I. Introducción:
Necesitamos releer Apocalipsis, porque hemos perdido mucho de su riqueza natural, por oír y leer alguna que otra fábula alrededor del libro.
Voy a hacer una lista sin mucho detalle, de uno de los aportes más significativos de los escritos del Dr. Stam.
Son sugerencias prácticas a los lectores de este libro, para interpretar bien (Ref. Apocalipsis tomo I – pp. 22-32 )
1. Interpretar exegéticamente.
Exégesis significa extraer o sacar el significado de un texto (refiere a un libro, carta, documento)
Para extraer ese sentido debemos imaginar cómo pensaba el escritor, entendiendo la realidad integral que le rodeaba (contexto) y entendiendo a sus lectores.
Esta face del estudio tiende a generar muchas preguntas al texto bíblico. Por ejemplo: ¿cuál era la situación política? ¿Quién escribe? ¿A quienes escribe? Por qué el escritor está desterrado? Cómo era un día en Patmos? etc.
Incluso en esta etapa se trata de entender el estilo literario, y el por qué se usa determinado estilo o estilos literarios.
Es una tarea que no está destinada sólo para los “expertos” en ciencias bíblicas; está a la orden de cualquier lector amante y apasionado.
Claro está que no todos tenemos las mismas herramientas y capacitación. Pero hay tareas básicas que podemos ir haciendo mientras los más capacitados nos dan alguna luz extra.
El problema de no hacer una buena exégesis; es que podríamos caer en interpretaciones personales sin base. A esa práctica se le llama “eiségesis”.
Eiségesis: Es el proceso de interpretación de un texto, donde el que lee introduce sus propias ideas generalmente de manera subjetiva, o sea; sus ideas personales sin comprobar que es verdad aquello que plantea.
El Dr. Stam nos aconseja entonces hacer una buena exégesis. Para ello podemos partir de lo más simple y comprensible, anotando aquellas lecturas más oscuras, para repasar con calma después.
2. Interpretar Apocalipsis históricamente
Hoy en día basta con buscar en Wikipedia aspectos históricos de fechas o épocas.
Tenemos más información de la que tenían las generaciones pasadas. La historia es testigo del cumplimiento constante de los designios de Dios, muy por encima del actuar del ser humano. Por lo tanto, ella es un testigo eficaz del mensaje de la Biblia.
Debemos como dice el Dr. Stam, respetar el momento o contexto histórico del escritor y de los primeros lectores.
Yo agrego que pasar por alto el contexto histórico es haber perdido la huella o el rastro; el camino que escogemos sería a cualquier parte menos a las conclusiones correctas.
3. Interpretar Apocalipsis de manera Cristocéntrica.
Jesucristo es el personaje central del libro. Hay una visión reveladora de Cristo. Tiene el poder absoluto para dirimir la historia ( según el libro con los 7 sellos que nadie pudo abrir, solo el cordero; Cristo mismo. Capítulo 5)
Por eso todo el libro gira alrededor de Cristo el Cordero como inmolado y “héroe” de la trama del libro, muy a pesar de que hay otros actores relevantes.
4. Interpretar Apocalipsis de manera práctica.
Hay un mensaje para animar y forjar el carácter cristiano en la adversidad. Es un mensaje para nosotros aquí y ahora. No hay un futuro antes que el presente.
Apocalipsis está escrito para entenderlo y vivir en esperanza en momentos de angustia y dificultad.
El libro exalta el carácter cristiano puesto a prueba.
II. Texto para estudiar:
“Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.” Apocalipsis 1:9 NVI
En este texto Juan ya nos da varios aspectos para nuestra exégesis.
Es uno más de los seguidores de Cristo dentro del imperio Romano. Es además, compañero de sufrimientos, o sea; ya sabemos que los creyentes cuando Juan escribe y a los que les escribe, estaban bajo sufrimiento de persecución.
Bueno, entendemos que para la fecha en que los estudiosos proponen el libro es 95 dC. Pero no todos los biblistas están de acuerdo en las fechas porque algunos proponen fechas más tempranas.
