• I. Introducción:

    Necesitamos releer Apocalipsis, porque hemos perdido mucho de su riqueza natural, por oír y leer alguna que otra fábula alrededor del libro.

    Voy a hacer una lista sin mucho detalle, de uno de los aportes más significativos de los escritos del Dr. Stam.

    Son sugerencias prácticas a los lectores de este libro, para interpretar bien (Ref. Apocalipsis tomo I – pp. 22-32 )

    1. Interpretar exegéticamente.

    Exégesis significa extraer o sacar el significado de un texto (refiere a un libro, carta, documento)

    Para extraer ese sentido debemos imaginar cómo pensaba el escritor, entendiendo la realidad integral que le rodeaba (contexto) y entendiendo a sus lectores.

    Esta face del estudio tiende a generar muchas preguntas al texto bíblico. Por ejemplo: ¿cuál era la situación política? ¿Quién escribe? ¿A quienes escribe? Por qué el escritor está desterrado? Cómo era un día en Patmos? etc.

    Incluso en esta etapa se trata de entender el estilo literario, y el por qué se usa determinado estilo o estilos literarios.

    Es una tarea que no está destinada sólo para los “expertos” en ciencias bíblicas; está a la orden de cualquier lector amante y apasionado.

    Claro está que no todos tenemos las mismas herramientas y capacitación. Pero hay tareas básicas que podemos ir haciendo mientras los más capacitados nos dan alguna luz extra.

    El problema de no hacer una buena exégesis; es que podríamos caer en interpretaciones personales sin base. A esa práctica se le llama “eiségesis”.

    Eiségesis: Es el proceso de interpretación de un texto, donde el que lee introduce sus propias ideas generalmente de manera subjetiva, o sea; sus ideas personales sin comprobar que es verdad aquello que plantea.

    El Dr. Stam nos aconseja entonces hacer una buena exégesis. Para ello podemos partir de lo más simple y comprensible, anotando aquellas lecturas más oscuras, para repasar con calma después.

    2. Interpretar Apocalipsis históricamente

    Hoy en día basta con buscar en Wikipedia aspectos históricos de fechas o épocas.

    Tenemos más información de la que tenían las generaciones pasadas. La historia es testigo del cumplimiento constante de los designios de Dios, muy por encima del actuar del ser humano. Por lo tanto, ella es un testigo eficaz del mensaje de la Biblia.

    Debemos como dice el Dr. Stam, respetar el momento o contexto histórico del escritor y de los primeros lectores.

    Yo agrego que pasar por alto el contexto histórico es haber perdido la huella o el rastro; el camino que escogemos sería a cualquier parte menos a las conclusiones correctas.

    3. Interpretar Apocalipsis de manera Cristocéntrica.

    Jesucristo es el personaje central del libro. Hay una visión reveladora de Cristo. Tiene el poder absoluto para dirimir la historia ( según el libro con los 7 sellos que nadie pudo abrir, solo el cordero; Cristo mismo. Capítulo 5)

    Por eso todo el libro gira alrededor de Cristo el Cordero como inmolado y “héroe” de la trama del libro, muy a pesar de que hay otros actores relevantes.

    4. Interpretar Apocalipsis de manera práctica.

    Hay un mensaje para animar y forjar el carácter cristiano en la adversidad. Es un mensaje para nosotros aquí y ahora. No hay un futuro antes que el presente.

    Apocalipsis está escrito para entenderlo y vivir en esperanza en momentos de angustia y dificultad.

    El libro exalta el carácter cristiano puesto a prueba.

    II. Texto para estudiar:

    “Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.” Apocalipsis‬ ‭1:9‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    En este texto Juan ya nos da varios aspectos para nuestra exégesis.

    Es uno más de los seguidores de Cristo dentro del imperio Romano. Es además, compañero de sufrimientos, o sea; ya sabemos que los creyentes cuando Juan escribe y a los que les escribe, estaban bajo sufrimiento de persecución.

    Bueno, entendemos que para la fecha en que los estudiosos proponen el libro es 95 dC. Pero no todos los biblistas están de acuerdo en las fechas porque algunos proponen fechas más tempranas.

