• «Solamente esfuérzate (sé fuerte) y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.” Josué‬ ‭1:7‬ ‭RVR1960‬‬

    Cuando Moisés murió, Dios le dijo a Josué que él asumiría un liderazgo para consolidar.

    ¿Qué significa?

    Significa que todo aquello que Moisés el ungido de Dios había emprendido; sería comfirmado por Josué; o sea, la conquista de las tierras al otro lado del Jordán, serían conquistadas y consolidadas; atrapadas y afirmadas por Josué.

    El verbo sé fuerte en hebreo, tiene varias connotaciones. De las más importantes son: atrapar y conquistar.

    El verbo sé valiente en hebreo, igualmente tiene como principales aplicaciones: afirmar y consolidar.

    Josué debía conquistar la tierra y consolidar sus límites de acuerdo a lo que Dios había determinado por medio de Moisés. Pero también debía atrapar las promesas del señor y afirmar las bendiciones metafóricas de aquella tierra que fluía leche y miel.

    Esta historia de Dios e Israel, que ha sido una metáfora de la salvación; desde la tierra de esclavitud hacia la tierra de la libertad y prosperidad; ha sido y será siempre una brújula del caminar de su pueblo en Cristo, que es la iglesia.

    Si aquellla peregrinación por el desierto desde la tierra de la esvlavitud a la tierra de la libertad; se hacía en desobediencia; habría mucho dolor y muerte. Pero si lo hacían en obediencia, obtendrían libertad integral.

    La libertad de Israel debía ser en primer lugar, espiritual, o sea; de la mente. Ellos una vez sacados de aquella tierra, siempre estuvieron fuera de Egipto pero atrapados mentalmente en sus recuerdos.

    En nuestro tiempo, cuando hacemos una mala aplicación de las verdades contenidas en esta historia vívida para judíos, metafórica para los cristianos; caemos en una prosperidad falsa porque tiende a ser materialista.

    No se nos ha llamado a conquistar personas, ni a conquistar cosas materiales. Se nos ha llamado a conquistar y consolidar por medio de la fe, la vida eterna. Y se nos ha llamado a atrapar por la obediencia sus promesas espirituales y eternas y afirmarlas para nuestro bien.

    Cuando Dios te dice sé fuerte (esfuérzate), no te esta diciendo; haz tu mayor esfuerzo. Te esta diciendo: “atrapa y conquista”. Atrapa las promesas de victoria espiritual y conquista la vida eterna ya ganada para ti, en Cristo. Esto es posible por medio de la fe y la obediencia.

    Cuando Dios te dice sé valiente, no te esta diciendo que seas un superhéroe. Te dice: “afirma y consolida”. Afírmate en las promesas de Dios para ti como hijo o hija; y consolida la eternidad aquí y ahora; hasta la eternidad. Esto es solo posible por medio de la fe.

    Moisés fue el ungido para la libertad de los israelitas, y sobre sus mandamientos ellos caminaron para una nueva vida. Josué solo atrapó y afirmó, conquistó y consolidó.

    Jesús, es el ungido de Dios para la libertad de toda la humanidad. Para que todos tengamos una nueva vida. Cada creyente que por la fe lo recibe, al igual que Josué, solo atrapa y afirma, conquista y consolida todos los logros de Cristo el ungido de Dios, en la cruz.

    Vamos por más, vamos por la vida eterna aquí y ahora.