Posiblemente sea mejor pensar en 69dC. Durante el emperador Nerón. Esto porque Dios le revela a Juan una situación que era hostil y en aumento y algunos hechos como dice Juan estaban pronto a acontecer; entre ellos la destrucción de Jerusalén y el templo en el año 70 dC. Durante el emperador Vespasiano.
Sabemos por la historia que la década del 40 había sucedido situaciones en contra los cristianos. Luego en la década del 60 fue la más cruel de todas con Nerón. Y posiblemente ya Juan estuviera en Patmos viendo todo esto anticipadamente.
Pero sea cual sea la fecha, lo cierto es que Juan recibe un mensaje para él y sus hermanos. Detalle que no debemos olvidar. Pues el libro se escribe con alta dosis de imaginación, visiones y éxtasis; para explicar y consolar a los agobiados seguidores de Cristo.
El control de Cristo en la historia confiere ánimo a los disminuidos creyentes ante el poder imperial militar y económico de Roma.
Pero, hay un mensaje para nosotros hoy. Es también importante que podamos leer Apocalipsis entendiendo los desafíos políticos y económicos de nuestro entorno; porque al final esos pecados sociales encadenan muchos otros pecados morales.
Luego, Juan explica que él está en la Isla de Patmos (parte Del Mar Mediterráneo entre Grecia y Turquía) por:
1. La Palabra de Dios
En el contexto de la profecía, la Palabra de Dios siempre es profética, en tanto que denuncia “pecado”.
La profecía puede tener predicciones que Dios se place revelar a su pueblo. Pero no es la característica principal como hemos erradamente pensado. La profecía es en primer lugar: “Denuncia”. Es curioso que en las iglesias de hoy se denuncian los pecados de los fieles; pero nunca se denuncia la injusticia del sistema mundano y humanista que oprime.
Juan está aislado en el destierro porque suponía para el imperio una amenaza política, social y ética. El problema de Roma con los creyentes no fue religión. Siempre fue ético. El efecto de los valores cristianos era contrario a la moral del imperio a todo nivel. Juan denuncia estas corruptelas, a la vez que pide ánimo y perseverancia a los hermanos de Asia.
2. El testimonio de Cristo
El testimonio de Cristo, parte de su vida misma: que recientemente había conmocionado al imperio y al judaísmo.
Tambien, el mismo testimonio de la iglesia y los apóstoles, contravenía de manera inapelable la estructura social corrupta del imperio.
Roma nunca tuvo interés por la religión, pero erigió su culto a Cesar para unificar y cohesionar la sociedad alrededor de los miles de kilómetros de imperio.
Jesús dijo: den a Cesar lo que le pertenece y a Dios lo que es de él. Pero el sistema cesariano y su imperialismo iban por más, así que quisieron aplastar la férrea fe de los “Cristianos”.
III. El mensaje contextual (hoy)
El mensaje de Apocalipsis es a la luz de estas bases hermenéuticas (de interpretación) muy práctico.
Capítulo 1: El prólogo y la visión de Jesús en su gloria.
Capítulo 2 y 3: Mensaje de victoria y perseverancia; así como exhortación a las iglesias contemporáneas de Juan. A las cuales sin duda Juan conocía.
Capítulos 4 y 5: Lo que el Dr. Juan Stam señala como la liturgia celestial. El culto cristiano modelado en el cielo.
Capítulos 6 al 22: Jesús triunfante y guiando a su pueblo a la última victoria, que culminará con poner todo a los pies del todopoderoso y eterno.
Al leer Apocalipsis con otros lentes como los que el pastor Juan Stam propone, podríamos dejar de lado la concepción mitológica donde damos demasiado énfasis a: bestias, dragones, insectos gigantes y mounstruos.
Debemos esforzarnos por ver lo que Juan vio en su época.
Escuchar el lenguaje simbólico que usa Juan en sus visiones tipológicas.
