: Separó la luz de la oscuridad: Dios no solo ordena de sí mismo que la luz brille en aquella caótica masa de agua, sino que la separa de la oscuridad. No hay ninguna oportunidad para las tinieblas. La luz ahora ha llegado para irrumpir en su monopolio.
“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” Juan 1:5 RVR1960
Dios ahora ha trazado con claridad un proyecto que estará iluminado, claro y cálido.
La luz alumbra, nos da visión, nos da propósito; y nos lleva al sentido de la existencia. Pasamos de ser masas oscuras de materia orgánica, a tomar forma a la imagen y semejanza de Dios como lo fue originalmente.
Solo por medio de la luz podremos ver cuánta oscuridad habitaba en nuestras vidas; y cuánta oscuridad persiste en nuestras almas. Es por esta razón que percibimos una batalla constante entre buenas obras y malas obras. Juan dice:
“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Juan 3:19 RVR1960
En nuestro trabajo pastoral y de apoyo a personas y familias; encontramos resistencia al consejo basado en la Palabra de Dios. Porque los cambios que anhelan las personas no llegarán; hasta tanto las personas vean (visión que solo da la luz) lo que es apropiado o bueno (propósito) para sus vidas.
La clave del cambio es la “separación” de la oscuridad, que en contraparte es todo aquello que “no es bueno”. Por lo tanto, carece de propósito.
Debemos recordar que esta separación no es antojadiza, y por el contrario requiere de una voz creadora que ordena una nueva creación. No es la voz interna, no es la voz mística del cosmos; es la voz de Dios la única que tiene autoridad para separar las tinieblas de la luz. Por lo tanto, en el Nuevo Testamento encontramos un correlato creacionista para nuestra vida nueva, y es el llamado nuevo nacimiento:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17 RVR1960
Para concluir, dejaré una lista de textos que realzan el valor y poder de la Luz.
- La luz es buena: Génesis 1:4
- La luz es un reino: Job 18:18; Colosenses 1:13
- La luz escudriña todo: Efesios 5:13
- La luz sinónimo de justicia y verdad: Isaías 5:20
- La luz es Cristo mismo: Juan 3:19
- Dios es luz: 1 Juan 1:5
- La luz es sinónimo de visión: Job 28:3; Juan 11:10
- La luz es antagónica a las tinieblas: 2 Corintios 6:14.



