El mundo se ha ralentizado [se ha vuelto más lento] y no es poca cosa. Estábamos acostumbrados a un ritmo vertiginoso [muy rápido e intenso] en casi todo el quehacer. Tanto fue así, que los más adictos a lograr metas en corto tiempo, nos acostumbramos facilmente a dejar atrás a muchas personas importantes en nuestro círculo íntimo familiar, en nuestro círculo de trabajo y en otros círculos de interacción.
Hay un proverbio Africano que reza: “Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado.”
Occidente se acostumbró a ir rápido y por eso nos volvimos bastante individualistas. Al menos eso creemos; hasta que un día tropezamos y caemos y buscamos quien nos ayude a levantarnos. Y no se vale espiritualizar este concepto, porque Dios nos tiende la mano y nos levanta por medio de nuestro prójimo.
Trabajar en equipo es complicado. Llevarse bien con todos es casi una tarea imposible. Pero lo cierto es que es la fórmula de Dios.
Hay un texto de la sabiduría del antiguo oriente, que se lee en Eclesiastés así:
«Más vale dos que uno, porque el resultado puede ser mucho mejor.» Eclesiastés 4:9 (Nueva Biblia Viva)
Siempre estamos tras los resultados; ¿no es cierto?. Pues este consejo es crucial. Dice que hay una expectativa de que el resultado puede ser mejor, si vamos acompañados. Cuando vemos desde donde vierte este concepto, nos damos cuenta que a partir del capítulo 2:12 y hasta donde estamos en este momento el 4:9, las conclusiones del predicador como se dice llamar el autor; son:
1. A todos los humanos [entre los sabios y los necios] les espera el mismo fin: Capítulo 2
2. Todo tiene un tiempo bajo el sol [el tiempo es oportunidad igual para todos]: Capítulo 3
3. De nada sirve el afán [correr y correr]: Capítulo 3
¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Eclesiastés 3:9 (RVR1960)
4. La tierra está llena de opresión y tristeza. Capítulo 4
Vi entonces que el móvil principal del éxito es el impulso de la envidia y los celos. Pero también esto es necedad, es perseguir el viento. 5-6 El necio rehúsa trabajar y casi muere de hambre, pero cree que mejor es ser perezoso y vivir a medias que trabajar mucho, si al fin de cuentas todo es tan vano. Eclesiastés 4: 4-6 (Nueva Biblia Viva)
Especial mención merece el punto cuatro como contexto anterior al texto en estudio. El sabio aquí esgrime a su juicio basado en la experiencia, que la verdadera causa de la opresión es la brecha social y económica.
La meta del «éxito» o lo que el hombre ha definido como tal, y que en este contexto se refiere a las riquezas que genera el trabajo, finalmente a lo que lleva es: a la envidia y a los celos de los que menos tienen; respecto a los que han sido favorecidos con tener un poco más.
Conectemos ahora con el tema de esta reflexión: «Trabajemos juntos y cerremos la brecha»
«Más vale dos que uno, porque el resultado puede ser mucho mejor.» Eclesiastés 4:9 (Nueva Biblia Viva)
Hay algunas consideraciones:
1. El consejo de Eclesiastés 4:9 debe ser sintetizado bajo la luz de la unidad bíblica:
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 1Corintios 6:14-15
El valor de hacer equipo con otra persona, radica en la unidad de pensamiento y propósito [un mismo sentir].
Este principio debe estar presente en nuestras relaciones inmediatas que nos vinculan con lo que somos; como: el matrimonio, la familia y el ministerio.
2. El consejo de Eclesiastés 4:9 debe amalgamar bíblicamente lo que hacemos
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? Amós 3:3 (RVR1960)
El valor de una alianza que busca los mejores resultados radica en estar de acuerdo en objetivos.
Este principio debe estar presente no solo en nuestras relaciones filiales; sino también y sobre todo; en emprendedurismos [sociedades para trabajar y hacer negocios].
3. Eclesiastés 4:9 en resumen dice que el resultado puede ser mejor
He tratado de que el pensamiento de este sabio nos traiga más provecho anclado a otros textos de la Biblia. Lo cierto es que estar unidos a otras personas para un fin, no necesariamente nos llevará al «éxito» buscado. Solamente lo podremos lograr si estamos atentos a estos otros principios que la Palabra de Dios nos enseña: La unidad bíblica de pensamiento y propósito; y estar de acuerdo en los objetivos buscados.
Conclusiones
i. Necesitamos aplicar estos principios a nuestro matrimonio: la diferencia de pensamiento y propósito automáticamente pondrá objetivos desligados y egocéntricos en los conyuges. No irán a ninguna parte.
ii. Necesitamos aplicar estos principios a nuestra paternidad y maternidad: es necesario incluir a los hijos en el proyecto de vida familiar. Es la deuda que tenemos pendiente los padres de antaño. Dios quiera y los nuevos padres tomen el consejo.
iii. Necesitamos aplicar estos principios a nuestro ministerio: Pablo nos enseña claramente que no todos los miembros en el cuerpo de Cristo hacemos lo mismo, aunque a la vez deja por sentado que cada uno hace una parte importante.
Por lo tanto, debemos amalgamar nuestro pensamiento y propósito ministerial con otros, para trabajar en total acuerdo en beneficio de la obra de Dios.
iv. Necesitamos aplicar estos principios a nuestro quehacer cotidiano:
Si queremos tener un emprendimiento de negocios, debemos estar de acuerdo para poder caminar junto con la otra o las otras personas del proyecto. Aquí, podemos aplicar la sabiduría del consejo de Eclesiastés y de Amós. Pero no implica que tenga que ser una alianza solamente entre cristianos. En este ámbito estrictamente laboral; puede ser creyente e inconverso pero manteniendo la sabiduría de ponerse de acuerdo en propósito y objetivos.
Precisamente el propósito le permitirá al creyente delimitar el proyecto y sus relaciones de negocio de acuerdo a los valores del reino.
Tristemente nosotros tenemos la tendencia de sustituir frases proverbiales bíblicas, por aquellas humanas que muchas veces son el resultado de nuestro pecado. Por ejemplo, hemos llegado a citar totalmente lo contrario a lo que Eclesiastés nos enseña:
«Mas vale solo que mal acompañado»
«Si quieres que se haga, hazlo tú mismo»
El sabio concluye que en la unión está la fuerza. Pero ya ahora sabemos a la luz de la Biblia que no se trata de cualquier tipo o esfuerzo de unidad. Se trata de la unidad Bíblica.
10 Si uno cae, el otro lo levanta; pero si el hombre solitario cae, su problema es grave.
11 Además, en noche fría, dos bajo una frazada mutuamente se dan calor; pero, ¿cómo se calentará el solitario? 12 Y uno solo puede ser atacado y vencido, pero dos, espalda contra espalda, pueden resistir y triunfar; y tres son aún mejores, pues una cuerda de tres hilos no es fácil de romper. Eclesiastés 4:10-12 (Nueva Biblia Viva)