10 Entonces Ester ordenó a Hatac que dijera a Mardoqueo: 11 «Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que hay una ley que condena a muerte a cualquier hombre o mujer que entre, sin haber sido llamado, al patio interior para ver al rey, salvo aquel a quien el rey, extendiendo el cetro de oro, le perdone la vida. Y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.»12 Llevó a Mardoqueo las palabras de Ester, 13 y Mardoqueo dijo que le respondieran a Ester: «No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?»
Este es uno de los textos históricos en la Biblia que ha despertado intensas emociones en mí, y me ha hablado al corazón en el anonimato de mi vida. Me ubico en el tiempo en aquella época llena de peligros donde la supervivencia de pueblos enteros pendía del delgado hilo de la inestable personalidad de sus asediadores y conquistadores. Ester es una reina, y cualquiera pensaría en su poder, fama y riquezas, antes que en los desafíos que ella afrontaba. Pues era el blanco principal de las rencillas étnicas, envidias femeninas, y matices religiosos.
En esta historia que la podemos ubicar en el S. IV a.C., se revela una encrucijada para la joven reina; pues su vida corría peligro sea que callara o sea que rompiera el silencio. Desde la misma trama se nos plantean moralejas varios siglos después. Por ejemplo, “que las encrucijadas de la vida no son más que oportunidades para hacer lo mejor que podemos hacer, sin medir el riesgo”.
- Ester le envía un mensaje a su tío: “Yo no he sido llamada para ver al rey en estos treinta días”. En visitas no anunciadas o autorizadas, si el rey no extendía su cetro (representación de absoluto poder) entonces la persona moría.
¿Qué reflexión podemos tomar de esta incómoda situación de Ester?
Ciertamente si hay un ser, o una circunstancia con absoluto poder y control sobre nuestras vidas, solo nos queda esperar por misericordia.
En el caso de Ester, aquellas personalidades ególatras como solían ser la de estos reyes, la realidad era incierta.
No obstante, si ese ser superior y poderoso es Dios mismo, tendremos una segura oportunidad de misericordia. Sabemos que su cetro de poder será en nuestro favor cada vez que accedamos a su trono (trono de gracia para el oportuno socorro).
Esto nos hace reflexionar que solo Dios es seguro y confiable, aún así sea la peor de la circunstancias.
2. La respuesta de Mardoqueo su tío, no fue menos explícita y desafiante para-Ester: “No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío”.
Mardoqueo está blindando el corazón de su sobrina en contra de la indiferencia desde su posición de poder e influencia que, aunque muy poca, era más que la de cualquier otro judío en el imperio. La indiferencia es un arma poderosa que nos convierte en cómplices de injusticias, malas acciones y falta de acción donde se requieren. Ester pudo ser tentada a olvidar a su gente, pero su tío estaba como esa voz de la conciencia constantemente orientando a su joven sobrina.
3. Con broche de oro Mardoqueo cierra su mensaje a Ester y la emplaza: “Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis”.
Si callas en este tiempo. Una expresión que me hace pensar en el “kairós” o tiempo exacto en el que Dios se mueve y mueve los hilos del mundo. Ester podía callar por temor o hablar con fe y esperanza, y su tío se lo recuerda. Mardoqueo además nos da otra lección poderosa: “Nada depende de nuestras habilidades, posición o influencia, sino de Dios y nuestra obediencia”. Dios salvaría a los judíos de ese y mil peligros y amenazas más, pero en aquel momento había determinado hacerlo a través de una mujer posiblemente en contexto frágil, desconocida y utilizada. La moraleja principal, es que hay que actuar en el momento que la encrucijada nos plantea claramente donde ganar y donde perder. Si Ester se callaba, posiblemente el edicto pasaba y matarían a muchos judíos, empezando por los más cercanos; entre ellos Ester y Mardoqueo. Pero si hablaba, quizá la misericordia y el enamoramiento del rey les daría una victoria temporal pero duradera. Mardoqueo midió los costos y dio el consejo. Ester escuchó a su tío y albacea e hizo su parte.
Finalmente, el tema se nos vuelve mas teológico con la pregunta estocada de Mardoqueo: ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? ¿Te has preguntado el propósito de tu vida y la misión en tu caminar diario? Dios nos ha dado en Cristo, un propósito de vida que debe estar plasmado en cada cosa que pensamos y hacemos, pero sobre todo debe ser evidente en momentos específicos de nuestra historia, y respecto a quienes nos rodean.
Las encrucijadas de la vida todas tienen la característica de que no son necesariamente bonitas, alentadoras ni claras. Pueden confundirse con situaciones de riesgo estériles. Pero las encrucijadas divinas, todas tienen un fin y fruto de paz, que bendecirá la vida personal y de muchos otros.
¿Qué es lo que estás viviendo en este momento? Actúa, no desmayes y no calles. ¿Quién sabe si para este momento Dios te ha llevado a esta circunstancia para que sazones con fe, esperanza, apoyo, aliento y recursos?
Sea Dios nuestro adalid en todo, como lo fue para Mardoqueo y Ester.