    Posiblemente sea mejor pensar en 69dC. Durante el emperador Nerón. Esto porque Dios le revela a Juan una situación que era hostil y en aumento y algunos hechos como dice Juan estaban pronto a acontecer; entre ellos la destrucción de Jerusalén y el templo en el año 70 dC. Durante el emperador Vespasiano.

    Sabemos por la historia que la década del 40 había sucedido situaciones en contra los cristianos. Luego en la década del 60 fue la más cruel de todas con Nerón. Y posiblemente ya Juan estuviera en Patmos viendo todo esto anticipadamente.

    Pero sea cual sea la fecha, lo cierto es que Juan recibe un mensaje para él y sus hermanos. Detalle que no debemos olvidar. Pues el libro se escribe con alta dosis de imaginación, visiones y éxtasis; para explicar y consolar a los agobiados seguidores de Cristo.

    El control de Cristo en la historia confiere ánimo a los disminuidos creyentes ante el poder imperial militar y económico de Roma.

    Pero, hay un mensaje para nosotros hoy. Es también importante que podamos leer Apocalipsis entendiendo los desafíos políticos y económicos de nuestro entorno; porque al final esos pecados sociales encadenan muchos otros pecados morales.

    Luego, Juan explica que él está en la Isla de Patmos (parte Del Mar Mediterráneo entre Grecia y Turquía) por:

    1. La Palabra de Dios

    En el contexto de la profecía, la Palabra de Dios siempre es profética, en tanto que denuncia “pecado”.

    La profecía puede tener predicciones que Dios se place revelar a su pueblo. Pero no es la característica principal como hemos erradamente pensado. La profecía es en primer lugar: “Denuncia”. Es curioso que en las iglesias de hoy se denuncian los pecados de los fieles; pero nunca se denuncia la injusticia del sistema mundano y humanista que oprime.

    Juan está aislado en el destierro porque suponía para el imperio una amenaza política, social y ética. El problema de Roma con los creyentes no fue religión. Siempre fue ético. El efecto de los valores cristianos era contrario a la moral del imperio a todo nivel. Juan denuncia estas corruptelas, a la vez que pide ánimo y perseverancia a los hermanos de Asia.

    2. El testimonio de Cristo

    El testimonio de Cristo, parte de su vida misma: que recientemente había conmocionado al imperio y al judaísmo.

    Tambien, el mismo testimonio de la iglesia y los apóstoles, contravenía de manera inapelable la estructura social corrupta del imperio.

    Roma nunca tuvo interés por la religión, pero erigió su culto a Cesar para unificar y cohesionar la sociedad alrededor de los miles de kilómetros de imperio.

    Jesús dijo: den a Cesar lo que le pertenece y a Dios lo que es de él. Pero el sistema cesariano y su imperialismo iban por más, así que quisieron aplastar la férrea fe de los “Cristianos”.

    III. El mensaje contextual (hoy)

    El mensaje de Apocalipsis es a la luz de estas bases hermenéuticas (de interpretación) muy práctico.

    Capítulo 1: El prólogo y la visión de Jesús en su gloria.

    Capítulo 2 y 3: Mensaje de victoria y perseverancia; así como exhortación a las iglesias contemporáneas de Juan. A las cuales sin duda Juan conocía.

    Capítulos 4 y 5: Lo que el Dr. Juan Stam señala como la liturgia celestial. El culto cristiano modelado en el cielo.

    Capítulos 6 al 22: Jesús triunfante y guiando a su pueblo a la última victoria, que culminará con poner todo a los pies del todopoderoso y eterno.

    Al leer Apocalipsis con otros lentes como los que el pastor Juan Stam propone, podríamos dejar de lado la concepción mitológica donde damos demasiado énfasis a: bestias, dragones, insectos gigantes y mounstruos.

    Debemos esforzarnos por ver lo que Juan vio en su época.

    Escuchar el lenguaje simbólico que usa Juan en sus visiones tipológicas.

    Poner su mensaje en contexto histórico. O sea; lo que sucedía en Roma y las afectaciones de Roma hacia las naciones subyugadas (bajo su poderío). Luego entender nuestro presente y mirar el futuro a través de las experiencias de nuestros hermanos bajo el yugo opresor y la persecución encarnizada.

