«Jesús le dijo: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”” Mateo 22:37 DHH94I
Esta referencia de Jesús viene de Deuteronomio:
“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Deuteronomio 6:5 RVR1960
Hay mucho que escudriñar para luego reflexionar, y terminar con un auto examen. ¿Estamos amando a Dios de la manera que Él lo demanda?
1.Jesús, el intérprete y la interpretación del primer gran mandamiento: “Amar a Dios”
No es un hecho de la casualidad, aquella pregunta capciosa; como todas las que los fariseos le hacían a Jesús; sigue teniendo en Cristo, la única respuesta válida.
No solo debemos leer atentos la respuesta de Jesús, sino también recurrir a la luz del evangelio, para tener la respuesta completa. Jesús es la forma de amar de manera perfecta a Dios:
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5:1 RVR1960
Esta es una respuesta Juanina a los que rechazan a Cristo, empezando por los Judíos. Los fariseos de manera arrogante por el conocimiento que tenían de la ley; tratan de hacer tropezar a Jesús, y se topan con la esencia del amor del Padre.
La disyuntiva para los fariseos fue: recitar un mandamiento de manera intelectual, o recibir el mandamiento de Dios hecho carne en Cristo, para poder amarlo.
¡Oh profundidades del conocimiento eterno! Es la expresión que sale de mi interior, al pensar que, ni siquiera podríamos amar al Señor como Él lo demanda, si no aceptamos ser amados por Él. Y la forma en que Dios nos ha amado; ha sido por medio de Cristo.
Aceptar a Cristo es entonces; el primer paso, por cierto; un paso de fe, que debe dar la criatura hacia el creador; para poder ser amado y amarlo también. Porque nadie que rechaza a Cristo, puede decir que ama así.
Y quien rechaza a Cristo no pasará de ser criatura. Pero aquellos que por la fe hemos alcanzado a Cristo, el amor hemos conocido. Hemos llegado a ser hijos.
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” 1 Juan 3:1 RVR1960
2. ¿Cómo demanda Dios ser amado?
A.Con todo tu corazón
Es origen del concepto de esa parte del ser, muy interior y profunda. Involucra sus sentimientos, la voluntad y el intelecto.
Con todo el corazón, al final significa todo.
B.Con toda tu alma
Involucra la vitalidad que alimenta al cuerpo. Es ese hálito de vida; y de este concepto deriva la palabra ánimo. Lo que nos ayuda a entender que refiere a los estados de ánimo del ser.
Tanto el corazón como el alma son parte del espíritu. Y el espíritu habita nuestro cuerpo y lo vitaliza.
Por una parte, está la vitalidad y mobilidad que en conjunto forman la emotividad y que la Biblia relaciona con el alma.
Mientras que, por otra parte está la voluntad y el intelecto, que la Biblia relaciona con el corazón.
C.Con toda tu mente (fuerza en Deut.)
Su raíz del griego, relaciona este concepto, con la facultad mental o de pensamiento que tiene el ser humano. Implica un ejercicio involuntario pero a la vez intencional.
Este concepto empata muy bien con el concepto de: “todas tus fuerzas” que usa el idioma hebreo en Deuteronomio.
Así debemos amar a Dios: “Con nuestros sentimientos y emociones; voluntad e intelecto. Aplicando toda la fuerza que tengamos en ese momento histórico de vida”
Este tercer concepto: «con toda tu mente” implica, aplicar todo el ánimo del que estemos provistos de momento, usando el entendimiento para venir a Dios con la actitud correcta.
Anécdota:
Me permito contar un poquito esta experiencia que me ayuda a comprender y explicar esta forma de amar a Dios: “He estado compartiendo con mis padres, ancianos pero lúcidos. Ellos sufren cada día de males propios de sus situaciones de salud, sus medicaciones y sus aspiraciones. Además, son dos piadosos seres de fe; pero tienen que vivir sus males sin esperar una solución mágica. Ellos deben aplicar esta forma de amar. La intensidad que sus mentes o lo que es lo mismo: “todas sus fuerzas” que pueden aplicar, está mucho más debilitada que la que tenían hace 30 o 50 años atrás. Pero esa fuerza que tienen hoy, es la medida que Dios espera de ellos. Mi mamá me decía que, ella sentía que cuando sacaba su tiempo para orar y leer la Biblia sus mareos eran mayores; y es posible que mi papá aunque no lo expresa siente menguada su vitalidad hasta para orar. Y entendemos que eso no es un aspecto espiritual sino meramente metabólico.
Eso me ha hecho pensar en muchas otras implicaciones; pero no quiero alargar más este artículo. Solo atinaré a escribir, que debemos aprovechar las fuerzas que tenemos hoy, para amar con el mayor grado de intensidad y energía vital del que dispondremos en toda nuestra vida.
3.Aportes de Deuteronomio sobre este primer y más grande mandamiento
Esta fórmula: “con todo tu corazón y con toda tu alma”; se aplica y por tanto vincula el primer mandamiento con:
A.Buscar: La búsqueda es un acto volitivo. Aplicamos toda la voluntad que Dios nos ha dado libremente para buscarle. Él promete que si le buscamos, le hallaremos.
“Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” Deuteronomio 4:29 RVR1960
B.Obedecer: La odediencia es una acción con entendimiento. Igual pasa cuando desobedecemos, somos capaces de comprender lo que significa e implica.
“cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” Deuteronomio 30:10 RVR1960
C.Volver: La conversión: «si te convirtieres»; o sea, es un acto voluntario basado en la obediencia al conocimiento espiritual o de Dios que tengamos.
Conversión es: “volver atrás”. Es el llamado a volver a Dios cuando fracasamos en la santidad y es parte de amar a Dios.
“y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,” Deuteronomio 30:2 RVR1960
D.Cumplir: En este contexto; una cosa es obedecer, y otra cumplir.
La obediencia obliga nuestra voluntad a guardar o dejarnos guiar por el estatuto.
Cumplir, nos hace conscientes por medio de aquellos actos propios de la obediencia.
En el caso del Antiguo Testamento, eran los actos ceremoniales de la obediencia como: los sacrificios, las fiestas sagradas, leyes humanitarias, leyes sanitarias, etc.
¿Tiene alguna implicación para nosotros hoy?
Hoy debemos dejarnos guiar por sus estatutos también. Porque siguen vigentes. Pero, igual que hacía el sacerdote; debemos hacer evidente nuestra obediencia por medio de las obras de fe.
“Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.” Deuteronomio 26:16 RVR1960
Conclusión
Al terminar de leer este artículo, yo esperaría que su interés de comprender la respuesta de Jesús a los fariseos; tocante a este tema, sea un motor que le anime a indagar más sobre su propia vida de amor a Dios.
Ya tenemos los conceptos y las citas bíblicas prominentes, ahora necesitamos aplicar estos conceptos a la vida en nuestra relación con Dios. Por cierto, esta relación con Dios, no es posible sin una relación de amor y respeto con los demás. Eso lo podré explicar en el próximo artículo que tratará del segundo gran mandamiento: «y amarás a tu prójimo como a ti mismo»
Este primer gran mandamiento está vinculado a los primeros cinco mandamientos del decálogo de Moisés; cuyo propósito es establecer pautas de relación del hombre con Dios (véase Éxodo 20:3-11)
Busquemos el amor del Padre, amándole a través del hijo. Fortalecidos por el Espíritu Santo.