  • A la luz de los evangelios, es la actitud de justificar pertenencia a Dios; sin mostrar un comportamiento alineado a las demandas de Dios (Lucas 3:8)

    “Había un fariseo llamado Nicodemo, que era un hombre importante entre los judíos. Este fue de noche a visitar a Jesús, y le dijo: —Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él. Jesús le dijo: —Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le preguntó: —¿Y cómo puede uno nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso podrá entrar otra vez dentro de su madre, para volver a nacer? Jesús le contestó: —Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de padres humanos, es humano; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te diga: “Todos tienen que nacer de nuevo.” El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son también todos los que nacen del Espíritu.” Juan‬ ‭3:1-8‬ ‭DHH94I‬‬

    La regeneración es parte de la doctrina de la Salvación. Tenemos este proceso salvífico definido por medio de acciones concretas logradas por Cristo en nosotros, como: redención, justificación, purificación, santificación, regeneración y glorificación. Todos estos logros, son exclusivamente de Cristo. Son acciones que Cristo logró en un momento específico, y que están sucediendo de manera continua en la vida de los creyentes.

    Hablando de la regeneración, estamos seguros por la forma en que el griego koiné del Nuevo Testamento la presenta; es una acción continua en el creyente a partir del momento que un pecador acepta la invitación del Señor para salvación. Dicho proceso continuará de manera indefinida hasta la glorificación.

    La lectura bíblica con la cual he querido hablarles de este tema, es el famoso encuentro de Nicodemo con Jesús.

    A diferencia de los otros fariseos, Nicodemo está en una búsqueda genuina de fe y esperanza, y Jesús lo encamina hacia el Padre. ¿Cómo? Lo invita a “nacer de nuevo”.

    Le dice: “…Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”

    Primero nacer del agua o de placenta, hecho biológicamente natural para ser hijo de sangre. Luego nacer del Espíritu de Dios, para llegar a ser hijo espiritual. ¿Cómo se hace esto? Solo por la fe. Esa confianza de creer que Jesús es quien dice ser y puede perdonarme y salvarme.

    Una vez que nacemos del agua o de la placenta, recibimos toda clase de apoyo de nuestros padres para crecer y desarrollarnos sanamente. Así mismo, después de nacer de nuevo por medio del Espíritu, necesitamos ayuda de nuestro padre espiritual que es Dios mismo, para poder crecer y desarrollarnos. Este desarrollo supone que vamos a ir madurando en la fe. A ese crecimiento es a lo que llamamos regeneración. Si bien es cierto hay un momento de nuestra vida en que nacemos espiritualmente; también debemos entender que seguirá un proceso continuo de transformación.

    Nuestra transformación moral, mental e intelectual; irá tomando madurez y solidez; en la medida que, leemos la Palabra de Dios y la obedecemos.

    Dependerá también de nuestra intimidad con Dios en oración y buenas relaciones con los hermanos de la fe.

    A la luz de la Biblia:

    1. ¿Un cristiano puede pecar? Sí

    “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” 1 Juan‬ ‭1:8-10‬ ‭RVR1960‬‬

    2. ¿Un cristiano puede tener una mentalidad carnal cuando empieza su caminar con Cristo? Sí

    “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”1 Corintios‬ ‭3:1-3‬ ‭RVR1960‬‬

    3. ¿Un cristiano puede vivir en constante inmadurez espiritual? No

    “Así que sigamos adelante hasta llegar a ser adultos, dejando a un lado las primeras enseñanzas acerca de Cristo. No volvamos otra vez a las cosas básicas, como la conversión y el abandono de las obras que llevan a la muerte, o como la fe en Dios, las enseñanzas sobre el bautismo, el imponer las manos a los creyentes, la resurrección de los muertos y el juicio eterno.” Hebreos‬ ‭6:1-2‬ ‭DHH94I‬‬

    Este escenario no influye en la salvación puesto que puede haber creyentes negligentes en su crecimiento. Sufrirán atrofia espiritual del crecimiento, estancados. Son aquellos creyentes que toda corriente los mueve.

    4. ¿Un cristiano puede vivir de manera indefinida en delitos y pecados? No

    Eso sería evidencia de «no haber nacido de nuevo»

    “Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan pecado. Aunque si alguno comete pecado, tenemos ante el Padre un defensor, que es Jesucristo, y él es justo.” 1 Juan‬ ‭2:1‬ ‭DHH94I‬‬

    Mientras Juan llama al creyente a no normalizar el pecado y las actitudes pecaminosas, Hebreos retrata las características de un creyente inmaduro, que no aspira a crecer en el conocimiento y entendimiento bíblico.