    Si nosotros asignamos significados a las figuras e imágenes de las visiones juaninas; de manera perceptiva; sin bases históricas, y bajo una pobre lectura de nuestro presente sociopolítico y religioso; posiblemente fallaremos en nuestras conclusiones y estaríamos haciendo eiségesis (agregando contenido personal) al texto.

    Para Juan, Roma fue la bestia del capítulo 13 que representaba ese poder político, militar y económico que esclavizó a naciones y pueblos.

    Además, con el agravante de su idolátrico sistema religioso de los Césares, y una economía arraigada en mano de obra esclava (injusticia social)

    Todo aquel poder comercial que enriqueció a pocos y empobreció a muchos, fue claramente visionado por Juan; como un sistema anti Dios y anti evangelio (buenas nuevas de libertad de la opresión) y que finalmente caería dejando muchas pérdidas (dramatizada en las endechas o lamentos por la caída de la gran ciudad de Babilonia del capítulo 18)

    El mensaje contemporáneo no ha cambiado mucho. A mi parecer es más complejo aún.

    Vivimos bajo un imperio sin territorio. El imperialismo es ideológico, manipulando las economías estado; por medio de la centralización en instituciones globales y globalizantes.

    Este neoimperialismo, utiliza de manera diestra el poder mediático, político y militar; para hacerse de súbditos modernos que intercambian su libertad por una «falsa» libertad de consciencia moral.

    Una vez más el problema que vivimos no es por un asunto meramente religioso. Sigue siendo un problema ético. Los valores cristianos hacen contrapeso a los intereses mezquinos del imperialismo humanista. La agenda del mundo, no empata con la de Dios.

    Bajo esta premisa ética, los evangélicos estamos comprometidos a hacer valer el mensaje profético de denuncia de todo sistema opresor.

    Aquí hay una necesaria explicación aclaratoria de nuestro compromiso profetico:

    “no estamos llamados a solamente señalar las carencias morales de la sociedad”. Aquellos pecados morales de la humanidad, que tanto pareciera preocuparnos. Y que sin embargo, aún para los “paganos” son claramente visibles. Porque toda la humanidad conoce el bien y el mal.

    Estamos llamados también a denunciar los pecados sociales de colectivos; que afectan en cadena a millones:

    1. El abuso del poder que oprime

    2. La desigualdad socioeconómica

    3. La inequidad en las oportunidades para todos

    4. Las luchas labriegas frente a las formas de explotación modernas.

    Si analizamos la estructura más general de Apocalipsis, notaremos que hay un mensaje a las iglesias primeramente, seguido de un mensaje universal de juicios paulatinos.

    Después del capítulo seis en adelante el mensaje es una denuncia al sistema mundano, al sistema político corrupto que además se embriaga con el poder económico y se prostituye con la gran ramera llamada la gran Babilonia e identificada como el sistema político, comercial y religioso que hace componendas con el dios mamón (prosperidad a costa de los débiles y necesitados)

    No se trata de una religión específica. Ni de un país imperialista único. Es algo sistemático que acapara la atención de la sociedad global. Sistema en el que aún muchos evangélicos están cayendo.

    Aparte tenemos los capitulos 21 y 22 donde Juan nos describe el fin de todo sistema humano. Y una eternidad con Dios como soberano de todo. Es el verdadero y eterno paraíso.

    Leer Apocalipsis así, nos abre el entendimiento a una revelación fresca que otorga relevancia a la iglesia. No somos llamados a pasar desapercibidos ante la injusticia, la política y la economía de nuestros países (no es lo mismo que hacer politiquería).

    No estamos llamados a vivir enclaustrados esperando ser arrebatados sin importar los que pasa.

    Falta mucho por explicar y mucho más por practicar bajo la luz de Apocalipsis.

  • El amor no es circunstancial, pero las circunstancias afectan para bien o para mal; la calidad del amor entre las personas.

