«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6 RVR1960
Hay verdades pululando entre la humanidad. Si somos lo suficientemente analíticos, nos daremos cuenta que todas estas verdades han pasado un proceso de comprobación, consenso y uso. No por ello, advierten al hombre acerca de la eternidad.
La ciencia determina como verdad, aquello que ha llevado de la hipótesis a la comprobación; por medio de procesos consensuados por la comunidad científica.
La sociedad acepta una costumbre de larga data como verdad. Aquellos hábitos comunales por medio del uso y costumbre. Eso es parte de lo que se conoce como derecho consuetudinario. Para ello también aplican principios que permitan llegar a la conclusión, de que una costumbre es ley y por ende un derecho:
a) Es repetitivo y generalizado
b) Conciencia de obligatoriedad
c) La antigüedad
Y tenemos las verdades relativas. Alguna vez llegué a pensar que no existían tales verdades, y que era un argumento filosófico. Pero, las hay. Se aplican mayormente a la moral y a la religión.
Eso explica, por qué hay comunidades cristianas que mantienen doctrinas fundamentales equivalentes entre sí, pero discrepan en costumbres que llegaron a ser aceptadas como una verdad fundamental para unos; aunque para otros es algo relativo a la cultura, la interpretación, o a la liturgia del culto.
Por ejemplo: Lavado de los pies, uso del velo en las mujeres, orar solo de pie, etc. Esas son verdades relativas a la ceremonia del culto.
Mientras estén en la Biblia; y no sean falseadas por interpretaciones heréticas; son verdad, pero no necesariamente absolutas o definitorias de la salvación. Por tanto, no son de uso obligatorio como norma de fe y conducta a todas las iglesias; ni afectan la sana doctrina de aquellas iglesias que las practican.
Al reflexionar sobre estas nociones de verdades existentes, podríamos agrupar en dos, estas verdades que invaden nuestras mentes:
Por un lado están aquellas que derivan de una construcción social basada en la necesidad, el uso y las costumbres para la convivencia.
Por otra parte están aquellas verdades fundamentadas en el método científico. Son aquellas verdades indiscutibles que surgen a partir de las leyes de la física y las ciencias.
Ahora pasemos de la generalidad a la particularidad del tema. La verdad absoluta para la vida eterna no es una construcción humana, ni tampoco es una verdad de laboratorio. Por lo tanto, no nace ni mucho menos depende de la sociedad ni de la ciencia. Esta verdad depende de Dios y su acción.
La verdad a la que Juan apela en este evangelio y todos sus escritos; es “La Verdad Revelada” de Dios al hombre.
Que importante es entender estos aspectos. Esta verdad no es un concepto o una idea, tiene personalidad en Cristo; quien le ha dado su propia identidad santa y santificadora que nos lleva al Padre.
Jesús, dijo:”yo soy…la verdad…nadie viene al Padre, sino por mí”
En el griego, verdad deriva de: “alédseia” Es un vocablo que indica, “una verdad que nos fue revelada”. Su sentido yendo a las raíces más antiguas de la palabra, indica que es una verdad que estuvo escondida por algún tiempo; y luego se reveló a la humanidad, evidentemente como un acto voluntario y de gracia de parte de Dios.
Cuando esta verdad absoluta para la vida eterna, fue revelada, ya existían otras aparentes verdades relativas a la vida eterna. Por eso cuando Cristo irrumpe en la historia como el verbo hecho carne, genera un desajuste emocional y espiritual. Pero era necesario desacomodar aquellas arraigadas verdades relativas, para encajar la única verdad válida para llegar al Padre.
Una vez más, el mejor ejemplo de este choque de “La Verdad” y las verdades temporales y relativas; lo vemos en la misma Biblia, con los religiosos prominentes de la época de Jesús.
En Juan 8, Jesús está respondiendo a los escribas y fariseos; respecto a su divinidad. Verdad absoluta con la que el mundo ha chocado y que no les permite a millones creer y recibir salvación.
“Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.”
“¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?” Juan 8: 45 y 46 RVR1960
En Juan 4 Jesús encuentra, no accidentalmente a la mujer de Samaria; en el pozo. Es otro duro encuentro de la verdad relativa que trae la religión a la mente de las personas. Jesús, lleva en tiempo récord; a aquella mujer despreciada, a ser la principal testigo de la verdad absoluta para la salvación de ella y de otros en el pueblo. Esta es una verdad revolucionaria.
“Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:20, 23-24 RVR1960
Ahora, entre miles de verdades que hay en nuestro tiempo. ¿Cómo puedo saber la verdad absoluta para ir a Dios Padre?
Solo hay una respuesta válida: Jesús dijo de sí mismo: “Yo soy la verdad”
Mi consejo, es que no empieces por entender los temas alucinantes de la Biblia, como; profecías, eventos del fin, etc. Debes empezar por conocer fielmente quién es Jesús. Porque él es la única verdad.
Jesús es la verdad revelada en su debido tiempo para el conocimiento que nos llevará al Padre celestial. Ahora, ya no dependemos de nuestras verdades. Hay una verdad suprema, y su verdad nos trajo luz.
“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.” Juan 1:9 RVR1960
Es una verdad que no depende de sistemas religiosos, ni antiguos ni modernos:
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”Juan 1:14, 17 RVR1960
Si tú crees que te falta conocer a Jesús, es necesario que con fe (creyendo esto) te acerques hoy a Jesús por medio de la oración o conversación con él. Entrega tu voluntad a Dios; confesando todos los pecados y Dios te perdonará.
Puedes practicar la Piedad o las ceremonias de la iglesia, los mandatos bíblicos y reglas de convivencia, eso es justo y necesario. Pero no creas que esa es la verdad que te salvó o te salvará.
Cristo es la verdad revelada desde el cielo para salvación de la humanidad.
El enfoque de este pasaje bíblico, es enseñarnos que la verdad para salvación no pudo ser una construcción humana, es Dios mismo en la humanidad de Cristo.