    La regeneración es un proceso de vida que empieza a ser evidente y cuyo trato es diferente de un cristiano a otro.

  • Santiago aconseja que no nos hagamos maestros muchos de nosotros, porque el maestro recibirá mayor condenación (Stg. 3:1) Lo dice con ironía y retórica; porque eventualmente quien se constituye a sí mismo maestro o acepta el llamado de Dios para enseñar y acompañar a otros hacia la madurez espiritual; carga con la responsabilidad de aquello que enseña.

    Con esa verdad martillando en mi corazón, amanecí esta mañana. Comprendiendo el privilegio de escudriñar la Biblia y compartirla, pero también, recibiendo una advertencia de parte del Señor respecto a la responsabilidad en hacerlo.

    La mayoría de las veces las personas tienen una gran inquietud acerca de su salvación. Se preguntan: ¿seré salvo? ¿Cómo me doy cuenta que soy salvo? Esas son las preguntas que más me toca responder.

    Hoy no tocaré el tema respecto a lo que yo u otros piensan de la salvación. Hoy no responderé tales preguntas. Pienso que la mayoría de estas preguntas son muy honestas, pero nos quitan la energía para enfocar en lo verdaderamente importante. Y eso verdaderamente importante es:

    “Sí, hay salvación; porque hay un Salvador, que es Cristo”

    Otras veces temo que estas preguntas sean la antesala de nuestro deseo de pecar y seguir pecando voluntariamente; y eso me da temor.

    “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos‬ ‭2:38‬ ‭RVR1960‬‬

    Aquel día, Pedro lleno del poder conferido por el Espíritu Santo, responde a aquellos de la multitud que preguntaron: ¿Qué haremos?

    Fue un mensaje resumido, sencillo y práctico; que no admite excusa. Su mensaje sólo consta de:

    A. Un acto de fe: El arrepentimiento.

    B. Un acto de obediencia: El bautismo.

    C. Un acto de confirmación: El don del Espíritu Santo.

    1.Arrepentíos: Como hemos dicho, la raiz griega para “arrepentimiento” indica un cambio de dirección, o volverse de un camino. Obviamente, la vida es considerada de manera metafórica como un camino. Y este camino sin Cristo no lleva a la vida eterna, por eso Pedro les indica que deben volverse de ese camino alejado de Dios. Eso es arrepentirse. Un cambio radical.

    2.Bautícese cada uno: Un acto de fe y obediencia. Porque todo acto de fe demanda obediencia. Eso es el bautismo en agua para todo creyente, un acto de obediencia que responde a nuestra fe.

    3.El don o regalo prometido del Espíritu Santo. Esta es la confirmación del cielo, de que tú has sido aceptado para salvación por medio del sacrificio de Cristo, por tu fe no fingida. Pablo nos enseña que por medio del Espíritu Santo; el creyente salvo ha sido sellado para el día de la redención.

    Hay una frase que debemos asumir con total responsabilidad en este texto:

    “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados.”

    La responsabilidad de responder a la gracia de Dios, está en cada persona. El llamado de Pedro es evidente; “arrepentíos y bautícese cada uno.”

    La gracia de Dios nos llama a venir a Jesucristo. Eso es lo que significa hacer este acto de fe: “en el nombre de Jesucristo”

    Solo así, asumiendo esta responsabilidad, obtendremos el sello de garantía eterna por medio del Espíritu Santo. Este acto del Espíritu es conocido también con otros nombres dentro del cristianismo:

      El bautismo del Espíritu Santo
      El sello del Espíritu Santo
      La llenura del Espíritu Santo

    Aunque cada una de estas acciones representan actos específicos del Espíritu en la vida del cristiano, cada uno de ellos depende de esa primera visita del Espíritu Santo a nuestras vidas, cuando le recibimos como salvador.

