Yo, quiero compartir con permiso del hermano Fernando Estefo, quien vive en Chile y es o ha sido profesor universitario; el siguiente tema que desarrollo en respuesta a otro hermano, debatiendo en temas de moral bíblica y política.
Por favor leer, pueden preguntarme si lo necesitan. Es un tema profundo y quizá algo difícil pero dejemos la desidia espiritual y leamos.
Una breve respuesta al ideólogo, Pastor David Hormachea
Nuestro hermano David Hormachea, se presenta como un representante del cristianismo. Cada vez que da su opinión sobre asuntos de política contingente, agrega que lo que dice es parte de su lucha en interpretar bien la Palabra de Dios.
Como yo soy parte del cristianismo, quiero precisar lo siguiente, al menos a lo que a mí me atañe:
*Anoto yo: según el hermano Fernando: “Cristiandad es la interpretación particular que las personas hacemos del Cristianismo”
1.- Una cosa es el cristianismo y otra la cristiandad. Creo que es bueno y sano hacer esa diferencia. No fue el cristianismo quien apoyó en el pasado las distintas colonias que llegaron a continentes y países, produciendo penosas y escandalosas muestras, no de evangelización o misiones, sino de inculturación; no de acogida amorosa a las culturas sino trabajando arduamente por sostener y justificar, por ejemplo, el apartheid en Sudáfrica. Estos y otros ejemplos, no provienen del cristianismo sino de la interpretación del mismo, es decir, de la cristiandad.
2.- Es en este sentido que nuestro hermano David da su opinión. Es un intérprete de la realidad y da su opinión bajo ese prisma. Es representante de la cristiandad pero no del cristianismo.
3.- Fundamento esto tomando dos palabras que David Hormachea casi siempre las repite o las enseña, como marco teórico para justificar su planteamiento. Estas fueron Moral Bíblica.
4.-Como intérprete de la Palabra de Dios, nuestro hermano sabe que todo el consejo de Dios debe estar en perspectiva cuando uno va a dar una opinión sobre temas difíciles, relevantes y que afectan a grandes conglomerados, naciones y baluartes religiosos. Invito a leer el capítulo 28 de Isaías, los primeros 13 versículos; en parte dice que tanto el sacerdote como el profeta erraron tanto en la visión como en el juicio y ofrece de inmediato la solución: La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; una buena sugerencia para leer la Biblia.
5.- Decir que la pornografía y la prostitución son los elementos necesarios, casi los “representantes” de la “moral bíblica” y desde esa plataforma ideológica, verbalizar o escribir para fundamentar una posición, es débil y no sano, para decir lo mínimo.
Para considerar qué dice el cristianismo, no la cristiandad, debo ir a las fuentes, debo ir a todo el consejo de Dios.
Por el espacio y en honor a la brevedad, solo doy un botón de muestra tomando solamente dos profetas (Amós y Jeremías). La opulencia, la explotación, el afán de ganancias deshonestas (usura), la apatía y desinterés hacia mi prójimo y la idolatría, también son parte de esta “moral bíblica”, al cual alude nuestro hermano David.
Sobre la “Moral Bíblica”: el Hermano Fernando apunta
*Los ricos disponían de suficientes recursos como para tener varias casas cada uno (3:15).
*Hacer ostentación de costosos muebles (6:4).
*No privarse de ninguna satisfacción corporal (3:12; 4:1; 6.6).
*Los pobres eran descaradamente explotados, abusados y víctimas de estafas: en materia de propiedades (2:6-7), en los tribunales (5:10, 12) y en las transacciones comerciales (8:5), no importándoles el sufrimiento del prójimo (6:6).
*En todo primaba el afán de ganar dinero y la codicia personal: los hombres vivían para sus negocios (8:5), las mujeres para la sensualidad (4:1), los gobernantes para la frivolidad (6:1-6).
* Si el foco bíblico ahora lo hacemos dirigirse hacia la congregación que cada domingo levanta las manos a Dios, vemos una religiosidad muy escrupulosa, tradicional, los centros de cultos aparentemente estaban atestados de gentes, muchos instrumentos y gran capacidad musical, pero que se había apartado de la revelación divina. (4:4; 5:5, 21-23; 8:3, 10). Los cultos religiosos eran meros ejercicios de autosatisfacción (4:5), detestables a los ojos de Dios (5:21-23). El sacerdotes Amasías es un buen ejemplo del mejor tipo de adorador, pero, a fin de cuentas, un hombre apegado al statu quo religioso (7:10) y cuidadosos en cuanto a las formas eclesiásticas (7:13), pero totalmente indiferente a cualquier palabra que pudiera venir de DIOS (7:12, 16).
En fin, las normas morales se habían desmoronado. Se menospreciaba a la autoridad y al imperio del derecho (5:10-12); los líderes nacionales se gloriaban de su popularidad y de la dignidad de su posición (6:1), y a pesar de su habilidad para los debates (6:2) no encaraban los verdaderos problemas (6:3) sino que, por el contrario, por la forma en que se ensalzaban sus gustos personales a despecho de su deber de velar por la nación (6:4-6), contribuían directamente al derrumbe completo de la ley y del orden (6:3).
Las normas públicas de moralidad estaban en decadencia. Amos denunció la indulgencia sexual (2:7), las transgresiones (5:12) y el dolo (8:5-12).
Estas cosas usó Amos para hablar y escribir; también nos sirven a nosotros para poner la mirada en una moral bíblica mucho más completa que en prohibir marchar o protestar o dejar caer nuestro látigo solo en lo sexual. Estas son las cosas que caracterizan a nuestra sociedad hoy, unas más, otras menos. Ninguna de ellas se aplica a todos, pero cada una de ellas se aplica a alguien. Amos, te echamos de menos hoy, en nuestras calles.
De Jeremías, solo dejo el texto. 7:1-11
Hablar entonces de moral bíblica, es mucho más que prostitución o pornografía. Cuando se cae en reduccionismo hay sospecha de ser solo un ideólogo de la fe.
Atte.
Fernando Estefo.
Solo me queda agregar que nuestros gobiernos y sistemas políticos, siguen siendo objeto de nuestra demanda y denuncia profética. No dejemos que nuestra visión de iglesia se nuble, únicamente por los pecados altisonantes y morbosos; dejando de lado los valores de solidaridad y empatía mancillados por la injusticia social, la ideología política y otras ideologías separatistas