    Pablo bien documentado por el Espíritu Santo, escribe un capítulo que es una carta resumida pero sustanciosa acerca del tema. Del cual extraigo un texto:

    “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.” 1 Corintios‬ ‭13:4‬ ‭NVI‬

    La Palabra griega: “makrodsuméo” significa literalmente; “espíritu largo” y es traducida como:

    1. “Paciencia” en la versión que estamos usando la NVI (el amor es paciente)

    2. “Sufrimiento” en la versión Reina Valera (el amor es sufrido)

    La definición literal del vocablo se lee así:

    “Tener un espíritu largo, es decir (objetivamente) que aguanta. O subjetivamente que es “paciente”.

    La mejor traducción por el mensaje que nos llega hoy de este capítulo, sería la versión que estamos usando: “el amor es paciente”.

    Es una paciencia que puede implicar sufrimiento; como el paciente amor de Dios quien se dolió entregando a su único hijo, y el amor sufriente de Cristo. A quien Isaías le llama: “el siervo sufriente”.

    ¿Pero qué de nosotros? ¿Podemos amar así? Creo que a la luz de las Escrituras hay una gran oportunidad de que si podamos. Y si somos cuidadosos en escudriñar la Biblia vemos tres niveles de amor:

    “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

    ‭‭Mateo‬ ‭22:37-39‬ ‭RVR1960‬‬

    1. Amar a Dios: es imprescindible amarlo hasta el sufrimiento si así fuere necesario. Como le pasó a los profetas, a los apóstoles y a muchos cristianos que murieron y siguen muriendo por ese genuino amor. Eso significa amarlo con: corazón, alma y mente.

    2. Amarnos a nosotros mismos. Algunos al leer rápidamente dirán que no es el orden del segundo gran mandamiento. Pero es así. Jesús exhortó a que amáramos al prójimo como a nosotros mismos. Está evidentemente implicado; amarnos primero para poder amarlos a ellos como a nosotros mismos. ¿Cómo te amas? Así amarás a los demás.

    3. Amar al prójimo o a la otredad (las otras personas). Y se le debe amar al prójimo; como nos amamos a nosotros mismos.

    ¡Que relevancia es esta cadena inseparable de amor!

    Si amamos a Dios, su amor empezará a sanar nuestro interior. Es tan necesario que Dios nos sane, pues el pecado nos hirió a todos. Eso enseña la Biblia en Romanos.

    Y si Dios nos sana con su amor, la Biblia dice que el amor cubre multitud de faltas, y podremos amarnos a nosotros mismos de la manera correcta.

    No es un amor narcisista (sobrevaloracion a uno mismo). Será un amor que cuida, que corrige, que mesura nuestra propia vida en todo aspecto. Y nos prepara para ser fuertes en la adversidad (amor sufrido)

    Una vez que el amor de Dios nos ha sanado de nuestro pecado. De los pecados de otros. De las heridas del desaliento. Del duelo de seres queridos que partieron. Del abandono cualquiera sea. Y de toda la gama de maldades en el mundo. Hasta entonces podremos amar bien al prójimo. Porque ya nos amamos bien a nosotros mismos.

    Amar al prójimo no debe ser un mero requisito. Por eso Jesús nos recuerda la ley de Dios, que dice que debe ser un amor tan genuino, como el que hemos experimentado de parte de Dios, y tangible, tanto como nos amamos cada día a nosotros mismos.

    Solo pensemos, cuánto nos amamos. Cada día luchamos por salir adelante, por estar mejor, por ser mejores, y cuidar de los nuestros. Eso es amor.

    Pero cuando hay personas que no se aman a sí mismas; es evidente por sus hechos. Esas personas difícilmente podrán amar a otras personas. Creerán que sí; pero sus relaciones se vuelven tan superficiales como ese “amor” viciado y lleno de condiciones.

    Este artículo es muy resumido. Pero el tema es tan extenso como importante. No finjamos el amor dice Juan. No mintamos diciendo amar a Dios, si no queda más amor por el hermano (prójimo al fin)

    En la Biblia se usan hasta cuatro palabras para diferenciar una acción propia del amor. Y es posible que el amor de parejas, el amor de hijos y padres y el amor entre amigos; se vea afectado, disminuido y frustrado. Pero el “ágape” o amor de Dios es invariable. Es ese amor sufrido o paciente. Es ese amor benigno o que no hace mal. Es ese amor que no tiene envidia, ni se jacta, ni se enorgullece. Y ese amor, es el que ha sido derramado en los hijos de Dios. No hay razón alguna para adolecer del amor paciente que no hace mal.