Poner su mensaje en contexto histórico. O sea; lo que sucedía en Roma y las afectaciones de Roma hacia las naciones subyugadas (bajo su poderío). Luego entender nuestro presente y mirar el futuro a través de las experiencias de nuestros hermanos bajo el yugo opresor y la persecución encarnizada.
Si nosotros asignamos significados a las figuras e imágenes de las visiones juaninas; de manera perceptiva; sin bases históricas, y bajo una pobre lectura de nuestro presente sociopolítico y religioso; posiblemente fallaremos en nuestras conclusiones y estaríamos haciendo eiségesis (agregando contenido personal) al texto.
Para Juan, Roma fue la bestia del capítulo 13 que representaba ese poder político, militar y económico que esclavizó a naciones y pueblos.
Además, con el agravante de su idolátrico sistema religioso de los Césares, y una economía arraigada en mano de obra esclava (injusticia social)
Todo aquel poder comercial que enriqueció a pocos y empobreció a muchos, fue claramente visionado por Juan; como un sistema anti Dios y anti evangelio (buenas nuevas de libertad de la opresión) y que finalmente caería dejando muchas pérdidas (dramatizada en las endechas o lamentos por la caída de la gran ciudad de Babilonia del capítulo 18)
El mensaje contemporáneo no ha cambiado mucho. A mi parecer es más complejo aún.
Vivimos bajo un imperio sin territorio. El imperialismo es ideológico, manipulando las economías estado; por medio de la centralización en instituciones globales y globalizantes.
Este neoimperialismo, utiliza de manera diestra el poder mediático, político y militar; para hacerse de súbditos modernos que intercambian su libertad por una «falsa» libertad de consciencia moral.
Una vez más el problema que vivimos no es por un asunto meramente religioso. Sigue siendo un problema ético. Los valores cristianos hacen contrapeso a los intereses mezquinos del imperialismo humanista. La agenda del mundo, no empata con la de Dios.
Bajo esta premisa ética, los evangélicos estamos comprometidos a hacer valer el mensaje profético de denuncia de todo sistema opresor.
Aquí hay una necesaria explicación aclaratoria de nuestro compromiso profetico:
“no estamos llamados a solamente señalar las carencias morales de la sociedad”. Aquellos pecados morales de la humanidad, que tanto pareciera preocuparnos. Y que sin embargo, aún para los “paganos” son claramente visibles. Porque toda la humanidad conoce el bien y el mal.
Estamos llamados también a denunciar los pecados sociales de colectivos; que afectan en cadena a millones:
1. El abuso del poder que oprime
2. La desigualdad socioeconómica
3. La inequidad en las oportunidades para todos
4. Las luchas labriegas frente a las formas de explotación modernas.
Si analizamos la estructura más general de Apocalipsis, notaremos que hay un mensaje a las iglesias primeramente, seguido de un mensaje universal de juicios paulatinos.
Después del capítulo seis en adelante el mensaje es una denuncia al sistema mundano, al sistema político corrupto que además se embriaga con el poder económico y se prostituye con la gran ramera llamada la gran Babilonia e identificada como el sistema político, comercial y religioso que hace componendas con el dios mamón (prosperidad a costa de los débiles y necesitados)
No se trata de una religión específica. Ni de un país imperialista único. Es algo sistemático que acapara la atención de la sociedad global. Sistema en el que aún muchos evangélicos están cayendo.
Aparte tenemos los capitulos 21 y 22 donde Juan nos describe el fin de todo sistema humano. Y una eternidad con Dios como soberano de todo. Es el verdadero y eterno paraíso.
Leer Apocalipsis así, nos abre el entendimiento a una revelación fresca que otorga relevancia a la iglesia. No somos llamados a pasar desapercibidos ante la injusticia, la política y la economía de nuestros países (no es lo mismo que hacer politiquería).
No estamos llamados a vivir enclaustrados esperando ser arrebatados sin importar los que pasa.
Falta mucho por explicar y mucho más por practicar bajo la luz de Apocalipsis.