    La responsabilidad está en ti. Hay una invitación de salvación. La tomas o la dejas. Y si la tomas, lo debes hacer de la manera que el mensaje del evangelio lo manda.

    Acepta a Jesús en tu vida, arrepentido- a, de tu caminar sin él.

  • Jesús dice, qué hay un primer y gran mandamiento. Luego, un segundo mandamiento; igualmente importante. Y después termina afirmando que toda la ley y los profetas (las escrituras sagradas de los judíos) dependen o se basan en estos dos mandamientos.

    Esta afirmación de Jesús, significa que la validez o importancia de todos los mandamientos están al mismo nivel; pero que parten de una jerarquía; desde este par de mandamientos que los rigen: el primero y el segundo tiene una importancia de orden relacional. Dios con la criatura, y las criaturas hacia Dios y otras criaturas.

    Justo esta importancia radica en su acción cohesionadora con la ley y los profetas:

    “En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.” Mateo‬ ‭22:40‬ ‭DHH94I‬‬

    En nuestro estudio anterior dijimos, que los primeros cinco mandamientos; que se resumen a cuatro, por la unión del primero y del segundo en uno solo en el decálogo de Moisés; están subordinados al primer gran mandamiento de “Amar al Señor”

    Igualmente, los últimos seis mandamientos del decálogo de Moisés, se subordinan al segundo mandamiento importante:

    “Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.” Mateo‬ ‭22:39‬ ‭NTV‬‬

    Estos dos mandamientos, nos deben hacer ver la sabiduría de Dios en esencia. Si logramos amarnos a nosotros mismos; tendremos vía libre para amar. Podremos amar a Dios y amar a nuestros prójimos.

    Siempre que nos cueste amar a nuestros semejantes, no debemos buscar las causas en los defectos y carencias emocionales de la otra persona. Debemos volver nuestra mirada a nuestro propio corazón. Ahí vamos a encontrar más respuestas de las que tengamos ideas.

    Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan‬ ‭4:21‬ ‭DHH94I‬‬

    Si no hacemos este ejercicio de conectar esta clase de amor y compromiso con el prójimo; vamos a fracasar en nuestro intento de ser transformados para El Señor, por medio de su Espíritu y su Palabra.

    El compromiso de amar al prójimo, es:

    1. Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.

    2. No mates.

    3. No cometas adulterio.

    4. No robes.

    5. No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo.

    6. No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca. Éxodo‬ ‭20:12-17‬ ‭DHH94I‬‬

    Luego, Juan aplica este mandamiento, respecto a las responsabilidad moral de la fe; la cual es amar al hermano:

    “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1 Juan‬ ‭4:20‬ ‭RVR1960‬‬

    Jesús, es muy amplio en este alcance del compromiso del amor. Lo hace a través de una historia o parábola; que hemos conocido como: “el buen Samaritano.” Está en Lucas 10: 25-37 y le animo a leer esta parábola.

    Un judío muy docto en la ley, para tentar a Jesús; le pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Jesús invita al intérprete de la ley para que él mismo responda a su criterio; quien era el prójimo. La respuesta de aquel religioso fue así:

    «aquel que usó o hizo misericordia con el hombre desvalido, fue su prójimo.”

    Había sido por cierto un Samaritano; despreciable enemigo étnico de los judíos.

    Juan nos deja entender, que todo aquel por consanguinidad y fe, es nuestro prójimo.

    Jesús enfatizó, que todo aquel cercano o vecino, será nuestro prójimo. De hecho en el trasfondo de la palabra griega; el prójimo es el vecino.

    Tenemos ahora, una clara forma de cumplir con este importante mandamiento. De no ser así, estaremos en serios problemas para vivir nuestra fe.