    “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos‬ ‭5:5‬ ‭RVR1960‬‬

  • Tuve un breve diálogo con un amigo. Esto acerca de la salvación. Recuerdo que le dije a mi amigo:

    “Necesitas leer la Biblia para entender la Salvación”.

    La frase cobra sentido en el contexto de la nuestra plática.

    Jesús en su confrontación con los escribas y fariseos, habla de este tema y les dice:

    “Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado, porque esperan encontrar en ellas la vida eterna; sin embargo, aunque las Escrituras dan testimonio de mí, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.”

    ‭‭San Juan‬ ‭5:39-40‬ ‭DHH94I‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    La versión Dios Habla Hoy es más acertada en ayudarnos a comprender el mensaje de estos textos. Así que conviene entenderlo a la luz de esta versión.

    Luego la Reina Valera:

    “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Juan‬ ‭5:39‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬

    “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Juan‬ ‭5:40‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬

    La primera versión resalta que aquello era un cuestionamiento que hace Jesús a los lideres doctos (entendidos) en las Escrituras sagradas. La segunda versión deja un sentido más predispuesto a entender que Jesús está dando una ordenanza, porque usa el verbo en modo imperativo.

    Esto hace que se pierda un poco el sentido del texto dentro del contexto de aquella interacción donde Jesús está reprendiendo a los religiosos.

    Esta diferencia es importante porque pone relieve al tema de “entender la salvación” versus “apropiarnos la salvación”.

    Los lideres religiosos judios encargados de interpretar y hacer cumplir la ley, escudriñaban o estudiaban con minuciosidad el texto porque sabían que había revelación acerca de la salvación. Pero no fueron capaces de ver la salvación misma encarnada en el mesías.

    ¡Esto nos puede pasar a nosotros! Después de mi diálogo con mi amigo; me di cuenta que era un tema válido para recordarnos a nosotros la importante diferencia entre el conocer acerca de la salvación y de apropiarnos de la salvación.

    Según Jesús, el único obstáculo para que aquellos judios se apropiaran de la salvación, era la incredulidad.

    “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.” Juan‬ ‭5:37-38‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬

    Claro, todo esto no quita importancia al llamado a entender la salvación. Así lo plantea Jesús en Juan 4 a la mujer Samaritana:

    “Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.”

    ‭‭Juan‬ ‭4:22‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

    Pero más importante que entender la salvación, es poder reconocer al Salvador, veamos:

    “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

    Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?Juan‬ ‭4:25-26, 29‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬

    En resumen, debemos entonces conocer al salvador. Conocer a Jesús es clave para creer en él y aceptarlo. En Las Escrituras tenemos la luz necesaria para conocerlo a Él. A la vez, debemos comprender cuál es la naturaleza de esta salvación.

    Resumiendo:

    1. Conocer acerca de Jesús

    2. Creer en Jesús (implica aceptar la ética de su mensaje)

    3. Comprender cómo hemos sido salvos (implica quién es El Salvador, su linaje, su historia, su mensaje, sus condiciones, su medio salvífico, el alcance de su medio salvífico, etc.)

    Si seguimos estos pasos, dejaremos que la vida de Cristo crezca en nosotros, mientras vamos peregrinando a la eternidad con Él. Y entenderemos más nuestra fragilidad humana perfectible. Y venceremos la culpa.

    Es clave entender que la fe es el vínculo entre recibir la salvación y comprenderla.

    En el cristianismo no es necesario entender la salvación para ser salvos. Pero si es necesario ser salvos para comprenderla.

    Porque la salvación se acepta sin protocolos ni fórmulas. Aceptamos la salvación por la fe (certeza de los alcances del mensaje del evangelio y convicción de que hemos recibido algo sin haberlo obtenido aún).

    Luego que hemos sido salvos debemos escudriñar la Palabra para comprenderla, porque si la comprendemos podemos vivir y disfrutar de la libertad que es en Cristo Jesús.

