Nota: Dedico esta reflexión a mi hija en tiempos decisivos. A mi esposa en tiempos de bonanza. A mi madre quien ha cumplido una gran tarea. A mis hermanas que han sufrido mucho. Y a toda mujer que Dios anime a leer este artículo.
Desarrollando el tema:
Para abordar esta temática en un tiempo de tanta confusión y tergiversación, se necesita La Palabra de Dios. Pero además necesitamos al Espíritu Santo guiándonos en su comprensión.
Vamos a empezar por el principio. En el libro de los orígenes. Génesis es fundamental cuando queremos entender grandes temáticas humanas.
Al leer la Biblia, debemos en primer lugar establecer el criterio de literalidad en su interpretación. Por eso debemos establecer qué dice específicamente el texto; y qué no dice.
Muy bien. Veamos cómo diseñó Dios a la mujer, en el momento de su creación.
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18 RVR1960
Hay dos conceptos clave del hebreo en este pasaje:
1. Ézer: ayuda idónea, socorro, ayudador.
2. Négued: opouesto, contraparte, adelante.
Estos conceptos han sido ignorados por la mayoría de eruditos y predicadores. Pero para mí; son clave para dotar a la mujer de dignidad y justicia.
Actualmente, ni un sistema machista y patriarcal es una respuesta bíblica, ni tampoco lo es el feminismo militante y desmesurado de hoy.
Las penas y dolores de las mujeres abusadas de todas las formas posibles, son el resultado de vivir bajo la esclavitud de una rebelión sistemática y creciente. Pero no deben ser combustible para ahondar el pecado de rebelarse contra Dios siguiendo ideologías humanas de mentes enemigas de la verdad bíblica. Esto no implica que la mujer peca por buscar su redención del sometimiento machista, no para nada. Lo que quiero decir es que como el hombre; la mujer pecaría por buscar su propia redención sin someterse a la redención del plan de Dios.
Entonces, mujer; no busques parches a situaciones de abuso. Ve directo a la Palabra de Dios y sé libre. Y toma el control de tu vida.
En el Edén, primeramente fue la morada perfecta. Un lugar para la convivencia armoniosa. Luego fue el lugar donde Dios creó al hombre. Y al ver que estaba solo, pensó en lo inconveniente que aquel ser estuviera solo y fuera absoluto en su entorno.
Cuando la Biblia dice: “Dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo…” ¡en ninguna medida implica que fue un detalle que se le escapó de las manos! Es una forma de explicar de manera humanamente entendible, la importancia de su siguiente creación: la mujer. A esta forma de aplicar atributos humanos a Dios todo poderoso; se le llama en teología, antropomorfismos.
Acto seguido, Dios inhabilita al hombre y de su mismo material, de la misma materia crea a la mujer. El mensaje más poderoso de esta decisión, es que ambos seres fueron del mismo material esencial, bajo el criterio exclusivo de Dios. El hombre no tendría ninguna participación en la creación de la mujer. Hemos escuchado suficientes “chistes” en los púlpitos referente a este tema que de manera aparentemente divertida, pervierten la verdad.
La mujer fue creada “Ézer”, dando funcionalidad de: ayuda idónea y socorro.
Pero esta cualidad de idoneidad, radica en ser “Négued” que significa opuesto y contraparte.
Entonces podríamos definir a la mujer: Como un socorro para el hombre que actuará desde la contraparte o la oposición. Siempre estará delante del hombre, o sea; frente a frente, cara a cara.
Cuando Génesis dice: “…le haré ayuda idónea para él” no implica una subordinación. Implica que aquel hombre era incapaz, como el resto de los seres vivos, de cumplir su función de multiplicación y mayordomía.
¿Comprenderá el hombre este modelo? Desde una perspectiva humana y mirándose como mayor que la mujer; el hombre no entenderá este modelo del cielo mismo.
Un elemento fundamental en la convivencia de la pareja es la contraposición. Es la oposición de fuerza emocional e ideológica, para que se esas contra fuerzas surjan modelos viables de caminar juntos. Cuando hombre y/o mujer se oponen entre sí, en un tema específico de la cotidianidad; sustentado en el bien común, donde prive la estabilidad económica, o emocional, o espiritual, o familiar, etc, entonces las funciones están bien distribuidas.
Pero cuando uno de los dos, y en mayoría de casos el hombre, demandan con exigencia y obligatoriedad un asunto que compete a ambos, la dinámica bíblica se rompe y damos paso a el modelo de relaciones modo Génesis 3.
No debemos olvidar que Génesis 2 nos da el modelo de convivencia divino.
Para explicar cómo es que este principio de opuestos funciona muy bien; quiero poner el siguiente ejemplo:
Hay al menos dos leyes de la física que permite que los aviones vuelen: Ley de la gravedad y la ley de la aerodinámica.
Estos grandes aparatos logran gran eficiencia en el aire al volar contra viento; pues ese viento es contrario al empuje de los motores; y a esta relación opuesta llamamos resistencia que a la vez genera una fuerza por debajo de las alas que se llama sustentación y empuja el avión hacia arriba. Por otro lado el peso de la aeronave es atraído por la ley de la gravedad, hacia abajo, haciendo que estas fuerzas se contraresten y se dé una compensación cero que permite que el avión permanezca en el aire.
Así es como veo el plan de Dios originalmente perfecto en Edén. Un hombre y su opouesto, la mujer. Ambas fuerzas de voluntad y socialización opuestas, lograrían compensarse para evitar la marginación. Para evitar un supuesto sexo débil versus un supuesto sexo fuerte.
La mejor prueba a esta conclusión analógica, es lo que pasa en Génesis 3. En vez de haber una idoneidad opuesta, se dio una complicidad. La mujer eligió, el hombre no se negó seguirla. Pero ambos tenían libre voluntad. De ninguna manera veo implícito en el capítulo 3 que la mujer pecó en desobedecer a Dios, solo porque el hombre no estaba ahí cuidando de ella. Tampoco veo al hombre libre de culpa al aceptar comer junto con ella. Así que fue una acción en complicidad.
¿Qué pasa hoy día con el machismo, femicidios, abuso físico, verbal y emocional?
Es una complicidad de la mujer y el hombre. Mientras el hombre no comprenda su mayordomía; dada por Dios como un atributo para construir familia y sociedad. Y mientras la mujer no comprenda su funcionalidad de ser oposición que construye familia y sociedad. Seguiremos viendo: machismo, femicidios, abuso físico, verbal y emocional.
Hombres y mujeres somos emocionalmente fuerzas que deben oponerse entre sí para dar sustentación a la convivencia.
No quiero ver a mi esposa sufrir por mi falta de compromiso con el diseño de Dios. No quiero ver a mi hija someterse a una imagen distorsionada de un hombre que se niega someterse a Él. No quiero ver a mis hermanas devaluadas por sus maridos.
Mujer, no quisiera verte devaluada bajo la fachada de un hombre que no quiere amar a Dios. Porque no podrá amarte a ti.
Mujer, ¡tu tienes dignidad! Pero fácilmente te será robada. Tú dignidad será robada por un hombre sin temor de Dios. Pero también por movimientos ideológicos ajenos a Dios.
Solo Dios podrá devolverte la dignidad. Porque solo su plan original te dará una función en la sociedad, y no un rol. Tú fuiste diseñada para adorar a Dios, generar vida desde la matriz y formar hombres y mujeres rectos en el temor de Dios.