Habacuc nos permite mirar nuestro presente y tener visión de nuestro futuro, en perspectiva. Es decir, podemos mirarnos aquí y ahora, sin olvidar el pasado; y proyectarnos hacia el futuro.
Una vez que leemos sus tres secciones o capítulos; nos damos cuenta que está escrito de manera muy retórica, o sea; usa muchas imágenes poéticas y metáforas para comunicar su mensaje.
Parece que el profeta escribe durante una época de constantes pugnas entre naciones para hacerse con el control. Estaba al noroeste Asiria, al norte Babilonia y al sur Egipto. Imperios medianos que estaba tratando de tener más “control territorial”. El profeta entonces está hastiado y abrumado siendo él nacional de una pequeña tierra, y siendo tributarios de alguno de estos imperios. Posiblemente de Asiria.
El profeta pone en relieve el tema; de cómo funciona la justicia divina, sus juicios y, su propósito salvador. Pero también nos deja una claridad de cómo enfrentar nuestras angustias circunstanciales.
1.La primera queja: ¿Por qué?
“Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.” Habacuc 1:3 RVR1960
Es posible entonces, que nosotros hoy pensemos más de lo que expresamos; este tipo se sentimientos. Pero lo hacemos. Vemos y a veces vivimos violencia de todo tipo. Pleitos y contiendas por cualquier motivo. Y todo esto lleva a destrucción constante; no solo de la bondad, de los valores, de la familia, pero también física. En resumen todo esto es producto de la “iniquidad” o la desatención de la ley y de todo orden.
“Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.” Habacuc 1:4 RVR1960
El objetivo de satanás es el caos. Siempre lo fue. Debilitar las instituciones de orden y de valor para una convivencia justa y que honre las leyes de un Dios santo, esa es la clave del mal.
¿Cuáles son estas instituciones? La familia, la iglesia y los gobiernos legitimados.
La agenda del enemigo de Dios y de la humanidad, es socavar esas tres construcciones humano-divinas; y sembrar la anarquía (la vida fuera de la ley)
Habacuc lo dibuja claramente en 1:4. “La ley se debilita porque en las cortes se falsea la verdad sobre la que los estados constituyeron sus intereses originales. Y, ¿por qué? Porque el impío asedia al Justo.
¿Cómo se debilita la ley?
A. Nivel individual: aquellas personas que tienen valores sanos de convivencia; se ven amedrentados por los que viven a sus anchas; de todo ilícito ante la ley.
B.Nivel geopolítico: los países que viven con cierta equidad y justicia; se ven avasallados por los regímenes autoritarios y perversos. Y por entes con tintes de imperialismo como la ONU
C.Nivel sociopolítico: las minorías que quieren vivir bajo otras normas, van cercando ideológicamente a los que con recelo propio tratan de buscar alinearse a los valores convencionales. Por lo general, valores judeo-cristianos.
2.La segunda queja: ¿Dónde estás, Dios?
“Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,”
Habacuc 1:13 RVR1960
La pregunta constante. La hizo Job, David y Jeremías. Pero al igual que aquellos; también impíos repulsivos preguntaron y preguntan hoy de manera desafiante y soberbia lo mismo.
Deberíamos no hacer más tales preguntas que cuestionan a Dios. Pero de seguro seguirán dando vueltas en la cabeza nuestra.
Habacuc hace silencio pero demanda una respuesta a Dios. Y esa respuesta vendrá para él y para nosotros también:
3.La respuesta de Dios
“Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.” Habacuc 2:2 RVR1960
¿Cual es la visión? Todo el resto del capítulo dos habla de varios “ayes” que significan en la biblia, juicios directos de Dios sobre ciudades y personas. En este caso es contra Babilonia. En nuestros días ¿contra quienes serán estos ayes?
“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Habacuc 2:3 RVR1960
Esta es la tardanza de la justicia para los justos. Dios le dice a Habacuc que aunque tarde lo que va a acontecer; no significa que sea mentira. Lo que Él ha determinado pasará. Así que debemos esperar su cumplimiento.
“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”
Habacuc 2:4 RVR1960
¿Qué viene?
Lo que viene y ya está entre nosotros; es la supremacía de los injustos (aquellos cuyas almas no son rectas) enorgullecidos de su maldad.
Entonces estamos viviendo el tiempo profético de Habacuc.
La fe debe ser nuestro modo de vida, para contrarrestar este “orgullo” por el pecado; a través de la piedad. La fe para vivir estos tiempos implica dos aspectos prácticos:
1.Lealtad: nada de los pecados morales y de carácter; reinantes, nos debe hacer rechazar nuestra filiación a Dios. Somos uno con él a través de Cristo.
2.Firmeza: confianza absoluta en que Dios está obrando. Aún cuando no vemos a Dios en medio de todo lo que estamos viviendo: la pandemia, falta de empleo, humanidad perversa, etc. Aún con todo, debemos firmemente confiar.
¿Qué sigue?
“Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.” Habacuc 2:20 RVR1960
Los silencios en las Escrituras, son sinónimos de juicios divinos. Al terminar Dios su respuesta a Habacuc, le manda callar de sus histéricas conclusiones y preguntas. Con ello le indica claramente al profeta; que Él está al control todavía y lo seguirá estando. Y que a él le corresponde: confiar y esperar en lo que Él hará.
¿Acaso no le parece a usted, que es la misma expectativa que tiene Dios con nosotros?
Confiar y esperar en lo que Él hará
Contexto del libro
Conclusión
El capítulo tres de Habacuc es nuestra conclusión perfecta. Es un poema para cantar. El profeta se inspira en la esperanza que le imparte el Todopoderoso y Eterno.
Si mira alrededor quizá hoy, más que nunca; verá lo que millones en el mundo estamos viendo y viviendo, y debemos como creyentes responder como Habacuc.
- ¿Que estamos viviendo y viendo?
- Inseguridad causada por la pandemia
- Incertidumbre económica y laboral
- Hambrunas agravándose
- Pecados morales incrementando
- Gobiernos autoritarios que doblegan a los pueblos con su hipocresía
- Incapacidad para gobernar
- Caos social en las calles con protestas violentas
- Liviandad religiosa y falsos evangelios
¿Cómo deberíamos responder?
1. Prestos para escuchar a Dios
“Estaré atento y vigilante, como lo está el centinela en su puesto, para ver qué me dice el Señor y qué respuesta da a mis quejas.” Habacuc 2:1 DHH94I
Los profetas por lo general estaban atentos a escuchar el mensaje para trasmitirlo al pueblo. Pero en este caso Habacuc está atento para saber que piensa Dios de todo lo que ya Habacuc conocía que estaba pasando.
Estemos atentos hermanos y hermanas. No esperemos respuesta de los periódicos, o del Facebook, o de las otras redes sociales. Oremos y escuchemos a Dios.
2. Rendirnos confiadamente bajo su cuidado
“Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar. Habacuc 3:17-19 RVR1960
La descripción final de este poema para cuerdas, es la síntesis de la respuesta confiada de Habacuc.
Si lees el capítulo tres, vas a notar que la confianza del profeta no está anclada en que Dios resolverá en favor de él; no es así. La caída de su pueblo vendría. Pero Dios esperaba de su remanante y los profetas; confianza aún en medio de la devastación.
¿Podremos confiar en Dios en este tiempo?