    Tristemente hay personas que entienden la naturaleza de la salvación pero no se apropian de ella.

  • Cuando estamos en formación bíblica básica, antes de alcanzar la madurez solemos deambular de una idea a otra; tomando posturas diversas aunque no radicales sobre interpretación bíblica. Esto se debe a la cantidad de personas que han sido parte de ese staff de formadores que va desde pastores, maestros, profesores y amigos. Es natural que esto se dé, y es necesario que tengamos control de ello también. Porque lo que no es válido en el proceso; es caer en lo herético.

    En esta ocasión y como un buen ejemplo quiero presentar el siguiente texto y sus alcances prácticos desde una hermenéutica Cristocéntrica. Al texto se le ha llamado la regla de oro:

    “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mateo‬ ‭7:12‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

    Es regla o ley porque en el mismo texto Jesús lo interpreta como tal. Es de oro porque rige buenas prácticas de conducta hacia el prójimo, su derecho y su propiedad. Y ello supone que esa misma regla se me devolverá con sus beneficios.

    El texto es fácil de entender porque ya está interpretado por Jesús. O sea, no hay necesidad de aplicar las reglas de interpretación. Solo hay que leer con atención y acatar.

    ¿Pero que quiere decirnos Jesús respecto a que este principio es la ley y los profetas?

    Mucho tiempo atrás escuchaba que para los creyentes en Cristo la ley no era válida y que había sido abolida con la venida de Jesús el Cristo. Otras veces escuché que toda La Escritura al ser inspirada tenía validez para siempre; aún la ley. Y en ese proceso de maduración; mi mente no podía explicar aquellas posiciones extrapoladas. Hoy después de muchas lecturas del texto sagrado y apoyo de buenos maestros, es menos complejo entender la mayoría de temas.

    Jesús explica a su audiencia durante el sermón del monte, la necesidad de hacer bien a los demás. Esta regla habla de la reciprocidad, pero que debe siempre ser iniciativa o empezar desde mi corazón.

    ¿Quiero respeto? Daré respeto

    ¿Quiero amor? Daré amor

    ¿Quiero favores? Haré favores

    ¿Quiero lealtad? Seré leal

    La lista puede ser tan larga como demandas tenemos.

    Jesús en otra ocasión le dijo a los fariseos, que el primer y segundo mandamiento resumían la ley y los profetas.

    El primero es al mandamiento que marca mi relación con Dios. Contenido en los primeros cinco del decálogo.

    El segundo es el mandamiento que marca mi relación con el prójimo. Contenido en los cinco siguientes mandamientos del decálogo.

    Toda la ley de Dios está establecida para buenas relaciones. Primeramente para con Dios y después para con los hombres.

    Cristo por eso dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo‬ ‭5:17‬ ‭RVR1960‬‬

    ¿Cristo la cumplió por mi? No. Cristo la cumplió en obediencia al Padre. Y su reinterpretación de la ley es mi “nueva” ley; llamada la ley de Cristo. También la resumió en dos niveles relacionales:

    Nuestra relación con Dios y nuestra relación con el prójimo.

    Los textos donde se resume toda la ley son:

    1. Los textos clave establecidos por Jesús:

    “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”

    ‭‭Mateo‬ ‭22:36-40‬ ‭RVR1960‬‬

    2. Los Textos derivados:

    “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.”

    ‭‭Mateo‬ ‭7:12‬ ‭RVR1960‬‬

    “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”

    ‭‭Juan‬ ‭13:34‬ ‭RVR1960‬‬

    “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”

    ‭‭Gálatas‬ ‭6:2‬ ‭RVR1960‬‬

    Todos estos textos nos dictan como deben ser nuestras relaciones interpersonales. Y son tan importantes que resumen, no es que sustituyen, resumen la ley y los profetas.

    ¿Por qué sigue habiendo tanto conflicto entre la familia de Dios? Porque seguimos siendo duros de cerviz.

    Cristo no abolió la ley. Cristo no la cumplió por usted y por mi. Cristo no la sustituyó.

    Cristo fue obediente a la ley y la cumplió en su esencia espiritual. Y es nuestro ejemplo a seguir.