Alexander Echeverría, nos plantea la cuestión así: “Ser o no ser”. Es la primera frase del monólogo del personaje Hamlet de la obra de teatro Hamlet, príncipe de Dinamarca, escrita alrededor del año 1603 por el dramaturgo inglés William Shakespeare, y que parece muy actual; años después cuando debemos replantearnos qué somos, qué ser, qué hacer.
No te sientas mal si dudas, es parte del ser humano, pero reflexiona, tómate tu tiempo para pensar lo que haces y lo que dejas de hacer.
“Ser o no Ser, esa es la cuestión” es una frase que representa la pregunta esencial de la experiencia humana, atribulada frente a las tensiones que se producen entre la voluntad y la realidad, de tal manera que la vida y la muerte se convierten en opciones a considerar. (LinkedIn, 24 de marzo 2021).
¿Acaso en el peregrinaje cristiano no requerimos definir quién ser? Es indudable que estamos viviendo la peor crisis de identidad cristiana, y vale la pena filosofar un poco, con las Escrituras Sagradas del Evangelio en la mano.
En el camino de la fe, los creyentes seguidores de Jesús debemos creer en las verdades básicas que no requieren interpretación ni admiten apelación, y con ello empieza a tener sentido nuestra identidad. A la cuestión de “ser o no ser”, debemos ser y seguir siendo.
Por experiencia, creo que esta cuestión ha sido la trampa o arma más efectiva del enemigo de nuestras almas, ya que los cristianos a veces somos movidos por pensamientos personales y por lo tanto subjetivos, en asuntos de la piedad (la vivencia de los contenidos de fe).
Nos exigimos cosas que la Palabra de Dios no nos exige, y dejamos de lado la obediencia de las cosas que sí nos exige. Por ejemplo, una exigencia de la Palabra de Dios para ser salvos es aceptar a Cristo como redentor de nuestras almas esclavizadas, sin dudar de él ni de su obra. Pero es lo que más le cuesta al ser humano en su soberbia.
Quisiera que miremos cuatro cosas sencillas, tajantes e inobjetables para gente con identidad de fe:
¿Cuáles son algunas verdades fundamentales de la fe cristiana?
1. El pecado es real y produce muerte: debemos reconocer y aceptar que pecamos. La única evidencia de arrepentimiento es dejar el pecado por el cual pedimos perdón. Si no lo hacemos, es evidente que no estamos arrepentidos y nos estamos quedando fuera de la gracia.
“Porque el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley”. 1 CORINTIOS 15:56 RV2020.
La ley aquí no solo hace una referencia a la ley de Moisés, sino a la ley del bien y del mal (quebrantada en Génesis 3) donde Dios advertía a la pareja del huerto, que el día que quebrantaran su ley, morirían. Para comprenderlo hay que entender todo el contenido del tema que Pablo desarrolla en torno a Adán y Jesús en la carta a los romanos.
“La ley, pues, se introdujo para que el pecado creciese; pero cuando el pecado creció, sobreabundó la gracia. Porque, así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” ROMANOS 5:20-21 RV2020.
La ley nos muestra el mal que padecemos como humanidad y lo malo que somos. La gracia nos muestra lo bueno que es Dios.
2. El infierno es un lugar real, y no pretende ser un medio de miedo ni represión; pero sí un instrumento de justicia contra la rebelión de los ángeles caídos y los humanos que igualmente se rebelan contra Dios.
“El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego”. APOCALIPSIS 20:15 RV2020
Lo crees, o lo crees. No podemos ir por ahí en la vida cristiana pretendiendo que el infierno es un concepto de mera interpretación. Recuerda: “ser o no ser”, “creer o no creer”.
3. Salvación es un regalo de Dios al género humano caído de su gracia, por lo tanto, es necesaria para una vida eterna con Cristo.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no procede de vosotros, sino que es don de Dios”. EFESIOS 2:8 RV2020
La gracia o bondad divina es un instrumento externo de salvación, la fe es un instrumento interno de salvación. Pero ambos medios son provistos por Dios. Nada nos pertenece en el proceso de la salvación. El acto completo de salvación es un don de Dios.
4. Cielos nuevos y tierra nueva, son una promesa y una recompensa para los que buscan a Dios.
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales habita la justicia”. 2 PEDRO 3:13 RV2020.
Los creyentes vivimos por fe y no por vista. Las cosas que se nos han prometido no las vemos, pero las esperamos confiadamente.
Con esas cuatro verdades esenciales, podemos construir una relación correcta con Dios. Alejados de dogmas y pensamientos contaminados por nuestra naturaleza humana, y de eso hay mucho en nuestras convivencias eclesiales.
Hay personas cuyas vidas peligran ante la gran apostasía profetizada en las Escrituras para estos tiempos finales. Estas personas son caracterizadas así:
1. Son neófitos: que se acercan a Dios y alcanzan perdón, pero no crecen en conocimiento, y generan muchas reglas humanas por encima de las Sagradas Escrituras para compensar lo que no han logrado comprender. Aunque todos empezamos así, hay creyentes que así permanecen.
2. Son tibios, que no se comprometen en absoluto con Dios, ni con su causa en la tierra. Apocalipsis dice que a los tibios, Dios los rechazará. (Apoc. 3:16). Creo que son aquellos que Jesús retrata en los Evangelios, cuando dice: “no todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos”.
3. Los incrédulos y ateos prácticos: aquellas personas que dicen creer en Dios, pero viven alejados de Dios, ociosos y estériles. Santiago en su epístola los retrata como aquellos que pretenden mostrar una fe sin obras, la cual es muerta, vana, inútil. (Santiago 2:17-18).
4. Los religiosos, personas que creen primero en las normas de conducta humana, antes que en la obra expiatoria de Cristo. Jesús los compara con los fariseos y escribas, que no entraban ni dejaban entrar a los demás, al Reino de Dios. (Mateo 23:13).
El llamado en esta reflexión es a preocuparnos por la genuina fe o confianza en la obra salvadora de Dios, y la real necesidad que usted y yo tenemos de ser perdonados y salvados. Si no tenemos certeza de estas verdades básicas, mi consejo es que no perdamos el tiempo en teología, filosofía o discusiones de fe.
Referencia de apoyo.
Echeverría, Alexander (24 mar de 2021). Ser o no ser, esa es la cuestión. Párr. 1 y 2. https://es.linkedin.com/pulse/ser-o-esa-es-la-cuesti%C3%B3n-alexander-echeverria#:~:text=%E2%80%9CSer%20o%20no%20Ser%2C%20esa,convierten%20en%20opciones%20a%20considerar.


